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‘Muerte a los árabes’: Israel aprueba la pena capital para los palestinos

El Parlamento israelí avanza hacia la legalización de una práctica que existe desde hace tiempo: la pena de muerte para la resistencia palestina. El 1 de marzo el pleno del Parlamento de Tel Aviv aprobó en primera lectura un nuevo proyecto de ley para imponer la pena de muerte a los presos palestinos condenados por “terrorismo”.

El proyecto de ley tiene el respaldo del primer ministro, Benjamín Netanyahu. Establece la pena de muerte a quienes “intencionadamente, o por indiferencia, causen la muerte de ciudadanos israelíes cuando la acción esté motivada por el racismo o el odio hacia un determinado público […] y con el objetivo de perjudicar al Estado de Israel y al renacimiento del pueblo judío en su tierra”.

Una nota explicativa del proyecto de ley señala que también tomarán medidas contra las denominadas condiciones de detención “todo confort”.

La última medida de los diputados israelíes se produce en el contexto de los recientes ataques israelíes contra los presos políticos palestinos, especialmente tras la fuga del Túnel de la Libertad de 2021, por el que seis detenidos palestinos escaparon de Gilboa, una prisión de máxima seguridad de Israel.

El objetivo declarado del proyecto de ley es “cortar de raíz el terrorismo y crear un fuerte elemento disuasorio”. En la sesión parlamentaria de 1 de marzo, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, expresó su apoyo al proyecto, afirmando que “no erradicaría completamente el terror, pero que este castigo está moralmente justificado”.

La ley sólo alcanza a los palestinos. No es más que la expresión institucional de una política de facto que existe desde hace años, especialmente con el resurgimiento de las ejecuciones extrajudiciales de palestinos durante la Operación Romper la Ola del año pasado. Los asesinatos de palestinos se describen como ejecuciones o “liquidaciones” porque a menudo se llevan a cabo cuando los palestinos suponen una amenaza escasa o nula para el ejército israelí y son, de hecho, una forma de disuasión.

En el Levantamiento Unitario de 2021 los palestinos se enfrentaron a una ferocidad reavivada de la violencia colonial protegida por un sistema de impunidad muy perfeccionado. Las turbas de colonos israelíes llamaron públicamente a matar palestinos. “Muerte a los árabes” se convirtió en un lema generalizado en Jerusalén contra los palestinos con ciudadanía israelí.

Tampoco es nuevo. En 2014 los colonos israelíes se manifestaron con ese lema. En Jerusalén, incluso se tradujo en hechos: los colonos secuestraron a Muhammad Abu Khdeir, de 14 años, y lo quemaron vivo.

La intensidad de las provocaciones contra los palestinos es especialmente fuerte en el caso de los palestinos con ciudadanía israelí.

Con el inicio de la Operación Romper la Ola el año pasado, la campaña de provocaciones y ataques de los colonos se convirtió en una campaña militar en toda regla. Fue el año más mortífero para los palestinos de Cisjordania y Jerusalén desde que en 2005 la ONU comenzó a contabilizar las víctimas palestinas.

La última vez que el Parlamento israelí intentó legalizar la pena de muerte fue en 2018. El entonces ministro israelí de Seguridad Pública, Gilad Erdan, abogó por reducir al mínimo las condiciones de los presos políticos palestinos. El proyecto de ley pasó una lectura preliminar con 52 votos a favor y 49 en contra.

En una rueda de prensa en 2019, el ministro había declarado que “se acabó la fiesta” y que se rebajarían las normas penitenciarias israelíes para “disuadir el terrorismo”.

Menos de tres semanas después de que Erdan diera luz verde a la mano dura del Servicio de Prisiones israelí contra los presos, en enero de 2019, las fuerzas israelíes asaltaron la prisión de Ofer e hirieron a más de 100 reclusos, incendiando tres celdas.

Hoy Erdan es el representante permanente de Israel ante la ONU. Afirma que los detenidos vuelven al “terrorismo” una vez liberados, por lo que “deteriorar las condiciones de los terroristas es necesario, tanto para disuadir como para cumplir con nuestro deber moral hacia las víctimas del terror y sus familias.“

En otras palabras, Erdan aboga por que los detenidos palestinos sean castigados por las acciones que puedan cometer tras su puesta en libertad.

En respuesta a la intensificación de los ataques contra los detenidos en los últimos años, los presos llaman a la desobediencia colectiva dentro de las cárceles, mediante huelgas de hambre, prendiendo fuego a las celdas, negándose a ponerse en contacto o a acudir a las audiencias.

En febrero el Parlamento israelí aprobó en lectura preliminar un proyecto de ley que priva a los detenidos palestinos de tratamiento médico, legalizando su lenta muerte por desatención.

“Las autoridades de ocupación siguen haciendo caso omiso de todo lo aprobado por el sistema internacional, sin preocuparse en absoluto”, declaró Qaddura Fares, directora de la Asociación de Presos Palestinos, en respuesta al proyecto de ley contra el tratamiento médico de los detenidos.

“Y en el mayor silencio internacional”, continuó Fares, “las autoridades de ocupación siguen inventando leyes racistas que, a primera vista, sólo afectan a los palestinos, pero que en realidad afectan a toda la humanidad”.

Mariam Barghouti https://mondoweiss.net/2023/03/the-israeli-knesset-moves-to-adopt-the-death-penalty-for-palestinian-resistance/

El terremoto baraja de nuevo las cartas en Oriente Medio

Indecencia… 44.000 muertos. Apenas unos días después del desastroso terremoto que ha sacudido Turquía y Siria, a su vez ya sumida en doce años de guerra, algunos periodistas, impulsados sin duda por sus finas almas occidentales de “derechos humanos”, se atreven a soplar sobre las brasas de una polémica chocante contra los regímenes turco y sirio.

Mientras Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Rusia, Irán, Irak, Argelia, Omán, China y, más recientemente, Arabia Saudí, enviaban rápidamente suministros de socorro sin tener en cuenta la situación política de la región, la ONU no pudo convocar al Consejo de Seguridad con la suficiente antelación para enviar a Martin Griffith, el Representante Especial, al lugar de los hechos, mientras menguaba la esperanza de encontrar supervivientes bajo los escombros. Algunos países europeos dieron largas al asunto, presas del pánico ante la idea de verse obligados a negociar con Bashar Al Assad, el enemigo, tratado del mismo modo que el Califato Islámico.

Italia se atrevió a romper el bloqueo y enviar un carguero al puerto de Beirut para hacer llegar lo antes posible la ayuda necesaria para las urgencias de los socorristas sobre el terreno. Francia contribuiría más tarde enviando un hospital de campaña a Turquía.

¿Qué tiene de chocante la petición del presidente Assad de coordinar la ayuda internacional? Es fácil imaginar que no confía ciegamente en los “Cascos Blancos”, una organización humanitaria que trabaja en la provincia de Idleb, para ayudar a los “rebeldes”, es decir, a las milicias de Hayat Tarhir Al Sham, el Frente Al Nosra y otros grupos yihadistas, cercanos a Al Qaeda y al Califato Islámico, que fueron el arma de los occidentales para intentar acabar con el gobierno de Damasco, y que, además, actualmente intentan impedir que los camiones de la ONU lleven ayuda desde Damasco a la región.

