El gobierno de Estados Unidos se han reunido en secreto tres veces desde abril del año pasado con independentistas en la provincia canadiense de Alberta, rica en petróleo, según el Financial Times.

El asesor legal del proyecto separatista “Prosper Alberta”, que participó en las reuniones, Jeff Rath, dijo que Estados Unidos apoya la independencia de Alberta, añadiendo que sus relaciones con el gobierno de Trump son “mucho más estrechas” que los que mantiene con el primer ministro canadiense, Mark Carney.

El presidente de la Federación Laboral de Alberta, Gilles McGowan, dice que las campañas publicitarias en las redes sociales, el uso de chatbots y los influencers que apoyan el movimiento MAGA son un caso de injerencia extranjera “y sentimos que estamos siendo atacados”.

Los dirigente del proyecto independentista “Prosper Alberta” quieren reunirse nuevamente el próximo mes con representantes de los Departamentos de Estado y del Tesoro de Estados Unidos para obtener un crédito de 500.000 millones de dólares para financiar la provincia, si un referéndum, cuya fecha aún no se ha anunciado, aprueba la independencia.

Un miembro de la Casa Blanca ha confirmado las reuniones con varias organizaciones de la sociedad civil, “sin que se haya asumido ningún compromiso”.

Una fuente cercana al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bisnett, dijo que ni él ni ningún otro funcionario del Tesoro tienen conocimiento de ninguna propuesta para una línea de crédito y que no tienen intención de abordar el tema.

Una encuesta de Ipsos realizada la semana pasada muestra que alrededor de tres de cada diez residentes, tanto en Alberta como en Quebec, votarían a favor de la independencia en un referéndum.

Los independentistas están explotando las disputas entre la Casa Blanca y Mark Carney porque Trump amenazó a Canadá la semana pasada con imponer aranceles del 100 por cien si llegaba a un acuerdo con China. Carney rectificó rápidamente: Canadá no tenía intención de firmar un acuerdo comercial con China, ni con ninguna otra economía sometida a intervenciones públicas directas, porque su país cumple con las obligaciones derivadas del acuerdo comercial con Estados Unidos y México.