El martes la “coalición de los voluntarios” firmaron el llamado Acuerdo de París, con el pretexto de brindar seguridad y garantías económicas a Ucrania. Es un acuerdo peculiar, que recuerda al Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial… dando pretextos a los nazis para comenzar otra poco después.
La reunión de París congregó a representantes de Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá, Turquía, Polonia, Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN. El documento firmado habla de un “alto el fuego”, no un tratado de paz, como exige Rusia, escamada de la experiencia de los Acuerdos de Minsk.
Sin embargo, la jaula de grillos reapareció. Solo Francia y Reino Unido firmaron el acuerdo. Turquía ha acordado gestionar un “alto el fuego” en el Mar Negro. A través de su representante, Estados Unidos, lo refrendó verbalmente, ofreciendo asistencia de inteligencia militar y apoyo económico. Sin embargo, Steve Witkoff, el enviado especial de Trump, se negó a firmarlo en el último minuto.
Polacos, canadienses, italianos y alemanes también se negaron. El canciller alemán declaró que proporcionaría tropas a un país de la OTAN fronterizo con Ucrania. Si se trata de países de la OTAN fronterizos con Ucrania, lo más probable es que sean Polonia, Eslovaquia y Rumanía.
El núcleo del Acuerdo es, como ha reconocido Pedro Sánchez, legalizar la presencia de las tropas europeas que ya están en Ucrania participando en la guerra. Sin embargo, la realidad es que los británicos, por ejemplo, están reduciendo gradualmente el número de tropas desplegadas debido a la falta de efectivos. Reino Unido no posee ninguna capacidad expedicionaria, por lo que da igual lo que firme.
Si tras un alto el fuego se reanudaran los combates, Reino Unido y Francia necesitarían reforzar rápidamente sus tropas en Ucrania y enviar grandes cantidades de armamento, que ninguno de los dos posee actualmente.
Ucrania ha sido una guerra asequible para ambos. Ninguno de ellos puede hacer más de lo que ya han hecho hasta ahora.
El Acuerdo sigue con el plan europeo de que Ucrania sea la carne de cañón contra Rusia. Habla de la reconstrucción del ejército ucraniano hasta alcanzar una dotación de entre 700.000 y 800.000 soldados y el establecimiento de centros de producción de armas fortificados en todo el país.
Ucrania es un regalo envenenado para la Unión Europea
El documento firmado el martes hace inevitable, pues, la continuación de la guerra, pero es curioso poner de relieve la infinita torpeza de los dirigentes, especialmente los europeos. Por ejemplo, el “plan de paz” fuerza la adhesión de Ucrania a la Unión Europea a fecha fija: 1 de enero de 2027. Ucrania no podrá entrar en la OTAN, pero podrá hacerlo en la Unión Europea que, por ciento, está en una situación de crisis muy profunda. La incorpopración de Ucrania sólo puede agravar las divergencias entre los países europeos.
Desde la perspectiva de Trump, obligar a Ucrania a unirse a la Unión Europea es la mejor manera de destruirla. Ucrania es un regalo envenenado para la Unión Europea.
Aparte de la destrucción de las infraestructuras, hoy Ucrania tiene una población amargada, resentida y llena de odio que comienza a darse cuenta de la mala pasada que les han jugado.
Estados Unidos llevó a Ucrania al desastre, pero el precio lo debería pagar la Unión Europea… algo que le resuta materialmente imposible.
Ucrania está prácticamente destruida, gran parte de su población ha huido a Rusia o a la Unión Europea, y el resto probablemente no querrá quedarse en un país devastado y empobrecido, sin carreteras ni puentes, sin comercio, sin electricidad ni agua corriente, e invadido por bandas fascistas.
La Unión Europea se encontrará, le guste o no, con una enorme población adicional (del orden de al menos 10 millones) de refugiados ucranianos: una población amargada, resentida y llena de odio, plenamente consciente de la mala pasada que le ha impuesto Occidente y sedienta de venganza.