El pasado martes el director y fundador del canal palestino con sede en Líbano Free Palestine TV, Laith Marouf, publicaba en redes sociales un mensaje de hartazgo con el doble rasero occidental: «¡Dejen de decir tonterías sobre que Reino Unido, España, Alemania y Francia no se unen a la guerra contra Irán! Todo eso es pura palabrería para calmar la indignación pública. Sus armadas y fuerzas aéreas están concentradas en el Mediterráneo oriental, bombardeando Líbano o interceptando misiles que se dirigen a la colonia judía.»
Este mensaje de indignación refleja que la paciencia del lado palestino e iraní con estos países europeos está llegando al límite. La presencia militar de España en dos teatros marítimos clave —el Mediterráneo oriental y el Océano Índico— dibuja una estrategia del gobierno del PSOE y SUMAR que el propio Ejecutivo define como «multilateral y defensiva», definición que es sin duda la máxima expresión del doble rasero.
La acción con más calado político ha sido el despliegue de la fragata Cristóbal Colón en el Mediterráneo oriental. El buque, el más moderno de la Armada con sistema de combate Aegis, tiene como misión declarada la defensa antiaérea de Chipre, por ser éste un estado miembro de la Unión Europea, tras el ataque con drones contra la base de Akrotiri, ocupada por Gran Bretaña, país que no forma parte de la UE y que por tanto no debería ser objeto de la «solidaridad» del ejecutivo español.
Las explicaciones oficiales son siempre y en estos casos un verdadero juego de trileros, y basta con rascar un poco para poner en evidencia que los comunicados suelen ser una tomadura de pelo.
El pasado 22 de diciembre, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu anunció la firma con sus homólogos chipriota y griego un acuerdo militar de gran calado para todo el 2026. Las fuentes israelíes confirmaron a fecha del acuerdo el establecimiento de una fuerza de reacción rápida conjunta, estimada en unos 2.500 efectivos en total (1.000 israelíes, 1.000 griegos y 500 chipriotas), con capacidad de despliegue rápido ante crisis en la región.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha enfatizado que la presencia de tropas españolas en este área tiene carácter defensivo, y siempre enmarcada en la «solidaridad europea» y con el objetivo adicional de estar preparados para una posible evacuación de civiles, sin mencionar la coordinación absoluta que esta participación implica con el eje Israel-Grecia-Chipre.
El Cristóbal Colón, que opera junto al grupo naval del portaaviones francés Charles de Gaulle, se complementa con el buque de aprovisionamiento Cantabria y, recientemente, con la presencia del submarino Isaac Peral (S-81) en la región como parte de la operación «Noble Shield» de la OTAN.
Mientras la atención se centra en el Mediterráneo, España también mantiene una presencia silenciosa pero constante en el Océano Índico. Desde 2008, y de forma ininterrumpida, participa en la Operación Atalanta de la Unión Europea, una misión cuyo objetivo declarado es combatir la piratería en el Cuerno de África y proteger los buques del Programa Mundial de Alimentos.
Actualmente, la fragata Canarias, con un helicóptero y un equipo de Operaciones Especiales a bordo, patrulla la zona. Desde la base de Yibuti, el Destacamento Aéreo Táctico ‘Orión’, con su avión de vigilancia D.4 VIGMA, y unos 350 efectivos del Ejército del Aire y la Armada, proporcionan cobertura aérea y logística.
Aunque no hay integración en la cadena de mando de Estados Unidos o Israel, la fragata Canarias opera en aguas cercanas al conflicto (Golfo de Adén, Mar Rojo) donde también lo hacen buques de la coalición. En este entorno, España comparte inteligencia y datos de vigilancia marítima en el marco de la Operación Atalanta, que fluye dentro de los canales europeos y de la OTAN.
Las organizaciones palestinas y el propio gobierno de Irán han hecho gestos diplomáticos en el sentido de «agradecer» las declaraciones del gobierno español de aparente neutralidad en el conflicto, pero eso no implica que el lado palestino o iraní sean idiotas. De hecho, Irán ya hizo un aviso a las fuerzas españolas el pasado mes de agosto de 2024.