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Coronavirus: un lavado de cerebro de poblaciones enteras

Yoram Lass: antiguo director israelí de salud

Durante meses los países de todo el mundo han sido confinados en respuesta al coronavirus. Los costos de esta política son enormes en términos de vida, libertad y economía. ¿Pero vale la pena para salvar vidas?

Yoram Lass fue una vez director general del Ministerio de Salud israelí. Es un feroz crítico de la política de confinamiento adoptada en su Israel natal y en todo el mundo. Describió la reacción al coronavirus como una forma de histeria.

Spiked: Describiste la respuesta mundial al coronavirus como histeria. ¿Puedes explicar eso?

Yoram Lass: Es la primera epidemia en la historia que va acompañada de otra epidemia: el virus de las redes sociales. Estos nuevos medios han lavado el cerebro a poblaciones enteras. Lo que obtienes es miedo y ansiedad, y una incapacidad para mirar los datos reales. Y así obtienes todos los ingredientes para una histeria monstruosa.

Es lo que en ciencia llamamos una retroalimentación positiva o efecto bola de nieve. El gobierno tiene miedo de sus electores. Por eso está implementando medidas draconianas. Los votantes están observando estas medidas draconianas y se están poniendo aún más histéricos. Se alimentan el uno del otro y la bola de nieve se hace cada vez más grande hasta que llegas a un terreno irracional.

Si te interesan los números y los datos, no es más que una epidemia de gripe, pero las personas que están en estado de ansiedad son ciegas. Si yo tomara las decisiones, trataría de darle a la gente los números reales. Y nunca destruiría mi país.

Spiked: ¿Qué nos dicen los números, en su opinión?

Lass: La mortalidad por coronavirus es un número falso. La mayoría de la gente no muere por coronavirus. Los que registran las muertes simplemente cambian la etiqueta. Aunque los pacientes mueran de leucemia, de cáncer metastásico, de enfermedades cardiovasculares o de demencia, ponen coronavirus. Además, el número de personas infectadas es falso, porque depende del número de pruebas. Cuantas más pruebas se hagan, más personas infectadas habrá.

El único número real es el número total de muertes, todas las causas de muerte, no sólo el coronavirus. Si miras esos números, verás que cada invierno tenemos lo que se llama una tasa de mortalidad excesiva. Es decir, durante el invierno mueren más personas en comparación con la media, debido a las epidemias regulares de gripe estacional, que a nadie le importan. Si observas la onda del coronavirus en un gráfico, verás que parece un pico. El coronavirus llega muy rápido, pero también desaparece muy rápido. La onda de la gripe es poco profunda, ya que tarda tres meses en pasar, pero el coronavirus tarda un mes. Si se cuenta el número de personas que mueren en términos de exceso de mortalidad, que es el área bajo la curva, se verá que durante la temporada del coronavirus, hemos tenido un exceso de mortalidad que es alrededor de un 15 por ciento más grande que la epidemia de gripe estacional de 2017.

En comparación con ese aumento, las medidas draconianas son de proporciones bíblicas. Cientos de millones de personas están sufriendo. En los países en desarrollo muchas morirán de hambre. En los países desarrollados muchos morirán de desempleo. El desempleo es mortalidad. Morirá más gente por las medidas que por el virus. Y las personas que mueren por las medidas son el sostén de la familia. Son más jóvenes. Entre las personas que mueren por el coronavirus, la edad media es a menudo más alta que la esperanza de vida de la población. Lo que se ha hecho no es proporcionado. Pero la gente tiene miedo. A la gente le lavan el cerebro. No escuchan los datos. Y eso incluye a los gobiernos.

Spiked: ¿Tiene el confinamiento algún efecto positivo en la seguridad de la población?

Lass: Cualquier experto razonable, es decir, cualquiera menos el profesor Ferguson del Imperial College, que hubiera encerrado a todos cuando tuvimos la gripe porcina, les dirá que el confinamiento no puede cambiar el número final de personas infectadas. Sólo puede cambiar la tasa de infección. Y la gente argumenta que al cambiar la tasa de infección y “aplanar la curva”, evitamos el colapso de los hospitales. Les he mostrado los costos del confinamiento, pero ese fue el argumento a favor del mismo. Pero miren a Suecia. Sin cierre y sin colapso de los hospitales. El argumento a favor del cierre se derrumba.

Spiked: ¿Por qué algunos países han sufrido tanto más que otros por el coronavirus?

Lass: Por ejemplo, puedes comparar Italia con Israel. Realmente en Oriente Medio este virus no está marchando. Hay dos razones. Una es que hay una población muy joven, y la otra es que el clima es diferente. En la latitud de 50 grados, que es Europa y 40, que es el noreste de Estados Unidos, el virus es mucho más viable. Italia tiene la población más vieja del mundo, aparte de Japón. Los italianos también son fumadores empedernidos y muy sociables, no dejan de abrazarse y besarse. Si miras los números, en 2017, 25.000 italianos murieron por complicaciones de la gripe. Ahora tienes alrededor de 30.000 muriendo por coronavirus. Así que es un número comparable. No deberías arruinar un país por números comparables.

Spiked: ¿Cómo ha sido en Israel?