Mientras, 65 civiles sirios y 7 soldados acaban de ser asesinados por estos miembros de Califato Islámico, sumando así desgracia a desgracia. Es cierto que 10 de ellos habían logrado milagrosamente escapar de su prisión. Según el periodista Simon Hersh, acusado de conspiración por todos aquellos a quienes molesta esta versión, los “Cascos Blancos” estaban sin duda detrás de la operación de falsa bandera sobre las armas químicas en Gutha, para acusar al gobierno sirio.

Y como si esta desgracia no fuera suficiente, Israel envió algunos misiles sobre Damasco, causando aún más víctimas.

Después de semejante catástrofe, un poco de humanidad, un poco de realismo político, habrían sugerido que París intentara reanudar los contactos con Damasco; según las palabras del periodista Georges Malbrunot, un acercamiento habría sido considerado por el presidente Macron, entonces desmentido, aunque había reconocido en 2017 “que aún no se le había presentado un sucesor de Bashar Al-Assad”.

¿Qué decir de la polémica en torno a las imágenes del presidente sirio y su esposa, Asma, en los hospitales de Alepo, acusados de recuperación política?

Aunque podría pensarse que el levantamiento de las sanciones impuestas a Siria en virtud de la “Ley César” parece evidente, algunos siguen prefiriendo explicar que no afectan a la labor humanitaria, sin dudar en hacer juegos de palabras. China ha aprovechado obviamente para pedir su levantamiento inmediato. En cuanto a la solidaridad de los países árabes, ha sido ejemplar y podría compensar los efectos devastadores de su implicación en la guerra.

Erdogan, cuyo país vive el apocalipsis, tampoco ha escapado a las críticas de los medios occidentales sobre la mala construcción de los edificios derrumbados.

Esta tragedia podría haber empujado a Occidente a un poco de humildad, de decencia; podría haber sido la ocasión para hacer un “mea culpa” sobre nuestra política en Oriente Próximo, donde sólo hemos sembrado desesperación, miseria y atizado conflictos étnicos.

Pero no. El campo del mal se ha convertido así en el campo del bien.

El acercamiento entre Erdogan y Assad, ya iniciado por los servicios de ambos países, se acelerará sin duda, para gran disgusto de Estados Unidos y de la OTAN, que tratarán de hacer todo lo posible por impedirlo.

El presidente turco, enfrentado al problema de los refugiados y de los kurdos del PKK, tras una década de derramamiento de sangre en Siria a cambio de nada, también podría tratar de hacer salir un “bien” de un “mal”.

En su deseo de seguir siendo el “pivote” entre Occidente y Oriente, y de mantener un pie en la OTAN, habrá conseguido mantenerse neutral en el conflicto ucraniano, manteniendo buenas relaciones con ambas partes, después de haber intentado mediar para ponerle fin.

Europa, y especialmente Francia, en su persistencia en negar sus errores, sumida ya en sus contradicciones en la Guerra de Ucrania, por miedo a correr el riesgo de enfadar a Washington, corre así el riesgo de quedar marginada y pagarlo caro.

Patricia Lalonde https://geopragma.fr/turquie-syrie-un-seisme-qui-rebat-les-cartes-au-moyen-orient/

Estados Unidos libera a un yihadista británico que asesinó a cinco personas

La decisión de juzgar en Estados Unidos a uno de los miembros del grupo de los “Beatles”, afiliado al mal llamado Califato Islámico, pretendía encubrir sus anteriores vínculos con la inteligencia británica y su papel en acciones clandestinas para derrocar al gobierno de Siria.

En enero de 2023 los informes revelaron que Alexanda Kotey, conocido como “Jihadi George” y uno de los cuatro miembros británicos del Califato Islámico conocidos colectivamente como los “Beatles”, había desaparecido de la custodia de la Oficina de Prisiones de Estados Unidos (BOP).

El año pasado Kotey fue declarado culpable en un tribunal estadounidense y condenado a cadena perpetua por el secuestro de varios rehenes occidentales en Siria entre 2012 y 2015, entre ellos los periodistas James Foley, John Cantlie y Steven Sotloff, y los cooperantes Kayla Jean Mueller, Peter Kassig, David Haines y Alan Henning, la mayoría de los cuales fueron ejecutados posteriormente por el Califato Islámico.

Un portavoz de la Oficina de Prisiones se negó a proporcionar detalles sobre dónde se encontraba Kotey o por qué había sido trasladado, limitándose a decir que había “varias razones” por las que un detenido podía ser “retirado de la custodia de la Oficina de Prisiones”, entre ellas “audiencias judiciales, tratamiento médico u otras razones. No proporcionamos información específica sobre la situación de los detenidos que no están bajo custodia del BOP por razones de seguridad, protección o confidencialidad”.
Alexanda Kotey

Los vínculos del yihadista con la inteligencia británica

La negativa de los funcionarios del BOP a proporcionar detalles sobre el paradero de Kotey hace temer que pueda escapar a la justicia por sus delitos. Esto se debe a los vínculos previos de Kotey con la inteligencia británica, que trató de utilizar a extremistas islamistas radicados en Reino Unido como Kotey como delegados en la guerra de cambio de régimen encabezada por Estados Unidos en 2011 contra el gobierno sirio.

Los vínculos de Kotey con la inteligencia británica se ponen de relieve en los enrevesados esfuerzos para procesarlo tras su detención en 2018 por las FDS kurdas, respaldadas por Estados Unidos.

Aunque Kotey tiene nacionalidad británica, como tres de sus presuntas víctimas, Haines, Henning y Cantlie, las autoridades británicas insistieron en que Kotey y su compañero Elshafi Elsheij debían ser juzgados por tribunales estadounidenses y no británicos.

Una revisión de los acontecimientos que rodearon el caso de Kotey revela que procesar al londinense del oeste en Estados Unidos era necesario para evitar revelar sus vínculos y los de sus compañeros de los “Beatles” con la inteligencia británica.

Los británicos que crearon el Califato Islámico

Kotey viajó a Siria en agosto de 2012 con su compañero Muhammad Emzawi, conocido como “Jihadi John”, como parte de un “embudo terrorista” establecido por la inteligencia británica. A su llegada a Siria, Kotey y Emzawi se unieron inmediatamente a un grupo armado que luchaba contra el gobierno sirio, conocido como la Katiba Al-Muhajirin.

En noviembre de 2012 Emzawi participó en el secuestro del periodista estadounidense James Foley y del periodista británico John Cantlie cerca de la localidad de Binnish, en el noroeste de Siria.

Elshafi ElsheijKotey, Emzawi y Elsheij sirvieron posteriormente como carceleros de Foley, Cantlie y otros rehenes occidentales. Muchos miembros de la Katiba Al-Muhajirin -incluido el trío- contribuyeron después a sentar las bases del ascenso del Califato Islámico al unirse al grupo terrorista cuando se formó en abril de 2013.

