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Categoría: Guerra psicológica (página 25 de 45)

El camino hacia la Guerra de Ucrania se abrió en 1999 en Kosovo

Casi todos los que se han pasado el último mes dando lecciones sobre la inviolabilidad de las fronteras, la soberanía de los países y la inaceptabilidad de que las grandes potencias amedrenten a sus vecinos más pequeños -se me ocurre Rusia y Ucrania- se detuvieron para cantar las alabanzas de una mujer [Madeleine Albright] que defendió todas estas cosas en 1999. Salvo que, como era la OTAN quien se las hacía a Yugoslavia, Albright era una heroína y un icono, por supuesto.

El 24 de marzo de 1999, la OTAN lanzó una guerra aérea contra Serbia y Montenegro, entonces conocida como la República Federal de Yugoslavia. El objetivo declarado públicamente de la Operación Fuerza Aliada era obligar a Belgrado a aceptar el ultimátum emitido en el castillo francés de Rambouillet el mes anterior: entregar la provincia de Kosovo a las “fuerzas de paz” de la OTAN y permitir a los separatistas albaneses declarar su independencia.

Cuando los bombarderos no lo consiguieron al cabo de unas semanas, la narrativa cambió y la OTAN actuó para detener un “genocidio” de albaneses, según la prensa que lo alentó. Esta narración también atribuía a la primera mujer secretaria de Estado de Estados Unidos [Madeleine Albright] el bombardeo “humanitario”, llamándolo “la guerra de Madeleine”.

Al final, se necesitaron 78 días y un armisticio negociado para que las tropas de la OTAN entraran en Kosovo bajo la apariencia de una misión de mantenimiento de la paz de la ONU. Rápidamente entregaron la provincia a los terroristas del “Ejército de Liberación de Kosovo”, que quemaron, saquearon, mataron y expulsaron a más de 200.000 no albaneses. Comenzó una campaña a gran escala de terror, intimidación, limpieza étnica y pogromos, y los mismos medios de comunicación que encubrieron a la OTAN inventando atrocidades durante los bombardeos hacen ahora la vista gorda, por la misma razón.

Sea cual sea el resultado, fue una pequeña guerra malvada, iniciada porque Estados Unidos sintió que podía hacerlo. Porque Washington quería deshacerse de los límites de la ONU en su nueva hegemonía mundial, formulada unos años antes por Bill Kristol y Robert Kagan, el marido de Victoria Nuland. El naciente imperio americano quería decir a Europa oriental que no se toleraría ninguna disidencia, y que Rusia que ya no era una gran potencia digna de respeto.

Un intelecto legalista podría señalar que el ataque violó los artículos 2, 53 y 103 de la Carta de la ONU, la propia carta de la OTAN, el Tratado del Atlántico Norte de 1949 (artículos 1 y 7), así como el Acta Final de Helsinki de 1975 (violación de la integridad territorial de un Estado signatario) y la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1960, por utilizar coerción para obligar a un Estado a firmar un tratado.

Ah, pero ser un imperio mundial significa crear su propio “orden basado en reglas” para suplantar las leyes molestas. Así que se creó una “comisión independiente” de animadores para declarar la operación “ilegal pero legítima”, argumentando que estaba justificada porque “liberaba” a los albaneses de Kosovo de la “opresión” serbia.

La opresión real de los no albaneses mientras las tropas de la OTAN se mantenían al margen -incluso durante el cruel pogromo de marzo de 2004- es, por supuesto, irrelevante. Lo que importa es que Bill y Hillary Clinton, Madeleine Albright y el Primer Ministro británico Tony Blair han tenido monumentos, calles e incluso niños con sus nombres.

El Kosovo “independiente” -proclamado en 2008, en una acción tan legal como la guerra de 1999- no puede hacer nada sin el permiso del embajador de Estados Unidos. Un gran triunfo para los derechos humanos, el orden público y la democracia, ¡todos!

La OTAN nunca se ha preocupado por salvar las vidas de los albaneses. Si lo hubiera hecho, no habría unido fuerzas con UÇK, que se dedicó a asesinar a los albaneses étnicos que querían la paz con los serbios. No habría bombardeado repetidamente columnas de refugiados, diciendo después que de alguna manera era culpa de los serbios y que los pilotos estaban lanzando sus bombas “de buena fe”, algo que el portavoz de la OTAN Jamie Shea dijo literalmente en una ocasión.

Veinte años después, nada ha cambiado. Tras acabar con una familia en Kabul con un ataque de drones el pasado mes de agosto, Estados Unidos ofreció dinero manchado de sangre pero se negó a reprender a los implicados. Ser un imperio significa no tener que pedir nunca disculpas. Fue esta mentalidad la que llevó a la invasión de Irak en 2003.

Mientras tanto, el fracaso en el derrocamiento del gobierno de Belgrado a través de la guerra condujo a una “revolución de colores” en Serbia. Luego se exportó a otros lugares, incluida Ucrania, en dos ocasiones. El golpe de Estado de 2014 en Kiev desencadenó literalmente el conflicto en el este de Ucrania, del que los acontecimientos actuales son solo la última fase.

En marzo de 1999, yo era un estudiante en el Medio Oeste estadounidense, y me habían lavado el cerebro (casi) con éxito para que creyera en tópicos sobre la libertad, la democracia, la tolerancia, la objetividad, las normas y las leyes, y en cómo Estados Unidos era una “fuerza del bien” en el mundo. Entonces, de la noche a la mañana, la gente que creía que eran mis amigos me llamaron monstruo y se creyeron toda la propaganda que salía de las pantallas de televisión y de las páginas de los periódicos.

