Por primera vez el miércoles la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, reconoció la existencia de una lista de secreta de “organizaciones terroristas domésticas” durante una audiencia de la Cámara de Representantes.
“Antifa es parte de ella”, dijo Bondi al ser interrogada sobre la lista por la congresista Mary Gay Scanlon. La fiscal se negó a ofrecer más detalles sobre la base de datos de “organizaciones terroristas domésticas” que están compilando en virtud del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 7 de Trump (NSPM-7).
El Memorando considera que ciertas movilizaciones políticas son “terrorismo interno”, un término que no tiene cabida en la legislación estadounidense, donde prefieren utilizar las expresiones derivadas de los tiempos de la “caza de brujas” de los años cincuenta del siglo pasado: antiamericanismo, anticapitalismo, anticristianismo, antifascismo… También están equiparados al “terrorismo doméstico” quienes “tienen puntos de vista opuestos a los estadounidenses tradicionales”.
En diciembre Bondi definió el “terrorismo doméstico” en los términos más amplios posibles, incluidas las “conspiraciones para impedir […] la aplicación de la ley”, ordenando al FBI que compile una lista de colectivos involucrados en actos que puedan ser constitutivos de “terrorismo doméstico”. El informe inicial se debió remitir el 3 de enero con actualizaciones periódicas que se publicarán cada 30 días.
Un informe interno del FBI de noviembre difundido por The Guardian reveló que en 27 lugares lugares hubo múltiples investigaciones del FBI relacionadas con el Memorándum NSPM-7.
La revelación de Bondi sobre la lista de “terroristas domésticos” se produjo durante un debate sobre Epstein. Cuando le preguntaron repetidamente si se comprometía a proporcionar a la Cámara de Representantes la lista NSPM-7, Bondi salió por los cerros de Úbeda. Scanlon dijo que eso significaba que Bondi tenía una lista secreta de personas y colectivos acusados de “terrorismo doméstico”, que no quería compartir con el Congreso.
Cuando al FBI le preguntaron por lo mismo, un portavoz respondió que no tenía comentarios que hacer, ni sobre el tamaño de la lista, ni sobre las personas o colectivos que figuran en ella.
Los periodistas también preguntaron si Renée Good o Alex Pretti, las dos personas asesinadas por el ICE en Minnesota, estaban bajo vigilancia o habían sido incluidos en la lista de “terroristas domésticos”. Pero tampoco hubo respuesta. “El gobierno mantiene listas de estadounidenses que, según la Casa Blanca, están involucrados en terrorismo doméstico. Las listas podrían incluir a estadounidenses que no han cometido ningún acto de terrorismo pero no están de acuerdo con este gobierno”, señaló por su parte la congresista Scanlon.
La fiscal Bondi admitió que el 5 de febrero del año pasado detuvieron en Minneapolis a un antifascista. “Este hombre supuestamente engañó y pidió el asesinato de agentes del orden, fomentó el derramamiento de sangre en las calles y afirmó con orgullo su afiliación con la organización terrorista Antifa antes de huir”, dijo Bondi.
La semana pasada fue detenido Kyle Wagner, de 37 años de edad, acusado de acoso cibernético y comunicación amenazante.
Bondi afirma que “ciertos extremistas alineados con Antifa” profesan “puntos de vista extremos sobre la inmigración, la ideología de género radical y el sentimiento antiestadounidense”, así como “una voluntad de utilizar la violencia contra la ciudadanía respetuosa de la ley para servir a esas creencias”. Durante la última década con frecuencia culpan a Antifa de la violencia y lo utilizan como un término general para designar a losmilitantes progresistas, como si fuera una única organización con miembros y estructura de mando.
En septiembre, Trump firmó un decreto calificando a Antifa como “organización terrorista doméstica“, a pesar de que es un movimiento descentralizado y mantiene una colección de principios políticos dispersos, como en otros países occidentales.
En la audiencia la fiscal se enfrentó a otro asunto espinoso: su intento de procesar a seis diputados que en noviembre publicaron un vídeo en las redes sociales en el que recordaron a los militares que están obligados a desobedecer órdenes ilegales.
El vídeo provocó el típico ataque de ira de Trump y The Intercept extrae la conclusión de que la Casa Blanca no descarta la posibilidad de ejecuciones sumarias de estadounidenses para acallar cualquier voz discordante.
“Todos los días vemos a este gobierno convertir al gobierno en un arma para perseguir a las personas que no están de acuerdo con ella. Ya sea disparando a ciudadanos que protestan o tratando de acusar a miembros del Congreso que sugieren que está dando órdenes militares ilegales o tratando de perseguir a los fiscales generales de todo el país. No es una cosa aislada”, dijo Scanlon. El gobierno “persigue a los enemigos políticos del presidente. Es realmente aterrador”, concluyó la congresista.
—https://theintercept.com/2026/02/12/pam-bondi-domestic-terror-list-nspm-7/