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Categoría: Represión (página 61 de 67)

En carros cargados llegaban los cadáveres de los republicanos asesinados al cementerio de Villadangos tras la guerra civil

¿Qué ocurrió en la localidad leonesa de Villadangos del Páramo durante el levantamiento fascista y la Guerra Civil? ¿Cuántas personas fueron asesinadas en ese lugar? ¿Qué recuerdan los lugareños sobre aquellos trágicos días?

El Ayuntamiento de la localidad, tras un requerimiento de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), ha reconstruido los trágicos días del levantamiento y la Guerra Civil.

El relato ahora recuperado permite adivinar la dimensión del drama vivido durante la posguerra. Ha sido elaborado por el propio consistorio: “Pese a que en ninguno de los pueblos del municipio se vivieron actos de violencia ni existió enfrentamiento alguno entre los vecinos por razones políticas, a partir de 1936 el pueblo de Villadangos pasó a la historia por los fusilamientos que tuvieron lugar en el monte”, junto a la Nacional 120.

Se desconoce el número exacto de personas que encontraron la muerte en las circunstancias mencionadas. Algunos investigadores afirman que en el Registro Municipal fueron registradas 86, aunque la lista debe ser revisada.

Cabe destacar la particularidad que se dio en Villadangos alrededor de estos dramáticos sucesos, por la especial sensibilidad con la que los vecinos trataron a las personas fusiladas en el monte. Nos referimos a la coordinación y humanidad que demostraron los viadangueses para dar sepultura a aquellos que fueron represaliados y fusilados.

Al producirse estos terribles hechos cerca de la Estación del Ferrocarril, los trabajadores de la misma, alertaban a los vecinos del pueblo la misma noche en la que se producían los fusilamientos. El párroco del pueblo, Manuel García Arias, fue una de las personas esenciales para llevar a cabo la búsqueda de los cuerpos y sus posteriores sepelios. Como confirman los descendientes de alguno de los monaguillos del momento, Manuel, junto con vecinos del pueblo, acudían en carro de tracción animal a recoger a los fallecidos para después darles cristiana sepultura en el cementerio de la localidad.

Los testimonios de alguna de las personas vivas más mayores de Villadangos en estos momentos, recuerdan como de niños vieron algún carro cargado de cadáveres camino del cementerio. Una imagen brutal que sin duda quedó grabada en sus retinas.

‘Cuando Netanyahu anunció el confinamiento, pensé en suicidarme’, dice una manifestante en Tel Aviv

Tras 12 semanas de movilizaciones permanentes pidiendo la dimisión de Benjamin Netanyahu, la respuesta del Primer Ministro israelí fue clara: no sólo no dimitía sino que imponía el confinamiento por segunda vez.

Creyó que con el ejército en la calle se acabarían las protestas, pero no ha sido así. El jueves de la semana pasada la población volvió a salir a las calles de Tel Aviv contra él y contra el confinamiento.

“Cuando Netanyahu anunció el confinamiento, pensé en suicidarme”, dice Yael, de 60 años, una de las mujeres israelíes que se manifestaron. Trabajaba como oficinista en un estudio de arquitectura y perdió su empleo a causa de la crisis económica.

En un discurso televisado el jueves por la noche Netanyahu dijo que, si fuera necesario, no dudaría en endurecer las medidas de confinamiento, que son percibidas como un golpe de maza por parte de la población.

El segundo confinamiento durará tres semanas y coincide con el comienzo de las fiestas judías Rosh Hashana (Año Nuevo), Yom Kippur (Día del Perdón) y Sukkut (Fiesta de las Cabañas), que se extienden hasta el 11 de octubre.

Como en el resto del mundo, en Israel el confinamiento es indisociable de la crisis económica. Para saciar el descontento, el domingo por la tarde Netanyahu prometió que la economía israelí se iba a recuperar, pero no dijo cómo.

“La economía está cayendo, la gente está perdiendo sus trabajos, están deprimidos. ¿Y para qué? Por nada”, decía otro manifestante en Tel Aviv.

