Los abordajes están cada vez más presentes en los mares, tanto si hay guerra como si no. Por primera vez en cuatro años, la Agencia Japonesa de Pesca capturó el jueves un pesquero chino y detuvo al capitán a bordo, quien se negó a someterse a un control. El incidente se produce en un clima de fuertes tensiones entre China y Japón en torno a Taiwán.
El tono podría aumentar aún más en los próximos días entre las dos mayores potencias de Asia tras el abordaje de la embarcación china por parte de Japón, que vigilaba las actividades en sus aguas, un nuevo incidente en el ámbito diplomático que acentúa la crisis que desde hace meses enfrenta a ambos países.
El pesquero chino “Qiong Dong Yu 11998” fue abordado tras varios minutos de persecución, a unas 90 millas náuticas de la costa de la prefectura de Nagasaki, en el suroeste del archipiélago. Había intentado escapar y evadir los controles de los buques japonesas que lo habían visto pescando dentro de su zona económica exclusiva (*).
El capitán del barco, un chino de 47 años llamado Zheng Nianli, fue detenido por no someterse a una inspección a bordo.
La Agencia de Pesca de Japón incautó el barco, lo cual indica que consideraron que había cometido una infracciones graves. El barco será trasladado al puerto de Nagasaki, aunque las informacinoes no dicen si se encontró pesca ilegal a bordo.
Las intrusiones de los pesqueros chinos en las zonas económicas exclusivas de otros países son comunes y a veces China las convierte en un medio para su reclamaciones territoriales sobre varios mares de la región. Lo que no es común es abordar un pesquero. Los japoneses no habían detenido un barco chino desde 2022 en un incidente que, en aquel momento, no fue a más.
La crisis, sin embargo, fue mucho más grave en 2010 después de una colisión entre un pesquero chino y la guardia costera japonesa cerca de un archipiélago en disputa en el Mar de China Oriental, controlado por Japón, pero reclamado por China. En aquel momento, los dos gobiernos tardaron meses en reactivar sus relaciones diplomáticas, aunque Tokio liberó al capitán del barco que fue víctima del abordaje.
Esta vez el incidente se produce cuando China y Japón están en medio de una grave crisis diplomática, que comenzó en noviembre en torno a la cuestión de Taiwán, una isla que forma parte de China. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, declaró que Japón podría intervenir militarmente si China lanzaba un ataque contra Taiwán, lo que resulta absolutamente opuesto al derecho internacional.
En respuesta, China ha iniciado represalias económicas. Ha cancelado numerosos vuelos que conectan ambos países, ha instado a sus ciudadanos a no viajar a Japón, ha detenido las compras de mariscos y endurecido sus exportaciones de tierras raras, frenando la producción de las industrias japonesas dependientes de estas materias primas.
Poco después la primera ministra japonesa se apaciguó un poco al decir que estaba “abierta a varios diálogos con China”. Pero el gobierno de Pekín se niega a discutir hasta que retire sus intolerables comentarios sobre Taiwán.
Esta crisis estalla en un momento en que Estados Unidos aumenta su apoyo militar a Taiwán. En diciembre, el gobierno de Trump validó la mayor venta de armas estadounidenses a la isla en casi veinticinco años: 11.100 millones de dólares. Durante su última conversación telefónica con Trump, el 4 de febrero, Xi Jinping le envió una seria advertencia, invitándole a “manejar” este tema “con precaución”.
(*) Las zonas económicas exclusivas se extienden hasta las 200 millas náuticas (370 kilómetros) desde la costa y el país que tiene derechos sobre el área tiene el control sobre los recursos marítimos, incluyendo la pesca.