Foley fue brutalmente asesinado por Emzawi en agosto de 2014. En una grabación de vídeo del asesinato, un Emzawi enmascarado y vestido de negro decapita a Foley, que estaba arrodillado en la arena del desierto con un mono naranja de prisión al estilo de Guantánamo. Sotloff, Haines, Hennig y Kassig fueron asesinados posteriormente, mientras que el destino de Cantlie sigue siendo desconocido.

Kotey y Elsheij fueron considerados durante mucho tiempo como preocupantes para los servicios de seguridad. Implicados en una red del oeste de Londres que desde hace tiempo abastecía los campos de batalla yihadistas con jóvenes británicos y creaba células terroristas en Reino Unido.

Según los documentos judiciales presentados en el caso de Kotey, éste intentó viajar por primera vez a Siria con otros tres británicos a través del túnel del Canal de la Mancha en febrero de 2012, pero le denegaron la entrada en la frontera turca y fue deportado.

Un mes después Kotey volvió a intentarlo, pero fracasó en su intento de llegar a Siria volando desde Barcelona. Regresó a Londres a través de la estación de St Pancras, donde la policía le detuvo por llevar una “navaja de muelle”.

En agosto de 2012 Kotey intentó por tercera vez viajar a Siria por tierra a través de Europa con Emwazi. La pareja fue detenida al menos dos veces durante el viaje de dos meses, aunque no estaba claro en qué países. Cada vez, al parecer, se les permitió continuar su camino.

Un portavoz de las FDS dijo que Kotey entró en Turquía en 2012 “a pesar de que la inteligencia turca conocía su historial yihadista”. Le concedieron una estancia de dos meses en Turquía, luego le permitieron viajar a Siria y entró en suelo sirio por el paso fronterizo de Bab Al-Hawa.

Tras años de lucha en la Katiba Al-Muhajirin y luego en el Califato Islámico, Kotey y Elsheij fueron detenidos por las FDS en 2018. Ese año el Califato Islámico había sufrido una derrota a manos del ejército regular sirio y sus aliados, por un lado, y de las fuerzas estadounidenses y kurdas de las FDS, por el otro. Los dos bandos (los leales y los kurdos apoyados por Estados Unidos) se disputaban entonces el control de las regiones productoras de petróleo y cereales del noreste de Siria. En cuanto a Emzawi, ya había muerto en un ataque aéreo estadounidense en 2015.

Cinco asesinatos, ocho secuestros y ninguna responsabilidad

En el momento de la detención de Kotey en 2018, la policía británica llevaba tiempo reuniendo pruebas de sus actividades terroristas. La Fiscalía le acusó a Kotey de cinco cargos de asesinato y ocho cargos de toma de rehenes en febrero de 2016, y emitió órdenes de busca y captura en su contra.

Sin embargo, una vez que Kotey fue detenido por las FDS, las autoridades británicas tomaron medidas legales extraordinarias para garantizar que no fuera devuelto a Reino Unido para ser juzgado, insistiendo en que fuera juzgado en un tribunal estadounidense.

Posteriormente, el Ministerio del Interior británico revocó la nacionalidad británica de Kotey, lo que dificultó su procesamiento en Reino Unido. Según Ken Macdonald, ex Director de la Fiscalía de Reino Unido, despojar a Kotey de su ciudadanía parecía un intento del gobierno de “eludir la responsabilidad de llevarlo ante la justicia”.

El ministro de Seguridad británico, Ben Wallace, dijo al Parlamento en julio de 2018 que Reino Unido no tenía pruebas suficientes para juzgar a Kotey y que la única opción era un juicio en Estados Unidos. Sin embargo, una fuente jurídica familiarizada con el caso afirmó que “los familiares británicos de los asesinados por los ‘Beatles’ habían sido engañadas por funcionarios del gobierno británico” y dijo que “si estos hombres no son enviados a Estados Unidos, podrán procesarlos”.

En 2018 The Telegraph informó de que, según una carta filtrada del ministro del Interior de Reino Unido, Sajid Javid, la Policía Metropolitana y el FBI habían estado investigando las actividades de Kotey en Siria durante cuatro años, “tomando más de 600 declaraciones de testigos en una investigación criminal que involucraba a otros 14 países”, y que había “inteligencia” que implicaba a Kotey en el “secuestro y asesinato” de dos británicos y tres estadounidenses.

El apoyo británico a los terroristas en Siria

Sin embargo, los funcionarios británicos hicieron bien en decir a los familiares de las víctimas que si Kotey y Elsheij no eran enviados a Estados Unidos, no podrían ser procesados. De hecho, la inteligencia británica había apoyado directamente a la Katiba Al-Muhajirin, el grupo armado para el que lucharon inicialmente Kotey, Elsheij y Emzawi durante el periodo en el que participaron en el secuestro y cautiverio de numerosos rehenes occidentales.

Dos intentos anteriores de condenar a ciudadanos británicos por terrorismo por su implicación en la Katiba Al-Muhajirin fracasaron por este mismo motivo, lo que ilustra el apoyo de los servicios de inteligencia británicos a los grupos armados.

El primero fue el juicio por terrorismo de 2015 contra el ciudadano sueco Bherlin Gildo, quien luchó en la Katiba Al-Muhajirin y más tarde para la filial oficial de Al Qaeda en Siria, el Frente Al-Nosra.

Tras abandonar la lucha, Gildo fue detenido durante su tránsito por el aeropuerto de Heathrow. Las autoridades británicas le acusaron de asistir a un campo de entrenamiento terrorista y recibir adiestramiento con armas entre el 31 de agosto de 2012 y el 1 de marzo de 2013, así como de poseer información que podría ser útil para un terrorista.

Sin embargo, el juicio por terrorismo fracasó “tras temerse un profundo bochorno” para los servicios de seguridad británicos. De hecho, como explicó el abogado de Gildo, “las agencias de inteligencia británicas apoyaban a los mismos grupos de oposición sirios que él”.

Otro ejemplo es el ex detenido de Guantánamo, Moazzam Begg, que también fue juzgado por cargos de terrorismo por ayudar a la Katiba Al-Muhajirin. Begg viajó a Siria varias veces en 2012 e impartió entrenamiento físico a los combatientes extranjeros del grupo en Alepo. Begg realizó su último viaje a Siria en diciembre de 2012.

Begg fue detenido por las autoridades británicas en 2014 y acusado de participar en un campo de entrenamiento terrorista. Sin embargo, fue puesto en libertad después de que funcionarios de inteligencia británicos del MI5 “entregaran tardíamente a la policía y a los fiscales una serie de documentos que detallaban los amplios contactos de la agencia con él antes y después de sus viajes a Siria”, y que mostraban que el MI5 había dicho que “Begg podía continuar sin trabas su trabajo para la llamada oposición en Siria”.

Estaba claro que cualquier juicio por terrorismo contra Kotey y Elsheij en Reino Unido fracasaría por las mismas razones que los casos anteriores, lo que no dejaría a las autoridades británicas otra opción que juzgarlos en Estados Unidos.

