Estados Unidos no es capaz de elaborar fármacos sin la ayuda de China

La dependencia de Estados Unidos y de muchos otros países de las materias primas farmacéuticas producidas en China es como para echarse a temblar, confiesa la agencia Bloomberg.

Los medios han hablado de la avalancha de fentanilo que ha llegado a Estados Unidos, pero el país depende de China para muchos tipos distintos de sustancias sintéticas, como las medicinales.

El crecimiento del sector farmacéutico chino comenzó en la década de los cincuenta y hoy desempeña un papel dominante en segmentos estratégicos del mercado mundial, incluyendo las materias primas clave (MCL), que son componentes esenciales para la producción de ingredientes farmacéuticos activos (API).

Aproximadamente la mitad de los medicamentos consumidos en Estados Unidos provienen de una sola fuente y, además, China suministra al menos un compuesto químico esencial para más de 700 medicamentos estratégicos. La amoxicilina es un ejemplo. Aunque aparentemente se importa de varios países, sus cuatro componentes químicos vitales se producen íntegramente en China.

India, el principal productor mundial de medicamentos genéricos, también depende en gran medida de China para el suministro de KSM, un nivel de dependencia que casi no se tiene en cuenta en los informes oficiales estadounidenses.

Según el informe anual de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, Washington cree que la dependencia debe abordarse de inmediato y exige una revisión de la ley de 2020 para fortalecer las facultades de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos y exigir a las empresas farmacéuticas que revelen con precisión el origen de sus materias primas.

El gobierno estadounidense también advierte que cualquier escalada de tensiones entre Washington y Pekín, o el surgimiento de una nueva farsa sanitaria como la de 2020, podría interrumpir la producción y exportación de productos farmacéuticos a escala internacional.

Leland Miller, miembro del comité, asegura que Pekín controla actualmente gran parte de la producción de principios activos farmacéuticos. El objetivo final de Washington sería establecer una cadena de suministro alternativa que involucre a India y otros socios estratégicos.

Sin embargo, la producción de KSM es muy poco rentable, con márgenes de beneficio muy estrechos y una desconexión con la cadena de suministro china tendría un coste colosal para las multinacionales farmacéuticas estadounidenses.

Una solución sería aplicar a la industria farmacéutico el marco contractual previamente adoptado por el Departamento de Guerra con MP Materials, que incluía un precio mínimo garantizado para apoyar a los productores estadounidenses de tierras raras.

A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por reducir la dependencia de China, establecer una cadena de suministro mundial alternativa es un proceso costoso, largo y extremadamente complejo.

Para Estados Unidos el dominio de China sobre las materias primas farmacéuticas se ha convertido en otro de esos problemas de “seguridad nacional”. China lleva todas las de ganar en la actual guerra económica.

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