Desde entonces, he hecho de la justicia y el recuerdo la misión de mi vida, tratando de explicar que en lugar de ser una guerra buena, noble y humanitaria, Kosovo representaba todo lo que estaba mal en el mundo moderno: “Un monumento al poder de la mentira, al asesinato exitoso de la ley y al triunfo de la fuerza sobre la justicia”, como escribí en 2005, y repetí cada año desde entonces.

La novedad de este año es que la gente que grita sobre los derechos humanos, el derecho internacional y la inviolabilidad de las fronteras -cuando se trata de su régimen cliente en Ucrania, por supuesto- estaban todos aplaudiendo a la OTAN en 1999. Incluso hoy en día, no quieren disculparse, y mucho menos renegar de sí mismos. Así que parece que no es realmente una cuestión de lo que se hace, sino sólo de quién lo hace a quién. Aunque comprendo su enfado a medida que el mundo que construyeron con sus mentiras se desmorona, no tienen mucho de qué quejarse.

Nebojsa Malic https://www.rt.com/news/552646-kosovo-war-nato-ukraine-hypocrisy/<

La participación de Reuters y la BBC en la campaña de intoxicación contra Rusia

La agencia Reuters y la BBC participan en los programas secretos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido para “debilitar la influencia del Estado ruso”, junto con contratistas de los servicios de inteligencia y Bellingcat, según una serie de documentos filtrados (1).

El Ministerio británico de Asuntos Exteriores patrocinó a Reuters y a la BBC para realizar una serie de programas destinados a provocar el cambio de régimen en Rusia y a debilitar a su gobierno en Europa oriental y Asia Central.

Ambos medios están implicadas en una campaña encubierta de guerra sicológica para denostar a Rusia. Trabajaron con un departamento secreto del Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido conocido como Counter Disinformation & Media Development (CDMD), junto con una serie de contratistas de inteligencia en una unidad secreta conocida como “El Consorcio”.

A través de programas de formación para periodistas rusos supervisados por Reuters, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido trató de producir un “cambio de actitud”, promoviendo un “impacto positivo” en su “percepción de Reino Unido”.

Chris Williamson, un antiguo diputado laborista británico, intentó informarse de las actividades secretas del CDMD pero no lo logró por motivos de seguridad nacional. “La BBC y Reuters se presentan como fuentes impecables, imparciales y autorizadas de noticias mundiales”, continuó Williamson, “pero ambas están ahora seriamente comprometidas por estas revelaciones. Los dobles raseros como éste sólo desprestigian a los políticos del establishment y a los medios de comunicación empresariales” (2).

La portavoz de la Fundación Thomson Reuters, Jenny Vereker, confirmó la autenticidad de los documentos filtrados. Sin embargo, matizó que “la inferencia de que la Fundación Thomson Reuters estaba involucrada en ‘actividades secretas’ es inexacta y tergiversa nuestro trabajo en el interés público. Durante décadas hemos apoyado abiertamente a la prensa libre y hemos trabajado para ayudar a los periodistas de todo el mundo a desarrollar las habilidades necesarias para informar con independencia”.

La filtración anterior la llevó a cabo Anonymous en 2020

Los archivos filtrados se parecen mucho a los documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido publicados entre 2018 y 2020 por Anonymous, de los que ya informamos en otra entrada. La misma fuente se ha atribuido la obtención de la última ronda de documentos.

Las filtraciones de Anonymous de 2020 mostraban una campaña de propaganda masiva financiada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido para cultivar el apoyo mediático al cambio de régimen en Siria (3). Poco después, el Ministerio afirmó que sus sistemas informáticos habían sido penetrados por piratas informáticos (4), confirmando así su autenticidad.

Las nuevas filtraciones indican que Reuters y la BBC -dos de las mayores organizaciones de noticias del mundo- respondieron a la petición de ayuda del Ministerio de Asuntos Exteriores británico para mejorar su “capacidad de respuesta y promover nuestro mensaje en Rusia”, y para “contrarrestar la narrativa del gobierno ruso”. Entre los objetivos declarados por el Ministerio, según el director del CDMD, estaba el de “debilitar la influencia del Estado ruso en sus vecinos cercanos”.

Reuters y la BBC solicitaron contratos multimillonarios para promover los objetivos intervencionistas del Estado británico, prometiendo cultivar a los periodistas rusos a través de giras y sesiones de formación financiadas por el Ministerio, establecer redes de influencia en Rusia y sus alrededores, y promover narrativas a favor de la OTAN en las regiones de habla rusa.

En varias propuestas enviadas al Ministerio de Asuntos Exteriores británico, Reuters presumía de una red de influencia global de 15.000 periodistas y personal, incluidos 400 dentro de Rusia.

Los proyectos del Ministerio británico se llevaron a cabo de forma encubierta, y en asociación con medios de comunicación en línea supuestamente independientes y de alto perfil, como Bellingcat, Meduza y Mediazona, fundada por Pussy Riot. La participación de Bellingcat aparentemente incluyó una intervención del Ministerio en las elecciones de 2019 en Macedonia del Norte en nombre de un candidato favorable a la OTAN.

La Red Zinc

Los contratistas de inteligencia que supervisan la operación, la Red Zinc, se jactaron de establecer “una red de YouTubers en Rusia y Asia Central” mientras “apoyaban a los participantes [para] hacer y recibir pagos internacionales sin ser registrados como fuentes externas de financiación”. La empresa también pregonaba su capacidad de «activar una serie de contenidos» para apoyar las protestas antigubernamentales dentro de Rusia.