En una carta filtrada al Telegraph, el ex ministro del Interior Sajid Javid explicaba que “Reino Unido no tiene actualmente ninguna intención de buscar, ni de alentar activamente, el traslado de Kotey y Elsheij a Reino Unido para que sean procesados en el futuro en Reino Unido”. Demostrando que se sentía presionado por esta decisión, Javid escribió al destinatario de la carta: “Comprendo su frustración por este asunto”.

“A pesar de las repetidas garantías ministeriales de que los yihadistas británicos que viajen a Siria responderán ante los tribunales británicos, la carta del ministro del Interior revela la preocupación de que las leyes de este país puedan no ser lo suficientemente fuertes como para garantizar el éxito de los enjuiciamientos”, concluía el Telegraph.

Las leyes antiterroristas estadounidenses eran más eficaces. La legislación británica no era lo suficientemente sólida como para condenar a alguien por terrorismo por luchar con un grupo al que apoyaban los propios servicios de inteligencia británicos.

Un testigo del apoyo imperialista al Califato Islámico

A pesar de las afirmaciones de que no había pruebas suficientes para procesar a Kotey en Reino Unido, cualquier condena que hubiera prosperado en Estados Unidos se habría basado en las pruebas reunidas por los fiscales británicos, que debían compartir con sus homólogos estadounidenses.

Sin embargo, los funcionarios estadounidenses no habían dado garantías de que Kotey no se enfrentaría a la pena de muerte en caso de ser declarado culpable. Dado que la pena de muerte está abolida en Reino Unido, era contrario a la política británica de larga data proporcionar pruebas a los jueces estadounidenses que pudieran contribuir a una condena a muerte.

No obstante, el ministro del Interior Javid aprobó la entrega de pruebas contra Kotey y Elsheij a los fiscales estadounidenses después de que los dos fueran trasladados de la custodia de las FDS a Estados Unidos.

El miembro de la Cámara de los Lores Alex Carlile, antiguo revisor de la legislación antiterrorista, describió la disposición de Javid a aprobar eso como “un cambio radical de política por parte de un ministro, en secreto, sin ningún debate en el Parlamento”, y que “Gran Bretaña siempre ha dicho que transmitirá información e inteligencia, en los casos apropiados, siempre que no haya pena de muerte. Se trata de una política de hace décadas y no corresponde al ministro del Interior cambiarla”.

El 19 de agosto de 2014 el mal llamado Califato Islámico difundió un vídeo de la decapitación del periodista estadounidense James Foley, secuestrado por la organización terrorista en 2012 mientras cubría el conflicto en Siria. La espeluznante ejecución de Foley se ha convertido en una de las historias más seguidas de la guerra en Siria. El asesino de Foley, Mohammed Emwazi, conocido popularmente como “Jihadi John” por los medios occidentales, era un británico nacido en Kuwait.

Esto llevó a la madre de Elsheij a demandar al gobierno británico, temiendo que si su hijo y Kotey eran condenados en un tribunal estadounidense serían ejecutados. El caso llegó finalmente al Tribunal Supremo británico, que, según el New York Times, “dictaminó por unanimidad que la decisión del ministro del Interior británico de transferir datos personales a autoridades policiales extranjeras para su uso en procesos penales capitales sin ninguna salvaguarda, violaba una ley de protección de datos aprobada en 2018”.

El fiscal general de Estados Unidos, William Barr, aseguró tardíamente, en agosto de 2020, que Kotey y Elsheij no se enfrentarían a la pena de muerte, lo que permitió el intercambio de pruebas y la continuación de los procedimientos.

Escape del corredor de la muerte

El año pasado Kotey y Elsheij fueron finalmente declarados culpables y condenados a cadena perpetua. En aquel momento, el Washington Post explicó que era poco probable que Elsheij y Kotey fueran procesados, ya que en el momento de su captura “no estaba claro que pudiera celebrarse un juicio en Estados Unidos. Una acusación federal ha encontrado oposición en los más altos niveles de gobierno de ambos continentes”.

Aunque no está claro el motivo de la reciente desaparición de Kotey de la Oficina de Prisiones de Estados Unidos, la insistencia de las autoridades británicas en que él y su compatriota Elsheij fueran procesados por un tribunal estadounidense y no británico, y la reticencia de ambos gobiernos a juzgar a los dos terroristas del Califato Islámico, indican que los británicos deseaban ocultar su anterior apoyo a los extremistas que ayudaron a crear la organización terrorista.

Aunque se sabe que el Califato Islámico surgió en Irak, siguen apareciendo pruebas de que funcionarios de Londres y Washington desempeñaron un papel crucial en el ascenso del célebre grupo terrorista como parte de un esfuerzo más amplio para derrocar al gobierno sirio de Bashar Al Assad.

Guillaume Van Wagenen https://thecradle.co/article-view/20963/why-was-british-isis-member-jihadi-george-tried-in-a-us-court

Yenín bajo el fuego del odio

Hay que pasar por Calandia para llegar a Yenín. Multitudes de palestinos se cruzan en silencio en este espantoso lugar controlado por los militares, que nunca se limpia. Hay que tomar un “servicio de taxi” a la salida del puesto de control que separa Ramala de Jerusalén.

Mohammed, el conductor, una buena cabeza, me recibió con gran amabilidad. Ocupé el último asiento del pequeño taxi-bus. Rumbo a Jenin. Me encontré con los ojos de los viajeros que ya estaban instalados. Ocho hombres jóvenes, altos, guapos y tímidos.

El conductor estaba a punto de arrancar el autobús cuando apareció un jeep, seguido de otro cuyo megáfono gritaba en árabe que nadie se moviera. Dos policías con uniforme azul oscuro recogieron las identificaciones de los hombres del taxi-bus. Otros seis policías comprobaron la identidad de todos los hombres de la zona. Una vez recogidas las identificaciones, los policías se encerraron en sus jeeps.

¿Cómo se sintieron todos los hombres en ese momento, cuando fueron colocados en una posición de inferioridad y se sometieron tan obedientemente a la fuerza de ocupación? En los últimos meses miles de hombres han sido controlados, secuestrados, arrojados a la cárcel, sin juicio previo, sin otra razón que degradarlos… Se veían obligados a permanecer a la espera, mientras los policías se complacían, se reían de la enésima humillación que no dudaban en prolongar.

Cuando los policías entregaron finalmente los documentos de identidad a todos los pasajeros, el conductor arrancó inmediatamente el motor. El viaje fue fascinante y doloroso al mismo tiempo. Fascinante por la calurosa acogida que me dispensaron mis compañeros de viaje. Doloroso, a la vista de estos magníficos paisajes bíblicos desfigurados por la construcción de asentamientos agresivos; todos iguales, todos horribles, todos rodeados de vallas electrificadas. Doloroso también al ver a los colonos enarbolando la bandera israelí mientras los palestinos estaban aquí, en un “territorio autónomo”.

