Como venimos diciendo, la purga política de Trump encuentra cada vez más resistencia en la burocracia estadounidense. El sábado Elon Musk envió un correo electrónico exigiendo a los funcionarios que informaran sobre las tareas de desempeñan, pero el Pentágono y otras instituciones públicas, incluyendo el FBI, han ordenado a sus funcionarios que no respondan.
Musk les dio a los funcionarios hasta el lunes por la noche de plazo para que enumeraran cinco tareas realizadas durante la semana anterior. Con anterioridas les había advertido que la falta de respuesta sería considerada como una dimisión.
El funcionario del Pentágono Darin Selnick ha dicho que son ellos mismos los encargados de evaluar las funciones que desempeña su personal. Según el New York Times, el FBI, el Departamento de Estado y las centrales de inteligencia han aconsejado a sus funcionarios que no respondan.
A través de la oficina del director, el FBI ha respondido lo mismo que el Pantágono: ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Nadie de fuera puede meter las narices en el FBI.
A pesar de la desobediencia de estas instituciones críticas, la purga sigue adelante. Miles de funcionarios han sido despedidos a cambio de mantener sus salarios hasta finales de septiembre. Unos 75.000 funcionarios públicos también han dimitido de sus funciones.
No es ninguna casualidad que sean precisamente los pilares represivos de Estados Unidos (ejército, inteligencia, FBI) las que se hayan atrevido a enfrentarse a los planes de Trump.
Es algo como para ponerse a pensar…