Los nuevos documentos proporcionan antecedentes significativos sobre el papel de los Estados miembros de la OTAN, como Reino Unido, en la influencia de las protestas al estilo de la revolución de colores que se llevaron a cabo en Bielorrusia en 2020, y plantean preguntas sobre la intriga y los disturbios que rodean a la figura de Alexei Navalny.

También arrojan dudas sobre la independencia de dos de las organizaciones de medios de comunicación más grandes y prestigiosas del mundo, revelando que Reuters y la BBC son apéndices del servicio de inteligencia, como ya hemos explicado en entradas anteriores.

Una serie de documentos oficiales desclasificados en enero de 2020 revelaron que Reuters fue financiada en secreto por el gobierno británico durante los años 60 y 70 para ayudar a una organización de propaganda antisoviética dirigida por la agencia de inteligencia MI6. El gobierno de Reino Unido utilizó a la BBC como intermediario para ocultar los pagos a la agencia de noticias (5).

La revelación llevó a un portavoz de Reuters a reconocer que “el acuerdo de 1969 [con el MI6] no se ajustaba a nuestros Principios de Confianza y no lo haríamos hoy”. Es mentira. En 2017 la Fundación Thomson Reuters entregó una oferta formal para “celebrar un contrato con el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, representado por la Embajada Británica de Moscú, para la provisión de un proyecto “Desarrollo de capacidades en los medios de comunicación rusos”. La carta fue firmada por la directora general de Reuters, Monique Ville.

Los documentos que se han divulgado ahora revelan que tanto Reuters como la BBC están comprometidos de nuevo en una relación poco transparente con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido para socavar la imagen de Rusia.

(1) https://telegra.ph/OP-HMG-Trojan-Horse-Part-4-Undermining-Russia-I-02-04
(2) https://www.thecanary.co/feature/2019/08/02/chris-williamsons-comments-about-secretive-government-funded-smears-show-why-the-establishment-fears-him/
(3) https://thegrayzone.com/2020/09/23/syria-leaks-uk-contractors-opposition-media/
(4) https://www.middleeasteye.net/news/exclusive-uk-government-probing-cyber-attack-over-syria-propaganda-leaks
(5) https://thehill.com/homenews/media/478057-uk-government-secretly-funded-reuters-in-1960s-1970s

El ejército de los intoxicadores no ganará la Guerra de Ucrania, sólo pinta el decorado

Estados Unidos ya no se preocupa por ganar ninguna guerra; le basta con destruir países enteros, como ha hecho con Libia. Lo demás lo deja a los intoxicadores, esa legión de mercenarios que ostenta la condición de “periodistas”. Esa guerra, la del engaño, es la única que es capaz de ganar.

Para ello forja ejércitos de publicistas que fabrican la realidad y las mejores palabras que se deben utilizar para referirse a ella. Esos publicistas siguen cursillos acelerados de adiestramiento que comienzan a preparar las noticias antes de que se produzcan. El guión siempre se escribe antes de rodar la película.

Los Estados serviles, como Ucrania, no tienen autonomía para hablar con voz propia. Son la voz de su amo (1). Por ejemplo, el discurso del embajador permanente de Ucrania ante la ONU, Serguiy Kyslytsya, pronunciado el 23 de febrero ante la Asamblea General de la ONU, fue escrito por Stephen Krupin, cabecilla del grupo de presión DC SKDKnickerbocker, que también le escribía los discursos a Obama y trabajó en la campaña electoral de Biden.

Uno de los que escribió el discurso de Zelensky ante el Congreso de Estados Unidos fue Andrew Mac, un abogado que desde 2019 representa a los grupos de presión que promueven los intereses del gobierno y las empresas ucranianas en Washington.

En un Estado como Ucrania todo es servil, no sólo el gobierno. Las empresas privadas y las ONG que operan sobre el terreno no son más que las terminales de un centro único que tiene su cabeza en Washington. Es el caso de Nataliya Popovych, fundadora de la agencia de relaciones públicas One Philosophy, con sede en Kiev. Popovych trabajó con el Departamento de Estado de Estados Unidos y asesoró al antiguo Presidente ucraniano Petro Poroshenko. Es cofundadora y miembro del consejo de administración del Ukraine Crisis Media Center, un brazo propagandístico financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, la National Endowment for Democracy, la embajada de Estados Unidos en Kiev y la OTAN, entre otros (2).

Tanto las instituciones públicas como las empresas privadas, sean estadounidenses o ucranianas, han elaborado listados de fuentes periodísticas, que comprenden tanto las “buenas” como las “malas” referencias. Las informaciones que proceden de las primeras son infladas por ejércitos de bots, mientras que las que proceden de las segundas van a parar a la papelera de los bulos y las falsedades.

En la Guerra de Ucrania ha destacado StopFake, un tinglado con muy buenos padrinos: la National Endowment for Democracy, el Consejo Atlántico, los ministerios de Asuntos Exteriores checo y británico y la International Renaissance Foundation, financiada por la Open Society del omnipresente George Soros.

Pero Facebook ya había contratado a StopFake hace dos años para “frenar el flujo de propaganda rusa”. Todo el preparativo se desmoronó abajo cuando un periodista descubrió que StopFake mantenía vínculos estrechos con los neonazis (3).

Julia Petryk, directora de relaciones públicas de MacPaw, presentó una lista de medios de comunicación “de plena confianza” (4) recopilada por Tetiana Bronistka, que trabaja en la fiscalía ucraniana. La lista incluye fuentes en ruso e inglés, así como canales de Telegram calificados como “objetivos”. No obstante, no son independientes, ya que la mayoría están vinculados a gobiernos estadounidenses y europeos y a las típicas fundaciones de los magnates.

