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Los Panteras Negras reaparecen en Filadelfia portando armas

A medida que el gobierno de Trump incrementa la presencia de policías federales en ciudades estadounidenses, los Panteras Negras se movilizan en Filadelfia.

El colectivo dice que es un resurgimiento del grupo militante que se remonta a la década de los sesenta y ha sido adiestrado por los de los supervivientes del partido originario. Varios asistieron el jueves a una manifiestación contra la policía de emgración en el Ayuntamiento de Filadelfia, portando armas al estilo militar.

Dicen que están legalmente autorizados a portar armas de fuego y que están apareciendo como respuesta a la violencia del gobierno de Trump.

El grupo ha estado realizando programas semanales regulares de comida gratuita en el norte de Filadelfia durante varios años, según Paul Birdsong, de 39 años Filadelfia occidental, quien se identifica como el presidente nacional del Partido Pantera Negra.

Birdsong y otros asistieron a la manifestación de Filadelfia un día después de que la policía de emigración matara a tiros a Renee Nicole Good en Minneapolis. “Eso no habría sucedido si estuviéramos allí”, dice Birdsong. “Ni una sola persona habría sido tocada”.

Millones de personas han visto el vídeo del tiroteo, lo que ha provocado protestas nacionales. El gobierno de Trump defendió al pistolero y J.D. Vance dijo que tiene “inmunidad absoluta” y que “estaba haciendo su trabajo”. Algunos han rechazado la sugerencia de Vance de que el policía asesino, Jonathan Ross, no debería ser juzgado, mientras los dirigentes de Minnesota llamaron a investigarlo.

Birdsong dice que los Panteras Negras exigen que la disolución del ICE y que el gobierno de Trump rinda cuentas. “Tienes personas que son parte de una camarilla, que son egoístas […] y se aprovechan de la gente corriente de Estados Unidos”, dijo Birdsong.

Un programa de comidas gratuitas

Birdsong afirmó que fue reclutado por miembros del Partido Pantera Negra tras la muerte de George Floyd a manos de la policía en 2020, y mencionó a varios supervivientes del Partido como mentores. La sección de Filadelfia tiene “menos de 100” miembros, dijo, aunque se negó a dar más detalles.

El viernes por la noche, Birdsong y otros miembros del Partido instalaron una mesa temporal con alimentos en el norte de Filadelfia. Los miembros colocaron plátanos, uvas, lechuga romana, tomates cherry, manzanas, peras, apio, pimientos y champiñones en mesas plegables.

Añadieron pan, “tastykakes” (que hicieron las delicias los niños que pasaban), comida enlatada y artículos de higiene como champú, kits de prueba del “covid” y ropa interior para adultos. En otra mesa había ropa para niños y una olla grande de sopa de pollo, todo cerca de una pancarta con el logo de las Panteras Negras.

Birdsong dijo que el dinero para comprar la comida procede de los propios cheques de pago de los miembros, así como de donaciones de la comunidad. “Realmente ayuda”, dijo Dawn Henkins, de 60 años, quien vive cerca. Es especialmente útil para las personas mayores que viven con ingresos fijos.

“Los hermanos pueden ayudar a la gente; están aquí para la gente”, dijo Henkins.

Las Panteras Negras anteriormente tenían programas de alimentos. Recientemente el grupo se trasladó al norte de la ciudad que, según Birdsong, alguna vez fue la sede de la sección original de los Panteras Negras en Filadelfia.

Un partido en el punto de mira del FBI

El Partido Pantera Negra original fue fundado por Bobby Seale y Huey P. Newton en Oakland, California, en 1966 y estuvo activo a escala nacional hasta principios de la década de los ochenta. El grupo se formó para luchar contra el terrorismo policial y rápidamente evolucionó para promover otros cambios sociales, como la reforma penitenciaria y el acceso a la educación, la alimentación y la atención médica, según el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana.

El grupo pronto se convirtió en el punto de mira del FBI, que buscaba “desacreditar, perturbar y destruir” los derechos del movimiento negro, según la Biblioteca de la Universidad de Berkeley. Dos Panteras Negras en Chicago, Fred Hampton y Mark Clark, fueron asesinados en una redada policial en Chicago que posteriormente se reveló que había sido coordinada por el FBI.

