La Unión Europea financia e invierte en la industria armamentística y de alta tecnología de Israel, incluyendo drones y aplicaciones informáticas de espionaje con inteligencia artificial.
El lunes el Centro Árabe para la Promoción de los Derechos Digitales (7amleh) publicó un nuevo informe de 30 páginas titulado “La financiación de la Unión Europea y las exportaciones de sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo están exacerbando las graves violaciones de derechos humanos en Palestina y la región” (*).
La Unión Europea contribuye a la financiación y exportación de tecnologías digitales avanzadas utilizadas para la vigilancia, el control y la represión, especialmente en los territorios palestinos ocupados y en países de Oriente Medio y el norte de África.
A través de programas de financiación como Horizonte Europa, mecanismos de inversión y exportaciones de tecnología, la Unión Europea está promoviendo la difusión de sistemas de alto riesgo, utilizados en áreas como la gestión de la migración, la vigilancia biométrica, los sistemas de seguridad predictiva y el análisis de datos.
Los tres vectores identificados por el Centro 7amleh son, en primer lugar, los programas de gestión de la emigración financiados por la Unión Europea (como Frontex), que se basan en tecnologías de vigilancia avanzadas; en segundo lugar, el apoyo financiero y a la investigación proporcionado a las empresas armamentísticas israelíes; finalmente, cabe mencionar la exportación por parte de empresas europeas de sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo, como tecnologías de reconocimiento facial, sistemas para ciudades inteligentes e infraestructuras de vigilancia digital.
“Los palestinos están sometidos a sistemas de vigilancia basados en inteligencia artificial, integrados en una arquitectura de control digital más amplia que permite a los sionistas rastrear y controlar sus movimientos, impidiendo su libertad de circulación, su vida cotidiana y su acceso a servicios esenciales”, afirma el informe.
Esta situación expone a todos los palestinos —y en particular a periodistas y luchadores— a la vigilancia y la persecución. El informe destaca las lagunas legales que permiten a las empresas europeas exportar tecnologías clasificadas como de alto riesgo —o incluso prohibidas dentro de la Unión Europea— a países fuera de sus fronteras sin las salvaguardias suficientes para prevenir violaciones de los derechos humanos», lo que plantea interrogantes sobre los compromisos de la Unión Europea en materia de derechos humanos en sus acciones exteriores.
En 2024 la Unión Europea aprobó la primera y más completa legislación mundial sobre inteligencia artificial, que prohíbe los sistemas de inteligencia artificial que presenten un “riesgo inaceptable” e impone una serie de requisitos a los desarrolladores y operadores de sistemas informáticos de alto riesgo para los derechos humanos. Pero esas precauciones se aplican únicamente dentro de la Unión Europea. Según el informe del Centro, la falta de supervisión y control una vez transferidas las tecnologías “exacerba la vigilancia y las violaciones de los derechos humanos, obstaculiza la participación democrática y refuerza la discriminación” en los países a los que se exportan.
El Centro ha identificado los principales instrumentos mediante los cuales la Unión Europea facilita la transferencia y el despliegue de sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo en varios países, en particular Egipto, Marruecos, Líbano, Palestina y Túnez.
El informe detalla todos los programas de financiación y las tecnologías exportadas de la Unión Europea a Israel, entre ellos el Programa Horizonte. Bruselas ha financiado a empresas emergentes e israelíes que han suministrado al ejército drones equipados con inteligencia artificial o algoritmos de inteligencia artificial para drones y vehículos autónomos desplegados contra los palestinos, incluso en el contexto del genocidio en Gaza. La empresa armamentística Israel Aerospace Industries (IAI) también se beneficia de millones de euros procedentes de fondos de defensa europeos. “IAI es tristemente célebre por sus drones de ataque y vigilancia que el ejército israelí despliega en Gaza”, subraya el informe.
La Unión Europea sigue siendo uno de los principales socios de la industria israelí que masacra a los palestinos. El holding armamentísta Thales, del que el Estado francés es accionista mayoritario, vende componentes electrónicos y sistemas de comunicación para drones israelíes entre 2018 y 2023. Estos sistemas también se vendieron a Elbit Systems, otra empresa militar israelí.
La inteligencia artificial fue un elemento central del genocidio en Gaza, utilizada por Israel para identificar objetivos, sin tener en cuenta la distinción entre combatientes y civiles, ni el principio de precaución. El uso de la inteligencia artificial, con escasa supervisión humana y sin consideración alguna por la vida civil ni la infraestructura, constituye un flagrante crimen de guerra en Gaza.
En la Cisjordania ocupada, Israel utiliza cámaras de vigilancia de origen europeo, incluidas aquellas equipadas con reconocimiento facial, como parte de una vasta red de vigilancia de los palestinos, lo que facilita la imposición de restricciones arbitrarias a sus derechos y libertades. Su comportamiento y actividades, sus movimientos y el paso por los puestos de control son registrados, afectando a todos los aspectos de sus vidas, incluyendo su capacidad para trabajar, visitar a familiares, recibir atención médica e incluso regresar a su casa.
De esa manera, la Unión Europea, a través de su financiación y exportaciones, contribuye a las masacres de los palestinos que viven bajo la ocupación militar israelí. El informe subraya que la tecnología “es parte integral de la ocupación israelí y del sistema de apartheid”. La Unión Europea, sus países miembros y empresas privadas contribuyen así a “perpetuar una industria que permite y se beneficia de una ocupación ilegal asociada a graves violaciones de los derechos humanos” en Palestina.
(*) https://7amleh.org/post/eu-funding-export-high-risk-ai-palestine-region-en