El Pentágono compra un dispositivo que ha podido causar el ‘síndrome de La Havana’

A finales de 2016 diplomáticos y funcionarios estadounidenses destinados en La Havana comenzaron a informar síntomas de traumatismo craneoencefálico. Los síntomas incluían mareos intensos, fuertes dolores de cabeza, problemas de audición, pérdida de memoria y dificultades cognitivas persistentes.

Posteriormente aparecieron incidentes similares en numerosos países donde prestan servicio funcionarios estadounidenses. Se estima que más de mil funcionarios se vieron afectados, convirtiendo el fenómeno en una preocupación para el Pentágono.

Ha sido uno de los misterios más inquietantes que han afectado al personal diplomático y militar estadounidense en los últimos años. En 2022 un equipo de inteligencia concluyó que algunos episodios podrían haber sido causados ​​por energía electromagnética pulsada de una fuente externa, sin que se pudiera identificar a los autores.

Ahora Estados Unidos ha comprado clandestinamente un equipo que emite ondas de radio pulsadas (*). El dispositivo, tan compacto que cabe en una mochila, está siendo analizado por el Pentágono.

Los servicios de seguridad nacional llevaron a cabo una operación encubierta para adquirir el equipo del que sospechan que es responsable de los trastornos neurológicos que han afectado a diplomáticos, agentes de inteligencia y personal militar durante casi una década.

La adquisición, realizada en los últimos días del gobierno de Biden, requirió una inversión considerable, con cifras que ascienden a decenas de millones de dólares. La financiación proviene directamente del presupuesto del Pentágono, lo que demuestra la importancia que se otorga a esta línea de investigación por parte de las más altas esferas de la defensa nacional.

El dispositivo en cuestión genera ondas de radio pulsadas, una característica técnica que investigadores y funcionarios gubernamentales han considerado durante años como una explicación plausible de los trastornos de salud.

Contrariamente a las suposiciones previas que sugerían que dicho equipo requeriría dimensiones considerables, es portátil, ya que puede ocultarse en una simple mochila. Esta característica aborda una de las principales preguntas que durante mucho tiempo han alimentado el escepticismo entre algunos expertos sobre la viabilidad técnica de los ataques dirigidos.

El descubrimiento del equipo reavivó una polémica especialmente acalorada entre los afectados y las conclusiones oficiales de las centrales de inteligencia. Desde 2023 estas últimas han mantenido su postura de que no se pudo establecer ningún vínculo con un adversario extranjero, considerando improbable la hipótesis de una campaña orquestada contra Estados Unidos. Marc Polymeropoulos, un agente de la CIA que testificó públicamente sobre lesiones que atribuye a un atentado en Moscú en 2017, reaccionó enérgicamente a estas revelaciones, exigiendo una disculpa pública por el trato dispensado a las víctimas.

Los comités de inteligencia de la Cámara de Representantes y el Senado recibieron informes sobre este asunto a finales del año pasado, una señal de que el Pentágono está muy preocupado por este tipo de acontecimientos. En Washington algunos son escépticos respecto a la relación entre el dispositivo investigado y las docenas de casos que permanecen sin explicación médica.

No hay una definición clara de incidentes de salud anormales y muchos exámenes médicos se realizaron tardíamente tras la aparición de los síntomas. Por lo tanto, la búsqueda de respuestas continúa.

(*) https://www.cnn.com/2026/01/13/politics/havana-syndrome-device-pentagon-hsi

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