El 16 de enero un artículo del New York Times relataba uno de esos bulos absurdos a los que nos tiene acostmbrados: una red heteróclita de informáticos e ingenieros había logrado atravesar las barreras de la censura digital en Irán. Utilizando miles de sistemas de internet satelital Starlink introducidos de contrabando en el país, conectaron y transmitieron imágenes de soldados disparando y de familias buscando cadáveres por las calles.

El New York Times recopiló posteriormente testimonios de varios colectivos de expatriados iraníes presuntamente involucrados en la desestabilización. Poco después se reveló que todos ellos estaban organizados y financiados por Estados Unidos.

¿A qué llama el New York Times una “red heteróclita de informáticos”? Nada menos que al Departamento de Estado y a SpaceX. Fueron ellos quienes construyeron las herramientas de comunicación digital en Irán. Washington apoyó a organizaciones de la sociedad civil para ocultar los sistemas Starlink al ejército iraní.

El gobierno estadounidense organizó y financió la introducción clandestina de unas 6.000 terminales Starlink a Irán para los diversos grupos de sicarios. Un artículo reciente del Wall Street Journal sobre el tema afirma de forma más explícita que toda la operación Starlink en Irán fue dirigida directamente por el gobierno de Trump (*).

El Departamento de Estado compró cerca de 7.000 terminales Starlink en los meses anteriores —la mayoría en enero— para ayudar a los sicarios iraníes a sortear los cortafuegos de internet en Irán. La compra se produjo después de que los cabecillas del gobierno de Trump decidieran reasignar parte de los fondos originalmente destinados a otras iniciativas de libertad en internet en Irán a la adquisición de terminales Starlink.

Trump estaba personalmente al tanto de las entregas. En enero Trump y Musk discutieron la posibilidad de que los iraníes usaran Starlink para acceder a internet durante las protestas, como confirmó entonces la Casa Blanca.

Anteriormente, el gobierno estadounidense financió cinco empresas que redes privadas virtuales (VPN) para proporcionar acceso a internet en Irán saltando por encima de la censura. La costosa adquisición de Starlink, planeada con meses de antelación, afectó sus operaciones.

La decisión de la Casa Blanca de adquirir los sistemas de Starlink se produjo en medio de debates internos porque desviar fondos a Starlink podría poner en peligro otros importantes programas estadounidenses que financian el acceso a internet en Irán.

Durante meses, los dirigentes del gobierno de Washington promocionaron Starlink como la mejor manera de apoyar a sus sicarios en Irán, ya sea como complemento o sustituto de las redes privadas virtuales VPN. Mora Namdar, quien dirigió la oficina del Departamento de Estado para Oriente Medio hasta diciembre, envió en agosto un informe al secretario de Estado, Marco Rubio, instándolo a adquirir Starlink específicamente para su entrega a Irán. “Si bien su oficina ha financiado varias VPN y otras tecnologías para la libertad en internet, esto se vuelve inútil cuando se corta el acceso a internet”, decía el informe.

Mora Namdar tenía razón. Hull afirmó que Psiphon, un proveedor de VPN financiado por Estados Unidos, tenía alrededor de 18,4 millones de usuarios iraníes activos en enero, el mismo mes en que Teherán bloqueó internet. Sin embargo, la empresa detectó solo 1.500 personas usando Psiphon con Starlink cuando el régimen cortó el acceso a internet.

Cuando el Departamento de Estado redirigió el dinero destinado a las VPN a la adquisición de Starlink, permitió que la financiación de dos de los cinco proveedores de VPN que prestaban servicios en Irán expirara. Tres continuaron operando con apoyo limitado utilizando los fondos estadounidenses restantes.

Sin embargo, Starlink, el canal de comunicación alternativo promovido por Mora Namdar, pronto también demostró su vulnerabilidad. Las terminales Starlink utilizan GPS para determinar su ubicación, información esencial para localizar y conectarse a los satélites Starlink. Debido a que las señales GPS son débiles y fáciles de falsificar, el gobierno iraní las manipuló, proporcionando ubicaciones falsas e interrumpiendo las terminales Starlink.

Como consecuencia de ello, las terminales no encontraron los satélites necesarios para la conexión. Existen otros métodos para detectar y localizar terminales Starlink activas individuales, pero para desactivar un gran número de ellas, la suplantación de GPS sigue siendo la solución más eficaz actualmente.

Es otro ejemplo de los bulos del New York Times y otros medios de intoxicación, que intentan presentar las operaciones encubiertas del gobierno estadounidense como un movimiento “espontáneo” de la juventud en varios países. Muchas de estas “redes heteróclitas” de “luchadores” están financiadas por el Departamento de Estado y la CIA.

(*) https://www.wsj.com/world/middle-east/u-s-smuggled-thousands-of-starlink-terminals-into-iran-after-protest-crackdown-69a8c74f