La sección de Filadelfia estuvo activa desde 1968 hasta 1973, según un sitio web de la Universidad de Washington que registra los movimientos sociales en Estados Unidos. Entre las figuras locales prominentes de esta época se encuentran Sultan Ahmad, quien llegó a ocupar cargos en el gobierno de la ciudad, y Paula Peebles, que militó gran parte de su vida en los Panteras Negras.

Jerome Hill, de 63 años, quien el viernes pasó a tomar una sopa, dijo que recuerda vagamente los días en que el pastor episcopal y militante, el reverendo Paul Washington, permitía a los Panteras Negras realizar actos en la Iglesia del Defensor. “Siempre estuvieron principalmente orientados al barrio”, dijo Hill, a quien le alegra ver al grupo repartiendo comida y agregó que podrían servir como modelos a seguir para los jóvenes del vecindario.

‘Siempre he tenido un espíritu revolucionario’

Mientras un miembro del grupo servía la sopa de pollo a varios niños que pasaban, otro miembro estaba de pie en la esquina con un rifle tipo AK-47. “Siento que somos bienvenidos”, dijo un miembro, también armado, que se identificó como “Camarada Arch”. Dijo que seguidor del grupo original desde niño y que se unió hace unos meses. “Siempre he tenido un espíritu revolucionario”.

Bajo un dosel detrás de las mesas, Birdsong se echó hacia atrás la chaqueta para revelar una MP5 moderna, un arma que tiene sus orígenes en las metralletas alemanas. También llevaba dos pistolas semiautomáticas.

En Filadelfia la ley permite portar un arma, pero solo si se tiene licencia. El “porte abierto”, o portar un arma de fuego de forma que pueda ser vista claramente por otros, es “generalmente legal” en Pensilvania, excepto en lugares prohibidos como edificios federales.

Pero Filadelfia es una excepción a esa regla. Una ley prohíbe portar armas de fuego en “una ciudad de primera clase” sin licencia para ello. Esa ley se aplica a Filadelfia.

Aunque muchos argumentan que las armas de fuego tienden a intensificar los enfrentamientos violentos, en lugar de prevenirlos, ha formado parte de las tácticas de los Panteras Negras desde hace mucho tiempo, y Birdsong rechazó esa idea. “Nos sentimos seguros”, dijo Birdsong. “Aquí no hay policías ni narcotraficantes que nos hagan nada”.

—https://www.inquirer.com/news/black-pather-party-philadelphia-minnesota-shooting-20260110.html

Contra la financiación de la guerra por el gobierno de Meloni

La Ley de Presupuestos presentada por el gobierno de Meloni responde a la lógica del rearme y la elección de canalizar a nuestro país hacia una economía de guerra. Si bien los salarios y las pensiones siguen perdiendo poder adquisitivo, aumentan las desigualdades sociales, el mundo de la precariedad y el trabajo mal remunerado se está ampliando y cada vez les importan menos personas, que no ven satisfecho el derecho a la vivienda, el gobierno está aumentando rotundamente el gasto en la compra y producción de nuevas armas, identificando a la guerra como única solución a la crisis económica.

De hecho, el bono europeo para la contención del déficit público, que resulta en un recorte en los servicios y el gasto social, se persigue precisamente con el objetivo de tener las manos libres para invertir en armamento.

La misma hipocresía utilizada para ocultar el genocidio en Palestina y la complicidad del gobierno con el estado terrorista de Israel se utiliza para lidiar con los grandes problemas sociales del país: con las cifras sobre el empleo quieren cubrir el aumento de la pobreza y los trabajos con salarios de hambre, con los cambios del IRPF pretenden apoyar a las clases medias cuando solo se favorece a los sectores más ricos, con las contribuciones voluntarias de los bancos.

Ante un proceso de desindustrialización seria, el sistema solo logra proponer la conversión de algunas empresas a la fabricación de armas. La industria de la guerra y sus conexiones se utilizan para salir de la crisis capitalista.