Veamos algunos ejemplos de los medios que los imperialistas tratan de promocionar como si fueran independientes:

Novaya Gazeta es un medio ruso vinculado a la National Endowment for Democracy y aparentemente financiada por ella
Meduza está financiado por el gobierno sueco, el letón, la Fundación OAK, el magnate petrolero Mijail Jodorkovski
Dozhd recibe el dinero de la Comisión Europea y la Fundación Sreda.
Holod Media es una filial de Meduza que ha sido aclamada por la CNN como “independiente” y h alamentado que Leningrado no fuera capturada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial
Current Time TV fue creado por Radio Free Europe/Radio Liberty, órganos de propaganda que, a su vez, fueron fundados por la CIA en colaboración con Voice of America
Censor está financiado por Yuri Butusov, antiguo asesor del Ministro de Defensa ucraniano. Su lema es “Derribar a Rusia”
200RF es una web del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania que dice publicar fotos y documentos de soldados rusos capturados y muertos en combate

Los canales de Telegram que aparecen en la lista son del tipo de Radio Svoboda, un órgano de propaganda fundado por la CIA Radio Free Europe/Radio Liberty, o Espresso TV, cuyo accionista mayoritario es la esposa del antiguo diputado ucraniano Mykola Knyazhytsky.

Uno de los proyectos más ambiciosos de intoxicación mediática es Russian Language News Exchange, que opera como Mediazona, una red de medios de comunicación rusos vendidos al imperialismo fundada en 2016 que opera en los países postsoviéticos. Desde su creación, se ha coordinado con medios de comunicación de Azerbaiyán, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Letonia, Moldavia, Rusia y Ucrania.

Entre los seis periodistas que lo dirigen están Andrey Lipsky, redactor jefe adjunto de Novaya Gazeta, y Yulia Fediv, directora general de Hromadske TV, una de las cadenas más vistas en Ucrania.

Los informes financieros de Hromadske muestran que está financiado por numerosos gobiernos y fundaciones, como la embajada de Estados Unidos en Ucrania, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca, la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo, el Fondo Europeo para la Democracia y Free Press Unlimited. El multimillonario Pierre Omidyar, del que ya hemos hablado en otra entrada, también ayudó a crearlo.

Recientemente, un comentarista de Hromadske exigió matar a los habitantes del Donbas, afirmando que es una región poblada por personas “superfluas” que “deben ser exterminadas”.

Aunque alardea de independencia, Russian Language News Exchange es un proyecto de Free Press Unlimited, financiado por el gobierno holandés y la Comisión Europea.

En la actualidad, comprende 14 medios de comunicación que actúan como “nodos”, publicando artículos en varios países entre sí.

El vídeo de presentación del sitio lo encabeza Maxim Eristavi, antiguo periodista de Radio Free Europe y fundador de Hromadske. En la actualidad dirige el Programa de Liderazgo del Milenio en la OTAN y el grupo de reflexión de la industria armamentística, el Atlantic Council.

El año pasado la red se amplió con el proyecto Colab Medios, creado a través del programa VIMES (Free Press Unlimited Viable Media for Empowered Societies) para la formación de periodistas y la difusión de determinados artículos.

El 4 de marzo, unos días después de la ofensiva rusa en Ucrania, se creó un nuevo proyecto llamado Media Lifeline Ukraine. Al día siguiente, Free Press Unlimited convocó una reunión de emergencia con los fundadores de Hromadske, Maxim Eristavi y Nataliya Gumenyuk. En la reunión se pidió que se recaudaran dos millones de euros para el proyecto. “Sólo con un apoyo externo continuado podrán los medios de comunicación locales seguir haciendo su trabajo”, confiesan en su página de presentación.

Unos días más tarde, Free Press Unlimited anunció una asociación para apoyar un nuevo proyecto conjunto de Reporteros Sin Fronteras (5) y su socio ucraniano, el Instituto de Información de Masas, llamado Centro de Libertad de Prensa de Lviv. El Instituto de Información de Masas está dirigido por la responsable de comunicación de USAID, Oksana Romaniuk, y financiado por USAID y el gobierno de Boris Johnson.

(1) https://telegra.ph/Kto-koordiniroval-i-napravlyal-antirossijskuyu-kampaniyu-v-SMI-i-socsetyah-Fakty-i-dokazatelstva-03-07
(2) https://www.provokemedia.com/latest/article/from-ukraine-with-love
(3) https://zaborona.com/ru/stopfake-i-faktcheking-v-facebook/
(4) https://macpaw.com/news/know-the-truth-about-Ukraine
(5) https://ifex.org/reporters-without-borders-and-the-institute-of-mass-information-open-lviv-press-freedom-center/

La OTAN ha subcontratado la propaganda de guerra a grandes empresas de relaciones públicas

Cada día las grandes cadenas de comunicación del mundo entero reproducen las mismas consignas con las mismas palabras porque la OTAN ha subcontratado la campaña de intoxicación con las mismas empresas de relaciones públicas.

El punto de partida ha sido sencillo y estaba preparado de antemano. Reproduce el mito de David (Ucrania) contra Goliat (Rusia). El pequeño se enfrenta a los abusos del grande, una lucha en la que no cabe dudar la toma de partido.

Para reforzar el mito de la “resistencia ucraniana”, Kiev ha producido un flujo constante de propaganda destinada a generar el apoyo público y oficial de los países occidentales. Esta campaña incluye guías lingüísticas, mensajes clave y cientos de carteles de propaganda, algunos de los cuales contienen imágenes fascistas e incluso elogian a dirigentes neonazis.