Al acercarnos a un puesto de control en campo abierto, sentí que mis compañeros estaban nerviosos. El taxi-bus se detuvo. Los soldados, con ametralladoras apuntándonos, nos hicieron señales para que saliéramos. Los hombres hicieron lo que se les dijo. En fila, en silencio, con los brazos en alto y la mirada perdida. Eran de Yenín y volvían a casa. Pero a los ojos de los soldados, cualquier palestino que quisiera ir a Yenín sólo podía ser malintencionado, sospechoso.

Fríos, petulantes, groseros, los soldados no les hablaban de forma humana; les ladraban para que se desnudaran. Humillantes como eran, se quitaron las chaquetas y las camisas, se bajaron los pantalones, sin inmutarse ni mostrar ninguna animosidad. Si hubieran querido, era arriesgado negarse o simplemente hablar con los soldados sobrearmados que les gritaban, violando su intimidad. La tensión fue palpable cuando el mayor de ellos no obedeció y los soldados se lo llevaron aparte.

Sólo hablaban los ojos. Había fuerza en sus ojos. ¿La fuerza de los oprimidos que están seguros de su derecho?

Estaba claro: el testarudo no se descubriría el pecho, sino que moriría. Tal vez incluso había hecho este valiente movimiento porque se había dado cuenta de que en presencia de un testigo, una mujer, los soldados, quién sabe, se contendrían, y que ésta era su oportunidad de hacer valer su dignidad, de resistir. No se le había escapado que el oficial había tratado inmediatamente de ganarse mi simpatía y que se había mostrado bien dispuesto hacia mí.

Estos hombres jóvenes y fuertes se encontraban en una posición de debilidad, mientras que yo me salvé simplemente porque no era ni palestina ni musulmana.

Cuando el agente ordenó que se llevaran al testarudo, me recorrió un escalofrío. Intenté hablarle con amabilidad, pidiéndole un poco de humanidad. En ese momento, cuando los soldados rebuscaban entre todo el equipaje, ordenaron abrir una pequeña caja de cartón que pertenecía al testarudo. Qué alivio fue ver salir de ella a un polluelo. El testarudo lo sostuvo en la palma de la mano y sonrió. Aun así, había conseguido inquietar a los soldados, sobrearmados y de aspecto estúpido.

El pollito encontró su lugar en la cajita y nosotros encontramos nuestro lugar en el taxi. Mientras nuestro pequeño autobús avanzaba, todos permanecían absortos en sus propios pensamientos, como retraídos en una especie de autosatisfacción. Esto no duró. A medida que nos acercábamos a Yenín, la tensión era máxima. Nuestro chófer, con su carácter sonriente y controlado -que aprendió a gustarme mucho en aquellos escalofriantes minutos-, fue recabando información de los pocos viajeros con los que se cruzó, que le confirmaron que el ejército israelí patrullaba, rodeando Yenín. Los hombres que querían entrar o salir de la ciudad a menudo eran detenidos o rechazados.

En cuanto vio un control militar, apagó el motor, recogió nuestras identificaciones y bajó del autobús. Se cuidó de abrirse la camisa y, con los brazos en alto, recorrió los cien metros que separaban su vehículo del puesto de control militar. Por su andar lento y vacilante, se notaba que estaba ansioso. Sólo cumplía con su deber como conductor palestino, y estos arrogantes, armados con sus armas, tenían el poder de tratarle como a un criminal.

Mis compañeros de viaje, trabajadores que regresaban con sus familias tras largos meses de ausencia, también tuvieron que aceptar, sin abordarlo, que se les prohibiera viajar por su propio país y que ¡podrían dispararles! No se trataba de una barricada cualquiera. Era uno de esos “puestos de control móviles”, además de los cientos de controles de carretera permanentes, diseñados para hacer incierto cualquier movimiento, vayas donde vayas en Palestina.

Cuando venían hacia nosotros se comportaban de forma obscena. Gritaban, disfrutando claramente humillando a estos hombres dignos que no tenían más remedio que ser maltratados y ver cómo sus torturadores examinaban las identificaciones, sin mostrar ninguno de sus sentimientos.

En ese momento, comprendí que a esos soldados que habían crecido odiando a “los árabes”, que habían perdido su sentido de la humanidad, no les quedaban salvaguardias. Y que, simplemente por eso, eran peligrosos a los ojos de los ocupantes. Todo esto era repugnante. Porque los palestinos estaban constantemente amenazados, ¡inmensamente solos contra esos brutos! ¿Por qué el mundo se negó a ver que existía la obligación moral de protegerlos de los abusos de Israel?

Después de aterrorizarnos, utilizando el ritual que debió de someter a estos hombres a una presión extrema, los soldados nos ordenaron marcharnos. Tomamos asiento y se hizo el silencio. Hasta que, tras muchos rodeos, nuestro maravilloso conductor nos hizo comprender que esta vez Jenin estaba a nuestro alcance. En el emotivo momento de la separación, vi al conductor seguir su camino con una punzada de tristeza.

¡Yenin! Una ciudad hecha jirones. Asesinada. La alegría de estar allí. Luego el miedo. La llegada repentina de tanques y jeeps desde los que los soldados, invisibles, empezaron a disparar a los transeúntes, a los niños principalmente que tenían la desgracia de estar allí. El ejército más experimentado del mundo disparaba contra niños, contra personas que no luchaban contra ellos o les devolvían los disparos con piedras.

Las ambulancias gritaban. La gente gritaba. Luego, a través de altavoces, los soldados proclamaron el toque de queda. Teníamos que volver cuanto antes, dejar la calle. Yenín, con sus casas en ruinas, sus calles rotas, sus niños harapientos, era un espectáculo digno de contemplar. ¡Qué escándalo! Aunque deberíamos haber acudido en su ayuda, nada, todo sigue igual desde la carnicería de abril de 2002, cuando, en pocas horas, el ejército israelí bombardeó, arrasó y pulverizó cincuenta años de trabajo, ¡dejando en la calle a miles de palestinos!

Encontré a Tobías, un voluntario del Movimiento de Solidaridad Internacional que, tras seis meses aquí, no se resignaba a la idea de marcharse. Se había encariñado mucho con esta gente. Se sintió muy preocupado por su angustia y por el hecho de que Israel siga enviándoles soldados, día tras día, para brutalizarlos, detenerlos y asesinarlos.

El 5 de abril de 2003 estaba aquí cuando los soldados les dispararon, destrozando la cara de Brian Avery, un estadounidense de 24 años. A pesar de sus graves heridas, Brian, que fue sometido a una cirugía reconstructiva a fondo y quedará mutilado de por vida, mantiene la moral alta.

Tobías no tiene 30 años. Es reservado y reflexivo. Sobre la creciente violencia del ejército, la dureza de la vida aquí, Tobías me respondió amablemente: “Es horrible lo que está pasando aquí. Los palestinos soportan una pesada carga. Sólo llevo mi parte. Mi sufrimiento en los meses que llevo aquí no es nada comparado con lo que los palestinos han soportado a diario durante 38 años de ocupación 38 años de sufrimiento continuo. Me gustaría quedarme aquí, seguir participando en esta acción solidaria aunque, a veces, ante la gravedad de la situación, me sienta impotente”.

