Los planes de Estados Unidos para anexionarse Canadá no han nacido con Trump. Los canadienses están redescubriendo con preocupación que son bastante antiguos, en particular el Plan de Guerra Rojo de los años treinta. En aquel proyecto, que permaneció secreto hasta 1974, el Departamento de Guerra planeaba invadir al vecino del norte con un plan de batalla increíblemente preciso.
La posibilidad de que Canadá se convierta en el estado estadounidense número 51, impensable hasta hace poco, cobra verosimilitud. Los 41,5 millones de canadienses se lo toman lo suficientemente en serio como para leer atentamente los antiguos planes de anexión. Según una encuesta reciente publicada en enero, casi un tercio de los canadienses y uno de cada cinco estadounidenses cree que Estados Unidos podría intentar una “acción directa” para tomar el control del país vecino.
Hace casi un siglo, un documento del Departamento de Guerra de Estados Unidos, el Plan de Guerra Rojo, describió la invasión de Canadá como parte de una posible guerra entre Estados Unidos y el Imperio Británico. Diseñado en 1927, aprobado en 1930 y actualizado en 1935, el documento no fue modificado tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 sino que permaneció en secreto hasta 1974.
El plan suponía que los estadounidenses derrotarían a los ingleses y que estos últimos, convencidos de que les sería imposible defender Canadá, en última instancia lo verían sólo como un daño colateral aceptable. La estrategia fue primero apoderarse de Halifax. Tropas de Albany (estado de Nueva York) y Vermont marcharían sobre Montreal y Quebec, mientras que las fuerzas estadounidenses de Detroit capturarían Toronto. Unidades de Fort Drum, cerca de la frontera canadiense, avanzarían hacia Ottawa.
En 1935 Estados Unidos gastó 57 millones de dólares para actualizar el plan. Luego construyeron tres aeródromos militares camuflados como aeropuertos civiles cerca de la frontera y organizaron el mayor ejercicio de guerra en la historia de Estados Unidos en el que participaron unos 36.000 soldados en Fort Drum. Cuando finalmente se filtró el asunto, el presidente Roosevelt se vio obligado a declarar que Estados Unidos no tenía intención de ir a la guerra con Canadá.
Unos detalles muy realistas
El diario británico The Guardian detalla las modalidades de la intervención prevista con multitud de detalles extremadamente realistas: “Los estadounidenses atacarían con gases de combate y agentes químicos tóxicos desde el inicio de las hostilidades y luego se apoderarían de puertos estratégicos. Los soldados cortarían cables submarinos, puentes de dinamita y rieles para paralizar la infraestructura. Se tomarían grandes ciudades cercanas a lagos y ríos para disuadir la resistencia. Las detenciones masivas prolongarían el sistema”. En estas condiciones, el país estaría ocupado en tan sólo unos días.
Hay precedentes para este plan. En dos ocasiones, los estadounidenses intentaron en vano anexionarse Canadá. Primero, durante su guerra de independencia, cuando las colonias rebeldes atacaron Quebec en 1776. Luego, durante la Guerra de 1812, cuando Estados Unidos estaba cerca de la Francia napoleónica.
En febrero del año pasado, el entonces primer ministro Justin Trudeau ya confesó a la patronal de Ottawa que los deseos de su vecino del sur de “absorber nuestro país son una realidad”. Hoy su sucesor Mark Carney intenta organizar la resistencia internacional contra las tendencias depredadoras de Estados Unidos. El ejército canadiense prepara la guerra de guerrillas y ha modelado un escenario de invasión militar del país por parte de Estados Unidos y posibles respuestas desde Ottawa.
El Plan de Guerra Rojo es un recordatorio de que Trump no es el primer presidente estadounidense que codicia al gran vecino del Norte.
(*) https://www.theguardian.com/world/2026/jan/27/trump-canada-us-war-plan