En medio de la guerra contra Irán el portaaviones más grande del mundo, el Gerald R. Ford, ha experimentado una cadena estrepitosa de averías y ayer llegó a Creta para entrar en el taller de reparaciones. Desplegado desde Norfolk el 24 de junio del año pasado, el navío se encuentra en su día 266 de misión en el Mar Rojo, sin fecha de regreso confirmada antes de mayo.
El 12 de marzo se produjo un incendio en la lavandería principal durante las operaciones en el Mar Rojo. Tres marineros resultaron heridos, uno de los cuales fue evacuado en helicóptero a puerto. La Armada de Estados Unidos declaró que el buque permanecía plenamente operativo, pero era mentira. Los daños obligaron al grupo de ataque del portaaviones a abandonar el campo de batalla y dirigirse a Creta para realizar reparaciones durante más de una semana.
El humo dejó inoperativas casi todas las instalaciones de lavandería. La Armada logró rescatar mil colchones del futuro John F. Kennedy, aún en construcción en Norfolk, y los transportó a bordo. También se enviaron cerca de dos mil prendas de vestir a la tripulación.
La Armada está investigando si el incendio fue provocado intencionadamente. El portaviones se encuentra en su décimo mes de despliegue, y los marineros habían sido informados de que su misión se extendería hasta mayo, el doble de la duración habitual.
Desde el inicio de su despliegue, el Ford ha sufrido repetidas fallas en su sistema de recolección por vacío, encargado de eliminar las aguas residuales de las 650 letrinas. Cada intervención de limpieza con ácido cuesta 400.000 dólares. A finales de febrero, la Armada indicó que el sistema había procesado más de 6 millones de descargas sin que se confirmara ningún impacto en la operatividad.
El senador Mark Warner cuestionó públicamente al mando naval: “¿Qué tipo de presión se está ejerciendo sobre estos marineros?”. El almirante James Kilby, subjefe de operaciones navales, confirmó ante el Comité de Servicios Armados del Senado que el regreso del Ford afectaría su programa de mantenimiento, ya sobrecargado por la prolongada indisponibilidad de otro portaaviones, el Dwight D. Eisenhower, tras otro despliegue prolongado.
La Armada de Estados Unidos ha descartado formalmente que el incendio tenga causas relacionadas con la guerra. El Centcom informó haber repelido cientos de misiles y drones iraníes desde el inicio de la agresión, sin que se confirmaran daños importantes en el buque.
Por parte iraní, el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, declaró que el portaaviones Abraham Lincoln tuvo que abandonar la región tras los ataques iraníes, una declaración que Washington negó. El portavoz de la Guardia Revolucionaria describió la presencia del Ford como una amenaza y advirtió que el buque era un objetivo militar.
Con sus declaraciones de puertas afuera, Washington intenta mostrar la solidez de su fuerza naval, pero las continuas averías y peticiones de ayuda a otros países para abrir el Estrecho de Ormuz han sido muy elocuentes, casi tanto como el rechazo de todos los países requeridos… excepto Argentina.
El Ford podría convertirse en el portaaviones estadounidense con mayor tiempo desplegado desde la Guerra de Vietnam. El récord actual lo ostenta el Abraham Lincoln con 294 días en 2020. Si el Ford permanece operativo hasta mediados de abril, superará ese récord. Si se queda hasta mayo, se acercará a los 332 días establecidos por el Midway durante la Guerra de Vietnam.
El almirante Kilby confirmó al Congreso que era improbable que regresara antes de mayo. El George H.W. Bush se está preparando para desplegarse en Oriente Medio para relevar al Ford, aunque aún no se ha confirmado un calendario oficial.