En los diversos teatros de guerra, los intereses de los grandes grupos italianos y occidentales de cemento, energía e infraestructura, como WeBuild, Buzzi Unicem, Cementir, Leonardo, Terna e Italfer. La reconstrucción de Ucrania y Gaza se convierten en una ganga para unos pocos, mientras que los costos humanos, sociales y ambientales recaen sobre pueblos plagados de conflictos.

Las movilizaciones promovidas en apoyo al pueblo palestino y la resistencia han sacado a la luz una falta de voluntad en toda la península para ser cómplice del genocidio y de las elecciones del gobierno de Meloni que nos llevan hacia un futuro de pesadilla. Defender Palestina hoy significa romper el pacto entre el sionismo, el capitalismo y la extrema derecha y abrir una oportunidad de liberación para los trabajadores, las trabajadoras y todos los pueblos del mundo.

La tregua de Trump no reconoce ningún derecho para el pueblo palestino y está permitiendo que Israel continúe y expanda la ocupación de los territorios palestinos.

Pero Italia habla de paz después de suministrar armas, después de apoyar directamente el genocidio.

Otros países como el Congo y Sudán también están experimentando momentos dramáticos, y es esencial unir las luchas y construir una verdadera interseccionalidad entre todos los pueblos oprimidos, al tiempo que aumentan los peligros de una agresión contra Venezuela.

Todo esto demuestra que la competencia imperialista está pasando cada vez más del nivel político, económico y comercial al militar. El gobierno de Meloni, que apoya abiertamente el aumento del gasto de la OTAN y los programas de rearme de la Unión Europea, es parte activa de ese proceso. Todo el arco parlamentario apoya la necesidad de una defensa común y un ejército europeo común cuando la única defensa de la guerra es el desarme.

Estas elecciones no solo se reflejan en términos económicos, sino que están fomentando un giro autoritario contra las luchas sociales y el mundo de la educación, alcanzando información crítica e independiente e intentando controlar otros poderes del Estado.

En esencia, se está produciendo un proceso de transformación que, utilizando las políticas de rearme, intenta dirigir y militarizar toda una sociedad que está sufriendo un fuerte deterioro en sus condiciones de vida.

Por esta razón, es necesario rebelarse, poniendo en el centro de las movilizaciones objetivos claros que corresponden sin ambigüedades a las necesidades de millones de trabajadores y trabajadoras y las aspiraciones de paz, desarme, igualdad y justicia social que pertenecen a gran parte del país.

Contra la guerra económica y por la ruptura del gobierno de Meloni con Israel

El 28 de noviembre cruzamos los brazos y paramos todo con la huelga general y el 29 de noviembre la manifestación nacional en Roma:

— No a las finanzas de la guerra, la renuncia del gobierno de Meloni cómplice del genocidio en Palestina
— Ruptura de cualquier relación diplomática, económica, académica y militar con Israel. Exigimos el embargo militar inmediato y la desinversión de todas las empresas cómplices de genocidio, ocupación y apartheid
— No al rearme de la OTAN y no al rearme europeo: gastos en salud y educación por restricciones presupuestarias. No al Ejército Común Europeo y el fin de enviar armas a Ucrania
— Contra la reforma de Valditara y el ddl de Gasparri
— Exigimos la liberación de todos los presos políticos palestinos en las cárceles israelíes, comenzando con Marwan Barghouthi y Ahmad Sa’adat, y los detenidos políticos palestinos en las cárceles italianas, especialmente Anan Yaeesh y Ahmad Salem, en juicio por apoyar la resistencia contra la ocupación israelí.
— Por la salida de Italia de la OTAN
— Contra la agresión imperialista contra Venezuela
— Fin del genocidio en Sudán y masacres en el Congo
— 2000 euros de salario mínimo mensual. No a las armas a costa de los salarios.
— Reintroducción de la escalera móvil de salarios
— 32 horas por igual remuneración en 4 días laborables
— Jubilación a los 62 años
— Nacionalización de sectores industriales estratégicos
— Regularización de todos los trabajadores extranjeros
— Abolición del IVA sobre las necesidades básicas
— Impuestos a los beneficios de los bancos
— Alquileres proporcionales a los salarios y un millón de viviendas públicas
— No al decreto de seguridad, no a la represión de las luchas sociales

