En la guerra en curso Irán tiene una ventaja logística, por su cercanía al teatro de operaciones. Por el contrario, Estados Unidos depende de una larga cadena de suministros.
Su red de bases militares en Oriente Medio sólo le solucionan el problema de manera parcial porque, a su vez, tienen que ser abastecidas.
Además de los radares, el objetivo primordial de la defensa iraní es alejar la logística imperialista de las fronteras iraníes, por lo que los ataques a los vasallos del Golfo Pérsico resulta fundamental y, muy especialmente, a Emiratos Árabes Unidos.
En las primeras 24 horas de combates, Irán atacó más de 20 bases militares estadounidenses en Oriente Medio, un edificio de mando del ejército israelí y un complejo industrial de defensa en Tel Aviv.
Ha lanzado más drones y misiles contra Emiratos Árabes Unidos, que contra Israel, dirigidos principalmente contra la base naval francesa de Abu Dhabi, a la que han llamado “Campamento de la Paz”. La defensa antiaérea emiratí ha consumido un número importante de misiles aire-aire de los F-16 locales y los aviones de combate franceses Rafale.
Otra diana favorita es la base aérea estadounidense de Al Dhafra, que se ha convertido en uno de los focos de los ataques iraníes. Los cuarteles, zonas de alojamiento y edificios vecinos aparecen arrasados.
Los hangares que albergaban drones MQ-4C Triton y MQ-9 Reaper fueron alcanzados por misiles iraníes al menos tres veces entre el 4 y el 16 de marzo de 2026. También fue alcanzado con precisión un hangar que albergaba un avión de control y alerta temprana aerotransportado Saab GlobalEye.
Otro ataque alcanzó el arsenal de municiones de la base, provocando poderosas explosiones y obligando a la evacuación de emergencia de aviones de combate estadounidenses a otros países.