En marzo a los israelíes los engañaron, como al resto del mundo. Les atemorizaron para que aceptaran sin reticencias el primer confinamiento, que coincidió con la Pascua judía.

Pero otro encierro es demasiado y la rabia es evidente. La población ha perdido el miedo y ya no se cree las continuas referencias a los “casos” y los “brotes”.

Israel es el primer país que ha confinado a la población dos veces, a pesar de que las cifras de la pandemia son insignificantes. El país tiene nueve millones de habitantes y ha registrado oficialmente 1.119 muertes atribuidas al coronavirus.

La población no ha sido encerrada por motivos sanitarios sino claramente políticos.

Madrid despliega 200 policías locales en 60 zonas para imponer el confinamiento

Madrid es lo más parecido a Berlín durante la Guerra Fría. Sólo falta el muro, las alambradas y Checkpoint Charlie. Más de 200 policías locales irán rotando por 60 puntos aleatorios en el perímetro de las 26 zonas a las que han impuesto el confinamiento.

Según el Consejero de Justicia de la Comunidad, Enrique López, habrá controles puntuales de identificación que serán aleatorios y dinámicos y que durante las primeras 48 horas tendrán carácter informativo.

Las personas que viven en las zonas confinadas disponen de formularios para justificar las salidas y entradas de sus barrios.

Los policías se centrarán en tres aspectos: restricciones de movilidad, comprobación del cumplimiento de horarios y de aforos en comercios y hostelería, e intentar garantizar el cumplimiento del aislamiento de las personas con PCR positivas.

La Policía Municipal ya tiene diseñados sus dispositivos y trabajará en colaboración con la Policía Nacional para imponer la orden de confinamiento.

A la entrada de Puente de Vallecas han colocado dos controles, uno debajo del puente de la M-30 y el otro a la salida de la carretera de circunvalación en dirección norte.

La Policía Municipal ha entrado dentro de los autobuses de la EMT para pedir el salvoconducto a los viajeros que se encontraban dentro.

El Ayuntamiento también va a volcar sus servicios municipales para ayudar a las personas más vulnerables de las zonas confinadas para que puedan cumplir la cuarentena.

También va a reforzar las tareas de limpieza y desinfección y se prestará ayuda en la realización de los tests de antígenos, que han comenzado hoy.

La policía británica archivará las huellas dactilares y los perfiles de ADN de los apestados por coronavirus

La policía británica aplicará la legislación antiterrorista a los apestados por coronavirus para archivar sus huellas dactilares y su ADN.

El jueves pasado se aprobó una nueva ley en Gran Bretaña (*) que permite a la policía conservar las huellas dactilares y los perfiles de ADN de las personas que han dado positivo en las pruebas de coronavirus a partir del 1 de octubre.

La nueva ley lleva el título de “Retención de huellas dactilares y perfiles de ADN en interés de la seguridad nacional”.

La ley establece que el coronavirus tiene, “o es probable que tenga”, un efecto adverso en la capacidad de las personas responsables de tomar decisiones en materia de seguridad nacional y que la conservación de las huellas dactilares o los perfiles de ADN redunda en interés de dicha seguridad.

La legislación entrará en vigor el 1 de octubre de este y se espera que expire el 24 de marzo del año que viene, aunque es muy probable que sea prorrogada indefinidamente, hasta hacerse permanente, como suele ocurrir en este tipo de normas.

Algunas de las disposiciones de control se incluyen bajo el cajón de sastre del “terrorismo”, que también sirve igual para un roto que para un descosido.

Si el “terrorismo” no tiene nada que ver, la pandemia tampoco. Es la ruta hacia un estado de control y vigilancia totales. En 2008 la policía fue equipada con un nuevo dispositivo que le permite tomar huellas dactilares de las personas en la calle.

Entonces prometieron lo mismo que ahora: no van a almacenar las huellas dactilares.

Entre 2012 y 2013 las escuelas británicas recogieron las huellas dactilares de más de 800.000 alumnos, la mayor parte de las veces sin el consentimiento de sus padres.