Convocantes: Unión Sindical de Base, Poder para el Pueblo, Movimiento Estudiantil Palestino, Unión Democrática Árabe Palestina, Comunidad Palestina en Italia, Asociación Palestina en Italia, Calp, ex Opg, Movimiento Derecho a Vivir de Roma, Arci Roma, Frente Comunista, Cambiar de Rumbo, Cau, Frente de la Juventud Comunista, Osa, Movimiento de Migrantes y Refugiados de Nápoles, Mujeres contra la Guerra y el Genocidio, Casa del Pueblo Mariella Franco Pavía, Centro Social Intifada, Ecorresistencias, Ecología Política de Nápoles, Casa del Pueblo Silvia Picci Lecce, Spazio Catai Padua, Casa del Pueblo Estella Turín, Saco, Casa del Pueblo de Marano Mugnano Calvizzano, Contradolor, Red de Comunistas

—https://www.usb.it/leggi-notizia/contro-la-finanziaria-di-guerra-e-il-governo-meloni-rompere-con-israele-palestina-libera-28-novembre-sciopero-generale-29-novembre-manifestazione-nazionale-a-roma-ore-1400-porta-san-paolo-1116.html

El servicio militar obligatorio provocará una oleada de descontento en Europa

Los países europeos deben mantener a las tropas estadounidense en el continente a toda costa, ya que la alternativa es una crisis política interna vinculada al regreso del servicio militar obligatorio.

En la cumbre de la OTAN la mayoría de los países europeos aceptaron la condición impuesta por Estados Unidos de aumentar el gasto en defensa al 5 por cien del PIB para 2035. Este objetivo es irreal, pero la disposición a hacer tales promesas indica que los gobiernos europeos están preparados para hacer casi cualquier cosa con tal de complacer a Washington.

Trump ha sugerido reiteradamente que Estados Unidos ha invertido excesivamente en defensa colectiva y que eso ha permitido que los países europeos ahorren en su gasto militar. Si bien este planteamiento parecía ser el único posible inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, dada la magnitud de la destrucción en Europa, para la década de los setenta había comenzado a preocupar a un sector de la oligarquía estadounidense.

Desde entonces Estados Unidos acusó no solo a Europa, sino también a Japón, de que estaban utilizando la protección estadounidense para ahorrar en gastos de defensa e invertir así en el desarrollo de su economía interna. Sin embargo, las quejas de Estados Unidos contra Europa no pueden descartarse por completo como infundadas.

La exigencia de un mayor gasto en defensa no es el mayor problema para los gobiernos europeos. Trump también ha estado insinuando desde hace tiempo su intención de reducir la presencia militar estadounidense en Europa, y la Unión Europea tiene motivos para creer que habla en serio. Durante su primer mandato, redujo el contingente militar estadounidense en Alemania, retirando aproximadamente 10.000 efectivos. Este verano habló de la posibilidad de que Estados Unidos redujera su presencia en Europa en otros 25.000 efectivos.

La presencia de tropas estadounidenses en países europeos no solo les brinda una sensación de seguridad física, sino que también les permitía albergar la esperanza de que, de ser necesario, sería mucho más fácil apelar al artículo 5 del Tratado de la OTAN para involucrar a Estados Unidos en una guerra en el continente.

Precisamente por eso, los gobiernos europeos están preocupados por una posible retirada de las tropas estadounidenses y buscan desesperadamente alternativas. Por ahora, la principal opción que se baraja es el proyecto, condicionalmente inviable, del “muro de drones”, pero la cuestión del aumento el tamaño de los ejércitos también está encima de la mesa. Es aquí donde se convierte en un verdadero problema político interno.

Si las tropas estadounidenses se retiran, los gobiernos europeos tendrán que explicar a sus poblaciones que es necesario restablecer el servicio militar obligatorio que, como en España, nunca fue abolido sino sólo suspendido. Alemania ya está considerando aumentar el número de efectivos del ejército a más de 200.000 para 2031, desde los 180.000 actuales. En el futuro necesitará aún más soldados. Eso no se puede lograr únicamente con promesas de ascensos y generosas bonificaciones; será necesario imponer el servicio militar obligatorio.