Detrás del esfuerzo de relaciones públicas de Ucrania hay un ejército de estrategas políticos extranjeros, grupos de presión de Washington y una red de medios de comunicación vinculados a los servicios de inteligencia.

La estrategia de propaganda de Ucrania le valió los elogios de un comandante de la OTAN que declaró al Washington Post: “Son realmente buenos en stratcom: medios de comunicación, operaciones de información y también operaciones psicológicas” (1).

El Washington Post reconoce que, aunque no pueden verificar de forma independiente gran parte de la información que Kiev está difundiendo sobre la evolución del campo de batalla, incluidas las cifras de bajas en ambos bandos, se trata, no obstante, de una estratagema muy eficaz”.

La clave del esfuerzo propagandístico es una legión internacional de empresas de relaciones públicas que trabajan directamente con el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano para librar la guerra de la información, que comenzó con la censura a los medios alternativos, que además de “prorrusos” difunden información falsa, es decir, que son pura propaganda.

Las empresas subcontratadas

La campaña fue lanzada por un anónimo que fundó una empresa de relaciones públicas con sede en Ucrania. “Desde la primera hora de la guerra, decidimos unirnos al Ministerio de Asuntos Exteriores para ayudarles a difundir las fuentes oficiales para mostrar la verdad”, dijo el anónimo. “Esta es una guerra híbrida: una mezcla de una lucha sangrienta con una enorme campaña de desinformación y falsificación dirigida por Rusia”, añadió (2).

Luego más de 150 empresas de relaciones públicas se sumaron al bombardeo propagandístico. El esfuerzo internacional está dirigido por Nicky Regazzoni, cofundador de la empresa de relaciones públicas PR Network, y Francis Ingham, un destacado consultor de relaciones públicas con estrechos vínculos con el gobierno británico.

Anteriormente Ingraham trabajó para el Partido Conservador británico, forma parte del consejo de estrategia y evaluación del departamento de comunicaciones del gobierno de Londres, es director ejecutivo de la Organización Internacional de Consultoría de Comunicaciones y dirige la asociación de comunicadores de gobiernos locales de Reino Unido, LG Comms.

“Hemos tenido el privilegio de ayudar a coordinar los esfuerzos para apoyar al gobierno ucraniano en los últimos días”, dijo Ingham a PRovoke Media (3). “Las agencias han ofrecido equipos enteros para apoyar a Kiev en la guerra de comunicaciones. Nuestro apoyo al Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania es inquebrantable y continuará mientras sea necesario”.

Con una personalidad ucraniana no identificada que se une a dos de las principales figuras de las relaciones públicas en el bombardeo propagandístico del gobierno de Kiev, el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano ha distribuido un expediente que contiene documentos instruyendo a las empresas de relaciones públicas de los “mensajes clave”, el lenguaje aprobado y las construcciones propagandísticas desacreditadas.

El expediente está gestionado por Yaroslav Turbil, descrito en su perfil de LinkedIn como “jefe de Ukraine.ua, el ecosistema digital ucraniano para las comunicaciones mundiales. Comunicación estratégica y marca país”. Turbil ha trabajado en múltiples organizaciones de la sociedad civil estrechamente vinculadas al gobierno de Estados Unidos y ha hecho prácticas en Internews, una organización vinculada a los servicios de inteligencia de Estados Unidos que opera con el pretexto de promover la libertad de prensa.

El ‘No a la Guerra’ es una consigna de la OTAN

Entre las construcciones propagandísticas distribuidas en el dossier se encuentra un vídeo sobre el incidente de la Isla de la Serpiente, que se demostró rápidamente que era falso, en el que los guardias fronterizos ucranianos estacionados en una pequeña isla fueron supuestamente asesinados después de decirle a un buque de guerra ruso que se acercaba y que les había instado a rendirse que “se fueran a la mierda”.

El presidente Zelensky celebró una rueda de prensa en la que anunció que concedería a los hombres la medalla de Héroes de Ucrania, mientras los principales medios de comunicación se hacían eco de la noticia. Sin embargo, los soldados supuestamente muertos fueron encontrados pronto sanos y salvos, demostrando que su posición heroica era una farsa.

Aunque se ha demostrado que la historia es falsa, el archivo contiene un vídeo de propaganda que la promociona.

Otro archivo está gestionado por la diseñadora gráfica ucraniana Dasha Podoltseva y contiene cientos de gráficos de propaganda enviados por artistas de Europa y Estados Unidos. Algunas presentan mensajes genéricos de “no a la guerra”, mientras que otras decenas de imágenes celebran “el fantasma de Kiev”, un heroico piloto ucraniano que también resulta ser inexistente, y el falso incidente de la “Isla de la Serpiente”.

Lo mismo cabe decir de otras ficciones, como el bombardeo de la maternidad o del teatro de Mariupol, ampliamente divulgados como “crímenes de guerra rusos” y ataques a la población civil en la que no ha aparecido ni un solo cadáver.

Muchas imágenes utilizan un lenguaje xenófobo y racista, y algunas elogian explícitamente a destacados neonazis ucranianos, como el líder del C14, Yevhen Karas, el paramilitar fascista Sector Derecho y el neonazi Batallón Azov.

Otras piden “batidos de Bandera”, en referencia a los cócteles Molotov que llevan el nombre del asesino de la OUN Stephan Bandera, que colaboró con la Alemania nazi en el asesinato masivo de polacos y otras minorías nacionales y religiosas durante la Segunda Guerra Mundial.

Otra imagen muestra un libro titulado “Enciclopedia de enfermedades incurables”, que incluye a países como Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte, Siria y Eritrea.