Lass: En Israel tenemos dos capas de miedo. La histeria es similar a la del resto del mundo. Sin embargo, tenemos un Primer Ministro que ha sido resucitado por un coronavirus añadiendo otra capa de miedo. No creo que haya ningún otro Primer Ministro que haya hablado de coronavirus de esa manera, en términos de peste negra medieval, el holocausto y el fin de la humanidad. ¿Boris Johnson mencionó la Peste Negra? No lo creo. Esa es la situación especial de Israel.

Spiked: ¿Cómo se compara el coronavirus con pandemias pasadas?

Lass: Si miras a los años 50, tuvimos la gripe asiática. En la década de 1960, hubo la gripe de Hong Kong. Estas fueron peores que esta pandemia. Además, mira la historia de la gripe porcina en 2009, que comenzó exactamente igual que el coronavirus. Un nuevo virus se originó en México. No había vacuna, así que fue muy aterrador. Se extendió por todo el mundo. Infectó a mil millones de personas. Un cuarto de millón de personas murieron. Pero no hubo ningún confinamiento, ni Ferguson, ni nada; la gente estaba mucho más interesada en la crisis económica que atacó un año antes, en 2008. No tuvieron tiempo de prestar atención a este sinsentido.

Spiked: ¿Terminará pronto la pandemia?

Lass: El virus, como el de la gripe, se despide de Europa occidental con seguridad. Lo mismo que en Oriente Medio. En Estados Unidos, no lo sabemos todavía, así que deberíamos hablar dentro de un mes. Pero nada puede justificar esta destrucción de la vida de las personas. Es increíble.

Así que aquí estamos, 11 semanas después del confinamiento de tres semanas de Gran Bretaña. Esperamos que todos ustedes se mantengan cuerdos ahí fuera y ese pico nos ayude a ello. Hemos aumentado nuestra producción últimamente para desafiar el consenso del coronavirus. Pero no podríamos haberlo hecho sin su apoyo. A diferencia de tantas cosas en estos días, Spiked es completamente libre.

https://www.spiked-online.com/2020/05/22/nothing-can-justify-this-destruction-of-peoples-lives/

Los ancianos con seguro privado sí fueron trasladados de las residencias a los hospitales

En los días en que los mayores de residencias enfermos de covid-19 eran rechazados por los hospitales públicos sus compañeros con seguro privado gozaron de un salvoconducto para ser atendidos en una cama de hospital en Madrid. La Comunidad impuso su triaje de admisión solo en la red de hospitales públicos, dando una vía de escape a quienes tienen capacidad para pagar por la sanidad privada.

Operadores de la red privada y sus clientes confirman que gracias a esa cobertura pudieron sortear la exclusión diseñada por la Comunidad de Madrid durante lo peor de la pandemia de coronavirus, entre mediados de marzo y mediados de abril.

Para evitar el colapso de sus hospitales públicos, la Consejería de Sanidad elaboró protocolos que excluían a mayores de residencias que estuvieran en fase terminal y con dependencias como moverse en silla de ruedas. Esos documentos asignaban a los 475 centros de Madrid un geriatra de referencia en un hospital público de su zona, para decidir por teléfono si era posible derivar a los enfermos. Pero ese triaje no fue impuesto a la extensa red de más de 40 clínicas y hospitales privados en Madrid, a pesar de que el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, gozaba de un mando único sobre la sanidad pública y privada desde el 12 de marzo.

“Tuvimos cinco o seis casos de residentes que llegaron de residencias en zonas tensionadas”, dice el gerente de la Clínica Santa Elena y presidente de Hospitales Católicos de Madrid, Miguel Ortegón.

Asisa, una aseguradora que gestiona el Hospital de Moncloa, con 235 camas, dice que la Consejería de Sanidad nunca les dijo que tuvieran que seleccionar a los mayores de acuerdo a los criterios del protocolo de exclusión. “Afortunadamente en ningún momento tuvimos que denegar un ingreso”, afirma una portavoz. Tampoco fue rechazado ningún cliente de Sanitas, con tres hospitales en Madrid, o QuirónSalud, con siete centros propios, según sus portavoces.

La hija de una residente en un centro de Madrid capital cuenta que ella misma llamó a Sanitas para que fueran a recoger a su madre, una persona con una gran dependencia que no hubiera pasado el corte de la Sanidad pública. Fue el 3 de abril, uno de los días más críticos de la crisis sanitaria en la región. Cuenta que en una hora de reloj la recogió una ambulancia. Fue una suerte que no tuvieron otros en ese geriátrico, según esta familiar que ruega anonimato porque no quiere exponerse a la atención pública. Ingresó con neumonía bilateral y pasó un mes en el hospital. Cree que su madre hubiera fallecido de no haber sido por esa cobertura privada. Así se lo han dicho las trabajadoras de ese centro. “Lo tengo clarísimo. Me imagino que un montón de gente que no ha tenido mi oportunidad ha perdido la vida”.

Cuando un paciente enfermaba gravemente, los empleados de residencias tenían que llamar al geriatra de enlace del hospital público de referencia para valorar el traslado de acuerdo a sus síntomas, a la saturación de las urgencias y a los criterios del protocolo. Si el enfermo tenía cobertura privada, los cuidadores simplemente llamaban a su seguro para pedir una ambulancia.

