El viernes 200.000 millones de dólares de Amazon se evaporaron en una sola sesión de Wall Street. La burbuja de las empresas tecnológicas se desinfla y las cotizaciones bursátiles reaccionan a la baja ante las monstruosas inversiones en inteligencia artificial.

El precio de las acciones de Amazon se desplomó más de un 9 por cien al inicio de la sesión y 200.000 millones de dólares de su valoración se han esfumado. Los especuladores desconfían de la explosión de las inversiones en infraestructura relacionada con la construcción de gigantescos centros de datos.

Pero la fiebre no se detiene: las inversiones en inteligencia artificial aumentarán un 50 este año, a pesar de que las alarmas se multiplican. Hace uos meses, John Zito, de Apollo Global Management, dijo a una audiencia en Toronto que la verdadera amenaza para las bolsas no son los aranceles, ni la inflación, ni las altas tasas de interés. El verdadero riesgo es que los algoritmos han muerto, dijo.

A principios del mes de enero el economista jefe del FMI, Pierre Olivier Gourinchas, advirtió que la economía mundial podría resentirse puesta a prueba si el auge de la inteligencia artificial no se traduce en aumentos de rentabilidad.

Se hace cada vez más evidente que los grandes monopolios tecnológicos no van a generar beneficios a causa de sus gigantescas inversiones en inteligencia artificial. A causa de ello, su cotización en bolsa está cayendo. Alphabet y Nvidia han perdido cada una más de 100.000 millones de dólares en capitalización bursátil. Alphabet recortó sus pérdidas para cerrar con un alza del 0,7 por cien.

El desplome de las bolsas refleja el creciente escepticismo de los especuladores sobre la rentabilidad de las enormes inversiones que los gigantes tecnológicos están realizando en inteligencia artificial.

A finales de enero las acciones de Microsoft sufrieron su mayor caída en bolsa en más de cinco años: 10 por cien tras el anuncio de la empresa de una inversión récord en inteligencia artificial, junto con una desaceleración del crecimiento de su negocio principal, la nube.

La acciones cerraron en 433,50 dólares, frente a los 481,63 de dos días antes, lo que eliminó aproximadamente 357.000 millones de dólares de la capitalización bursátil de la empresa. Es una de las mayores pérdidas en un solo día, tras la ola de ventas durante la pandemia.

Microsoft se encuentra entre las empresas tecnológicas estadounidenses más dinámicas comprometidas en el desarrollo de la inteligencia artificial, invirtiendo miles de millones en infraestructura y fortaleciendo su colaboración con OpenAI. La multinacional está integrando herramientas generativas en Windows, Office y Azure, al tiempo que despide a miles de trabajadores dentro de una reestructuración para reducir costes.

La multinacional se vio obligada a emitir un comunicado, anunciando un aumento del 66 por cien en sus gastos de capital, alcanzando la cifra récord de 37.500 millones de dólares en el último trimestre, mientras que el crecimiento de su plataforma en la nube Azure se desaceleró en comparación con el trimestre anterior.

Microsoft afirmó que sus beneficios trimestrales se vieron impulsados ​​por las inversiones en OpenAI, lo que aumenta su dependencia de la alianza, a pesar de que sus negocios de informática personal y videojuegos cayeron un 3 por cien.

La empresa advirtió que la creciente dependencia de la economía mundial del auge de la inteligencia artificial la hace vulnerable, ya que cualquier déficit en el desarrollo de esta tecnología podría provocar una fuerte caída de la inversión.