(1) https://www.washingtonpost.com/national-security/2022/03/16/ukraine-zelensky-information-war/
(2) https://www.prweek.com/article/1748159/global-pr-community-rallies-help-ukraine-government-comms
(3) https://www.provokemedia.com/latest/article/global-pr-industry-pledges-communications-support-for-ukraine

Propaganda de guerra, censura y rusofobia

Hace apenas un mes asistimos al enésimo ataque a la libertad de expresión y de información en “la demócrata Europa” con la prohibición de emisión de los medios de comunicación Russia Today y Sputnik, por el simple hecho de ser rusos. La prohibición a una escala tan grande de periódicos por ser de una determinada ideología o nacionalidad no se había dado en el marco de Europa desde hacía décadas, lo cual recuerda a épocas muy oscuras de nuestra historia.

El Estado español, con el resto de países de la UE y la OTAN, han corrido nuevamente a lamer las botas de los yankis, se han posicionado abiertamente con el Gobierno fascista ucraniano y, por lo tanto, pasan ahora a ser parte beligerante en esta guerra. Es por ello que han decidido cortar toda fuente de información que disienta mínimamente de la propaganda de guerra que fabrican ellos mismos y con la que nos bombardean constantemente. No pueden tolerar que se contraste mínimamente su discurso único.

No contentos con cercenar de raíz cualquier rescoldo de libertad de información o expresión que persistiera, se han propuesto infundirnos un odio irracional a los rusos, a todo lo que provenga de ellos y su cultura, así como a todo aquel que se atreva a no condenar la intervención militar en Ucrania.

Hace unas semanas la Universidad de Valencia “invitó” a todos los alumnos rusos a dejar la institución y regresar a su país de origen. Por su parte, la Universidad de Córdoba anunció que despedirá a aquellos profesores de procedencia rusa, cubana o iraní que no condenaran explícitamente la intervención en Ucrania por parte de Rusia. Mientras, en toda Europa se han cancelado masivamente en varias filmotecas películas del mundialmente reconocido cineasta Andrei Tarkovski. Obras del gran maestro de música clásica Tchaikovski, como “El lago de los cisnes” o “El Cascanueces” también han sido borradas de los programas operísticos del continente. La gira del Bolshoi ha sido cancelada. En todos los organismos y competiciones deportivas se ha expulsado a los rusos. Están a un paso de quemar libros de Dostoyevski y Tolstoi al más puro estilo del Tercer Reich. De hecho en Italia han suspendido un curso sobre el autor de «Crimen y castigo». Nos quieren ignorantes y ciegos para manipularnos mejor. El imperialismo y la incultura van de la mano.

La comunidad rusa en España denunció hace pocas semanas, igualmente, que sus ciudadanos se sentían señalados y amenazados. Muchos de ellos han recibido amenazas de muy diferente tipo por el simple hecho de ser rusos. Por si todo esto fuera poco, hay que remarcar que hay un periodista de nacionalidad española que lleva casi un mes incomunicado y encarcelado en Polonia, acusado de ser espía ruso. El “progresista” Gobierno español no ha movido un solo dedo para liberar a Pablo y traerlo de vuelta a su casa. Más bien al contrario, se ha dedicado a mandar a sus perros de presa del CNI a investigar a la familia del periodista, para indagar sobre sus opiniones en estos temas.

La situación que se está creando en el Estado español y en el resto de países alineados en la OTAN es más que preocupante. El blanqueamiento del fascismo ucraniano y el fomento de la rusofobia en absolutamente todos los medios de comunicación e instituciones es una constante. No solo se nos niega totalmente el derecho a informarnos, sino que se persigue a toda aquella persona que disienta de la propaganda de guerra otanista, corriendo grave peligro de censura e incluso cárcel.

Desde el Movimiento Antirrepresivo de Madrid queremos denunciar, una vez más, al Gobierno «progresista» y a la UE que han cercenado de raíz toda libertad de expresión, que están ayudando a fomentar la rusofobia y a blanquear descaradamente al Gobierno neonazi ucraniano.

Urge organizarse para frenar toda esta propaganda de guerra. Es nuestra obligación desenmascarar este lavado de cara del fascismo que se está dando en toda Europa y las medidas represivas contra la disidencia que se van a ir incrementando cada día más.

¡Por la libertad de información y expresión! ¡Contra la rusofobia!

Movimiento Antirrepresivo de Madrid, 23 de marzo del 2022

Youtube censura el documental de Oliver Stone ‘Ucrania en llamas’

Youtube ha censurado “Ucrania en llamas”, el documental de Oliver Stone. Como es natural, los monopolios tecnológicos se ponen al servicio de sus amos de la OTAN.

Stone ha pedido a los usuarios que descarguen el documental y la publiquen en todas partes. “Como titular de los derechos de autor, te lo ofrecemos a ti: todas las personas son ahora titulares de los derechos”.

El director estadounidense de cine no es nuevo en el cine político y documental. En “Ucrania en llamas” analiza lo que ha provocado la guerra, que no sólo son factores que tengan que ver con el presente, porque su gestación están muy vinculados a un sangriento pasado.

Entre las personas que Stone entrevista en su documental se encuentra el antiguo presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, Putin y también el antiguo ministro de Interior de Ucrania, Vitali Zajarchenko.

Antes de que se produjera la exhibición pública del documental, en la red y en no pocos medios aparecieron numerosas peticiones, orientadas por el propio gobierno golpista ucraniano, que reclamaban que el documental fuera prohibido, porque tergiversaba los hechos históricos, “pudiendo llegar a provocar desórdenes masivos en Ucrania”, según decían.