Sobre su compromiso, su futuro, respondió con calma: “Sueco o palestino, me da lo mismo. Vengas de donde vengas, cuando crees en algo, todos podemos contribuir, cada uno a su manera, a cambiar las cosas”. Sobre la omnipresente muerte violenta aquí, Tobías dice gravemente: “Ahora mismo estoy afectado. Necesito ir a descansar. Al mismo tiempo veo llegar la hora de la partida con angustia. Sí, creo que todos los muertos y heridos han dejado su huella en mí. Vi con mis propios ojos cómo mataban a 38 personas. No sería humano si dijera que no me afecta. Es duro, pero me gustaría que se supiera que cualquiera que venga aquí puede ayudar a mejorar la suerte de la gente y apoyarla en su resistencia pacífica. Aprecio y admiro a todos los voluntarios que han venido a Palestina y que, tras haberse comprometido aquí, van y cuentan al mundo lo que han visto”.

Sobre la generosidad y amabilidad de la gente, Tobias dijo con emoción apenas contenida: “En Yenín la gente es terriblemente pobre. Cuando Estados Unidos bombardeó Irak, sufrieron; recaudaron dinero para enviar libros de texto a los niños iraquíes. Les desmoralizó mucho ver a sus hermanos iraquíes derrotados”.

Tobías se levantó de repente de la silla, reconoció el sonido de los tanques. Corrió hacia la ventana para ver por dónde venían. Luego vimos pasar helicópteros y aviones. Vimos enormes bolas de fuego que se elevaban hacia el cielo, iluminando Yenín como la luz del día y haciéndola aún más vulnerable. Nuestros corazones se hundieron. Lo sentimos mucho por los palestinos que no pueden descansar ni siquiera por la noche.

Recuerdo con profunda indignación su atroz y penosa vida cotidiana. Sus vidas están llenas de miedo e incertidumbre debido a la violencia perpetuada por los soldados israelíes.

Silvia Cattori http://www.silviacattori.net/spip.php?article244

El ejército canadiense participó en la matanza de decenas de inocentes en Irak y Siria

Al menos 7.000 civiles murieron en los ataques aéreos de la coalición que invadió Irak y Siria, y miembros del ejército canadiense formaron parte de un equipo estadounidense que está acusado de matar a decenas de inocentes en Irak y Siria.

Los detalles sobre el papel de las fuerzas especiales canadienses en el equipo, cuyo nombre en clave es Talon Anvil, siguen siendo secretos. Un soldado de las fuerzas especiales canadienses formó parte del equipo de 20 miembros en 2015, mientras que otros militares canadienses desempeñaron un papel de apoyo o fueron informados de sus actividades.

En 2021 el New York Times reveló que Talon Anvil fue responsable del lanzamiento de decenas de miles de bombas y misiles en Siria e Irak, pero mató a cientos de civiles en el proceso. Las temerarias acciones del equipo Talon Anvil, que operó entre 2014 y 2019, alarmaron a miembros del ejército estadounidense e incluso de la CIA.

Se eludieron las normas concebidas para proteger a los civiles. Según la investigación del New York Times, murieron personas que no tenían nada que ver con la guerra, como agricultores que intentaban cosechar, niños que jugaban en la calle, familias que huían de los combates y aldeanos que se refugiaban en los edificios.

Dos días después de que el periódico publicara el primero de varios artículos sobre Talon Anvil, el CANSOFCOM (Mando de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Canadá) expresó su preocupación por que se plantearan preguntas sobre su propia implicación en el equipo.

“¿Las acusaciones descritas en el artículo del NYT [New York Times] eran conocidas por la dirección de CANSOFCOM en aquel momento o han sido reveladas desde entonces?”, señaló un oficial en un correo electrónico al general Martin Gros-Jean.

Gros-Jean fue nombrado en 2020 para un nuevo cargo de comandante adjunto de apoyo, que supervisa la gestión diaria de las fuerzas de CANSOFCOM. El asesoramiento y la información facilitados a Gros-Jean se han suprimido completamente de los documentos. Las Fuerzas Armadas canadienses alegaron razones de seguridad nacional para ocultar la información.

Pero el ejército canadiense reconoció que un miembro de las Fuerzas Especiales canadienses formaba parte del Talon Anvil. El departamento no proporcionó detalles sobre el papel que desempeñaba el individuo en el equipo de 20 miembros, pero señaló que el soldado de las fuerzas especiales estaba integrado en el ejército estadounidense en ese momento.

Talon Anvil estaba dirigido por las fuerzas especiales estadounidenses conocidas como Delta. El CANSOFCOM mantiene una estrecha relación con Delta, así como con otras fuerzas especiales estadounidenses.

El soldado canadiense de las fuerzas especiales estuvo destinado en el Talon Anvil entre abril y octubre de 2015. “La dirección del mando de la CANSOF está al corriente de las acusaciones contra la unidad militar estadounidense, que fueron investigadas en su momento por las fuerzas estadounidenses”, añade el comunicado. “Como la investigación fue realizada por Estados Unidos, no tenemos información adicional que proporcionar”.

El New York Times informó de que sólo se está investigando un ataque aéreo del Talon Anvil que causó la muerte de civiles. Talon Anvil, que estaba ubicada en Erbil (Irak) y posteriormente se trasladó a Siria, fue responsable de alrededor del 80 por cien de las 112.000 bombas y misiles lanzados contra objetivos del Califato Islámico.

Investigadores independientes y grupos de derechos humanos han calculado que al menos 7.000 civiles han muerto por ataques aéreos de la coalición en Irak y Siria.

El ejército canadiense señaló que no se había asignado personal de la Real Fuerza Aérea Canadiense al equipo Talon Anvil. Pero se desconoce el papel que desempeñó Talon Anvil, si es que desempeñó alguno, en los ataques aéreos de Canadá contra las fuerzas del Califato Islámico.

Talon Anvil contaba con tres grupos que trabajaban las 24 horas del día para recopilar información de las tropas terrestres aliadas, incluidas las fuerzas especiales canadienses, así como datos de vigilancia recogidos por drones y otras aeronaves e interceptaciones de transmisiones de radio y electrónicas.

Cazas CF-18 canadienses realizaron 251 ataques aéreos entre el 30 de octubre de 2014 y el 15 de febrero de 2016. En total se lanzaron 606 bombas, principalmente sobre objetivos en Irak. El ejército canadiense dijo que no tenía información sobre víctimas civiles de estos bombardeos.

El Pentágono reconoció, sin embargo, que era difícil obtener un recuento fiable de las muertes de civiles o investigar las denuncias de que personas inocentes habían muerto en los bombardeos, ya que la mayoría se produjeron en territorio controlado por el Califato Islámico.

El gobierno canadiense envió fuerzas especiales canadienses al norte de Irak para entrenar a las tropas kurdas desde 2014. Este programa fue ampliado por el gobierno, y las fuerzas especiales canadienses utilizaron ataques aéreos y participaron en tiroteos con fuerzas enemigas. En aquel momento, el gobierno y los dirigentes militares canadienses insistieron en que estas actividades no se debían considerar como combates.

