Durante años los países de Europa occidental han languidecido a la sombra de la OTAN, hasta que un corte de mangas de Trump ha sacado de su estupor al continente entero. A marchas forzadas los países europeos han aumentado sus presupuestos militares, modernizan su equipamiento y revisan sus doctrinas militares más obsoletas.

Han iniciado programas de armamento a gran escala, que abarcan desde la modernización de las fuerzas terrestres hasta la expansión de las fuerzas aéreas y navales. El informe Global Firepower 2026 ha ofrecido una visión general de la potencia militar del continente y establece una clasificación de los ejércitos más poderosos de Europa (*).

Según esa clasificación, que evalúa el poder militar convencional de los estados basándose en más de 60 criterios, Rusia encabeza la lista de los ejércitos europeos. Aunque transcontinental, Rusia figura en el escalafón europeo debido a la concentración de la mayor parte de su población, su base industrial y gran parte de sus tropas al oeste de los Urales.

Considerada la segunda potencia militar más grande del mundo, domina el continente europeo gracias al tamaño de sus ejércitos, su considerable flota de tanques y artillería, y la densidad de sus capacidades aéreas y navales. A pesar de las pérdidas en la Guerra de Ucrania, Global Firepower sigue considerando que Rusia conserva una importante ventaja estructural en Europa en términos de poder militar convencional.

Después de Rusia, Francia destaca como la principal potencia militar de la Unión Europea y ocupa el segundo puesto en Europa. Sexta a nivel mundial, Francia posee un modelo militar integral capaz de operar en todo el espectro bélico: fuerzas terrestres desplegables, aviones de combate modernos, una armada de alta mar y capacidad de proyección de la fuerza en el exterior.

Su red de bases militares, capacidades logísticas e industria de defensa se encuentran entre las más estructuradas del continente. Francia también se beneficia de una amplia experiencia operativa, adquirida a través de sus despliegues en el extranjero, lo que refuerza su posición estratégica en el escalafón.

El tercer puesto lo ocupa Reino Unido, que se proyecta como el octavo ejército más poderoso del mundo. A pesar de su salida de la Unión Europea, Londres sigue siendo un actor militar importante en el continente. Cuenta con unas fuerzas armadas tecnológicamente avanzadas, una armada equipada con modernos portaaviones y una fuerza aérea de alto rendimiento.

Su estrecha integración en las estructuras de la OTAN y sus alianzas estratégicas con Estados Unidos refuerzan su influencia militar. Global Firepower destaca notablemente la capacidad de Reino Unido para realizar operaciones conjuntas y proyectar su fuerza más allá de sus fronteras.

Más allá de estos tres primeros puestos, el escalafón de Global Firepower destaca una jerarquía militar europea marcada por importantes disparidades, pero también por una dinámica de crecimiento gradual del poder en varios estados. Italia, Alemania, España y Polonia continúan sus esfuerzos de rearme, mientras que las cuestiones de coordinación, interoperabilidad y autonomía estratégica siguen siendo centrales en los debates europeos.

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