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Categoría: Salud (página 59 de 88)

Los farmacéuticos madrileños achacan la caída de los catarros a la mascarilla, pero no saben de donde salen los positivos del coronavirus

El portal Libremercado ha publicado una descacharrante entrevista a quienes, supuestamente, tienen los conocimientos necesarios para hacer un diagnóstico «riguroso» de la pandemia de COVID-19. Es el Colegio de Farmacéuticos de Madrid, cuya portavoz achaca que las gripes y catarros han caído por el uso de mascarilla, pero no saben de dónde salen tantos positivos por COVID. No es broma. Leer más

En Nueva Zelanda se ha reducido la mortalidad sustancialmente en medio de una ‘pandemia’

En Nueva Zelanda la mortalidad por todas las causas ha caído por debajo de los niveles históricos, según la revista médica The Lancet (1). No es que se haya reducido sólo “un poco” sino que ha sido una caída “sustancial”, dicen los autores del artículo: “A lo largo de las semanas 13-42 (es decir, durante y después del confinamiento), la tasa media de mortalidad semanal fue un 11 por ciento más baja que en 2015-19”, añaden.

La mortalidad semanal por todas las causas en 2020 fue similar a la mortalidad en 2015-19 hasta la semana 17, es decir, hasta la quinta semana de vugencia de las medidas aprobadas, cuando la mortalidad cayó por debajo de las tasas históricas, una tendencia que todavía es evidente en la semana 42. Hubo una total de 25 muertes por coronavirus desde el inicio de la pandemia en Nueva Zelanda hasta la semana 42.

En pocas palabras: en Nueva Zelanda tampoco ha habido pandemia. En consecuencia, las cinco semanas de confinamiento y las drásticas medidas adoptadas por el gobierno, que están entre las más severas del mundo, carecen de fundamento sanitario. Su motivación real habrá que buscarla en otro lugar.

“La reducción de la mortalidad en Nueva Zelanda contrasta con la experiencia internacional de exceso de mortalidad durante la pandemia”, reconoce el periódico The Economist (2). Lo que quieren decir es que Nueva Zelanda es una excepción dentro de una pandemia que, por definición, debe ser internacional. Pero eso es algo que la propia OMS ha reconocido que no es cierto. Sólo ha habido pandemia en un puñado de países o, por decirlo de otra manera, en el mejor de los casos, la pandemia es un fenómeno excepcional.

Sin embargo, lo que los “expertos” presentan como normal en todo el mundo es la pandemia y las excepciones, como Nueva Zelanda hay que explicarlas sacando argumentos de la chistera. El primero es que la gripe desapareció misteriosamente durante el invierno austral, “un período que suele caracterizarse por un aumento de la mortalidad por todas las causas”.

El segundo es que no ha habido exceso de mortalidad gracias precisamente a las medidas aprobadas. Se llama “prevención”. La ágil política sanitaria es lo que ha evitado las muertes, tanto por gripe como por coronavirus. La política del gobierno logró matar dos pájaros de un único disparo. Lo único criticable es que si todos los años años han muerto muchos enfermos por gripe estacional, debieron imponer el confinamiento todos y cada uno de los inviernos australes para que la magia obrara sus milagros. ¿Cómo no se les había ocurrido hasta ahora?

El tercero es que hay factores alternativos, “como el menor número de muertes por accidentes de tráfico, causas laborales, contaminación del aire y complicaciones posquirúrgicas”. En efecto, el confinamiento es mágico: si encerramos a la gente en sus casas, no hay accidentes de circulación ni de trabajo, se reduce la contaminación y no se opera a nadie en los hospitales. La vida resultaría mucho más sencilla para todos y, desde luego, quedaría libre de riesgos.

Eso no es ciencia; son cábalas. En los países en los que hay un exceso de mortalidad, los “expertos” no saben las causas y donde hay un descenso, como en Nueva Zelanda, trampoco. Los autores del artículo que comentamos reconocen que “la interpretación de estas tendencias temporales se ve limitada por la ausencia de datos sobre causas específicas de muerte”.

