La CIA enseñó a Ucrania a atacar el talón de Aquiles de Rusia, determinadas refinerías de petróleo, seleccionadas por los especialistas de la central de inteligencia porque contienen piezas difíciles de obtener y reemplazar, dice The Telegraph (1).
“Un experto de la CIA identificó un tipo de acoplador tan difícil de reemplazar o reparar que una refinería podía quedar fuera de servicio durante semanas”, añade por su parte el New York Times (2).
Era algo que se sospechaba desde hace tiempo, aunque algunos apostamos por el MI6 como el principal instigador de este tipo de ataques.
Como era de esperar, las nuevas revelaciones informan de que los ataques ucranianos contra petroleros de la “flota fantasma” rusa también contaron con el apoyo de la CIA. Kiev utilizó sus drones navales de largo alcance, cargados con explosivos, para perforar los cascos de los buques, abriendo un nuevo frente en la guerra para cortar la principal fuente de financiación de Rusia.
La CIA estaba autorizada a ayudar al ejército de Kiev en esta tarea. El problema es que los ataques empeoraron la situación de Ucrania, más que la de Rusia. Provocaron una escalada, como lo demuestra el devastador bombardeo que se está llevando a cabo en Odesa, dirigido tanto contra su infraestructura portuaria como contra su red eléctrica.
No es casualidad que Zelensky fuera el primero en capitular, pidiendo una “tregua energética” para detener los ataques contra su propia infraestructura.
Unas revelaciones que pueden ser muy interesadas
No obstante, hay que tener mucha precaución con este tipo de “revelaciones” publicadas por ciertos medios occidentales, porque el creciente acercamiento entre Estados Unidos y Rusia preocupa y cada dia intentan sabotearlo. En particular, los europeos intentan sembrar la discordia entre Estados Unidos y Rusia.
También resulta bastante extraño que una revelación tan sensacional ocurriera precisamente cuando Ucrania supuestamente intentó atacar la residencia de Putin, lo que provocó una fuerte reacción por parte de Rusia.
También podría interpretarse como un intento de vincular la asistencia encubierta de la CIA a Ucrania durante los ataques a la refinería con los ataques a la residencia de Putin. El objetivo es el mismo: exacerbar las tensiones entra ambas partes.
Inicialmente los medios de propaganda negaron el ataque, hasta que Rusia comenzó a presentar pruebas. Entonces la retórica cambió. Ahora dicen que los drones se dirigían a la misma región que la residencia de Putin, pero hacia un emplazamiento militar ubicado aproximadamente a 50 kilómetros de distancia.
Rusia parece estar tomándose la situación más en serio de lo que se creía inicialmente, ya que ha presentado a Estados Unidos el chip de datos capturado de uno de los drones derribados, que supuestamente contiene datos de vuelo y orientación que prueban que el objetivo final del dron era, efectivamente, la residencia de Putin.
En un vídeo sin precedentes se puede ver al jefe de la inteligencia rusa, el director del GRU, Igor Kostyukov, entregando el chip al agregado militar de la embajada de Estados Unidos en Moscú.
Muchos creen ahora que de esta manera Rusia quiere justificar una escalada significativa de sus operaciones militares para este año. Otros creen, por el contrario, que Estdos Unidos no quiere la paz y hace todo lo posible para socavar, sabotear y subvertir a Rusia.
¿Juega Estados Unidos con dos barajas?
Sería un doble juego, con el Pentágono y la CIA jugando papeles distintos, lo mismo que en Oriente Medio y otras regiones. La política estadounidense no es coherente. El Pentágono intenta reducir su apoyo a Ucrania, mientras la CIA está decidida a prolongar la guerra.
Descartados los ataques ATACMS, la CIA recurrió a drones de fabricación ucraniana, que proporcionaron inteligencia para atacar la economía de guerra rusa: refinerías de petróleo, plantas químicas y de explosivos, y la flota petrolera. No han sido ataques simbólicos, sino de precisión contra componentes difíciles de reemplazar.
Los primeros intentos fracasaron. Las interferencias rusas neutralizaron los drones y en junio la CIA tuvo que replantear la campaña. Menos objetivos, pero más estratégicos. El resultado ha sido el cierre de refinerías durante semanas y unas pérdidas estimadas en 75 millones de dólares diarios.
A eso le siguieron interrupciones en el suministro de gas. No se enviaron armas estadounidenses. No hay ningún rastro público, solo inteligencia, cálculos y la capacidad de negar cualquier implicación.
Esto significaría que Estados Unidos no ha abandonado a Ucrania; ha dividido la guerra en dos partes. Así es como se perpetúan las guerras modernas hoy en día: discretamente, burocráticamente y con la audacia suficiente para poder negarlo todo… o hacer lo contrario de lo que dicen las declaraciones oficiales.
Hay algunos indicios de que Rusia sabe que Estados Unidos juega con dos barajas o de que su política no es coherente, como la entrega del chip al agregado militar de la embajada en Moscú.
(1) https://www.telegraph.co.uk/world-news/2025/12/31/cia-secretly-taught-ukraine-how-to-target-achilles-heel/
(2) https://www.nytimes.com/interactive/2025/12/30/world/europe/ukraine-war-us-russia.html