El viernes de la semana pasada la agencia Bloomberg aseguró que el petrolero Sea Horse se dirigía hacia Cuba con un cargamento de petróleo ruso. No obstante, el bloqueo impuesto a Cuba, que data de la Revolución de 1959, es tanto directo como indirecto, es decir, que afecta tanto a los países como a las empresas que comercian con La Habana.
Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que suministre combustible a Cuba, lo que llevó a México, un proveedor habitual, a cortar los envíos.
Lo mismo que en Europa, el bloqueo de Estados Unidos es una forma de piratería: al menos diez buques acusados de transportar petróleo sancionado han sido incautados.
Romper el bloqueo supone desafiar a Estados Unidos, incluso militarmente, como ya ocurrió en 1962, durante la lamada “crisis de los misiles”.
El 13 de este mes, el Ocean Mariner, que transportaba unos 30.000 barriles de fuel colombiano para Cuba, fue interceptado por la Guardia Costera de Estados Unidos Estados Unidos y desviado a Haití.
El Ocean Mariner, que ondeaba pabellón de Liberia, fue el último buque en entregar petróleo en La Habana el 9 de enero. El crudo procedía de México.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo a la agencia de noticias rusa Tass que Rusia no quería una escalada de tensión en las relaciones con Estados Unidos por el suministro de petróleo a Cuba y la diplomacia rusa no confirmó el envío de crudo a la isla. La embajada rusa en La Habana llegó a negarlo.
El bloqueo, los embargos y las sanciones son medidas de presión política y el miércoles el Sea Horse dio media vuelta sin necesidad de que la Guardia Costera de Estados Unidos tuviera que intervenir.
El plan de Estados Unidos es lograr que Cuba dependa de los suministros estadounidenses porque la buena política consiste en apretar pero sin ahogar. Por eso Estados Unidos ha anunciado que está abierto a expedir autorizaciones concretas a las empresas que estén interesadas en suministrar a Cuba petróleo venezolano.
Incluso ha aliviado las restricciones al permitir ciertos envíos, según comentó Bloomberg el jueves. Hace un par de semanas dos barcos mexicanos llegaron a La Habana cargados con leche líquida y en polvo, productos cárnicos, galletas, frijoles, arroz, atún en agua, sardinas y aceite vegetal, así como artículos de higiene personal.
Cuba consume un promedio de 37.000 barriles diarios, por lo que depende en gran medida de las importaciones de crudo para mantener la red eléctrica en marcha.
Estados Unidos manda en el mundo, o dicho con otras palabras, todo el mundo obedece a Estados Unidos, incluidos Venezuela, México y posiblemente también Rusia. Se llama hegemonía.