Las políticas pintorescas conducen a un absurdo tras otro. Estados Unidos ha amenazado a Dinamarca con anexionarse la mayor parte de su territorio, Groenlandia, y el gobierno de Copenhague ha sentido la necesidad de rearmarse, para lo cual está comprando armas masivamente a… Estados Unidos, como F-35A, radares y drones Male.
Además, ha acordado renunciar unilateralmente al Tratado de Igaliku, firmado en agosto de 2024, que convirtió la base estadounidense de Thule, rebautizada como Pituffik hace tres años, en la única zona de defensa de Groenlandia.
Pero, en virtud de un acuerdo firmado en 1951, Estados Unidos tenía carta blanca para crear bases militares en la isla, de manera que da la impresión de que en Copenhague actúan a la desesperada.
La otra parte de este vodevil es la bancarrota de la OTAN, ya que los estados en disputa son miembros de la misma Alianza. Para que las cosas no parezcan lo que son, hay que inventarse un enemigo de fuera, que siempre es el mismo, una veces Rusia y otras China.
Este jueguecito es el que desata la última operación de la OTAN, Arctic Sentry, cuyo objetivo es reforzar la seguridad en el Gran Norte “ante las actividades rusas y chinas“.
En el marco de la última cumbre de Davos, a finales de enero, Trump y su pupilo Mark Rutte, secretario general de la OTAN, coincidieron en que era necesario redoblar esfuerzos para garantizar la seguridad en el Gran Norte, sin definir que país es el engendra la inseguridad en la región.
El Mando Supremo Aliado de Europa (Shape) ha difundido un comunicado para explicar lo inexplicable. La operación Arctic Sentry fortalecerá la posición de la OTAN en el Ártico, dice el Shape, que a los rituales argumentos de seguridad que nunca pueden faltar, añade otro más: las amenazas ambientales.
La operación estará dirigida por el Mando Conjunto de la Fuerza de Norfolk (JFC Norfolk), que pronto será asumido por Reino Unido, ya que Estados Unidos sigue soltando amarras en Europa. Ha cedido el mando al ejército británico, mientras mantiene el Mando Marítimo Aliado de Northwood.
Entre los mandos conjuntos de la OTAN, el de Norfolk representa el vínculo entre Norteamérica y Europa, y su misión es defender las rutas de acceso estratégico entre ambos continentes, entre otras muchas, señaló el general estadounidense Alexus G. Grynkewich, Comandante Supremo Aliado de Europa (SACEUR).
El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, está entusiasmado. “Agradezco el amplio apoyo de los aliados de la OTAN para fortalecer la presencia militar en el Ártico. Dinamarca lleva mucho tiempo abogando por que la OTAN desempeñe un papel más importante en esta región, y hemos intensificado nuestros esfuerzos en los últimos meses. Por lo tanto, me complace especialmente que este trabajo se esté traduciendo ahora en acciones concretas. Haremos una contribución sustancial, y debemos mantener este impulso para que el Ártico se integre de forma sostenible en los planes y ejercicios de la OTAN”, ha dicho.