El gobierno de Washngton ha realizado la primera transferencia de fondos procedentes de la venta de crudo venezolano al gobierno interino de Caracas. De un total de 500 millones de dólares generados por las ventas iniciales, ha canalizado 300 millones a través de bancos qataríes antes de llegar a Venezuela.
Delcy Rodríguez ha anunciado que estos fondos se utilizarían para estabilizar el bolívar, cuyo valor se ha ido devaluando constantemente. Este primer pago cumple con el acuerdo petrolero anunciado por Trump tras el secuestro de Maduro.
Los fondos no siguieron una ruta financiera convencional, ya que Washington optó por canalizarlos a través de bancos ubicados en Qatar en lugar de mantenerlos en territorio estadounidense o transferirlos directamente a Venezuela.
Estados Unidos pone los precios y gestiona un dinero que no es suyo. Trump anunció que Venezuela suministraría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, vendidos a precio de mercado, en lugar del tipo preferencial al que Caracas tradicionalmente vendía su producción. Con el precio del barril rondando los 56 dólares, esta transacción podría representar hasta 2.800 millones de dólares.
A Trump no le ha importado reconocer que el dinero de Veneuela está bajo su control. El secretario de Estado, Marco Rubio, tampoco se ha mordido la lengua a la hora de explicar los motivos: el control de las ventas de petróleo era la principal palanca de Washington para influir en el desarrollo político y económico de Venezuela.
El secretario de Energía, Chris Wright, por su parte, refutó cualquier acusación de saqueo, afirmando que los ingresos generados servirían a los intereses de los 30 millones de venezolanos. En Washington se preocupan por su bienestar.
En las horas posteriores al secuestro de Maduro, Trump expuso su plan para apoderarse del sector energético venezolano, instando a las grandes empresas estadounidenses a invertir miles de millones de dólares para rehabilitar la infraestructura petrolera del país, gravemente degradada por las sanciones.
El presidente estadounidense manifestó su intención de reactivar masivamente la producción en un país que posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, estimadas en más de 300.000 millones de barriles.
Por su parte, los chavistas han claudicado; sólo mantienen su retórica acerca de la “independencia nacional”, cada vez más vacía de contenido. Primero liberaron a los terroristas que tenían encarcelados y ahora se justifican con el petróleo. Delcy Rodríguez dijo en la televisión que van a inyectar el dinero que han recibido de Estados Uunidos en el mercado cambiario para intentar frenar la continua depreciación del bolívar.
Qatar sigue actuando de intermediario entre Venezuela y Estados Unidos. Sus bancos reciben instrucciones de la Casa Blanca. La elección de Doha como centro de pagos se enmarca en una tradición diplomática consolidada, ya que el emirato ha facilitado regularmente los intercambios entre Washington y Caracas en los últimos años, incluso durante el gobierno de Biden para transacciones similares con Irán.
Pero, como cabía esperar, el mecanismo financiero se ha elegido, entre otras cosas, por su falta de transparencia. La senadora Elizabeth Warren, en particular, ha denunciado la falta de una base legal que permita a un presidente estadounidense crear una cuenta en el extranjero y que controla personalmente para depositar el producto de los activos venezolanos incautados por los militares.