Por lo tanto, no se trata sólo de que hayan muerto más o menos personas, sino de que no saben la causa de dichas muertes, cualquiera que sea su número.

(1) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)32647-7/fulltext
(2) https://www.economist.com/graphic-detail/2020/07/15/tracking-covid-19-excess-deaths-across-countries

Más información:
– Nueva Zelanda internará a la fuerza en ‘albergues de cuarentena’ a los apestados y a sus familiares

El confinamiento sólo se justifica con la seudociencia medieval de revistas como ‘Nature’

Que a estas alturas de la pandemia un demagogo como Neil Ferguson tenga la cara-dura de seguir publicando artículos seudocientíficos no deja de sorprender; que una revista como Nature se preste a publicarlos es aún peor (*). Demuestra lo bajo que está cayendo eso que hoy califican como “ciencia”.

Esa “ciencia” es una verdadera cloaca. No cabe otra explicación cuando Ferguson y sus secuaces se jactan de sus errores y los siguen amplificando, sin que los revisores de Nature pongan objecciones. Es evidente que no se trata de una chapuza más o menos gorda de un equipo científico en concreto sino de un estado general. En el mejor de los casos, la ciencia ha vuelto a los tiempos oscuros de la alquimia.

La tarea de Ferguson es puramente política: salir en defensa de los gobiernos que han impuesto el confiamiento porque, según dice, ha evitado tres millones de muertes en Europa.

Al principio de la pandemia las cábalas de este mequetrefe auguraban que eso que llaman “covid-19” era una enfermedad con una elevada mortalidad que podía matar a dos millones de estadounidenses, 550.000 británicos, 500.000 franceses, 650.000 alemanes, 100.000 holandeses y 70.000 suecos. Las medidas convencionales de contención de las epidemias, aseguraba Ferguson, no podrían limitar la mortalidad y los hospitales quedarían colapsados.

Sólo las medidas estrictas de distanciamiento social podían evitar una catástrofe sanitaria y poblaciones enteras deberían ser obligadas a permanecer en cuarentena en sus viviendas de manera indiscriminada, es decir, tanto si están contagiados como si están sanos.

Afortunadamente, algunos países europeos (Suecia, Bielorrusia, Holanda y Finlandia) no siguieron las instrucciones de Ferguson al pie de la letra y se negaron al confinamiento indiscriminado. De esa manera, la evolución de la epidemia en esos países permite juzgar las predicciones de Ferguson.

En Suecia los hospitales no colapsaron nunca. El crecimiento de contagios no fue exponencial, como establecen los modelos epidemiológicos, incluido el de Ferguson, sino lineal. El pronóstico era de 70.000 muertes y las cifras reales son de 9.262 hasta este mes, sin mascarillas, sin distanciamiento, sin cierre de escuelas…

En Holanda, durante los primeros 18 días de pandemia, los contagios se multiplicaron exponencialmente. El número de contagiados fue dos veces superior al pronosticado por Ferguson, pero los hospitales holandeses nunca se vieron colapsados. Según Ferguson se deberían haber producido 100.000 muertes, pero la cifra real es ocho veces menor: hasta el 9 de enero de este año el número es de 12.084 según la OMS.

El caso es mucho más simple en Finlandia y Bielorrusia: a pesar de que no hubo confinamiento, no se puede hablar de pandemia y, en cualquier caso, nunca constituyó un problema de salud.

Por consiguiente, los modelos epidemiológicos no es que se equivoquen, sino que son falsos y se han elaborado para imponer y justificar el confinamiento.

Otra conclusión que se desprende de las cifras reales: el confinamiento indiscriminado no sirve para nada. Los cinco principales países europeos que han confinado indiscriminadamente se encuentran entre los cinco primeros países europeos en términos de mortalidad por millón de habitantes, con una tasa de 1.720 en Bélgica, 1.278 en Italia, 1.105 en España y 1.018 en Francia.

