El 27 de noviembre cuatro buzos ucranianos colocaron cargas explosivas en el casco del petrolero Mersin en aguas de Senegal. El buque quedó anclado a 19 kilómetros de las costas del país africano. El armador pertenece a la empresa turca Besiktas Shipping y el barco portaba pabellón panameño, aunque esta considerado como parte de la “flota fantasma” rusa.

El Mersin había zarpado el 21 de agosto del puerto de Taman, cercano al estrecho de Kerch, que separa Rusia continental de Crimea. Tras las explosiones el armador dijo que había entrado agua en la sala de máquinas y la popa del buque, de 183 metros de eslora, que quedó medio sumergida con 39.000 toneladas de combustible.

Desde el primer momento Senegal atribuyó el atentado a los servicios secretos ucranianos. Se puso en marcha el “Plan Polmar” contra la contaminación marina, que desplegó importantes recursos. Remolcadores, una presa anticontaminación y barcos de rescate se turnaron para rodear el Mersin y evitar fugas de petróleo.

Finalmente, el combustible fue transbordado a un barco senegalés de la compañía Touba Oil y los 22 tripulantes del petrolero, en su mayoría de nacionalidad turca, fueron evacuados a tierra.

Los petroleros cuentan con un doble casco que mide entre dos y tres metros con balastros vacíos que no pueden explotar. La proximidad de la costa y la posición estática del barco durante dos meses lo convirtieron en un objetivo fácil.

El medio de comunicación turco Deniz Haber, especializado en asuntos marítimos, reconoció el papel de Ucrania en el ataque, aunque inicialmente las primeras hipótesis hablaron de drones submarinos.

Ahora el diario francés Le Monde, que cita fuentes de la propia inteligencia militar ucraniana, atribuye el atentado a la Dirección General de Inteligencia (GUR) del Ministerio de Defensa ucraniano (*).

Según Le Monde, las investigaciones realizadas por las fuerzas de seguridad senegalesas han establecido que los daños sufridos por el petrolero corresponden a cuatro explosiones distintas causadas por artefactos explosivos submarinos. La operación fue llevada a cabo por un equipo de buzos profesionales.

Los artefactos utilizados estaban equipados con temporizadores que permitían detonaciones sucesivas. La operación fue realizada por un equipo de al menos cuatro buzos profesionales que utilizaron minas lapa con imanes, que datan de la era soviética.

Es el primer ataque ucraniano en el Atlántico. Un atentado contra un buque con este nivel de sofisticación operativa no tiene precedentes. Hasta ahora, los drones navales desarrollados por Reino Unido y Ucrania solo han atacado buques rusos —casi exclusivamente buques militares— en el Mar Negro y el Mar de Azov.

(*) www.lemonde.fr/afrique/article/2026/02/05/au-senegal-le-petrolier-mersin-a-bien-ete-victime-d-une-attaque-ciblee_6665525_3212.html