Ayer el Tribunal Supremo convalidó el decreto de Trump congelando la “ayuda” exterior, lo que comprende al fondo NERD (Near East Regional Democracy) del Departamento de Estado, que durante más de diez años ha gastado en secreto cientos de millones para desestabilizar Irán.
La congelación del flujo de dinero ha sumido en el caos al caballo de Troya iraní.
El año pasado Biden pidió 65 millones de dólares para el fondo con el fin de promover disturbios en Irán, incluyendo 16 millones de dólares para promocionar “la libertad en internet” (1).
El fondo fue creado en 2009 para Oriente Medio y no está claro si es un nuevo formato del Fondo para la Democracia de Irán, creado por Bush en 2006 con el objetivo explícito de derrocar al gobierno iraní. Los detalles de sus operaciones y beneficiarios no siempre son públicos, aunque están muy centrados en Irán.
Aparentemente la iniciativa fue abandonada por Obama tres años después aunque, de hecho, fue rediseñado, como mostró un reportaje del New York Times en 2011. Le sustituyó la iniciativa “Libertad en internet”, que pretendía desplegar redes digitales anónimas para que la oposición pudiera comunicarse en Irán, pero también en Siria y Libia.
La intoxicación en las redes sociales
Washington trataba de crear una legión de profesionales de la desestabilización en Irán y proporcionarles los recursos telemáticos necesarios para coordinarse clandestinamente. Las referencias del informe del Congreso al programa “Libertad en internet” demuestran que las manipulaciones en las redes sociales siguen hasta hoy.
Un informe publicado en 2020 por el Proyecto para la Democracia en Oriente Medio, con sede en Washington, indica que el descrédito del NERD había llegado a tal punto que había organizaciones que evitaban cuidadosamente cualquier contacto con el fondo.
Aquel mismo año el Financial Times informó que las actividades del NERD se intensificaron en la etapa anterior de Trump en la Casa Blanca para alentar las protestas en Irán. Elaboraron aplicaciones informáticas e instalaron servidores para intoxicar, ayudar a la desestabilización, acceder a sitios web censurados y evitar el rastreo de la policía iraní.
Curiosamente, al tiempo que describía a Irán como una “prisión digital”, por la censura, el Financial Times admitía que las principales redes sociales occidentales son accesibles en Irán y que la población puede consultar fácilmente los medios occidentales.
Anonimato en internet: sí, o no, o depende
Como de costumbre, los receptores del dinero del NERD no aparecían, con la excepción de Psiphon, un proveedor de VPN (redes digitales anónimas) asociado durante mucho tiempo con figuras desacreditadas de la oposición iraní en el exilio, y controlados por el OTF (Open Technology Fund).
Originalmente, el OTF arrancó en 2012 como una criatura de Radio Free Asia, uno de aquellos subproductos del programa “Libertad en internet”. A su vez Radio Free Asia fue fundada y financiada en 1950 por la CIA dentro de una operación de propaganda anticomunista de la Guerra Fría.
No obstante, sólo tres millones de iraníes usan Psiphon, menos del cuatro por ciento de la población.
En 2019 el OTF se convirtió en un tinglado oscuro sin ánimo de lucro que sigue recibiendo fondos del gobierno de Estados Unidos, principalmente a través de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Mundiales (USAGM).
Uno de los cabecillas del OTF ha confesado abiertamente que su plan es desestabilizar al gobierno iraní. Algunos, como Pedro Sánchez, quieren acabar con el anonimato en internet, pero el discurso cambia cuando se trata de ciertos países, como Irán, donde se trata de impulsar el anonimato a toda costa.
En septiembre del año pasado, Biden aumentó la financiación para el NERD porque los 55 millones de dólares invertidos el año anterior no produjeron la agitación esperada durante las elecciones. Se celebró una reunión de la Casa Blanca con algunos de los mayores monopolios tecnológicos (Amazon, Cloudflare, Google y Microsoft), para pedirles que ampliaran el ancho de banda para el OTF.
Como explicó Laura Cunningham, directora de la OTF, la mayor parte del presupuesto se destina a albergar el tráfico de la red generado por su amplia gama de aplicaciones anónimas de desestabilización digital, entre ellas Signal y Tor.
El OTF ha apoyado a los fabricantes de este tipo de aplicaciones informáticas, pero no tiene los recursos suficientes para hacer frente al aumento de la demanda. Por ello los monopolios tecnológicos aceptaron la petición de la Casa Blanca y le ampliaron el ancho de banda.
Las presiones del gobierno de Estados Unidos han sido fundamentales para que las grandes empresas tecnológicas presten sus servicios a los desestabilizadores profesionales de Irán.
Trump desestabiliza los planes de desestabilización
Pero al congelar la “ayuda” exterior, Trump ha desorganizado los planes del NERD para desestabilizar Irán. Un informe publicado el 27 de enero en el periódico Iran International, financiado por Arabia saudí y hostil a la República Islámica, mencionó a muchos de los receptores anónimos de los fondos estadounidenses.
El reportaje deploraba que los subsidios hubieran sido interrumpidos, incluyendo aquellos que estaban destinados a “medios extranjeros de comunicación en lengua persa”.
Las redes digitales anónimas (VPN) proporcionadas por Estados Unidos, que utilizan unos 20 millones de iraníes, también han quedado paralizadas por la congelación de fondos. Una ONG financiada por la CIA reconocía al periódico que “en Irán hoy internet no tiene ningún sentido sin VPN” (3). Como los demás recursos tecnológicos que utiliza la oposición iraní, dependen enteramente del patrocinio de Washington para funcionar.
Pero las consecuencias de la congelación de los fondos no se limitan a las herramientas para intoxicar a través de las redes sociales. Si el dinero del NERD no vuelve a fluir en el plazo de un mes, el caballo de Troya iraní desaparecerá casi por completo. Incluso si la ayuda del NERD se reanuda, las consecuencias serán irreversibles porque muchos iraníes nunca volverán a usar los servicios digitales que presta Estados Unidos.
The Cradle cree que el fin de la injererencia de Washington en Irán podría crear nuevas oportunidades para un compromiso diplomático entre ambas partes. Es complicado, pero no imposible. Después de gastar 600 millones de dólares en diez años en fomentar la desestabilización, sin mucho éxito, Estados Unidos también podría probar nuevas tácticas golpistas, aún más contundentes.
(1) https://thecradle.co/articles/leaked-documents-expose-us-interference-projects-in-iran
(2) http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/8315120.stm
(3) https://www.peace-mark.org/en/articles/165-11-2/