Los pacientes del Sistema de Salud público dependían de la evaluación de una red de 22 geriatras de enlace creada por la Comunidad de Madrid durante la pandemia. Se encontraban en el 12 de Octubre, Alcorcón, Clínico San Carlos, Cruz Roja, El Escorial, Fuenlabrada, Getafe, Gregorio Marañón, Infanta Cristina, Infanta Elena, Infanta Sofía, Fundación Jiménez Díaz (privado con concierto público), La Paz, La Princesa, Móstoles, Príncipe de Asturias, Puerta de Hierro, Ramón y Cajal, Rey Juan Carlos, Severo Ochoa, Sureste y Villalba.

Durante el período aproximado de rechazos hospitalarios, desde el 8 de marzo y hasta el 17 de abril, perdieron la vida en las residencias madrileñas 5.272 personas con covid-19 diagnosticado o síntomas. Esto supone cerca del 90% de los 5.975 fallecidos por la enfermedad en esos centros hasta este martes. Alrededor de 300 familias de fallecidos se han unido ya a varias querellas colectivas contra el Gobierno regional y las residencias.

No hay datos oficiales del número de mayores en residencias que fueron atendidos por la red de hospitales privada durante el período crítico, pero sí hay cifras disponibles que son un indicio de que los de más renta sortearon más fácilmente el triaje. Según datos de la Comunidad del 25 de marzo, solo un 20% de los 102 fallecidos durante la pandemia (21 personas) que vivían en las 25 residencias públicas del Gobierno regional lo hicieron en un hospital. Mientras, el 36% de los 301 muertos que residían en geriátricos privados (108 personas) había sido hospitalizado.

Esta diferencia de trato entre hospitales privados y públicos pone en cuestión que durante la pandemia haya funcionado por completo una “sanidad sin apellidos”, como la han llamado algunos. La sanidad privada, con 6.068 camas en Madrid, ha hecho un gran esfuerzo. El 14 de abril había admitido a más de 1.250 pacientes derivados desde la red pública de hospitales, según datos que dio el consejero Escudero. Pero la intervención de Sanidad no consistió en imponer una contribución a las empresas, sino que eran los propios hospitales privados quienes proponían a diario a la consejería su cuota de camas disponibles.

El grupo que coordinaba los traslados de la red pública a la privada estaba integrado por 12 personas, dos de ellas representantes de la privada, que a diario celebraban una videoconferencia matutina, según el presidente de Hospitales Católicos de Madrid. Los hospitales privados daban su parte de camas disponibles, siempre asegurándose de que quedaría espacio disponible para los clientes de seguros privados. Sanitas tuvo sus índices de ocupación en torno al 95% en los peores días. Hospitales de la red católica como la Clínica Santa Elena, que añadió unas 20 camas a sus 76 habituales, estuvieron casi al límite. A veces Sanidad les enviaba de madrugada autobuses cargados de pacientes enfermos.

“Nos llamaban de la pública y les decíamos que podíamos darles 3, 4, 5, 7 camas, pero siempre tenías que reservar espacio para el paciente que llegaba con seguro”, dice Ortegón.
https://elpais.com/espana/madrid/2020-06-10/los-mayores-con-seguro-privado-pudieron-ser-trasladados-de-residencias-a-hospitales-en-madrid.html

Las comisiones de Juan Carlos I por el Ave del Desierto las pagaremos entre todos

Rebeca Quintáns

El desafecto por el modelo de jefatura del Estado que representa la figura de Juan Carlos I está en sus momentos más altos. Pero aún estará peor cuando se llegue a comprender del todo el coste para el conjunto de los españoles, afectos y desafectos, de sus chanchullos.

No es porque la Fiscalía del Tribunal Supremo haya abierto una investigación sobre sus actividades después de su abdicación, en 2014, ni porque vaya a clarificarnos nada. Hay muy poco que esperar de unos tribunales que sólo han actuado a remolque de los juzgados suizos, y que más parecen querer «delimitar o descartar» la relevancia penal de los hechos, como la propia Fiscalía informaba en su comunicado al respecto; es decir, quitarle hierro al asunto.

Pero todo parece indicar que, tanto las investigaciones judiciales en Suiza, como las periodísticas en Inglaterra, Bélgica o Francia, van a continuar, completando la narración de de cómo se forjó y dónde se esconde la fortuna secreta de Juan Carlos I. Es un tema demasiado goloso para cualquier periodista de investigación, salvo que sea español… En ese caso la cuestión carece de interés, y casi que resulta comprensible, teniendo en cuenta la nula receptividad de las grandes empresas informativas de ámbito estatal por estos trabajos, que dejarán dormidos en un cajón para no hacer sangre en el ya malogrado prestigio de la Casa Real.

La prensa española sabe más de lo que dice, como Felipe. Pero se calla si puede algo que más pronto que tarde acabará saliendo a luz: que la comisión de 100 millones de dólares que la monarquía saudí pagó a Juan Carlos nos va a costar a todos un ojo de la cara. De hecho, según un cálculo moderado, no serán menos de 1.000 millones de euros. Veamos cómo:

En 2008, los saudíes pagaron a Juan Carlos 100 millones para que este “conseguidor” de lujo hiciese su magia con un descuento de varios cientos de millones en la construcción del Ave del Desierto, a cargo de un consorcio de empresas españolas. Esos 100 millones son los que investiga la fiscalía suiza. Fueron depositados en una cuenta del banco privado Mirabaud, correspondiente a una fundación domiciliada en Panamá, llamada Lucum, de la que Juan Carlos era titular y en la que Felipe VI figuraba como heredero directo. De esa cuenta, Corinna Larsen recibió -en 2012, después de su salida de España, tras el escándalo de Botsuana-, una generosa «donación» de 65 millones de dólares, en una cuenta domiciliada en las Bahamas, por lo que también está siendo investigada en Suiza.

