El gobierno británico ha mantenido reuniones confidenciales para debatir la imposición del sistema de identidad digital a los recién nacidos. Lo que empezó como una herramienta supuestamente limitada al control laboral y migratorio, amenaza ahora con abarcar toda la vida de la población, desde el mismo momento del nacimiento.
La propuesta, tratada sin debate público, ha encendido las alarmas incluso dentro del propio Parlamento (*). Asignar una identidad digital a bebés no es un simple trámite administrativo: supone normalizar la vigilancia policial desde la cuna. El Estado acumula una información sin precedentes sobre la identidad, la vida y el futuro de las personas.
Los recién nacidos recibirán una identificación digital junto con su historial médico tradicional. Eso proporcionaría un inicio de sesión unificado para acceder a servicios públicos, como prestaciones por hijos, atención sanitaria y aplicaciones de guardería.
Se citó como modelo potencial el sistema de control de Estonia, en el que a cada niño se le asigna un número digital único al nacer con el mismo pretexto de “gestionar los servicios”.
La identificación digital, anunciada por Primer Ministro laborista Keir Starmer, está previsto que sea obligatorio para los controles laborales con la excusa de combatir la inmigración ilegal. Un portavoz del gobierno dijo que “el único área obligatorio del programa serán los controles digitales del derecho al trabajo. Sólo las personas que comiencen un nuevo trabajo deberán utilizar la herramienta”.
Los defensores del derecho a la intimidad argumentan que las discusiones revelan un control más allá de su enfoque original contra los trabajadores emigrantes. Big Brother Watch describió la propuesta para los recién nacidos como “una pesadilla para libertades civiles”.
Palantir siempre está por medio
El gigante estadounidense del control, Palantir, un contratista potencial debido a su experiencia en el control de las poblaciones, ha descartado su participación. El director para Reino Unido, Louis Mosley, dice que el plan carece de legitimidad democrática, diciendo que no estaba en el manifiesto electoral laborista ni fue probado en las últimas elecciones.
Mosley expresó su “preocupación personal” por un posible uso indebido y cuestionó la “necesidad técnica” de la identificación. “Hay formas de mejorar [la gestión de las bases de datos] que no requerirían una nueva forma de identificación”, dijo, al tiempo que advirtió sobre mayores riesgos de seguridad de las informaciones privadas.
Pero Palantir ha firmado contratos públicos en Reino Unido, incluso con el Ministerio de Defensa y el NHS, el servicio británico de sanidad.
El gobierno laborista enfrenta una presión cada vez mayor para abordar las preocupaciones sobre el derecho a la intimidad a medida que se intensifica la polémica. La posibilidad de incluir a los niños ha intensificado las críticas. La secretaria de ciencia en la sombra, Julia López, lo etiquetó como “truco” apresurado pasando por encima del derecho a la intimidad.
El exministro David Davis ha advertido que los sistemas presentados como opcionales tienden a convertirse en obligatorios. Cuando la identidad pasa a ser un código gestionado por el gobierno, la intimidad deja de ser un derecho fundamental.
(*) https://www.thetimes.com/uk/politics/article/digital-ids-newborn-babies-parents-75bpsjgg9