Mientras Estados Unidos presenta a Irán como un régimen debilitado, obligado a negociar por la presión de los ataques aéreos estadounidenses, el Financial Times revela lo contrario: fue Washington quien intensificó sus esfuerzos para lograr un alto el fuego, a partir de finales del mes de marzo (*).
El gobierno de Trump solicitó un alto el fuego el 21 de marzo —22 días después del inicio de la guerra— para mitigar las consecuencias económicas del bloqueo iraní sobre el Estrecho de Ormuz. El cierre de la travesía estratégica disparó el precio del barril por encima de los 100 dólares y elevó el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos a 4,14 dólares por galón, en comparación con los 2,98 dólares antes del estallido de las hostilidades a finales de febrero.
La mediación estuvo encabezada por el jefe del Estado Mayor pakistaní, el general Asim Munir, quien actuó como intermediario entre Teherán y Washington. Munir estuvo en contacto directo con dirigents iraníes, el enviado estadounidense Steve Witkoff, el vicepresidente J.D. Vance y el propio Trump, incluso después de que este último amenazara el martes con destruir la civilización iraní si no se alcanzaba un acuerdo antes del ultimátum.
El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, confirmó públicamente su papel, invitando a ambas delegaciones a Islamabad para continuar las negociaciones.
La noche del 8 de abril, Trump anunció una suspensión de dos semanas de las operaciones militares, condicionada a la reapertura del Estrecho de Ormuz por parte de Irán.
Teherán indicó que el paso marítimo podría reabrirse el jueves o el viernes, bajo control iraní. Las negociaciones formales entre ambos países están programadas para mañana en Islamabad, con el objetivo de alcanzar un acuerdo final para poner fin a la guerra.
(*) https://www.ft.com/content/249b9255-c448-492b-88bf-098d97de4159