El abaratamiento impuesto al consorcio de 12 empresas en su presupuesto de obra no fue lo único que supuso algo más que una merma en sus beneficios: también tuvieron que pagar una comisión de entre un 2 y un 3% de la contrata (de 6.736 millones de euros), que se repartieron dos comisionistas al acecho: la profesional ‘Madame’ Zanganeh, encargada de corromper a las autoridades y funcionarios de Riad responsables de la adjudicación; y Juan Carlos I, encargado de poner el cazo porque sí, también ante los adjudicatarios. Todavía se sabe poco de esta parte de la historia, desvelada por Corinna en las famosas cintas del comisario Villarejo.

Con tanto recorte, en el  momento de la adjudicación (en octubre de 2011), el consorcio español ya tenía que saber que las cuentas no cuadraban. En cuanto empezaron las obras el presupuesto comenzó a «desviarse», llegando a duplicarse lo establecido en algunos tramos.

A mayores, la chapucera planificación no tuvo en cuenta, entre otras cosas, las tormentas de arena del desierto, que dejaban enterrada las vías. Los retrasos en la entrega de la obra por esta causa llevaron incluso a que el régimen saudí amenazara al consorcio español con suspender la concesión en 2014, si no era capaz de cumplir los plazos establecidos en el contrato inicial. Después de muchas negociaciones el gobierno saudí aceptó en 2016 una primera ampliación en las obras de 14 meses y 150 millones de euros; y otra en mayo de 2018, que supuso otros cuatro meses de margen y 210 millones de euros adicionales. Pero no fue suficiente.

A finales de 2019 la tensión entre la parte contratante, el grupo público Saudi Railway Organization (SRO), y la contratada, el consorcio español Al Shoula, se disparó. Todavía había servicios que no se habían estrenado y un montón de problemas por resolver, por lo que los saudíes dejaron de pagar, y las empresas españolas se quejaban de la acumulación de facturas que empezaban a ver imposible cobrar. Después de que la empresa saudí dejara de abonar las últimas certificaciones por trabajos realizados, había unos 75 millones de euros en facturas vencidas.

Adivinen sobre cuál de las empresas del consorcio iban a recaer todas las perdidas: sí, sobre la parte pública, Renfe y Adif.

En febrero de este año, la IGAE (Intervención General de la Administración del Estado, que pertenece al Ministerio de Hacienda) reveló que el «margen negativo» de Renfe de 2012 a 2018 en Arabia Saudí debido a sobrecostes y otros imprevistos ascendía a 150 millones. En la construcción de los talleres, por ejemplo, Hacienda indicaba que, «tras las modificaciones habidas», el sobrecoste había subido un 56%; o, lo que es lo mismo, que se había maquillado el presupuesto inicial con una «rebaja» del 44% para conseguir el contrato, y al final el coste adicional lo iba a pagar la empresa pública.

Todo parece indicar que Renfe sabía que perdería dinero desde el minuto uno, al presentar una oferta en el apartado de los talleres inferior al presupuesto consignado por la propia Renfe en este capítulo, en el informe elaborado por su departamento de Fabricación y Mantenimiento.

Aparte de las pérdidas en las obras, la empresa pública es también la encargada de operar el servicio en los próximos 12 años, una responsabilidad que asumió por contrato con los saudíes con unas previsiones falseadas. El proyecto inicial estimaba la disparatada cifra de 60 millones de usuarios al año, que tuvo que ser revisada en 2018 por la consultora de Países Bajos Royal Haskoning y ahora las previsiones no apuntan a más de 20 millones.

No habrá un acuerdo para que los 12 miembros del consorcio español asuman de forma solidaria las pérdidas que se produzcan en la explotación del servicio. La constructora OHL -de Villar Mir, amigo íntimo de Juan Carlos, hoy ya retirado y reemplazado por su yerno, el compiyogui de Felipe VI, López Madrid- aduce que ellos ya han cumplido con su parte del trabajo y se lavan las manos. No han sido capaces de dar una solución técnica para evitar que la arena se siga depositando en las vías y le pasan el muerto a Adif y Renfe al entender que son ellos los que deberán asumir el coste de mantenerlas limpias.

La situación de futuro de Renfe es crítica gracias a la operación del Ave del Desierto que Juan Carlos I negoció por debajo de su presupuesto real para llevarse una comisión, y que sus amigos se encargaron de construir chapuceramente a cambio de otra comisión. Las pérdidas esperadas a medio plazo se calculan, en el escenario más optimista, en unos 1.000 millones de euros, una «derrama» que iremos pagando todos a través de nuestros impuestos.

https://laultimahora.es/las-comisiones-de-juan-carlos-i-por-el-ave-del-desierto-las-pagaremos-entre-todos/

La Unión Europea no va a entrar en una guerra fría con China por el coronavirus

La Unión Europea no va a entrar en una guerra fría con China por las campañas de desinformación sobre el coronavirus procedentes de China, dijo ayer Borrell.