Para los que no se quieren enterar de nada: los sensores de huellas dactilares fueron fabricados para la policía británica por científicos de la Universidad de Sheffield y son capaces de identificar cualquier objeto o sustancia que la persona haya tocado o con la que estado en contacto.

(*) https://www.legislation.gov.uk/uksi/2020/973/made

La policía exige un salvoconducto para entrar y salir de las 37 zonas confinadas de Madrid

El pasaporte sanitario no se lo han inventado los conspiranoicos sino la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que ha impuesto un salvoconducto que permite al portador justificar la entrada y salida de cualquiera de las 37 zonas confinadas.

La Consejería ha insertado un enlace para que cualquier madrileño pueda descargar el salvoconducto, cuyas menciones individuales aparecen en blanco (1).

Quien necesite desplazarse deberá rellenar documento con el nombre, número de DNI, lugar de trabajo, el NIF de la empresa y el domicilio.

La firma del documento es una declaración por la cual la persona afirma que se desplaza “al lugar de trabajo para el cumplimiento de sus obligaciones laborales, profesionales o empresariales”.

A tenor del texto, no es posible ningún otro tipo de desplazamiento.

Por si no hubiera bastante con la policía, el gobierno trifachito ha pedido al central que ponga al ejército a controlar el confinamiento en las calles de Madrid (2).

Mientras, en la calle los oportunistas siguen haciendo de las suyas y dirigiendo sus ataques sólo contra Ayuso y el gobierno autonómico, desviando la atención y sacando del foco de las protestas al gobierno central, tan involucrado como el anterior en la medida antipopular.

Es una constante desde que comenzó la pandemia y consiste en ocultar que, lo mismo que durante la batalla contra el movimiento independentista catalán, el Estado de las autonomías es una ficción. Con el pretexto de la pandemia, España ya está bajo un mando único y centralizado (3), lo cual es otro de los experimentos que vienen poniendo en práctica desde la declaración de estado de alarma en el mes de marzo.

El mando único está por encima de gobiernos autonómicos, de hospitales (públicos y privados), de médicos, de farmacias y de empresas farmacéuticas. Es un 155 sanitario y es la primera vez desde 1977 que no hay 18 sanidades diferentes (la militar más las de las 17 comunidades autónomas).

Así es la ley marcial. A los trabajadores sanitarios se les imponen servicios extraordinarios en horarios, vacaciones o excedencias y pueden ser destinados a actividades diferentes a la que ya estén desempeñando si fuera necesario.

Ahora vamos a ver si los oportunistas siguen pretendiendo desviar la atención exclusivamente hacia Ayuso y el trifachito que gobierna Madrid.

(1) https://bit.ly/2RJs77T
(2) https://www.elmundo.es/madrid/2020/09/21/5f679676fdddff3a098b4654.html
(3) https://www.abc.es/sociedad/abci-sanidad-queda-bajo-mando-unico-espana-coronavirus-202003151742_noticia_amp.html

Más información:

– Antes la policía nos fichaba por nuestros crímenes, ahora los médicos nos fichan por nuestras enfermedades
– Ya tiene a su disposición su tarjeta de apestado y puede pasar a recogerla en cualquier momento
– El certificado digital de vacunación se probará en niños del Tercer Mundo con implantes bajo la piel

Los japoneses diseccionaron vivos a quienes cayeron en su poder en la Segunda Guerra Mundial

Como en España, en Japón también es frecuente que el gobierno rinda homenaje a los criminales de guerra. Pero en Asia las demostraciones fascistas provocan serias tensiones diplomáticas con los países vecinos que fueron sus víctimas, como China y Corea.

La Universidad japonesa de Kyushu descubrió detalles de las torturas infligidas a los enemigos, en particular a los pilotos estadounidenses que cayeron derribados tras las líneas enemigas. Los autores de los crímenes no fueron militares sino médicos, aunque a veces no sea fácil diferenciar a unos de otros.

De la misma manera que los nazis llevaron a cabo atroces experimentos médicos con los presos, los japoneses los trasladaron al centro médico de Fukuoka para diseccionarlos vivos.