Pero la propaganda política va a decir lo siguiente: en un determinado país en el que se deberían haber producido 800 muertes sin confinamiento, según los augurios informáticos, “sólo” han muerto 100 personas gracias al confinamiento; luego hemos logrado reducir el número de muertes a la octava parte. Hemos salvado a 700 personas de una muerte segura. Es lo que repite Pedro Sánchez para España. No hay más que inflar las cifras: cuanto peores eran los pronósticos, más vidas habremos salvado.

(*) https://www.nature.com/articles/s41586-020-2405-7

Más información:
– El ‘doctor confinamiento’ dimite por romper el confinamiento para echar una canita al aire
– Bill Gates financió el diseño del modelo epidemiológico fraudulento de coronavirus utilizado en Gran Bretaña y Estados Unidos

Suecia: la apertura de las escuelas no ha propagado nada ni entre alumnos ni entre profesores

Durante la pandemia Suecia ha jugado el papel que los medios de comunicación reservan normalmente a Corea del norte. Su política sanitaria ha sido ridiculizada porque ha desnudado las doctrinas seudocientíficas de los partidarios del confinamiento y el cerrojazo.

Por ejemplo, en Suecia las escuelas han permanecido abiertas y no se han contagiado ni los niños ni los maestros, según vuelve a confirmaar otro estudio publicado por el New England Journal of Medicine (*).

Ningún niño sueco ha muerto de coronavirus y sólo 1 de cada 130.000 ha padecido una forma severa de la enfermedad. “Aunque Suecia ha mantenido abiertas las escuelas y los centros preescolares, encontramos una baja incidencia de la forma grave de Covid-19 en los escolares y los niños de preescolar durante la pandemia”.

En comparación con otras profesiones (excepto las profesiones de la salud), entre los profesores las cifras de contagio han sido bajas. “Menos de 10 maestros de preescolar y 20 maestros de primaria en Suecia recibieron cuidados intensivos por Covid-19 hasta el 30 de junio”.

Las personas que enfermaron con síntomas asimilados a los del coronavirus sólo tuvieron que esperar dos días después de sentirse bien antes de volver a incorporarse al trabajo o a la escuela.

Además de mantener las escuelas abiertas, las tiendas y restaurantes también han permanecido abiertas en todo el país, con parques y zonas de recreo llenos de personas.

El gobierno recudió a las recomendaciones más que a las prohibiciones, la represión y los castigos. La única prohibición fueron las reuniones con más de 500 participantes.

Una de las recomendaciones fue que las personas que acudan a los bares y restaurantes que se sienten a una mesa en lugar de mezclarse en el interior del local. También aconsejaron a las personas que utilizaban el transporte público que reflexionaran “cuidadosamente” sobre la necesidad de su viaje.

Los pronósticos de los “expertos” fallaron estrepitosamente. El 10 de marzo, un grupo de médicos e investigadores escribió un artículo de opinión conjunta en la principal revista médica de Suecia, en el que se advertía de un “impacto desastroso” en el servicio de salud sueco si no se adoptaban medidas más estrictas.

Naturalmente, las previsiones no se cumplieron. Hasta ahora ha habido casi medio millón de casos confirmados de coronavirus en Suecia y casi 9.500 muertes que, en términos porcentuales, está por debajo de España.

En esta pandemia quien ha fallado estrepitosamente no ha sido Suecia, sino los países que han impuesto el confinamiento y demás medidas represivas, cuya inutilidad está fuera de cualquier duda.

(*) https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMc2026670

En África la vacuna DTP ha multiplicado la mortalidad infantil

La DTP es un tipo de vacuna combinada contra tres enfermedades calificadas de “infecciosas” que afectan a los seres humanos (difteria, tos ferina y tétanos), que son de origen bacteriano.