Así se lo hizo saber el martes al diplomático chino Wang Yi Borrell durante una videoconferencia para preparar una cumbre entre la Unión Europea y China.

“Hemos estado trabajando durante mucho tiempo en la desinformación. Empezamos hace cinco años. En los últimos años, la desinformación también ha involucrado a fuentes de China, pero no está dirigida contra China”, explicó Borrell al presentar una estrategia para combatir la desinformación sobre la pandemia.

La Unión Europea acusa a Rusia y China de respaldar las informaciones alternativas sobre el coronavirus, pero no quiere que el asunto se convierta en un obstáculo para mejorar las relaciones mutuas.

“Tanto Rusia como China están detrás de las campañas de desinformación contra las acciones en la UE para combatir la propagación de COVID-19. Tenemos suficientes pruebas”, aseguró Vera Jourova, Vicepresidenta de la Comisión encargada de los Valores y la Transparencia.

“Estas campañas están debilitando las medidas sanitarias y se amplificarán contra las campañas de vacunación”, advirtió Jourova.

“Pero no tenemos capacidad de coacción”, reconoció Borrell. “Sobre todo porque las autoridades rusas y chinas afirman que no son responsables de estas campañas”, porque los medios que las llevan “son empresas privadas”.

Borrell dijo que había recibido garantías del ministro chino el martes de que China “no tenía ambiciones militares”.

“Las palabras cuentan en la diplomacia, pero quizás los hechos cuentan más. Sin embargo, en Europa somos plenamente conscientes de que China está aumentando sus gastos militares”, subrayó.

“Una cosa es lo que los chinos están diciendo. Otra es nuestro conocimiento de los hechos”, concluyó.

Irán ejecutará al espía de la CIA y el Mosad involucrado en el asesinato del general Soleimani

Las autoridades del poder judicial de Irán anunciaron ayer que un espía de la CIA y el Mosad involucrado en el asesinato de general Qassem Soleimani será ejecutado pronto, informa Reuters.

Se trata de un ciudadano iraní que proporcionó información a los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel sobre el paradero del general que falleció durante un ataque el 3 de enero en Irak.

“Mahmoud Mousavi-Majd, uno de los espías de la CIA y el Mossad, ha sido condenado a muerte. Dio el paradero de Soleimani a nuestros enemigos”, expresó el portavoz iraní Gholamhossein Esmaili, en una conferencia de prensa televisada.

El general iraní falleció durante un ataque de misiles que tuvo lugar en la capital de Irak. Otra víctima del bombardeo fue el jefe de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) y comandante de la milicia Kataib Hezbolá (KH), Abu Mahdi Al Muhandis.

El Pentágono afirmó que “el ataque tenía como objetivo disuadir futuros planes de ataque iraníes”, y acusó a Soleimani de “desarrollar activamente planes para atacar a los diplomáticos y miembros del servicio estadounidenses en Irak y en toda la región”.

“Bajo la dirección del presidente, el ejército estadounidense ha tomado medidas defensivas decisivas para proteger al personal de Estados Unidos en el extranjero matando a Qassem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, designada por Estados Unidos como una organización terrorista extranjera”, asegura un comunicado del Departamento de Defensa del país norteamericano.

El general Qassem Soleimani fue una figura clave en la dirección de las acciones militares de Irán en la región. Estaba al frente de los servicios de inteligencia iraníes y, gracias a sus numerosos méritos, gozaba de una gran popularidad entre los iraníes.

Varios expertos consideran que Soleimani fue la segunda persona más poderosa en Irán, tras el líder supremo, ayatolá Alí Hoseiní Jameneí y tenía hasta más influencia que el presidente Hasán Rohaní.
https://lared.com.gt/iran-ejecutara-a-agente-de-la-cia-involucrado-en-el-asesinato-de-soleimani/

Los estragos sanitarios del confinamiento (es peor el remedio que la enfermedad)

La histeria y el confinamiento han causado estragos entre los pacientes de otro tipo de enfermedades, al margen del omnipresente coronavirus. La atención casi exclusiva hacia la pandemia, una ficción, ha colapsado la sanidad, las enfermedades reales.

Se han paralizado intervenciones quirúrgicas urgentes. En España “el 60 por ciento de los pacientes en lista de espera en grandes hospitales rechaza operarse por el miedo al virus”, titula El País (1).

En una situación así, es extraño que las cifras de mortalidad no se hayan disparado.

Tras dos meses y medio de confinamiento en casa “algunos tratamientos [contra el cáncer] se retrasaron. Esto creó mucha ansiedad”, ha explicado el doctor Albert Kahn, presidente de la Liga francesa contra el Cáncer a la cadena RTL (2).

Hay 30.000 ó 33.000 personas que tienen cáncer y no lo saben, según Albert Kahn porque “no se atrevieron a consultar”. El retraso puede llevar a una “pérdida de oportunidades” de detección y tratamiento precoz.

“No creo que hayamos perdido mucha suerte en la curación de estos pacientes. Pero hoy en día, sólo se ha detectado la mitad del número de cánceres que se esperaba detectar durante esos dos meses”.

El virus ha matado “al cambiar el comportamiento, especialmente al aumentar el consumo de tabaco”, dijo Kahn.

“Ha habido graves depresiones y descompensaciones de enfermedades psiquiátricas”, añade el médico.