En 1995 uno de los médicos, Todoshi Tono, relató al Baltimore Sun el destino de uno de ellos, Teddy Ponczka, a quien le extirparon un pulmón para comprobar su capacidad respiratoria, antes de inyectarle una solución salina que lo llevó a la muerte. Fue precisamente este doctor quien comenzó a levantar el tabú de los crímenes de guerra japoneses (*).

Según los archivos de la Universidad de Kyushu, otro piloto derribado fue sometido a una lobotomía cerebral para comprobar si los ataques epilépticos podían ser controlados mediante cirugía. A otros se les amputó una sección del hígado para saber cuánto tiempo podrían sobrevivir.

Las atrocidades no terminaron ahí. A los colaboradores de la URSS los infectaron con la peste, el tifus o el cólera, cuando no los enviaron directamente al campo de Mukden, en China, apodado el “Auschwitz oriental”. Una vez allí, se les consideraba “marutas”, es decir, “trozos de madera”, por la Unidad 731, donde probaban su resistencia a la muerte de varias maneras, todas igualmente sádicas: quemados con lanzallamas, hervidos en agua…

Uno de los episodios más sorprendentes de las salvajes torturas es el de la tripulación del bombardero estadounidense B-29, derribado el 5 de mayo de 1945 cuando viajaba hacia el aeropuerto de Fukuoka. De la docena de tripulantes, algunos fueron asesinados, pero otros terminaron en las garras de los “científicos” japoneses. Sólo el Capitán Marvin Watkins pudo sobrevivir, escapando del horror y siendo liberado al final de la guerra. Los otros no pudieron soportar el potro de la tortura.

Al final de la Segunda Guerra Mundial los estadounidenses amnistiaron a los criminales de guerra japoneses a cambio de hacerse con sus servicios.

En la sede de la OMS en Ginebra hay un monumento a la memoria de Ryoichi Sasakawa, dirigente de un partido fascista japonés que creó un ejército privado para explotar Manchuria y Mongolia, donde cometió numerosos crímenes, por los que fue condenado en 1945.

(*) http://articles.baltimoresun.com/1995-05-28/news/1995148003_1_japan-kyushu-university-fukuoka

Un proyecto de ley quiere imponer un pasaporte sanitario para viajar por Argentina

No es una teoría de la conspiración: esta semana la diputada Lorena Matzen presentó un proyecto de ley para obligar a los argentinos a documentarse con un “pasaporte sanitario” para circular dentro de su propio país.

Sin papeles no somos nada ni nadie. Primero fueron las cédulas de identificación, luego los pasaportes, luego los visados, los certificados profesionales, los permisos para conducir, para llevar armas… para cada aspecto de la vida hay un certificado, un documento oficial o una acreditación que debemos portar con nosotros mismos.

El nuevo mecanismo de control sanitario de la población no será de carácter transitorio sino permanente y podrá actualizarse con la información que el Ministerio de Salud defina, tales como vacunas recibidas y nuevas enfermedades: “Se propone como una medida permanente de control de la salud de las personas en el territorio; mientras que la subdivisión de tipologías de enfermedades, debe entenderse como una calificación temporal que podrá cambiar según las características de la enfermedad y la existencia o no de mecanismos de control, tales como una vacuna. En ese sentido se establece para el Covid19, una solución transitoria entre el aislamiento y la elaboración, distribución y colocación de la vacuna, que será la salida definitiva y permanente de la actual situación”, sostiene la diputada.

El pasaporte incluirá el compromiso explícito de cumplir con el protocolo del lugar al que se dirige.

Según el proyecto de ley, para poder circular, el pasaporte deberá dar cuenta de una certificación impresa o digital de un hisopado con resultado negativo de las últimas 48 horas. Debiendo acreditar además con un certificado de salud emitido por un médico clínico que la persona que se traslada no tuvo síntomas vinculados con el Covid19 en las últimas 24 horas.

El pasaporte incluirá una declaración jurada del pasajero en la que deberá informar su recorrido y su ubicación en el lugar de destino y aceptar expresamente someterse a la realización de un test rápido al ingresar a las jurisdicciones que lo demanden, el que, en caso de dar positivo, dispondrá el aislamiento en el destino.

