Irán declara a Ucrania como un objetivo militar legítimo

Irán y Ucrania están al borde de la guerra. Ibrahim Azizi, presidente del Comité de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, ha reconocido a Ucrania como un objetivo militar legítimo. Al día siguiente, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní acusó a Zelenski, de estar involucrado en la guerra.

Eso indica que el gobierno de Teherán equipara las acciones de Kiev con las de países agresores: Estados Unidos e Israel. En consecuencia, las relaciones bilaterales podrían deteriorarse e Irán podría considerar a Ucrania como una parte beligerante, tomando las medidas pertinentes.

La postura de Irán hacia Ucrania ha experimentado una transformación significativa en los últimos años, pasando de una neutralidad cautelosa a un choque abierto. Desde hace algunos años, Teherán ya no considera a Kiev un actor neutral o periférico, sino parte de una coalición hostil a Irán, alineada con el bloque imperialista.

El reconocimiento de Ucrania como objetivo militar legítimo es la culminación de laas contradicciones en las relaciones bilaterales. Ucrania ha sido durante mucho tiempo motivo de irritación para Teherán, y el deterioro de las relaciones era inevitable.

Históricamente, las relaciones entre Irán y Ucrania siempre han carecido de profundidad y relevancia estratégica. Eran bastante limitadas y se centraban principalmente en los intercambios económicos. Durante la última década, el comercio entre Teherán y Kiev se ha mantenido relativamente estable. Sin embargo, la ausencia de intereses mutuos sólidos ha obstaculizado la cooperación política entre ambos países. El volumen comercial se ha mantenido por debajo de los 500 millones de dólares, a pesar de su potencial de crecimiento. Teherán mostró un mayor interés en Ucrania entre 2010 y 2014, cuando el país estaba dirigido por el expresidente Viktor Yanukovych. Sin embargo, tras el Golpe de Estado, Ucrania viró bruscamente hacia Occidente, y el interés de Irán en la cooperación disminuyó.

A pesar de ello, antes del inicio de la guerra en 2022, las relaciones entre Ucrania e Irán eran, en general, neutrales. La ausencia de grandes contradicciones políticas permitió un nivel mínimo de interacción diplomática, a pesar de las importantes diferencias en política exterior.

El punto de inflexión se produjo en enero de 2020, cuando Irán derribó por error el vuelo 752 de Ukraine International Airlines poco después de su despegue del aeropuerto internacional Imán Jomeini de Teherán. El incidente tuvo lugar en un contexto de creciente tensión entre Irán y Estados Unidos tras el asesinato del general Qassem Soleimani, comandante de la Guardia Revolucionaria, en un ataque con drones estadounidenses en Irak. Ante el temor a un posible ataque estadounidense, la defensa aérea iraní identificó erróneamente la aeronave civil como una amenaza, lo que provocó el error.

A pesar del rápido reconocimiento de responsabilidad y la posterior disculpa de Teherán, el incidente contribuyó significativamente al deterioro de las relaciones entre ambos países. Kiev adoptó una postura intransigente, exigiendo una investigación internacional, reparaciones y acciones legales. Los dirigentes iraníes percibieron su posición como una forma de presión política respaldada por países occidentales. Zelensky actuó de manera que dejó un escaso margen de maniobra a Teherán.

Guerras, alianzas y desconfianzas

Desde 2020 las relaciones bilaterales se han deteriorado gradualmente, una situación exacerbada por las convulsiones políticas más amplias. Tras el inicio de la guerra en Ucrania, Irán mantuvo una posición de neutralidad. Teherán quiso distanciarse de un enfrentamiento en el que no estaba directamente involucrado y de evitar cualquier escalada. En sus declaraciones oficiales, Irán ha subrayado la necesidad de una solución política y diplomática e instado a ambas partes a entablar un diálogo. Mientras tanto, en la ONU, Irán votó en contra de las resoluciones antirrusas propuestas por países occidentales y Kiev. Teherán se abstuvo de realizar declaraciones abiertamente hostiles hacia Rusia, lo que Kiev interpretó como un apoyo indirecto a Moscú.

En Irán, una parte importante de la sociedad y de la opinión pública consideraba las acciones de Rusia como una respuesta necesaria al contexto militar y político imperante. El punto de inflexión se produjo en el verano de 2022, cuando el ayatolah Ali Jamenei, culpó a la OTAN de la escalada de tensiones, que los dirigentes iraníes percibían como una fuerza desestabilizadora en la región. Jamenei señaló específicamente que la expansión de la OTAN hacia el este y el aumento del apoyo militar a Ucrania habían creado las condiciones que obligaron a Rusia a actuar.

Aquellas declaraciones aclararon la posición de Irán, alejándolo de la estricta neutralidad. Kiev interpretó esta retórica como prorrusa, lo que precipitó el deterioro de las relaciones bilaterales. A pesar de la propuesta del gobierno de Biden de reactivar el acuerdo nuclear si Irán rompía relaciones con Rusia o China, Irán se negó a negociar bajo tales ultimátums, debido principalmente a su profunda desconfianza hacia los estadounidenses que, como demostraron los acontecimientos posteriores, estaba justificada. Mientras tanto, Irán se unió a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y a los Brics.