El miedo al contagio ha llevado a los españoles a no acudir a los centros sanitarios todo lo que debieran, y los médicos de Familia e internistas ya hablan de un “rebrote” de enfermedades desatendidas.

Lorenzo Armenteros, de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, apunta a que el “rebrote” ya se está produciendo: “Estamos viendo que se incrementan consultas orientadas por la demora en atender a consultas presenciales estos meses” (3).

Armenteros afirma que “había pacientes que te decían que estaban bien durante el confinamiento, en las consultas telefónicas, para no contarte otras cosas y no tener que ir al centro. Cuando estábamos con un gran número de casos de coronavirus la presencia en los centros de Salud era mínima. Desde Atención Primaria, cuando veíamos algo complejo y teníamos que derivar al paciente al hospital se creaba un verdadero estado de tensión, porque los pacientes tenían mucho miedo de ir y contagiarse”.

Las patologías crónicas han resultado muy perjudicadas por “la trasgresión dietética y la falta de ejercicio. Estamos pagando ahora el efecto en la salud de la inactividad física”.

Jesús Díez Manglano, de la Sociedad Española de Medicina Interna, confirma el efecto rebote de las enfermedades reales. “En la pandemia de coronavirus no se han visto apenas personas con ictus, infartos de miocardio, crisis de EPOC… La gente se ha aguantado en casa y ahora estamos viendo una avalancha de pacientes con enfermedades crónicas agravadas”, afirma.

El cierre de los hospitales de día ha hecho que muchos enfermos no hayan recibido esa atención tan estrecha que necesitan: “Estos enfermos vuelven ahora en unas condiciones peores”.

“En personas sanas o poco enfermas, el confinamiento ha influido desde un punto de vista psicológico. La gente ha tenido nerviosismo, ansiedad, trastorno de somatización… En algunos casos, por poca movilidad hemos visto trombosis o flebitis”, añade el internista.

Naturalmente, los principales damnificados son los ancianos. “Ha habido un problema muy grande que es la soledad. Hemos querido proteger a nuestra población anciana aislándoles, pero proteger es acompañar y cuidar. Estamos viendo enfermos ancianos que han ingresado con cuadros de deshidratación. Si un paciente anciano está acompañado, sigue mejor las recomendaciones para proteger su salud. Cuidar es acompañar no solo dar la medicación”.

“Un anciano aislado en residencia o en casa, tiene mayor probabilidad de que se descuide a la hora de tomar la medicación. Estar solo con el confinamiento ha influido en que no se haya hecho la misma cumplimentación de los tratamientos”, explica Manglano.

“Se ha comido mal y peor, no se ha hecho ejercicio y se ha bebido más. Se ha incrementado el consumo de bebidas alcohólicas de manera importante”, apunta Armenteros. También se han producido más casos de patología osteomuscular: “El hecho de no poder salir de casa, no moverse… Mucha gente ha ido de la cama, al sofá. La movilidad dentro de una casa es mínima”.

Otro de los efectos del confinamiento ha sido la “minimización de los síntomas por parte de los pacientes. Por miedo a contagiarse de coronavirus, los pacientes han dejado pasar por alto dolores que pueden ser síntoma de una patología grave. Ha habido infartos que hemos detectado tras dos días del paciente aguantando el dolor”, explica Armenteros.

“El miedo ha paralizado a la gente y cualquier dolor, aunque fuera muy grave lo minimizaban. Dolores isquémicos e infartos los hemos detectado con retraso por el miedo del paciente a ir al centro de Salud. No sabemos si esto ha tenido como consecuencia algún fallecimiento. Esta minimización de síntomas la hemos detectado en patología tumoral también”, añade.

“Nos encontramos estados predepresivos. Hay gente que vive en autoconfinamiento todavía, porque tiene miedo a salir a la calle, a que la gente incumpla las normas, vayan sin mascarilla… Hay un sector importante de la población para el que el confinamiento fue absoluto. La fobia social todavía sigue”.

(1) https://elpais.com/sociedad/2020-06-01/hasta-el-60-de-los-pacientes-en-espera-en-grandes-hospitales-rechaza-operarse.html
(2) https://www.rtl.fr/actu/bien-etre/confinement-30-000-a-33-000-personnes-n-ont-pas-vu-leur-cancer-detecte-selon-le-medecin-axel-kahn-7800562326
(3) https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/la-sanidad-espanola-encara-un-segundo-rebrote-patologias-no-atendidas-4004

El cadáver de una anciana que falleció en medio de la histeria desapareció durante 18 días en Madrid

Ayer la Asociación El Defensor del Paciente pidió a la Fiscalía Provincial de Madrid que investigue la pérdida durante 18 días del cadáver de una anciana recluida en el asilo Amalvir Arganzuela.

A sus familiares no les dieron el certificado de defunción, por lo que la familia no sabe con certidumbre si el cuerpo incinerado fue el correcto.

«Pedimos su intervención ante esta debacle que cada día nos sorprende más, si es que algo puede ya sorprendernos. Por ello le solicitamos la investigación y la depuración de responsabilidades a que haya lugar. Aunque sea reiterativo, recordar tantos y tantos pobres ancianos y sus muertes, horrible experiencia para las familias», ha dirigido a la Fiscal la presidente de la asociación, Carmen Flores.

