Groenlandia agudiza las contradicciones entre Europa y Estados Unidos

El Ärtico se ha transformado en una via de escape para Rusia y China, a causa del control imperialista sobre las principales rutas marítimas. Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, siempre fue un eslabón clave en los planes de la OTAN. Ahora ocupa un lugar único en un nuevo teatro de operaciones. Es una base avanzada en el norte del Atlántico y un punto de apoyo para la vigilancia militar del Ártico.

Si bien ya ha sido objeto de controversias políticas en los últimos años, la isla vuelve a ser noticia por las declaraciones de un general francés, Nicolas Richoux, en la cadena de televisión LCI.

El general no sólo evidencia el final de la OTAN, sino que las contradicciones entre Estados Unidos y Europa han llegado a un punto sin retorno. Por primera vez, Richoux pone a Estados Unidos en el bando de los adversarios. El general afirma que la presión militar estadounidense sobre la isla es una “línea roja” que Estados Unidos no puede cruzar, ni siquiera retóricamente.

Es posible que Europa no sólo deba enviar tropas a Ucrania, sino también a Groenlandia porque su papel en el teatro de operaciones del norte del Atlántico ha cambiado. Ubicada en la encrucijada entre Europa y América, Groenlandia no es un territorio neutral en el panorama militar. Alberga instalaciones estratégicas, especialmente estadounidenses, relacionadas con la defensa antimisiles y la vigilancia aérea. Sin embargo, para los europeos, la isla sigue siendo un territorio asociado a un estado aliado, Dinamarca, miembro de la OTAN, lo que le confiere un fuerte valor simbólico y político.

Ante la posibilidad de una acción militar contra un territorio aliado, Richoux argumentó que Europa no podía conformarse con meras protestas diplomáticas. Las señales de alerta de un ataque deberían dar lugar a una respuesta inmediata, incluido el despliegue de fuerzas europeas. “Si hay indicios, debemos enviar tropas allí […] Creo que deberíamos luchar contra los estadounidenses. Si nos atacan en territorio aliado, deben ser vistos como villanos históricos”.

El general sostuvo que la inacción socavaría la credibilidad de los compromisos colectivos. También enfatizó que permitir que un aliado actúe sin reaccionar en el territorio de otro aliado debilitaría todo el sistema de seguridad urdido desde la Segunda Guerra Mundial.

Al ser preguntado sobre las consecuencias prácticas de una posible anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos, el general Richoux no eludió el tema del choque militar. Afirmó que, en tal situación, Europa tendría que aceptar la idea de un enfrentamiento directo, creyendo que un ataque contra un territorio aliado no podría quedar sin respuesta.

Detrás de esta aparición mediática subyace una preocupación cada vez más profunda y más extendida: las alianzas occidentales se han acabado y cada vez son más los que plantean la posibilidad de un enfrentamiento militar con Estados Unidos, y ya no sólo economico y diplomático.

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