“Estas 3 enfermedades fueron muy comunes antes de descubrir la vacuna y causaron muchas muertes cada año”, dicen los medios de propaganda habituales que, como también es habitual, no les importa recurrir a los niños para hacer publicidad de los fármacos (1).

El tópico sigue afirmando que “antes de las vacunas, la difteria mataba a decenas de miles de niños cada año en los Estados Unidos” (2) pero, con la DTP, las muertes desaparecieron o, al menos, se redujeron.

La magia de la DTP es tal magnitud que “puede generar una inmunidad cruzada que protege a los pequeños frente al SARS-CoV-2”, es decir, que sirve tanto para bacterias como para virus. Los “expertos” dicen que los niños se han librado del coronavirus porque estaban vacunados con DTP y, en consecuencia, proponían vacunar a los mayores con una vacuna prevista para los niños (3).

La OMS (Organización Mundial de la Salud) jamás analizó si dicha vacuna reducía los índices de mortalidad o, al menos, producía algún resultado beneficioso para la salud.

A pesar de la vacunación generalizada, Estados Unidos y otros países todavía tienen brotes importantes de tos ferina. En los años sesenta los casos de tos ferina bajaron de 10.000 en Estados Unidos, pero en los ochenta empezaron a subir y en 2018 alcanzaron los 15.000 anuales, según datos oficiales de los CDC (4).

En los noventa la aplicación de vacunas DTP se suspendió en Estados Unidos y otros países occidentales, después de que aparecieran miles de casos de muertes y daños cerebrales.

Fue sustituida por otra, llamada DTap, que es “una versión más segura” de la anterior (5). Ya saben: las vacunas son seguras, pero hay algunas que son más seguras que otras.

Tanto la OMS como Bill Gates y la Alianza de Vacunas GAVI impulsaron la vacuna DTP no probadas en bebés africanos (6). También lo saben: África es un gigantesco laboratorio en vivo para comprobar si los negros sobreviven a cualquier clase de experimento médico.

En 2017 la revista científica EBioMedicine analizó la introducción de la DTP, así como la vacuna oral contra la polio, en una comunidad urbana de Guinea-Bissau a principios de los ochenta (7).

El estudio lo encargó el gobierno danés y la Fundación Novo Nordisk y fue realizado por los principales expertos mundiales en vacunación africana, que califican la introducción de la DTP en Guinea Bissau como un “experimento natural”.

No es para menos: la mitad de los niños del país fueron vacunados con DTP a los tres meses y la otra mitad a los seis meses. El estudio demostró que los niños vacunados con la vacuna DTP murieron a una tasa 10 veces mayor que la de los niños no vacunados.

La vacuna compromete el sistema inmunitario de los niños. Si bien quedaban protegidos contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, eran mucho más susceptibles a otras enfermedades mortales que los no vacunados o, en otras palabras: los niños no morían por difteria, el tétanos y la tos ferina, pero morían por otras causas y morían en mayor cantidad.

En 2004 otro estudio sobre el mismo asunto llegaba a la misma conclusión: “En estudios anteriores realizados en zonas de alta mortalidad del África occidental no se ha encontrado que la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP) se asocie a la reducción prevista de la mortalidad; unos pocos estudios indican un aumento de la mortalidad” (8).

Es, pues, peor el remedio que la enfermedad. ¿Cuánto peor? En el caso de la DTP la mortalidad es varias veces mayor en los vacunados que en los no vacunados.

(1) https://www.drugs.com/cg_esp/vacuna-contra-difteria-t
(2) https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a682198-es.html
(3) https://www.lavanguardia.com/ciencia/20201030/4979822329/cientifico-espanol-propone-vacunar-mayores-vacuna-infantil-proteger-covid-coronavirus.html
(4) https://www.cdc.gov/pertussis/surv-reporting.html
(5) https://www.healthychildren.org/Spanish/safety-prevention/immunizations/Paginas/Diphtheria-Tetanus-Pertussis-Vaccines-What-You-Need-to-Know.aspx
(6) https://www.lifesitenews.com/opinion/the-bill-gates-effect-whos-dtp-vaccine-killed-more-children-in-africa-than-the-diseases-it-targeted
(7) https://dx.doi.org/10.1016%2Fj.ebiom.2017.01.041 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5360569/
(8) https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15082643/

El virus no es capaz de saltar el muro de Gaza y la vacuna tampoco

¿Quién dijo que los contagios no conocen fronteras, etnias ni religiones? Las únicas vacunas que han llegado a los territorios palestinos ocupados son para los colonos ilegales.