En la denuncia incorpora el relato de la hija de la anciana fallecida el 15 de abril. Según ha relatado, tardaron no solo cinco días en comunicarle desde el geriátrico en qué tanatorio estaba sino que se negaban a darle certificado de defunción y no le realizaron un test de coronavirus.

«Más tarde y gracias a una periodista de ‘Infolibre’ recibí el certificado en el aparece causa de la muerte posible covid-19. A día de hoy lucho con ellos para recibir el certificado médico que no me quieren enviar», señala en el escrito.

Además, la hija critica que la empresa funeraria perdió el cuerpo de su madre y tardaron 18 días en incinerarla, por lo que ya dudan de que sea su cuerpo el que fue quemado. Por todo ello, quiere incorporarse a las querellas contra la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, por su gestión en esta crisis en la residencias.

https://www.elperiodico.com/es/madrid/20200610/defensor-paciente-cadaver-anciana-madrid-coronavirus-covid-19-ayuso-7993487

La clase obrera francesa enfrenta la mayor ola despidos en las peores condiciones imaginables

La peor recesión de la historia de Francia supondrá una gigantesca ola de despidos, que el gobierno no podrá evitar aunque inyecte decenas de miles de millones de euros cada mes, dice la agencia Reuters.

Cuando impuso la cuarentena en marzo Macron anunció que “ninguna empresa” quedaría “en riesgo de quiebra”. Pero ahora el gobierno se prepara para lo contrario. “Habrá quiebras y despidos en los próximos meses”, advirtió el Ministro de Economía Bruno Le Maire la semana pasada ante los micrófonos de Europa 1.

Entre el 1 de marzo y el 17 de mayo, sólo se iniciaron 53 planes de protección del empleo o planes sociales -obligatorios en empresas de al menos 50 trabajadores, a partir de 10 despidos-, para 2.853 despidos. El número de personas inscritas en las oficinas de desempleo aumentó más de un 7 por ciento en marzo.

Durante la cuarentena la economía francesa ha estado aletargada por el dinero público. El gobierno ha puesto la respiración asistida a más de un millón de empresas con un plan de emergencia de 110.000 millones de euros. Los salarios de los trabajadores despedidos los ha pagado el Estado.

De esa manera ha evitado una ola masiva de despidos, pero lo peor está por llegar. Uno de cada tres trabajadores del sector privado va a perder su trabajo.

“Todos los indicadores muestran una caída muy brusca de la producción, un flujo de caja muy afectado y repercusiones en el empleo. Temo que los despidos masivos sean inevitables”, dice Raymond Soubie, presidente de la consultora de recursos humanos Alixio y antiguo consejero social de Sarkozy en el Palacio del Elíseo. “Habrá despidos, eso es seguro. Pero hoy en día, no podemos saber su alcance”, confirma François Asselin, presidente de una patronal.

El verdadero golpe podría llegar en las próximas semanas, tras la progresiva reducción del trabajo a tiempo parcial en los sectores cuya actividad ha podido reiniciarse. “La fase más difícil está por delante de nosotros porque tendremos que dejar de trabajar a corto plazo. El Estado seguirá aplicando el plan pero sin mantener el nivel actual de ayuda. Por lo tanto, la conmoción será muy fuerte para las empresas y los empleados”, dice Soubie. Poco a poco, los capitalistas tendrán que pagar los salarios y gastos de la empresa sin volver a recuperar un nivel de actividad normal.

“En esta fase de recuperación, las empresas podrían enfrentarse a verdaderas crisis de liquidez”, advierte Héctor Arroyo, socio de reestructuración de Baker McKenzie.

Durante la crisis de 2008 los planes de reestructuración se prolongaron durante casi dieciocho meses. Hubo 1.052 en 2008 y 2.241 en 2009. Esta vez la hecatombe llegará a principios de septiembre. Marcas como André, Naf Naf y Alinéa ya están en suspensión de pagos. Renault se reunirá el jueves con los sindicatos. “En cuanto a las empresas que han conseguido mantener el listón gracias a las ayudas estatales, están esperando al menos hasta el comienzo del nuevo curso escolar antes de tomar la decisión de despedir o no. Quieren ver si su actividad se reanudará suficientemente y para cuándo”, dice Deborah David, socia del despacho de abogados De Gaulle Fleurance.

Algunas empresas se están reorganizando para evitar costosos procedimientos de despido, reducir los salarios al mínimo y aumentar las jornadas de trabajo. Los capitalistas confían en la docilidad de los sindicatos para sacar adelante la reestructuración. “El diálogo económico será clave en los esfuerzos que se hagan para mantener el empleo y será fundamental conocer las intenciones de los empresarios”, según Marylise Léon, responsable del sindicato CFDT.

La actitud de los sindicatos durante la cuarentena ha sido clave para frenar las movilizaciones por las pensiones y los chalecos amarillos. Los reformistas han sido el mejor apoyo para un cierre de tres meses que el capital ha aprovechado para enfrentar la crisis en las mejores condiciones imaginables.

