Estados Unidos quiere aislar a China de Latinoamérica

El sábado Trump convocó a doce dirigentes latinoamericanos en su club de golf de Miami, para crear una coalición regional denominada “Escudo de las Américas”. El objetivo es reducir la influencia de China en un continente donde se ha consolidado en dos décadas en un socio comercial indispensable.

Durante su discurso, Trump anunció la creación de una coalición militar para erradicar los cárteles criminales, mencionando ataques con misiles contra organizaciones narcoterroristas. Aprovechó la cumbre para reafirmar sus pretensiones sobre Cuba, afirmando que el gobierno de La Habana se encontraba en sus últimos estertores.

Los participantes —Argentina (Javier Milei), El Salvador (Nayib Bukele), Ecuador (Daniel Noboa), Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Chile (José Antonio Kast) y Trinidad y Tobago— son dirigentes vendidos al imperialismo.

Brasil, bajo el gobierno de Lula, México, bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, y Colombia, bajo el gobierno de Gustavo Petro, brillaron por su ausencia, ya que estos tres países mantienen estrechas relaciones comerciales con Pekín.

En cuanto a China, Trump pretende bloquear los contratos otorgados a este país sobre minerales críticos, infraestructura de transporte y capacidades de inteligencia militar. Argentina, Chile y Bolivia poseen en conjunto las mayores reservas mundiales de litio, un metal estratégico para baterías y almacenamiento de energía, un recurso que Washington pretende arrebatarle a Pekín.

Desde el cambio de siglo, China ha incrementado significativamente sus préstamos, proyectos de infraestructura y acuerdos comerciales en todo el continente. Para 2024 el comercio bilateral entre China y Sudamérica había alcanzado los 518.000 millones de dólares, convirtiendo a Pekín en el primer o segundo socio comercial más importante de la mayoría de las economías de la región.

La estrategia de seguridad nacional publicada por el gobierno de Trump en diciembre del año pasado estipula que Estados Unidos negará a cualquier competidor de fuera del continente la oportunidad de poseer o controlar activos estratégicos en América Latina. Panamá se retiró de la Nueva Ruta de Seda en enero de este año, después de que el Tribunal Supremo panameño declarara inconstitucional el contrato entre el país y la empresa CK Hutchison, con sede en Hong Kong. Ecuador, por su parte, ha autorizado el establecimiento de una base militar estadounidense en su territorio.

El siguiente paso de la coalición antichina se definirá durante las consultas bilaterales entre Washington y los gobiernos signatarios en las semanas previas al viaje de Trump a China, programado para principios de abril.

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