El filme, sin embargo, no es otra cosa que un relato histórico y, también, actual de que desde 1946 la Agencia Nacional de Inteligencia americana (ANI) estuvo colaborando estrechamente con organizaciones nacionalistas ucranianas en contra de la URSS, usándolas como instrumentos de contraespionaje, como prueban numerosos documentos hoy desclasificados por la propia CIA, que ponen en evidencia el sentido y la orientación de sus actividades

Stone cuenta con imágenes documentales cómo desde finales de 1941 los nacionalistas ucranianos exterminaron en la zona ocupada por el III Reich, entre 150.000 y 200.000 judíos.

Desde 2004 Ucrania se fue convirtiendo en una plataforma de agresión de la OTAN contra Rusia. A lo largo del documental muchas de las interrogantes que se nos plantea acerca de una Ucrania de cuya historia teníamos pocas noticias, se nos van paulatinamente despejando. Si desea conocer en qué han consistido realmente los motivos de litigio en ese punto caliente de la Europa de hoy, no deje de ver con atención este documental, que está accesible en el siguiente enlace:

https://odysee.com/@Bitraciumchannel:6/Ucrania-en-llamas,-un-documental-de-Oliver-Stone:e


Después de eliminar el documental, YouTube lo restableció posteriormente como consecuencia de las severas críticas recibidas. aunque está etiquetado como “solo para adultos”.

Una sensiblería de geometría variable

Una de las fotos que los medios han puesto en circulación para ilustrar los bombardeos rusos contra la población civil ucraniana es del año pasado y se tomó en Gaza.

Unos días antes, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano se había quejado al embajador israelí en Kiev de que “nos tratáis como a Gaza”.

Estaba presionando para que Israel condenara la invasión rusa. Son unos desagradecidos porque Zelensky había apoyado el bombardeo de Gaza de mayo del año pasado: “La única tragedia de Gaza era la que sufrían los israelíes”, dijo entonces.

En Occidente el tratamiento público, político y mediático, de la Guerra de Ucrania, repleto de sensiblería, es sucio e hipócrita. También tiene un origen racista, donde el sufrimiento humano no importa, sino sólo el pasaporte de las víctimas y los verdugos.

Hay países, como Israel, que gozan de inmunidad para cometer cualquier clase de crímenes, una patente de corso que está ligada al silencio, imprescindible para que los crímenes pasen desapercibidos: Yenín arrasada en 2000, el barrio de Al-Dahaya de Beirut en 2006 y la ciudad de Gaza durante los últimos quince años.

Una de las primeras decisiones de Zelensky al llegar a la Presidencia en 2019 fue retirar a Ucrania del Comité de la ONU que analiza los crímenes cometidos contra el pueblo palestino.

Israel no comete sus crímenes con una fecha de caducidad; su propia existencia se basa en el crimen y en el apoyo de esos países que ahora se rasgan las vestiduras con el mayor de los cinismos.

Se pueden poner otros ejemplos, además de Palestina, para ilustrar la doble moral de Occidente, que se ha creído en posesión de todas y cada de las virtudes de la humanidad, pero para ejemplo sirve un botón.

Veamos:

Sólo son bienvenidos a Europa los refugiados rubios y de piel blanca

La decisión de la Unión Europea de abrir las fronteras a los refugiados ucranianos no tiene precedentes. Desde 2015 esas mismas fronteras están cerradas para quienes proceden del norte de África.

Algunos políticos europeos ni siquiera se avergüenzan de mostrar públicamente su racismo, como hace el Primer Ministro búlgaro Kiril Petkov: los refugiados ucranianos “no son los refugiados a los que estamos acostumbrados… Estas personas son europeas. Esta gente es inteligente, tiene educación… No es la ola de refugiados a la que estamos acostumbrados, gente de la que no estábamos seguros de su identidad, gente con antecedentes poco claros, que incluso podrían haber sido terroristas”.

Se puede invadir Irak, pero no Ucrania

Los medios de comunicación occidentales no situan la decisión rusa de invadir Ucrania en el contexto de un análisis más amplio -y evidente- de cómo en 2003 cambiaron las reglas del juego internacional.

Los neonazis ucranianos son moderados

Si en la Guerra de Siria se inventaron un tipo especial de yihadistas, diferentes a los que hasta entonces habían sido considerados como “terroristas”, en Ucrania hay neonazis tolerables y asumibles porque hacen el trabajo sucio. Son de los “nuestros”. Se puede recurrir a ellos cuando se los necesita. Para ello basta cambiarles el nombre y recalificarlos simplemente como “ultras”.

Hasta ahora los medios seudoprogres alarmaban a la población con el auge de la “ultraderecha”, una plaga en la que aparecía toda Europa excepto Ucrania. El problema ha desaparecido por arte de magia. Ya no hay ultraderecha, ni tampoco auge.

El ataque ruso a la maternidad de Mariupol: un rodaje digno de Hollywood

Las autoridades ucranianas se inventaron otra falsedad monstruosa. Esta vez, culparon a las fuerzas armadas rusas de un ataque aéreo contra una maternidad en Mariupol. Volodymyr Zelensky acusó a Moscú de una “atrocidad”, que fue retomada por los medios de comunicación y los políticos occidentales. ¿Qué ocurrió realmente en la sala de maternidad número 1 de Mariupol y por qué el sistema de generación de noticias falsas de Ucrania se parece a lo que Occidente hizo en Siria?

