Estados Unidos está acelerando sus planes para los centros de internamiento de emigrantes. El gobierno de Trump estudia crear nuevas instalaciones y ampliar las existentes para aumentar significativamente la capacidad de reclusión de emigrantes en espera de deportación.
Algunas instalaciones podrían alcanzar capacidades sin precedentes, superando con creces los estándares actuales. Las instalaciones industriales, incluyendo antiguos almacenes, se encuentran entre las opciones que se están estudiando (*).
El objetivo es absorber el aumento en el número de personas recluídas como parte de los procedimientos de expulsión. Instituciones represivas, como el ICE, supervisarían los centros junto con el Departamento de Seguridad Nacional. Las instalaciones garantizarán el internamiento de los reclusos encerrados por la policia de emigración, a la vez que ayudarán a ejecutar deportaciones masivas.
Los diseños perfilan centros con capacidad para albergar a varios miles de emigrantes, con configuraciones similares a recintos cerrados. Algunos proyectos en consideración en Texas y otros estados fronterizos apuntan a capacidades que superan las 5.000 y 10.000 plazas.
El número de personas recluidas por la policía de emigración ha aumentado en los últimos meses. Se estima que decenas de miles de emigrantes han sido encerrados por orden administrativa cada día, a la espera de una decisión sobre la deportación.
En este sistema, la reclusión se presenta como una herramienta central para gestionar los flujos emigratorios. Facilita las deportaciones y limita las liberaciones durante el proceso.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero del año pasado, Trump ha reforzado las medidas migratorias. Sus prioridades declaradas incluyen el control fronterizo, la aceleraración de las deportaciones y el aumento de la capacidad de internamiento.
Las nuevas directrices administrativas han ampliado las categorías de personas que pueden ser encerradas, incluyendo, en algunos casos, solicitantes de asilo y emigrantes con estatus legal en espera de ser procesados. La nueva regulación va acompañada de un mayor capacidad de los centros de internamiento.
Las organizaciones de defensa de derechos humanos han expresado su preocupación por las condiciones de reclusión y el hacinamiento actuales. La infraestructura está sobrecargada y las condiciones de internamiento son deplorables.
(*) https://www.washingtonpost.com/business/2026/02/13/ice-detention-center-expansion/