El gobierno israelí proclama a los cuatro vientos que está vacunando más rápido que ningún otro del mundo, aunque a 2,7 millones de palestinos no les ha llegado nada.

Por el momento Israel ha vacunado a más un millón de personas, el 12 por ciento de su población, a un ritmo de 150.000 al día.

Hay cosas que están muy por encima de la medicina, incluso cuando se trata de infecciones y contagios. Los muros, como el de Gaza, se levantaron para que los virus no puedan saltarlos.

Sin embargo, cada día miles de trabajadores palestinos cruzan las verjas para cumplir con su jornada laboral en Israel, pero antes de cruzar dejan los virus en la entrada.

Amnistía Internacional ha acusado a Israel de llevar el apartheid a la sanidad. “El programa de vacunación COVID-19 de Israel remarca la discriminación institucionalizada que define la política del Gobierno israelí hacia los palestinos”, según Saleh Higazi, subdirectora regional de Amnistía Internacional en Oriente Medio.

Los médicos de Israel no parecen protestar por lo más elemental: no sirve de nada vacunar a unos (judíos) y no vacunar a otros (palestinos).

Como suele ocurrir, Palestina tiene que esperar a la caridad. La Organización Mundial de la Salud tiene un proyecto, llamado Covax, para vacunar a los países más pobres.

Pero Covax sólo vacunará al 20 por ciento de los palestinos y las vacunas que les van a inocular aún no han obtenido la aprobación provisional.

https://www.theguardian.com/world/2021/jan/03/palestinians-excluded-from-israeli-covid-vaccine-rollout-as-jabs-go-to-settlers

Muere un médico en Miami después de recibir la vacuna de Pfizer contra el coronavirus

Un médico de Maiami, el doctor Gregory Michael, falleció dieciséis días después de recibir la primera dosis de la vacuna de Pfizer contra el coronavirus.

Fue vacunado el 18 de diciembre y 3 días después vio un gran número de venas reventadas en sus pies y manos, lo que le llevó a la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro Médico en el que trabajaba.

El análisis de sangre completo (CBC) que le hicieron a su llegada mostró un recuento de plaquetas de cero (un recuento de plaquetas normal está entre 150.000 y 450.000 plaquetas por microlitro de sangre). El diagnóstico fue de trombocitopenia .

Durante dos semanas el equipo médico intentó aumentar su recuento de plaquetas, lo cual no lograron. Estuvo consciente y animado durante toda la convalecencia, pero sufrió una apoplejía sangrante causada por la falta de plaquetas, que en pocos minutos acabó con su vida.

El martes le realizaron la autopsia, aunque aparentemente es un caso clínico de trombocitopenia inmune aguda causada por una reacción a la vacuna. Consiste en la disminución de la capacidad del cuerpo para coagular la sangre y detener una hemorragia interna.

Darren Caprara, director de operaciones de la oficina del forense de Miami, dijo que trabaja con el Departamento de Sanidad de Florida y los CDC para averiguar las causas del fallecimiento de Michael. Pfizer también investiga las causas de la muerte.

Los CDC confirmaron que tienen conocimiento de la muerte del médico de Florida, dijo una portavoz por correo electrónico ayer por la noche.

Michael tenía 56 años y era ginecólogo privado en el Centro Médico Mount Sinai de Miami Beach, donde ejerció los últimos 15 años.

https://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article248340795.html

¿Quién vigila a los médicos?

