Los bancos de Wall Street, los fondos buitre y las empresas tecnológicas de Silicon Valley se frotan las manos ante las necesidades de financiación del rearme y la guerra permanente que aparece en el horizonte.
Como ya hemos relatado, el complejo militar-industrial está siendo sustituido por el militar, industrial y financiero, donde los especuladores se mueven hacia planes de guerra cada vez más delirantes.
“No es apropiado que el gobierno financie interminablemente I+D avanzado que puede no tener un retorno de la inversión”, dijo David Ulevitch, jefe del fondo American Dynamism. Silicon Valley “asumirá el riesgo”.
Los banqueros piden entrevistarse con el nuevo equipo del fondo de inversiones que ha creado el Pentágono.
El complejo militar-industrial creó un gigantesco grupo de presión que, de forma permanente, trabaja para que se aumenten los presupuestos militares, empujando a Estados Unidos hacia agresiones internacionales.
Ahora el grupo de presión armamentista se refuerza todavía más para financiar el despilfarro. Es el capitalismo en acción, sumiendo una función contradictoria: hasta ahora las empresas tecnológicas emergentes eran pequeñas y se financiaban con escasas cantidades de fondos, muy pocas en comparación con las gigantescas empresas traficionales de armas.
El riesgo es mucho mayor y por eso el Pentágono ha tomado cartas en el asunto. Hay que esperar una corrupción aún más extendida, que amenazará con devorarlo todo.