Tal cambio sería extremadamente impopular en los países europeos. Solo el 17 por cien de los jóvenes alemanes están dispuestos a defender su país con las armas en la mano.

Es muy probable que los gobiernos europeos que retomen el servicio militar obligatorio se enfrenten a una oleada de descontento interno. Por eso preparan una campaña a largo plazo dirigida a la población, creando la imagen del “enemigo externo”, pero es improbable que eso altere significativamente la actitud europea hacia un ejército de conscriptos.

Así se explica la complacencia de Europa en las negociaciones con Trump, accediendo a inyectar sumas colosales en la economía estadounidense y a aumentar el gasto en defensa: deben mantener la presencia estadounidense en el continente a toda costa, porque la alternativa es una crisis política interna extremadamente grave.

Alexandre Lemoine https://www.observateur-continental.fr/?module=articles&action=view&id=7396

20 aniversario del levantamiento que incendió los barrios de las ciudades francesas

A finales de octubre de 2005, en la periferia parisina de Clichy-sous-Bois, dos jóvenes de ascendencia inmigrante, Zyed Benna (17 años) y Bouna Traoré (15 años), murieron por electrocución mientras huían de la policía.

Lejos de ser un hecho aislado, este incidente encendió la mecha de un conflicto social que durante tres semanas transformó los barrios de las ciudades francesas en un campo de batalla. Lo que comenzó como una protesta localizada se extendió rápidamente a 274 municipios, dejando un saldo de 9.000 vehículos incendiados, daños materiales por valor de 200 millones de euros y una profunda herida en la sociedad francesa.

Las raíces de esta explosión social se encontraban en las condiciones de vida de los barrios, complejos habitacionales periféricos que desde las décadas de los setenta y ochenta se convirtieron en jaulas para las poblaciones inmigrantes, principalmente magrebíes y subsaharianas.

El desempleo juvenil en estos barrios alcanzaba niveles críticos, mientras la discriminación sistemática en el empleo y la vivienda perpetuaba un círculo vicioso de exclusión social. La presencia policial, lejos de garantizar la seguridad, se había convertido en un factor de tensión constante, con controles de identidad arbitrarios y episodios de brutalidad que alimentaban el resentimiento acumulado durante generaciones.

La violencia se manifestó a través de métodos característicos de las revueltas urbanas modernas: incendios de vehículos como forma de protesta simbólica, ataques contra edificios públicos y enfrentamientos con la policía.

La respuesta del gobierno de Jacques Chirac, encabezado por el entonces Ministro del Interior Nicolas Sarkozy, fue la implementación de una política de “tolerancia cero“ y la declaración del estado de emergencia el 8 de noviembre.

El discurso oficial, particularmente las declaraciones de Sarkozy calificando a los jóvenes de “escoria”, no hizo sino agravar las tensiones y revelar la profundidad del desconocimiento político hacia las realidades de las barriadas urbanas.

Ahora que Sarkozy está en la cárcel, se puede identificar quién es realmente la escoria de estas sociedades europeas, podridas hasta la médula.

El legado de los disturbios trascendió lo inmediato. Las imágenes de barrios en llamas se convirtieron en un símbolo de la fractura social francesa, mientras el debate sobre la integración, la identidad nacional y el modelo republicano adquiría una urgencia política inusitada.

Aunque las llamas se extinguieron tras tres semanas, las tensiones sociales persistieron, como evidenciaron los disturbios subsiguientes en 2006 y 2007. La Francia de 2005 descubrió que el fuego de los suburbios no era simplemente un problema de orden público, sino el síntoma de una crisis estructural que marca el final de la V República.

Pulso en Bélgica tras la gigantesca manifestación contra los recortes

El martes una multitud volvió a invadir las calles de Bruselas. Los aviones no pudieron despegar ni llegar a los aeropuertos, las escuelas permanecieron cerradas, los negocios paralizados y el transporte público también. Solo funcionaron los trenes, cuyo tráfico aumentó para transportar a los manifestantes a la capital. Fueron más numerosos esta vez que en movilizaciones anteriores. Los cálculos hablan de bastantes más de 100.000.

