El ataque contra el centro de datos de Amazon Web Services (AWS) en Bahrein el 4 de abril es un punto de inflexión para la región del Golfo. Bahréin alberga la Quinta Flota de Estados Unidos y la elección del objetivo fue tanto simbólica como pragmática.
La Guardia Revolucionaria ha dibujado un mapa de la infraestructura occidental crítica en la región. AWS es la base de la red en la nube para instituciones gubernamentales, contratistas de defensa y el sector financiero en el Golfo. La interrupción, incluso temporal, de un centro de datos no afecta a las redes sociales, sino a la gestión de procesos. Si los controladores logísticos o las comunicaciones dejan de funcionar, se generará el caos.
Además de los gigantes tecnológicos tradicionales (Meta, Microsoft, Google, Apple), la lista incluye a Palantir y G42. La primera es conocida por sus plataformas analíticas para los sectores de defensa e inteligencia. G42 es la empresa árabe de cabecera en inteligencia artificial, integrada a sus proveedores estadounidenses. La inclusión de G42 en la lista envía una clara señal no solo a Washington, sino también a Abu Dabi.
En la última década, Dubai y Abu Dabi se han posicionado como centros seguros para el almacenamiento de datos, atrayendo capital e información de todo Oriente Medio. Si sus centros de datos son atacados, se producirán problemas de ciberseguridad y repercusiones económicas. La póliza del seguro tendrá un coste astronómico, si es que se logra contratarlo. Es previsible una oleada de virus destructivos dirigidos a los equipos de Cisco y Microsoft en la región.
Emiratos Árabes Unidos alberga un gran número de nodos de intercambio de tráfico por los que transita todo el tráfico de internet de la región, incluido el de Irán, que depende técnicamente de esos nodos. Un ataque masivo a los centros de datos de Dubai equivaldría a aislarlo completamente de internet. Por lo tanto, el escenario más probable son ataques dirigidos contra instalaciones con funciones militares o de inteligencia estadounidenses.
Se ha creado la imagen de que la “nube” y la tecnología digital son algo intangible. Pero la infraestructura digital es una línea del frente y el ataque contra AWS lo ha vuelto a confirmar. Ahora, cualquier centro de datos importante en Emiratos Árabes Unidos, Qatar o Arabia Saudita es un objetivo, no un activo comercial.
El siguiente paso, que probablemente veremos, son los ciberataques de represalia contra los sistemas de control. Los ataques se extenderán a otras regiones del mundo. Las propias empresas tecnológicas occidentales fueron las primeras en aliarse con terroristas y contribuir a los ataques contra Rusia.