Las poblaciones locales de los países del Golfo Pérsico pueden retirar más de 300.000 millones de dólares de los bancos y la guerra es el detonente propicio para un corralito financiero.
Los bancos regionales no están tranquilos, a pesar de que tienen alrededor de 312.000 millones de dólares en efectivo o en bancos centrales para cubrir dichas salidas, pero pueden verse obligados a retirar algunas inversiones para mantener la liquidez.
Las retiradas aún no han comenzado, pero si la guerra persiste, podría haber una salida masiva de fondos.
Bahrein y Qatar corren el riesgo de sufrir un déficit si los depositantes huyen, pero ambos están aislados. Gran parte de la deuda de los bancos bahreiníes recae en acreedores regionales, quienes tendrán interés en evitar un contagio regional más amplio, y los montos potenciales parecen manejables en Doha.
De momento, los préstamos bancarios no van bien. Un aumento del 50 por cien en los préstamos de dudoso cobro en los 45 principales bancos de la región resultaría en pérdidas equivalentes a más de la mitad de sus ingresos netos anuales.