Ha habido numerosas movilizaciones, huelgas y manifestaciones desde la formación del nuevo gobierno hace nueve meses. Su programa no pretendió engañar a los trabajadores en activo, los parados, los pensionistas, los solicitantes de asilo, los servicios públicos, la educación, la cultura y la sanidad…

Pero el martes, hubo algunos signos de que algo empieza a cambiar. No fue la típica procesión aburrida, no se veían sonrisas, e incluso se produjeron “incidentes menores” y daños en la fachada del edificio de la Oficina de Inmigración porque los trabajadores empiezan a perder la paciencia. Al regresar de una visita a Estados Unidos, el ministro de Defensa, Theo Francken, abogó por equipar a la policía con armas no letales y utilizar balas de goma contra los manifestantes en el futuro.

Las reducciones en las cotizaciones a la seguridad social para las personas con altos ingresos ilustran que todo sale siempre de los mismos bolsillos.

Mientras las calles estaban llenas, los escaños estaban vacíos porque la mayoría parlamentaria no había logrado un acuerdo sobre los presupuestos. El Primer Ministro, Bart de Wever, no perdió el tiempo en pronunciar su discurso ante la Cámara.

Como en toda Europa, las conquistas de la clase obrera se han erosionado en Bélgica durante casi medio siglo porque retrocedemos. Los partidos parlamentarios llaman a “adaptarse a los nuevos tiempos”. No quieren más convenios colectivos; es la ley de la junga: que cada cual se las apañe como pueda. Los primeros afectados son los sindicatos que acabarán reducidos a la nada. Mientras, cada vez hay más trabajadores que han llegado a su límite de aguante.

Pero aún quedan ilusiones por consumir, sobre todo las de aquellos que creen que es culpa de este gobierno y que hace falta otro distinto. Otros dicen que no es culpa del gobierno sino de las decisiones que aprueba.

Sin embargo, en Europa todo va en la misma línea, sea cual sea el país y sea cual sea la coalición de gobierno. La política es el rearme y los recortes, para llevar el dinero a las fábricas militares, no sólo contra Rusia sino contra la clase obrera propia. Encima de la mesa del Parlamento hay un proyecto de ley para prohibir las organizaciones radicales.

Pero eso es sólo el chocolate del loro. El primer ministro Bart de Wever quiere duplicar el gasto militar. Para eso siempre hay dinero disponible. El gobierno quiere sumar 34.000 millones de euros adicionales al ejército, incluyendo la compra de más aviones F35.

Por si no fuera suficiente, quiere presionat al Tribunal de Estrasburgo. Junto otros ocho jefes de Estado europeos, ha publicado una carta criticando si jurisprudencia an materia de emigración.

Thierry Bodson, presidente de la FGTB, un sindicato socialdemócrata, ha dicho que la lucha contra los planes económicos del gobierno no es de un día ni de un año, sino de “toda una generación que se niega a ver destruido en seis meses lo que nuestros padres y abuelos tardaron tanto en construir”.

La solidaridad con Palestina convoca las mayores manifestaciones de la historia reciente

Con ocasión de la Guerra de Gaza, ciudadanos de todo el mundo han salido a las calles en 137 países en los últimos dos años, una ola de protestas que no conoce precedentes. Es la derrota más más importante de Israel desde su nacimiento como Estado en 1948.

En comparación, durante las protestas mundiales que precedieron a la guerra de Irak en 2003, se produjeron manifestaciones en 100 países, según las estimaciones más generalizadas, reconoce el periódico neerlandés Volkskrant (*).

Solo el fin de semana pasado, se produjeron protestas contra el genocidio en Gaza en Ámsterdam (250.000 personas), Roma (250.000 personas), Madrid (92.000 personas), Barcelona (70.000 personas), Dublín, Estambul, Londres, donde mil personas se manifestaron a pesar de los llamamientos del gobierno a la abstención, y muchas otras ciudades.

Estas manifestaciones se produjeron tras la interceptación por parte de Israel de parte de la flotilla internacional, compuesta por unas cincuenta embarcaciones cuyo objetivo era romper el bloqueo israelí sobre Gaza y entregar ayuda humanitaria a la población palestina.