“Estamos proponiendo un testeo en origen y otro en el destino. El primero debe realizarse con 48 hs. de anticipación, y que en ese lapso la persona esté aislada, para que no se contagie hasta emprender el viaje. Si da negativo viaja, desde ya. Cuando llega a destino, se realiza otro testeo rápido, y si da negativo, se podrán hacer las actividades previstas siguiendo las medidas de prevención. Siempre presentando ambos hisopados se podrá circular sin problemas. Si da positivo en el lugar de destino, se aislará ahí mismo”, explicó la diputada.

El hisopado en origen, al viajar entre ciudades, tendría según Matzen un costo entre 5.000 y 7000 pesos, que debería ser asumido por cada pasajero o por el Estado si es por motivos turísticos, bajo la ley de sostenimiento a la actividad turística, dejando en este caso a las provincias el costo de los tests rápidos de destino, cuyo precio ronda entre los 900 y 1.200 pesos.

Finalmente se establece también la creación de un Registro de Laboratorios Químicos públicos y privados, que deberá elaborar el Ministerio de Salud de la Nación y estarán habilitados para llevar adelante los testeos y que serán, junto a los fabricantes de los tests, los grandes beneficiados económicos de esta nueva medida de control.

La lista de fabricantes habilitados en Argentina es amplia y va desde el gigante farmacéutico estadounidense Roche al británico PrimerDesign.

Un millar de manifestantes en Madrid contra un confinamiento clasista y segregador

Ayer cerca de un millar de manifestantes se concentraron en la Puerta del Sol, frente a la sede de la Comunidad de Madrid, después del anuncio del nuevo confinamiento, que los manifestantes consideran “clasista” y “segregador”.

La concentración había sido convocada a las 20:00 horas por asociaciones vecinales, después del anuncio del confinamiento en 37 áreas sanitarias, la mayoría del sur obrero, que sólo podrán desplazarse a otros lugares para ir a trabajar.

“Ayuso fascista, eres una clasista”, “No es confinamiento, es segregación” o “No queremos pizza, queremos sanidad” han sido algunos de los lemas que han coreado los manifestantes.

La manifestación fue convocada a través de redes sociales bajo el lema de “Si confináis el sur, pararemos Madrid” y “No es cuarentena, es segregación”. Además, han exigido que se refuerce la sanidad pública.

“Decenas de medidas durísimas de segregación selectiva, y ni una maldita medida de inversión pública en Sanidad, Educación, vivienda o transporte. Por nuestra dignidad”, comentaba una de las cuentas que promovieron esta manifestación en las redes.

El confinamiento en Madrid no sólo esconde su verdadera naturaleza bajo el nombre de “restricciones a la movilidad”. Basta mirar los mapas para darse cuenta de que impone un verdadero apartheid, algo característico de todas las pandemias que ha habido en la historia, fueran reales o ficticias.

Los virus sí han entendido la lucha de clases. ¿Por qué los seudorrevolucionarios aún no lo pillan?

La Comunidad de Madrid (PP, Ciudadanos) ha vuelto a imponer el confinamiento, de común acuerdo con el gobierno central (PSOE, Podemos) en una nueva edición del consenso y los pactos de Estado de la Transición.

No lo llaman “estado de alarma”, como en la primavera, porque, ante la inacción de los seudorrevolucionarios, ya no tienen que disimular: no es una medida general sino selectiva y dirigida contra la clase obrera de los barrios populares de la capital.

Además de Madrid, ahora mismo hay más de 40 municipios confinados.

Es cada vez más descarado, pero la medida no cambia nada el estado de alarma anterior, ¿o hay alguien se haya creído que la burguesía quedó confinada en su casa durante el confinamiento generalizado de la primavera?

No, ni la burguesía se confinó ni los trabajadores tampoco, porque la rueda de la explotación capitalista no se puede detener, ni con una pandemia de verdad, ni mucho menos con una de metirijillas. Caiga quien caiga, hay que seguir yendo al tajo cada día y por eso los accidentes de trabajo se han multiplicado en los seis primeros meses de este año.