Médicos y científicos piden responsabilidad a la población. La sociedad asume acrítica todo el mensaje. Pero, ¿quién pide responsabilidad a los médicos? ¿quién vigila a los médicos?

Hace un par de milenios, el poeta romano Juvenal lanzaba la pregunta: «¿Quién vigila a los vigilantes?». Su pregunta ya se la había hecho Platón (427- 347) casi 600 años antes. Esta pregunta ha venido repitiéndose a lo largo de la Historia en los peores sistemas: desde Torquemada a la Gestapo.

La sociedad se encuentra en un punto en que asume acríticamente toda información que recibe. Sin contraste, sin generarse ninguna duda. Ni siquiera se hace la pregunta: ¿Y si….? Una sociedad con miedo es mucho más fácil de manejar.

Bajo un criterio médico se está llevando a cabo un proceso de deshumanización de la sociedad. Se rompen los esquemas sociales tal y como los conocíamos. Se rompe la cercanía y el contacto social. Las relaciones sociales pasan a hacerse a través de una pantalla. Hablas con tus amigos por una webcam. Cuando les ves, les saludas con el codo. Compras en Amazon a través de un móvil.

Eso sí, trabajar lo haces pegadito a tu compañero en el trabajo, vas en el metro a las 7 de la mañana por Avenida de América bien apretadito con otros miles como tú. Pero, ¿las distancias hay que mantenerlas? Sólo en tu vida social. Todos los médicos saben que en los puestos de trabajo y medios de transporte no se producen contagios: sólo ocurre en fiestas y actos de ocio.

Los espacios cerrados son más propensos para la expansión del virus y por éso mismo, los Mercadonas son espacios seguros para comprar pero los mercados al aire libre de horticultores y campesinos han estado y siguen cerrados.

Bajo un criterio médico se lanzan advertencias todos los días en TV, prensa, radio y todo tipo de canales. Se siembra el miedo y el terror a cualquier contacto social. Paga con el ContactLess de la tarjeta que el virus puede estar en el billete. ¡Hazlo! Elimina el metálico de tu cartera. Cumple la panacea de los bancos: que no haya dinero físico, que sea todo fiduciario, ficticio.

Bajo un criterio médico se desarrolla la vacuna por empresas privadas. Empresas que todos saben cuáles son sus experimentos y resultados en África con poblaciones a las que nadie escucha y a las que nadie importa.

Bajo el mismo criterio se eliminan los derechos de reunión, asociación, manifestación. Hacer cola con miles de personas más para ver los espectáculos de luces de Navidad es Free Covid 1. Pero manifestarte con 1000 personas puede ser un posible brote.  Y lo de divertirte con amigos, hazlo con sigilo y en tu casa.

En una carta que envia la presa política Victoria Gómez desde la cárcel de Topas 2 lo indica perfectamente: es el criterio represivo, que no médico. Los virus se paran con medicina. Hasta el día de hoy, no se ha visto un virus combatido con toques de queda, policias dando palizas impunes y el Ejército desfilando por las calles rememorando los peores episodios de este país.

¿Por qué el criterio es represivo y no médico? ¿Ha escuchado algún médico pronunciarse contra los despidos en fabricas, ERTEs y EREs? ¿Ha escuchado a los médicos pedir un decreto anti-desahucios? Hasta el día de hoy no ha ocurrido.

Los hemos visto pidiendo más medios para combatir al virus y más restricciones. Ningún médico se pronuncia por los más de 700.000 parados 3. Parece de cajón que una persona con un salario digno, que se alimente en condiciones y que no tenga preocupaciones sobre si mañana dormirá en su casa o en un cajero: será menos propensa a estar enferma. Hay médicos y médicos.

¿Quién vigila a los médicos?

