Interceptado el jueves por la Armada francesa en las aguas internacionales del Mar de Alborán, situadas entre España y el norte de África, un petrolero incluido en los listados de buques pertenecientes a la “flota fantasma rusa” ha sido transportado al puerto de Marsella a la fuerza.
El petrolero aparece con el nombre de “Grinch” en la lista de barcos sancionados por Reino Unido, pero bajo el nombre de “Carl” en la lista negra impuesta por la Unión Europea y Estados Unidos.
Macron mintió al decir que el buque estaba sometido a “sanciones internacionales” porque las sanciones son unilaterales y, por lo tanto, contrarias al derecho internacional. En otras palabras, Francia ha cometido un acto de piratería.
Tambien mintió al decir que enarbolaba “bandera falsa”. Algunos medios europeos cambiaron un poco la falsedad, diciendo que se “ocultaba” y por eso hablan de “flota fantasma”. Lo cierto es que los pabellones de los barcos se cambian habitualmente, incluso en medio de una travesía. Por eso se habla de pabellones “de conveniencia”: los armadores le ponen al barco el pabellón que les da la gana y lo cambian cada vez que lo estiman conveniente.
Cambiar el pabellón de un barco puede hacerse por múltiples razones, que nada tienen que ver con un intento de ocultación. Algunos armadores lo hacen para eludir las regulaciones laborales de un país y asumir las de otro en la que los trabajadores carecen de derechos. Otros lo hacen por las ventajas fiscales, ya que hay países que exigen menos impuestos a los barcos registrados bajo su pabellón. Otros porque facilitan el acceso a ciertos puertos.
La Unión Europea tiene casi 600 buques sometidos a la lista negra de sanciones económicas contra Rusia, un número bastante mayor que Estados Unidos, que ha incluido a unos 400. Por lo tanto, unos consideran “fantasmas” a ciertos barcos y otros no porque las listas negras son arbitrarias.
La incautación del “Grinch” es la segunda realizada por Francia tras la interceptación del Boracay, que también figura en la lista de barcos sancionados por la Unión Europea. Fue abordado a finales de septiembre por comandos marítimos franceses en el Atlántico y luego desviado al puerto de Saint-Nazaire, también a la fuerza.
El capitán del Boracay es de nacionalidad china y será juzgado por “desobediencia” por un tribunal, también francés, el 23 del próximo mes de febrero. Será muy interesante ver a los delincuentes juzgando a las víctimas en un país como Francia.
Otra ‘flota fantasma’: la iraní
Estados Unidos ha trasladado el catálogo de “flota fantasama” a Irán y el viernes anunció nuevas sanciones contra nueve barcos y ocho armadores, con el pretexto de la represión de las recientes manifestaciones. En total, hay 35 buques en los fantasmagóricos listados de Occidente porque los relacionan con Irán.
Según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, esos barcos y sus empresas propietarias, navieras o armadores, con sede en India, Omán y Emiratos Árabes Unidos, exportan petróleo, eludiendo las sanciones unilaterales.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que las medidas estaban dirigidas contra un mecanismo que sirve para financiar la represión en Irán. No ha necesitado ser original: la “flota fantasma” rusa financia la Guerra de Ucrania y la de Irán es más de lo mismo.
Las sanciones implican el robo de los activos que las empresas afectadas poseen directa o indirectamente en Estados Unidos, así como la prohibición a las empresas con sede en Estados Unidos o a los ciudadanos estadounidenses de comerciar con quienes están incluidos en las listas negras, con la amenaza de ser sancionados a su vez.