El ejército canadiense dio a conocer algunos detalles sobre los combates como parte de su estrategia de comunicación. Por ejemplo, coordinó la difusión de información a los medios de comunicación en 2017 sobre un francotirador de las Fuerzas Especiales canadienses que realizó un impacto mortal contra un tirador del Califato Islámico desde casi 3,5 kilómetros de distancia.

Esa información se hizo pública días antes de que el gobierno anunciara que renovaba la misión en Irak por dos años. Su objetivo era destacar lo que el gobierno y los militares consideran una misión exitosa.

—David Pugliese https://ottawacitizen.com/news/national/defence-watch/ canadian-special-forces-involved-in-u-s-military-team-accused-of-killing-scores-of-innocent-people-in-iraq-syria

Erdogan está dispuesto a reunirse con Bashar Al Assad al máximo nivel

Menos de una semana después de la reunión de los ministros de Defensa de Rusia, Turquía y Siria, celebrada el 28 de diciembre en Moscú, Erdogan, declaró el jueves que podría reunirse con Bashar Al Assad, confirmando la normalización de las relaciones entre ambos países.

“Nos reuniremos con nuestros ministros de Asuntos Exteriores y después, en función de la evolución de la situación, nos reuniremos como dirigentes”, dijo Erdogan en una reunión de su partido, el AKP. “Nuestro objetivo es garantizar la paz y la tranquilidad en la región”, dijo, en una referencia explícita a los recientes acontecimientos en la región fronteriza, donde las fuerzas turcas han bombardeado las posiciones de los kurdos de las FDS respaldadas por Estados Unidos.

A finales de diciembre, en Moscú, bajo la égida de Serguei Shoigu, Hulusi Akar, ministro turco de Defensa, y Hakan Fidan, director de la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía, se reunieron con el ministro sirio de Defensa, Ali Mahmoud Abbas, y Ali Mamlouk, jefe de la Oficina de Seguridad Nacional (NSB) de Siria, sellando así el primer contacto de alto nivel entre Ankara y Damasco desde el inicio de la agresión militar contra Siria en 2011. La reunión tenía por objeto debatir “los esfuerzos conjuntos para combatir a los grupos extremistas”, según el comunicado del Ministerio de Defensa ruso.

La última visita de Erdogan a Siria fue en 2010, cuando fue recibido por Bashar Al Assad como primer ministro de la vecina Turquía. Fue muy poco antes de que, por encargo de la OTAN, Turquía comenzara a apoyar a las hordas yihadistas que asolaron Siria.

Los presagios de un acercamiento turco-sirio se remontan al pasado mes de septiembre, cuando los jefes de los servicios de inteligencia de ambos países mantuvieron conversaciones en Damasco, acontecimiento al que siguió el anuncio de Erdogan, el 17 de noviembre, de que estaba considerando seriamente un reencuentro con Bashar Al Assad, subrayando que “en política, no hay lugar para el resentimiento”.

Tras apoyar de 2011 a 2020 a los grupos yihadistas con la esperanza de derrocar al gobierno de Bashar Al Asad, reforzado en 2015 por la intervención rusa, Turquía ha dado un giro completo, necesario por su lucha contra las FDS, aliados de Estados Unidos. En respuesta al atentado de mediados de noviembre en Estambul, que Ankara imputa al PKK “con base en Irak pero apoyado por las FDS”, el ejército turco llevó a cabo una operación aérea contra posiciones kurdas en Siria e Irak, amenazando con una nueva invasión terrestre.

Pero Ankara también necesita asegurar la región fronteriza con Damasco para el regreso de los 3,5 millones de refugiados sirios que aún permanecen en Turquía. Como miembro del proceso de Astana, Erdogan se ha plegado así a las recomendaciones de sus aliados ruso e iraní, sobre todo porque necesita demostrar a su electorado, convocado a elecciones legislativas el próximo mes de junio, que no es un hombre que rechace otra vía que no sea la de las armas, como afirma constantemente la oposición.

Tanto para Bashar Al Assad como para Moscú y Teherán, esta victoria simbólica es tan importante como la de 2015.

—https://lexpressiondz.com/internationale/erdogan-pret-a-rencontrer-bachar-al-assad-364701

Bolton pide la expulsión de Turquía de la OTAN

El antiguo consejero de seguridad nacional John Bolton, pide la expulsión de Turquía de la OTAN en un artículo publicado en el “Daily Express” (*). El motivo no es el reciente acuerdo para que el ejército turco salga del norte de Siria, sino que Erdogan no es el antiruso que necesitan. Más bien al contrario.

Estados Unidos contaba con que, una vez abiertas las compuertas en Ucrania, Rusia y Turquía acabarían chocando. Ha ocurrido todo lo contrario. Rusia ha logrado poner de acuerdo a Turquía y Siria para poner fin a una ocupación militar que dura 12 años. A partir de ahora, Estados Unidos queda como el único ocupante de Siria, sostenido por sus secuaces kurdos.

El 28 de diciembre se reunieron en Moscú los tres ministros de Defensa y los tres jefes de los servicios de inteligencia de Rusia, Siria y Turquía. Se espera que este mes se celebre una segunda reunión de los tres ministros de Asuntos Exteriores, probablemente en Emiratos Árabes Unidos, lo que significa que los países del Golfo apoyan el acuerdo.

Estados Unidos está sufriendo otro gran revés en Oriente Medio. En 2011 el gobierno turco fue presionado por Obama para que encabezara la desestabilización de Siria. Erdogan debía ser la cabeza del “yihadismo moderado” contra Bashar Al Assad.

Turquía puede emprender así el camino opuesto al de Finlandia y Suecia. Todo queda pendiente de las elecciones previstas para junio en Turquía, y la reelección de Erdogan es más que probable… si Estados Unidos no pone en marcha otra de sus jugarretas sucias.

En 2016 Estados Unidos ya intentó dar un Golpe de Estado contra Erdogan, que Rusia ayudó a frustrar. La compra de los SS-400 por parte de Erdogan puede ser su seguro de vida.

Unos años después, cuando Bolton estaba en la Casa Blanca, intentó chantajear a Turquía para que protegiera a los peones kurdos. Fracasó, y cuando un país como Estados Unidos va de fracaso en fracaso, lo único que queda es el Golpe de Estado y la desestabilización. Si vuelven a fracasar, las consecuencias serán mucho peores esta vez: Turquía ingresará en la Organización de Cooperación de Shanghai.

(*) https://www.telegraph.co.uk/news/2023/01/02/western-weakness-could-still-allow-putin-snatch-victory-jaws/

Israel: una dilatada historia de terrorismo organizado

Poco después de la publicación de antiguos documentos israelíes que revelan que 80 prisioneros de guerra egipcios fueron quemados vivos y arrojados a fosas comunes durante la guerra de 1967, han aparecido nuevos documentos sobre la campaña de bombardeos terroristas que Israel quiso llevar a cabo en Egipto en 1954.

