El sábado Trump amenazó a Canadá con imponer aranceles del 100 por cien a las importaciones canadienses si firma un acuerdo comercial con China. “Si el primer ministro canadiense, Mark Carney, cree que va a convertir a Canadá en un puerto para que China envíe sus productos a Estados Unidos, está muy equivocado”, declaró.

El presidente estadounidense mencionó aranceles del 100 por cien, que duplicarían el precio de los productos canadienses que cruzan la frontera hacia Estados Unidos.

Desde su regreso a la Casa Blanca hace un año, Trump no ha escatimado críticas a su vecino del norte, en particular sugiriendo una anexión para convertirlo en el estado número 51 de Estados Unidos. Desde entonces el vecino es el blanco principal de un guerra comercial sin cuartel. Sin embargo, la mayor parte del comercio entre ambos países permanece libre de aranceles, ya que Trump sigue defendiendo gran parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Pero la amenaza resurge cada vez que la pareja experimenta alguna desavenencia. A Trump no le ha gustado el discurso de Mark Carney en el Foro de Davos, y mucho menos el eco que ha tenido en el mundo. Carney destacó la fractura del orden mundial, instando a los “países intermedios” a unirse para hacer frente a las fuerzas “hegemónicas”. Trump le respondió que Canadá existía “gracias a Estados Unidos”.

“China se comerá cruda a Canadá, la devorará por completo, destruyendo incluso sus negocios, su tejido social y su estilo de vida en general”, afirmó Trump el sábado.

La semana pasada, el primer ministro canadiense anunció acuerdos con China sobre aranceles recíprocos y la importación de vehículos eléctricos durante una visita a Pekín, celebrada como el inicio de una nueva alianza tras años de relaciones tensas. “Canadá y China han alcanzado un acuerdo comercial preliminar, pero histórico, destinado a eliminar las barreras comerciales y reducir los aranceles”, declaró Carney en una rueda de prensa.

Era la primera de un jefe de gobierno canadiense en ocho años. El primer ministro canadiense también anunció que su país permitiría la entrada a Canadá de 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China con aranceles preferenciales del 6,1 por cien, lo que representa un retorno al nivel de 2023, previo al comienzo de la guerra económica.

Durante la reunión, el presidente chino, Xi Jinping, se comprometió a eximir del requisito de visado a los canadienses que viajen a China. Estos anuncios consolidan lo que Mark Carney y Xi Jinping presentaron como el inicio de una nueva alianza, tras años de tensas relaciones entre ambos países, que ahora se encuentran bajo la presión de Estados Unidos.

Las relaciones chino-canadienses se deterioraron drásticamente en 2018 con la detención por parte de Ottawa de la directora de Huawei, a petición de Estados Unidos, seguida del encarcelamiento de dos ciudadanos canadienses en China, acusados ​​de espionaje por Pekín.

Desde 2024 Ottawa y Pekín también se han enfrentado en el ámbito comercial. Los aranceles canadienses afectan a los vehículos eléctricos y al acero chinos, mientras que las represalias chinas afectan a los productos agrícolas canadienses, incluida la canola, una oleaginosa utilizada para la alimentación y los biocombustibles, de la que Canadá es uno de los principales productores mundiales.