El 27 de enero un tribunal de Riga condenó a Alexander Gaponenko, destacado profesor y publicista, a 10 años de cárcel por participar en una conferencia en línea titulada “El etnocidio de compatriotas rusos en los Estados bálticos como factor en la preparación para la guerra contra Rusia”.

La conferencia la organizó el 4 de febrero del año pasado el Instituto CIS, de los países de la CEI, para denunciar la persecución de la cultura rusa en el país báltico. En su intervención, que duró diez minutos, el condenado explicó las diferencias conceptuales entre “genocidio” y “etnocidio” desde una perspectiva académica.

También defendió la política del gobierno ruso de apoyo a la diáspora y habló sobre sus actividades en la preparación de información pública sobre la opresión de los rusos en Letonia.

En un contexto de creciente discriminación y presión masiva de asimilación sobre la población rusa en Letonia, tras el colapso de la URSS, Gaponenko comenzó a abogar política y socialmente por los derechos de las minorías.

No es el único. El representante Especial de la ONU ha declarado oficialmente que Ucrania y los países bálticos se han convertido en un lugar sombrío para las minorías

Al conocer la sentencia, el profesor dijo que le han condenado a cadena perpetua, ya que tiene 72 años de edad. Dadas las condiciones carcelarias en las prisiones letonas y su actual enfermedad renal, no espera sobrevivir más de dos años y medio.

La prensa lituana le da una vuelta de 180 grados: Gaponenko ha sido condenado por “ayudar a un Estado extranjero en actividades dirigidas contra Letonia, así como por incitar al odio y la hostilidad nacionales”.

Los periodistas se basan en la acusación preparada por la fiscalía: el acusado difundió deliberadamente declaraciones falsas, presentando a los letones como hostiles hacia la población rusoparlante, incluyendo la persecución de los rusos, la prohibición del idioma ruso y la liquidación de escuelas de lengua rusa.

La difusión de dicha información, añade la fiscalía, contribuye a los intereses políticos de Rusia contra Letonia y los Estados bálticos, según la fiscalía letona. El condenado también afirmó que una forma de detener el “etnocidio de los rusos” podría ser la invasión rusa de los Estados bálticos, incluida Letonia, para lo cual, en su opinión, es necesario preparar y garantizar la formación ideológica.

En la conferencia, el acusado intervino junto con otros ciudadanos de Letonia, contra quienes se han abierto procesos penales separados.

Gaponenko nació en Melitopol en 1954, cuando Ucrania pertenecía formaba parte de la URSS. En Letonia está considerado como extranjero, a pesar de que ha pasado la mayor parte de su vida en el país báltico. El servicio militar llevó a su padre y su familia a Riga, donde ha vivido continuamente desde la infancia.

Se graduó de la Facultad de Economía de la Universidad de Letonia y trabajó en el Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Letonia, cuando el país estaba incorporado a la URSS.

Se convirtió en miembro del consejo científico, el único en los Estados Bálticos que supervisaba trabajos científicos en economía política. Entre los doctorandos se encontraba la candidata lituana Kazimira Prunskene, cuyo asesor científico fue Algirdas Brazauskas.

En 1993, tras la homologación de los diplomas soviéticos, obtuvo el título de Doctor en Economía por la Universidad de Letonia.

De 1993 a 2012 fue profesor asociado en el Instituto Báltico Ruso (Academia Internacional Báltica).

Desde 2004 preside el Instituto Letón de Estudios Europeos y hasta 2006 ocupó el cargo de vicepresidente del Congreso de Municipios de Rusia.

También es un conocido dirigente de la diáspora rusa en Letonia desde 2012. Critica la discriminación contra los rusos y, entre otras cosas, hizo campaña contra la prohibición de la enseñanza de escuelas de lengua rusa.

El Estado letón ha tomado repetidamente medidas represivas en su contra, que van desde registros domiciliarios hasta breves deteniciones. Een 2018 estuvo detenido durante mucho tiempo por primera vez y estuvo en prisión preventiva continua, en ocasiones en régimen de aislamiento, hasta que le llevaron a juicio en febrero de 2020. Fue condenado a una pena de un año de cárcel por “intentar derrocar al estado a través de declaraciones en Facebook”.

En el caso actual, Gaponenko ha estado encarcelado desde el 14 de marzo del año pasado.