El periódico Yediot Aharanot ha publicado extractos de las memorias del jefe de inteligencia de la época, Binyamin Gibli, cuya publicación estaba prohibida hasta ahora.

En sus memorias, admite haber activado una red de agentes judíos egipcios para colocar bombas en cines, bibliotecas y otros objetivos civiles de propiedad egipcia, británica y estadounidense, con la aprobación del ministro de Defensa, Pinhas Lavon.

El objetivo era desestabilizar el régimen de Gamal Abdel-Nasser y poner a Estados Unidos y Gran Bretaña en su contra, disuadir a Reino Unido de retirar sus tropas de ocupación del Canal de Suez y empujar a los judíos egipcios a emigrar a la Palestina ocupada.

Este cínico complot terrorista siguió a atentados similares contra cines y otros locales en zonas judías de Bagdad en 1950-51. Estos atentados también pretendían animar a los judíos iraquíes a emigrar aterrorizándolos y provocando conflictos entre ellos y sus compatriotas musulmanes y cristianos.

En aquella época, Irak era un modelo de coexistencia y cohesión entre miembros de distintas creencias y sectas. Los judíos iraquíes eran a menudo ministros.

El bombardeo de Bagdad provocó la emigración de unos 105.000 judíos iraquíes a la Palestina ocupada. Muchos de ellos lamentaban haber abandonado Irak y culpaban al movimiento sionista de los atentados que provocaron el éxodo de miles de judíos egipcios.

Hoy en día es necesario revisar estos actos históricos de terrorismo bien documentados por varias razones.

En primer lugar, por la creciente campaña de los grupos de presión israelíes en todo el mundo para tachar de terroristas y antisemitas a todos los que simpatizan con la causa palestina, incluidos los judíos. Presentan a los israelíes como víctimas para amordazar cualquier voz mediática, política e incluso académica que denuncie los crímenes israelíes, torpedeando así la libertad de expresión que las democracias occidentales dicen apreciar.

En segundo lugar, porque el nuevo gobierno israelí de extrema derecha dirigido por Benjamín Netanyahu planea una nueva ola de normalización con los regímenes árabes, especialmente en la región del Golfo, bajo el nombre de “paz abrahámica”, utilizando la “amenaza” iraní como espantajo para infundirles pánico y forjar una asociación militar.

En tercer lugar, por las detenciones y asesinatos diarios a manos del Estado de ocupación israelí -que se fundó sobre el terrorismo y nunca ha dejado de utilizarlo como medio de presión- en la Cisjordania ocupada, incluidos niños.

En cuarto lugar, instar a los gobiernos egipcio e iraquí a que reabran los expedientes sobre estas campañas de terror y los presenten a los organismos internacionales pertinentes, con el fin de levantar el velo sobre estos crímenes y mostrar la verdadera cara del terrorismo sionista a la opinión pública mundial.

El silencio de los gobiernos árabes ante las masacres de Israel, pasadas y presentes, ha animado al ejército y a los servicios secretos israelíes a intensificar cada día los asesinatos de jóvenes palestinos, las incursiones en la mezquita de Al Aqsa y la expansión de los asentamientos.

Ni el asesinato de la periodista Shireen Abu-Akleh, ni el de la pequeña Jina Zakarneh en el tejado de su casa mientras buscaba a su gato, ni el de dos jóvenes hermanos palestinos atropellados por el coche de un colono, recibieron la atención que merecían en los medios de comunicación árabes, precisamente por la mencionada “omertá”.

Pero el nuevo año será un año de resistencia palestina en todos los territorios ocupados, tanto para dar la bienvenida al nuevo gobierno israelí y a sus partidarios de la línea dura, que quieren matar y expulsar a todos los árabes, como para responder a sus masacres y asesinatos. Las señales son claras.

Abdel Bari Atwan https://www.raialyoum.com/israels-enduring-record-of-terror

Turquía retira sus tropas del norte de Siria

Tras la primera reunión oficial a nivel ministerial entre Turquía y Siria en diez años, Ankara acordó retirar sus tropas del norte de Siria, según el periódico turco Al Watan. La reunión se celebró gracias a la mediación de Rusia.

Los ministros de Defensa turco, sirio y ruso acordaron retirar las tropas turcas del norte de Siria. Además, Ankara confirmó “el respeto a la soberanía y la integridad territorial de Siria”. Estas decisiones se tomaron en Moscú el 28 de diciembre.

Se crearán comisiones especializadas para garantizar la aplicación de los acuerdos alcanzados, y es posible que se celebren nuevas reuniones.

Según los medios de comunicación, los participantes calificaron al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de “milicia interpuesta de Estados Unidos e Israel” que representa “el mayor peligro para Siria y Turquía”.

“El acercamiento y la reconciliación con Damasco” interesan ahora a Ankara.

La reunión se celebró el 28 de diciembre en Moscú. Los ministros de Defensa turco, sirio y ruso discutieron “vías para resolver la crisis siria” y “esfuerzos conjuntos para combatir a los grupos extremistas en Siria”, según el Ministerio de Defensa ruso.

Se trata de la primera reunión oficial a nivel ministerial entre Turquía y Siria desde el inicio de la agresión militar contra Siria en 2011.

En noviembre Turquía intensificó sus bombardeos contra posiciones kurdas en el norte de Siria y amenazó con lanzar una ofensiva terrestre contra ellas.

2022 ha sido el año más mortífero para los niños palestinos de Cisjordania

2022 ha sido el año más mortífero para los niños palestinos de Cisjordania en los últimos de 15 años. Desde enero de 2022, 34 niños han muerto a manos de tropas y colonos israelíes en Cisjordania.

Desde 2006 las fuerzas israelíes no habían matado a tantos niños. Los recientes homicidios de Mahmoud Al-Sadi, de 17 años, y Ahmad Shehadeh, de 16, son indicativos del desencadenamiento de la violencia contra los niños en la Cisjordania, en el contexto de la intensificación de la violencia colonial y las políticas expansionistas israelíes.

La guerra emprendida por Israel contra la resistencia palestina, que se manifiesta en particular por el aumento de las incursiones militares, a menudo nocturnas, así como por los ataques directos contra los palestinos, se libra también contra los niños, en una lógica de aterrorizar a toda la población.

La denegación deliberada del acceso a la escolarización y a los servicios básicos para el desarrollo de los niños es también una piedra angular de la estrategia de desestabilización de la población que llevan a cabo las tropas de ocupación y el gobierno israelí en Cisjordania.

Esta política se ve reforzada por la impunidad de la que gozan las tropas israelíes, desafiando el derecho internacional, que impone una protección especial a los niños, que no pueden ser víctimas de la violencia, ni siquiera en una situación de ocupación del territorio en el que se encuentran.

El 11 de agosto Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, expresó su preocupación por el elevado número de niños palestinos heridos y muertos en territorio palestino, tras el asesinato de 19 niños palestinos la semana anterior.

El 12 de diciembre la ONG Human Rights Watch presentó un informe al Comité de los Derechos del Niño de la ONU en el que denunciaba ataques ilegales e injustificados contra niños palestinos y el uso de fuerza letal contra ellos.

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