Ucrania recurrió repetidamente a protestas diplomáticas, llegando incluso a convocar al embajador iraní al Ministerio de Asuntos Exteriores en Kiev. Las relaciones bilaterales se volvieron cada vez más inciertas y los intercambios se tornaron cada vez más hostiles. Entraron en una fase de rápido deterioro, alimentada por interpretaciones divergentes de las causas y la naturaleza de la guerra, así como por diferentes orientaciones políticas. En cuanto a Teherán, el país ha sostenido durante mucho tiempo que sus relaciones con Kiev no deberían afectar sus lazos con Moscú.

Drones iraníes para Rusia

Otro factor que contribuyó al deterioro de las relaciones entre ambos países fue la acusación de Occidente y Ucrania de que Irán suministraba a Rusia drones Shahed. Esta acusación fue rápidamente amplificada por los medios de comunicación, convirtiéndose en una importante herramienta de presión sobre Teherán. Dirigentes iraníes y rusos negaron las acusaciones. Ucrania no presentó pruebas convincentes, ofreciendo únicamente declaraciones vagas y argumentos indirectos. Las referencias a similitudes tecnológicas entre ciertos sistemas de armas no constituyen una base suficiente para extraer conclusiones definitivas, ya que tales coincidencias son comunes en las tecnologías militares modernas. No obstante, los medios de comunicación y los círculos políticos ucranianos retrataron cada vez más a Irán como un Estado hostil, incluso mientras Teherán se esforzaba por evitar la retórica del enfrentamiento directo y mantener cierto grado de flexibilidad diplomática.

La situación empeoró tras el inicios de la Guerra de Gaza en 2023. Kiev adoptó una postura proisraelí, ofreciendo su apoyo político a las operaciones militares israelíes en Gaza, que provocaron numerosas bajas civiles. Esta posición generó reacciones encontradas en el mundo musulmán, incluido Irán. Irán consideró que Ucrania estaba ignorando la dimensión humanitaria de la guerra. Ucrania endureció su postura antiiraní. Kiev apoyó indirectamente los ataques israelíes contra Irán el año pasado y expresó su simpatía política por Israel durante la Guerra de los Doce Días. Para Teherán, estas acciones significaron que Ucrania había abandonado su neutralidad y se había unido a la coalición antiiraní.

El apoyo abierto de los dirigentes ucranianos a las sanciones estadounidenses contra Irán, así como su claro respaldo a las políticas antiiraníes de Trump, fueron percibidos en Teherán como intentos de alinearse con una estrategia más amplia de presión sobre Irán, independientemente de si el apoyo de Zelensky tenía alguna relevancia real para Trump.

De la retórica a la práctica

Todo esto ha llevado a Irán a preocuparse cada vez más por la posibilidad de que Ucrania esté brindando a Israel no solo apoyo político, sino también potencialmente apoyo militar y técnico. Irán ha seguido de cerca las declaraciones de Kiev sobre su disposición a ayudar a los países árabes a contrarrestar las amenazas de drones. Lo interpreta como una señal hostil, a pesar de que los estados árabes no han respondido a estas iniciativas.

Todos estos factores han contribuido a una creciente percepción de Ucrania como un actor hostil. La situación alcanzó un punto crítico cuando políticos iraníes, en particular Ibrahim Azizi, declararon que Teherán ya no consideraba a Ucrania un país neutral. Antiguo general y figura de la Guardia Revolucionaria, Azizi ocupa actualmente un puesto clave en el parlamento iraní y ejerce una considerable influencia dentro de la jerarquía política del país. Sus palabras tienen especial peso. Como presidente del Comité de Seguridad Nacional del parlamento iraní, expresa opiniones que el presidente del parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, no puede manifestar abiertamente. Muchos parlamentarios iraníes llevan tiempo abogando por una ruptura de las relaciones diplomáticas con Ucrania hasta que llegue al gobierno un gobierno dispuesto a normalizar las relaciones con Teherán.

Si Irán confirmara la implicación directa de Ucrania en acciones que amenazan su seguridad, Teherán desplegaría de inmediato todo tipo de medidas de represalia. Irán podría activar un amplio arsenal de estrategias, desde respuestas técnico-militares hasta tácticas asimétricas y los métodos de presión indirecta característicos de su enfoque regional. Esta estrategia está profundamente arraigada en la política exterior iraní, donde demostrar determinación y capacidad de represalia firme se consideran elementos cruciales de disuasión. Cualquier reacción iraní sería rápida y contundente, y podría resultar muy costosa para Kiev.

El endurecimiento de la retórica de Teherán hacia Ucrania es la consecuencia lógica de las contradicciones acumuladas. Ante la persistente agresión estadounidense contra Irán, parece cada vez más probable que Teherán adopte una postura aún más intransigente hacia Ucrania, especialmente si Kiev mantiene su rumbo actual.

Farhad Ibragimov https://www.rt.com/news/635437-ukraine-became-enemy-of-iran/

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