De pícaros modernos (ni siquiera posmodernos)

Bianchi

Empezando por la conclusión, diremos que no cabe comparación alguna entre la picaresca moderna en el Estado español con la habida en el siglo áureo de los Austrias. Al pícaro del Siglo de Oro le obsesiona el hambre y hace mercancía de su ingenio: al pícaro contemporáneo le mueve el lujo. «El Lazarillo» es un antihéroe: el de hoy, un villano. El pícaro de Tormes no es un delincuente ni un criminal;el de hodierno se lo lleva crudo y hasta se jacta como hacía Zaplana («yo estoy en política para forrarme»). El Lazarillo va aprendiendo a fuerza de zurriagazos y engaños a manejarse en la vida; los pícaros modernos a base de talonarios y transfuguismos. En la época del Lazarillo el ambiente resulta espectral, menos la epifanía diaria del hambre;en la actualidad, todo es real, incluido el paro y la miseria.

En la «Segunda Parte del Lazarillo de Tormes» de H. Luna, Lázaro dice: «porque siempre quise más comer berzas y ajos sin trabajar que capones y gallinas trabajando». J. García Mercadal dirá que el español se conformaba con comer poco a cambio de trabajar menos. Hoy los pícaros sin mérito -«pícaros sin estudios«, si se nos permite la chocarrera licencia-, comen de gorra y viven como marqueses sin hincarla a cuenta de dietas, presupuestos y otras morisquetas y martingalas. En la antigua Cajamadrid se prefería un puesto en su consejo de administración a ser ministro «porque se gana más y se trabaja menos». «Guzmán de Alfarache», de Mateo Alemán, sí es el pícaro por antonomasia que engaña sin escrúpulo y se esmera en el rufianismo, lo que le diferencia del Lazarillo, de quien deseamos que no le pillen en ninguno de sus desafueros. Los pícaros modernos son, al igual que el bufón Estebanillo González, «el primero en el botín y el fugitivo primero en la pelea». «El Buscón» de Quevedo, ya es otra clase de pícaro, amargado y cruel, como su genial y semoviente autor.

Tal vez pudiera hablarse de un pícaro literario de carácter subversivo en el sentido carnavalesco -bajtiniano (de M. Bajtin), según el marroquí Ismail El-Outmani. Podría decirse acaso que «El Lazarillo» es un texto disolvente, lixiviante, que parodia la «vida» de los santos (los tebeos de entonces como «vidas ejemplares»). El pícaro es la contrafigura del santo. Su vida es la de un santo puesta al revés, pero fáctica, real y no virtual. Lazarillo no ofende, sino que es ofendido en un medio hostil. El pícaro moderno ofende al prójimo y se siente, de alguna forma, protegido por la autoridad en sus desmanes, que serán castigados, excepcionalmente, como exutorio y chivo expiatorio ante la sociedad. Pero nunca como escarmiento disuasorio. Al revés, se trataría de acostumbrarse al latrocinio y a la corrupción como un fenómeno «natural».

Por eso cuando vemos asaltar supermercados -menos de lo que nos gustaría- en busca de comida, nos recuerda el Lazarillo medieval y simpatizamos con él porque su móvil es el hambre. Y el hambre, lejos de obedecer a una causa, es el peor de los delitos, como nos recuerda la ideología dominante y el quinto mandamiento. Como mucho, ponte a la cola.

Borrell acerca Europa a Rusia y China y la aleja de Estados Unidos

Hace tiempo que lo veníamos anunciando y las últimas señales que llegaban de Bruselas eran muy claras: la Unión Europea se aleja de Estados Unidos y se acerca a Rusia. Es un cambio significativo en la polica de bloques.

Ayer Josep Borrell, que ejerce de jefe de política exterior de la Unión Europea, pronunció un discurso ante un grupo de embajadores alemanes en Bruselas en el que pidió poner fin al “sistema dirigido por Estados Unidos”, abogando al mismo tiempo por un “siglo asiático” centrado en la estabilización de las relaciones entre Europa y Rusia.

El discurso lo pronuncia precisamente cuando Alemania se dispone a asumir la presidencia de la Unión Europea y la del Consejo de Seguridad de la ONU.

Desde que asumió su cargo, Borrell ha dejado muy pocas dudas, sobre todo cuando se negó a meter a la diplomacia europea en la campaña contra China por el coronavirus, como le pidieron desde Washington.

En un reciente artículo suyo publicado en varios periódicos europeos, Borrell ha calificado a China de país “socio”, aunque sería importante matizar mejor este punto porque el proyecto de Borrell es aceptar la “hegemonía económica china” sólo dentro de su “esfera de influencia natural”, que incluye a países como India, Japón, Indonesia y Rusia.

El mensaje de ayer se centró en el restablecimiento de las relaciones con Rusia y el fortalecimiento de los vínculos “con el resto de la Asia democrática”, sugiriendo que la Unión Europea debería prestar su pleno apoyo al puerto ruso de Vladivostok y a las rutas de transporte transiberianas a fin de eludir la iniciativa de la “Nueva Ruta de la Seda” de China para debilitar su posición en Asia.

Se trata, pues, de acercarse a Rusia para mantener alejada a China, para lo cual la Unión Europea debe “mantener la necesaria disciplina colectiva”. En cierto modo parece un intento sutil de alejar a Rusia de China, o al menos ese alejamiento se utiliza como pretexto para acercarse a Rusia sin soliviantar en exceso a Estados Unidos.

Es un esfuerzo baldío. En todo o en parte, la Unión Europea acabará alineada con el Kremlin y Pekín. Es cuestión de tiempo porque los lazos comerciales entre Alemania y Rusia son muy estrechos desde hace ya tiempo.

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