¿Qué es lo que necesitan los seudorrevolucionarios para entender lo que es una pandemia, lo que es un toque de queda, la ley marcial y el confinamiento?

Con el primer confinamiento, el gobierno “progre” sacó al ejército a la calle y a los platós de televisión en la Operación Balmis. También sacó a la policía y a la Guardia Civil a poner controles en todos los puntos estratégicos e infraestructuras del país, exactamente igual que si hubiera estallado la guerra.

Como ha advertido el ejército varias veces, la Operación Balmis llevaba el número 1 y cuando se suspendió ya tenían preparada la número 2, en la que los rastreadores militares han asumido las competencias sanitarias para hacer seguimientos de la población bajo la dirección de sus propios mandos y no de los médicos, porque aquí no hay ningún problema de salud, sino una crisis económica, social y política del capitalismo.

Blanco y en botella: esta crisis capitalista es de tal envergadura que no se puede aliviar sólo con medidas de política económica, sino que requiere una intervención sobre la sociedad; es decir, que desde la primavera está en marcha un plan contrainsurgente para impedir cualquier clase de protesta social, e incluso las reuniones de todo tipo de colectivos, sindicatos, partidos y movimientos.

“El que avisa no es traidor”. Por nuestra parte, ya anunciamos hace más de un mes, en una entrada publicada el 9 de agosto, que esto iba a ocurrir y recibimos toda clase de insultos, como viene ocurriendo desde que se inició esta ola de histeria y represión política.

Incluso los inquisidores de “Maldita” dijeron que la información era un bulo. ¡Cuánto sinvergüenza y mercenario anda suelto por ahí!

Más información:
– El gobierno del PSOE y Podemos volverá a imponer el confinamiento el 18 de septiembre
– El ejército moviliza el mayor despliegue en tiempos de paz con el pretexto de la segunda ola
– El ejército amenaza con volver a salir a la calle con el pretexto de un rebrote de coronavirus
– El ejército ha ejecutado 20.000 actuaciones con el pretexto del estado de alarma
– El gobierno del PSOE y Podemos envía tropas del ejército para imponer el confinamiento a los temporeros de Huesca
– Dossier coronavirus

La Comunidad de Madrid va a confinar a un millón de personas de tres municipios y tres barrios obreros

El gobierno autonómico de Madrid va a confinar selectivamente a la población de tres municipios (Leganés, Parla y Fuenlabrada) y en tres de los 21 barrios de la capital (Puente de Vallecas, Usera y Ciudad Lineal).

En total, en las seis zonas viven cerca de 1,1 millones de personas, en su mayor parte trabajadores. En un claro ensayo contrainsurgente, los movimientos serán restringidos, lo mismo que las reuniones sociales y la policía controlará las entradas y salidas a esas poblaciones.

De lo que no podrán liberarse los trabajadores será de ir todas las mañanas al tajo a cumplir con su jornada. En la nueva normalidad impera del principio “de casa al trabajo y del trabajo a casa”.

Los tres barrios de Madrid forman parte del cinturón sur-este de la capital, que se divide administrativamente en 21 distritos.

El gobierno autonómico anunciará oficialmente el confinamiento el viernes, aunque lo hará recurriendo a eufemismos típicos porque es una medida que sólo puede tomar el gobierno central con el estado de alarma.

Lo llamarán “limitaciones a la movilidad”, lo mismo que en Cataluña o en Castilla y León, aunque es una prohibición de las relaciones sociales con familiares, amigos y vecinos y los centros donde las personas se socializan.

Seguirá como hasta ahora la furia inquisidora contra cualquier clase de diversión, fiesta, botellones, bodas, cumpleaños y demás. Hasta la jornada de ayer se habían notificado 90 requerimientos por parte de policías municipales a personas que habían incumplido aislamientos o cuarentenas.

La calle es sólo para la policía o, como dijo Fraga, “la calle es mía”. El franquismo está cumpliendo uno de sus más preciados sueños.

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