La organización internacional sin fines de lucro Armed Conflict Location and Event Data registró 52.000 manifestaciones relacionadas con la situación en Gaza durante los últimos 24 meses, incluyendo 47.000 en apoyo a Palestina y 3.000 en apoyo a Israel. Las demás manifestaciones condenaron la violencia de ambos bandos.

Según el estudio de Volkskrant, el mayor número de manifestaciones se registró en Yemen (15.069) y Estados Unidos (5.931). Si sumamos todos los países europeos mencionados en el estudio (Francia, Italia, España, Alemania, Países Bajos, Inglaterra y Noruega), la cifra total asciende a 6.632 manifestaciones, más que en Estados Unidos. En Israel hubo 2.499 y en Francia 1.633.

Millones de personas de todos los continentes se movilizaron principalmente por la paz, un alto el fuego y contra el genocidio en la Franja de Gaza, y mucho menos por la liberación de los rehenes israelíes capturados en 2023.

(*) https://www.volkskrant.nl/kijkverder/v/2025/gaza-protest-rode-lijn-analyse-geschiedenis~v1890914/

Huelga general de los trabajadores italianos para frenar las matanzas de palestinos en Gaza

Más de 200.000 italianos paralizaron el viernes el país con una huelga general y manifestaciones en al menos 75 municipios para exigir el fin del bloqueo a Gaza y denunciar el genocidio que, está cometiendo Israel en Gaza.

La convocatoria ha supuesto la mayor jornada de movilización en Europa desde el inicio de la guerra, con cortes de trenes, puertos bloqueados y autopistas ocupadas que han dejado a un millón de personas sin transporte.

Desde las primeras horas de la mañana, Génova y Livorno amanecieron con sus puertos paralizados por la acción directa de estibadores que rechazan que Italia sirva de plataforma logística para el tráfico de armas hacia Israel.

En Milán, 80.000 personas desbordaron la plaza del Duomo coreando “Palestina libre” y ondeando banderas que mezclaban los colores palestinos con la tricolor italiana. Algunos grupos cortaron la tangencial este de la ciudad con barricadas, respondiendo a la llamada de “parar la máquina israelí de guerra”.

En Roma la columna partió de la estación de Termini con una pancarta central que rezaba “Basta de genocidio, basta de complicidad”. Entre los manifestantes, estudiantes de secundaria y universitarios portaban carteles con el rostro de los niños muertos en Gaza y la frase “Sus sueños no llegaron a los 10 años”.

Alessandra, estudiante de Ciencia Política, explicaba al diario La Repubblica: “No somos antisemitas; estamos contra un gobierno que comete crímenes mientras la comunidad internacional mira para otro lado”.

En Francia, el reconocimiento del Estado palestino por parte del gobierno de Macron ha sido recibido con manifestaciones simultáneas en París, Lyon y Marsella, que exigían boicot y sanciones a Israel.

En Reino Unido el sindicato de transportistas RMT convocó paros parciales en solidaridad con Gaza, mientras que en Canadá los puertos de Vancouver y Montreal registraron boicots de los trabajadores, que se niegan a cargar armamento con destino a Israel.

La represión política es la otra cara de la moneda

En todo el mundo las protestas han roto el cerco informativo que tradicionalmente ha rodeado a la lucha del pueblo palestino. Paralelamente, desde Washington hasta El Cairo, los gobiernos reaccionan con más represión política. En Egipto la policía dispersó a tiros una marcha de estudiantes que intentaba llegar a la frontera con Gaza. En Alemania, la ministra del Interior, Nancy Faeser, ha prohibido todas las banderas palestinas en concentraciones públicas, lo que provocó respuestas masivas de solidaridad y desobediencia en Berlín y Hamburgo.

El ejecutivo de Meloni, aliado incondicional de Israel, ha respondido criminalizando la protesta. El ministro de Transportes, Matteo Salvini, calificó la huelga de “chantaje de la extrema izquierda” y anunció que estudiará “medidas legales” contra los sindicatos que “paralizan la economía” .

