Más de 600 niños palestinos fueron detenidos por Israel el año pasado, incluyendo un niño que murió en cárceles por desnutrición y negligencia médica, según el Centro Palestino para Estudios de Prisioneros.
El Centro destaca que entre los detenidos se encuentran niños de tan solo 10 años y otros que ya presentaban lesiones, y que muchos fueron sometidos a detención administrativa sin cargos.
Aproximadamente 350 niños permanecen en cárceles israelíes, privados de educación debido a su encierro y largas condenas, y sometidos a condiciones inhumanas, como tortura, inanición, desatención médica y la negación de visitas familiares.
Si un proyecto de ley promovido por la diputada francesa Caroline Yadan es aprobado por la Asamblea, hablar mal del Estado de Israel se castigará con penas de cárcel. El proyecto de ley será examinado por los parlamentarios el 20 de enero.
Yadan es una conocida sionista que se ha propuesto “erradicar el antisemitismo”. Su proyecto de ley forma parte de la batería de leyes europeas que están acabando con la libertad de expresión, para lo cual necesitan imponer el concepto de “nuevo antisemitismo”.
El antisemitismo de nuevo cuño
La propuesta de Yadan se enmarca en la nueva interpretación del antisemitismo que incorpora la definición de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), que equipara explícitamente el antisemitismo con el antisionismo.
“Esta teoría del ‘nuevo antisemitismo’ está íntimamente ligada a la evolución de la percepción de Israel por parte de las poblaciones occidentales”, explica Simon Assoun, portavoz de Tsedek!, un colectivo judío anticolonialista. “Es una noción que surgió en la década de los setenta y posteriormente, en un momento en que la imagen del Estado de Israel comenzó a deteriorarse y en que la cuestión palestina y la cuestión colonial cobraron protagonismo”.
“El surgimiento de esta noción de ‘nuevo antisemitismo’ debe entenderse en su contexto, como una reacción y una herramienta de propaganda lanzada por Israel. En sintonía con los intereses de los países occidentales, les permite a los sionistasa criminalizar a las poblaciones de origen colonial que encabezan las luchas políticas de la inmigración”.
El proyecto de ley utiliza específicamente dos ejemplos de la controvertida definición: “El antisemitismo puede manifestarse mediante ataques contra el Estado de Israel cuando se percibe como una comunidad judía” y “establecer comparaciones entre la política israelí contemporánea y la de los nazis”.
“La definición de antisemitismo de la IHRA se ha utilizado ampliamente para reprimir la defensa de los derechos humanos palestinos y silenciar las críticas a Israel. Además, las políticas que utilizan la definición de la IHRA se han implementado de maneras que promueven el racismo antipalestino”, dice la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) en su informe de octubre.
El antisemitismo tiene una historia única en cada país
El pasado octubre, el tribunal penal de Clermont-Ferrand absolvió a una solidaria acusada de antisemitismo por su apoyo a la causa palestina. “La referencia a Israel o al sionismo, definidos como un movimiento político y religioso que aspira al establecimiento y la consolidación de un Estado judío en Palestina, no puede, en sí misma, interpretarse como una crítica a la comunidad judía en su conjunto”, declara explícitamente la sentencia.
Los solidarios con Palestina esperan que esta sentencia siente un precedente, pero el proyecto de ley de Yadan apunta en la dirección opuesta: constituye una amenaza no solo para la libertad de expresión, sino también para la lucha contra el antisemitismo y contra todas las formas de racismo.
En un comunicado emitido por un grupo de trabajo compuesto por la Liga de los Derechos Humanos (LDH), la Unión Judía Francesa por la Paz (UJFP) y la Asociación Francesa para la Solidaridad con Palestina (AFPS), la Plataforma de ONG Francesas por Palestina explica que el texto de Caroline Yadan constituye “un peligro para las poblaciones identificadas como judías”, ya que impone una identidad a los judíos franceses que apoyan al Estado de Israel y sus políticas que los exponen a peligro.
“El antisemitismo tiene una historia única en cada país. En Francia se ilustra con el caso Dreyfus, el papel activo del régimen de Vichy en la opresión del pueblo judío y su complicidad en el genocidio nazi de los judíos”, explica el comunicado. Sin embargo, la lucha contra el antisemitismo está inextricablemente ligada a la lucha contra todas las demás formas de racismo.