De momento, sólo vemos médicos  y científicos lanzando mensajes de miedo y terror que, directa e indirectamente, benefician al capital. Sea como fuere, el capital está ganando a manos llenas y las diferencias entre ricos y pobres no paran de crecer. Y contra la pobreza, no vemos médicos lanzándose a la calle ni les veremos en platós de televisión pedir que cierren los Mercadonas y que abran los mercados de horticultores.

No les veremos defender a los pobres. Aún estando el «gobierno más progresista de la Historia». Es más, hemos visto a esos médicos pedir más mano dura (más policías pegando palizas impunes, más antidisturbios hasta las trancas de adrenalina y lo que todos sabemos) para reprimir las protestas de jóvenes en paro, autónomos que no sabrán que será de ellos, inmigrantes, etc.

El hecho de ser un «criterio médico» o «científico» puede justificar las peores barbaridades. No olvidar que Josef Mengele se basaba en criterios médicos y los que desarrollaron el Zyclon B en las cámaras de gas se basaban en un criterio científico.

Justificarán lo injustificable.

1 https://www.abc.es/sociedad/abci-aglomeraciones-para-luces-navidad-persisten-pese-recomendaciones-sanitarias-202011291152_noticia.html

2 http://www.presos.org.es/index.php/2021/01/02/la-presa-politica-victoria-gomez-mendez-desde-la-prision-de-topas-sobre-la-gestion-de-la-pandemia-y-la-nueva-normalidad-carcelaria/

3 https://www.lne.es/economia/2021/01/05/paro-subio-724-532-personas-27054302.html

La mitad de los trabajadores de la sanidad de Estados Unidos no quiere vacunarse

Miles de trabajadores de la sanidad de Estados Unidos se niegan a vacunarse contra el coronavirus. Casi la mitad de los sanitarios del condado de California y un hospital en Texas dicen que no se vacunarán, según los sondeos.

El jueves el gobernador de Ohio, Mike DeWine, informó de que el 60 por ciento de los trabajadores de los asilos se niegan a vacunarse. Hasta el 40 por ciento de los trabajadores de la salud en Los Ángeles y el 50 por ciento en el condado de Riverside se niegan a recibir la vacuna, según Los Angeles Times.

En los mensajes en las redes sociales los trabajadores dicen que se les está utilizando como conejillos de indias y expresan su temor a los efectos secundarios.

En gran parte de Estados Unidos se dispone de millones de dosis de vacunas contra el coronavirus, pero no se utilizan.

A los trabajadores de la salud les han ofrecido la primera oportunidad de vacunarse contra el coronavirus en todos los estados, siguiendo las recomendaciones de los CDC de darles prioridad, al estar más expuestos.

Los “expertos” esperaban que la vacunación de los trabajadores de la salud en primer lugar no sólo los protegiera contra la infección, sino que también evitara que los hospitales se quedaran sin personal.

Pero la suposición de que los trabajadores de la salud querrían las vacunas no se materializó y han recurrido a Twitter para expresar su preocupación por la falta de datos sobre la seguridad de las vacunas.

Una trabajadora de la salud en Nueva Jersey asegura que ella y sus colegas se vacunaron primero para servir como conejillos de indias para las vacunas antes de que fueran administradas al público en general.

“Tengo que eligir entre el riesgo de contraer covid o el riesgo de una vacuna desconocida”, dijo April Lu, una enfermera de 31 años en Los Ángeles, California. “Creo que elijo el riesgo del covid. Puedo controlarlo y prevenirlo un poco usando máscarillas, pero no estoy segura al 100 por cien”.

Una encuesta de la Fundación de Salud de la Familia Kaiser publicada el 15 de diciembre, justo cuando Estados Unidos empezaba a distribuir las primeras vacunas, reveló que el 29 por ciento de las personas que trabajaban en instituciones de atención de la salud no querían ser vacunadas.

El problema no es exclusivo de Estados Unidos. Los trabajadores sanitarios holandeses también se han quejado por haberles utilizado como conejillos de indias.

https://www.dailymail.co.uk/health/article-9104845/Up-60-health-workers-refusing-COVID-19-vaccines.html

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