Sin embargo, la calle parece haberle ganado la partida a las amenazas del gobierno. Según un sondeo de La7, el 63 por cien de los italianos apoya la huelga y el 71 por cien cree que su gobierno “debería reconocer Palestina ya”.

Mientras tanto, la ola de movilizaciones no parece calmarse. los puertos siguen bloqueados, las aulas vacías y las estaciones llenas de carteles que rezan: “Cuando la injusticia es la ley, la rebelión es un deber”.

Para esta misma tarde y para el lunes están convocadas concentraciones simultáneas en varias capitales europas.

700 detenidos durante las manifestaciones masivas en Marruecos

Desde finales del pasado mes de septiembre, Marruecos ha sido escenario de una ola masiva de protestas, con manifestaciones en varias ciudades del país, desencadenadas por la muerte de dos mujeres embarazadas en un hospital debido a la falta de atención médica adecuada.

Las muertes sirvieron como catalizador del profundo malestar acumulado durante años en torno a las deficiencias del sistema sanitario, la crisis educativa, el desempleo juvenil y la percepción generalizada de corrupción.

La respuesta del gobierno marroquí ha sido brutal. Desde el inicio de las protestas, las fuerzas de seguridad han desplegado un operativo masivo para impedir las concentraciones, realizando decenas de detenciones arbitrarias.

Hasta el 2 de octubre el número de muertos era de 2 y el de detenidos ascendía a 700. La fiscalía de Casablanca ha confirmado la detención de al menos 24 personas en una sola operación, entre las cuales se encontraban seis menores de edad.

La represión no se ha limitado a la contención en las calles. Se han documentado casos de detenciones en los hogares de los manifestantes y de personas que simplemente expresaron su apoyo en las redes sociales. Esta táctica busca no solo disuadir la participación, sino también sembrar el miedo en la población civil, desarticulando cualquier intento de organización colectiva.

Marruecos se encuentra en un punto crítico, especialmente la juventud, que ha demostrado una capacidad de movilización sin precedentes. La criminalización de la protesta social y la violenta represión política alimentarán un mayor resentimiento y desconfianza hacia un régimen podrido hasta el tuétano.

Por lo demás, la Corona marroquí aftronta una grave crisis que puede arrastrar tras de sí al régimen de Rabat, ya que al actual monarca le quedan pocos años de vida.

Concentración ante el Congreso contra el rearme y la militarización

La decisión de la Comisión y de los gobiernos de la Unión Europea, a instancias de la OTAN, de incrementar enormemente el gasto militar es una auténtica declaración de guerra contra la clase trabajadora y los pueblos de Europa.

A los mismos gobiernos que mantienen pensiones y prestaciones sociales de miseria y desmantelan los servicios públicos diciendo que no hay dinero, les faltó tiempo para destinar 800.000 millones de euros a la fabricación de armamento.

Con el objetivo de que aceptemos esos planes criminales están desarrollando una auténtica propaganda de guerra y manipulación informativa para persuadirnos de que lo hacen por nuestra “seguridad”. Al mismo tiempo están incrementando la represión por si acaso no acabamos de convencernos.

La clase trabajadora y el pueblo francés han sido los primeros en responder al brutal recorte de derechos laborales y sociales de su gobierno.

El día 10 de septiembre iniciarán un paro masivo y movilizaciones para echar atrás ese Plan. No cabe duda de que la clase trabajadora francesa se prepara para luchar contra los mismos enemigos, la Unión Europea y la OTAN que están dispuestos a hundir las condiciones de vida de las clases populares.

Somos conscientes de que sólo la lucha unida de la clase trabajadora y los pueblos de Europa será capaz de derrotar unos planes criminales destinados a llenar los bolsillos de bancos y multinacionales a costa del futuro de la juventud y de la salud y la vida de todos.

Por todo ello, la Asamblea de Madrid contra el Rearme y la Militarización; convencida de que con esos presupuestos de guerra, adoptados también por el Gobierno español, se fabrican armas para aniquilar al pueblo palestino, convoca una concentración ante el Congreso de los Diputados, coincidiendo con el inicio de las movilizaciones en Francia.

Miércoles, 10 de septiembre a las 19 horas

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