El miércoles por la noche, aparecieron en los medios de comunicación ucranianos imágenes de la devastación tras un supuesto ataque aéreo contra un hospital de maternidad y un hospital infantil en Mariupol. Las mujeres y los niños resultaron heridos. Las autoridades de Mariupol declararon que 17 mujeres que estaban dando a luz y el personal médico resultaron heridos “como consecuencia del ataque aéreo”.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, acusó posteriormente a Rusia de ser responsable del ataque aéreo, calificándolo de atrocidad, y volvió a pedir a la comunidad internacional que cerrara los cielos de Ucrania. “Mariupol. Un impacto directo de las tropas rusas en un hospital de maternidad. Gente bajo los escombros, niños bajo los escombros, esto es una atrocidad. ¿Hasta cuándo será el mundo cómplice de ignorar el terror? ¡Cierren los cielos de Ucrania inmediatamente! ¡Detengan los asesinatos inmediatamente! Tienes el poder, pero parece que estás perdiendo tu humanidad”, escribió Zelensky en Twitter.

Un poco más tarde, Zelensky hizo otro llamamiento, acusando a Rusia de inhumanidad. “El hospital infantil, la maternidad… ¿Con qué amenazaron a la Federación Rusa? ¿Qué clase de país es la Federación Rusa que teme a los hospitales, a las maternidades y los destruye? ¿Había allí secuaces de Bandera? ¿Las mujeres embarazadas iban a disparar a Rostov? ¿Había alguien en la sala de maternidad que humillaba a los hablantes de ruso? ¿Qué fue la desnazificación del hospital? Todo lo que los ocupantes están haciendo en Mariupol va más allá de la atrocidad”, dijo el Presidente ucraniano.

Todos los medios de comunicación occidentales publicaron titulares condenando a Rusia. Por ejemplo, el Financial Times británico publicó un artículo en el que se refería a la “atrocidad” de las tropas rusas en Ucrania. Y The Times dijo que Rusia “apuntaba a madres y niños ucranianos”.

El primer ministro británico, Boris Johnson, prometió ayudar a proteger a Ucrania de los ataques aéreos y hacer que Rusia rinda cuentas “por sus horribles crímenes”. El Secretario General de la ONU, António Guterres, también condenó “el ataque a un hospital en Mariopol”.

El primer enviado adjunto de Rusia a la ONU, Dmitriy Polyanskiy, reaccionó. “Así es como nacen las noticias falsas. En nuestra declaración del 7 de marzo, advertimos que el hospital había sido convertido en una instalación militar por los radicales. Es muy preocupante que la ONU difunda esta información sin comprobarla”, dijo Polyanskiy a RIA Novosti.

Recordamos que en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU del 7 de marzo, el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasily Nebenzya, dijo que, según los informes de los residentes de Mariupol, las fuerzas armadas ucranianas, “después de expulsar a todo el personal del Hospital número 1 de Mariupol, establecieron allí una posición de fuego”.

Al mismo tiempo, los canales de Telegram rusos y ucranianos denunciaron el incidente. Por ejemplo, el autor del canal “War on Fakes” informa de que la maternidad no funciona desde el inicio de la operación especial de Rusia en Ucrania y que los médicos fueron dispersados por militantes del regimiento nacionalista Azov, prohibido en Rusia. El martes, en una entrevista con Lenta.ru, el hijo de una empleada del hospital de maternidad dijo que “en los últimos días de febrero, personas uniformadas llegaron al hospital de maternidad donde trabaja su madre, dispersaron al personal de la organización e instalaron puestos de tiro en el edificio”.

Esta información está confirmada por las imágenes publicadas por los canales ucranianos de Telegram desde el interior de la maternidad tras el bombardeo: se puede ver el mobiliario destruido y los cristales rotos, pero no hay cadáveres. Según el autor del canal, “si hubiera habido mujeres y niños en el interior, las brutales imágenes seguramente ya habrían dado la vuelta al mundo”. También cita fotos y vídeos relevantes.

A su vez, el canal de Telegram “Unofficial Bezsonov” señaló que “desde el comienzo de la operación militar rusa en Ucrania, este hospital de maternidad en Mariupol ha sido ocupado por dos compañías de la 36 Brigada de Marines”. “Muestran a dos mujeres embarazadas y a una mujer con bata blanca. Habría docenas de cadáveres allí”, escribió. Además, el canal Telegram Signal habría descubierto a la niña que los fotógrafos filmaron en las ruinas de una maternidad en Mariupol. Se parece a la popular modelo y bloguera de belleza Marianna Podgurska.

“La joven está efectivamente embarazada, pero es imposible que haya venido a dar a luz en una maternidad ocupada desde hace tiempo por los neonazis de Azov. Le dieron un ajuar, la maquillaron y la trajeron bajo las cámaras. Las “exclusivas” se confiaron al famoso fotógrafo Evgeny Maloletka, que ahora colabora estrechamente con las agencias de noticias occidentales y para Associated Press”, dicen los analistas. Sin embargo, los medios de comunicación social no descartan la posibilidad de que la chica haya sido llevada a la fuerza al lugar de los hechos.

Le recordamos que el periódico Vzglyad ha desmontado anteriormente la provocación de Ucrania en la central nuclear de Zaporizhzhya, en Energodar, que es la más grande de Europa. El 4 de marzo, los medios de comunicación ucranianos informaron de un incendio en el territorio de la planta, publicando imágenes de una cámara de circuito cerrado de televisión que mostraban el humo elevándose por encima de los edificios en el territorio de la planta. Se informó de la amenaza de una explosión nuclear diez veces mayor que el desastre de Chernóbil. Sin embargo, el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania (SES) desmintió posteriormente las informaciones sobre un incendio en la planta. Resultó que el fuego se había iniciado en un edificio de entrenamiento cercano.

Unos días antes, el periódico Vzglyad desmintió una noticia falsa aparecida en los medios de comunicación occidentales y ucranianos sobre un supuesto ataque de las fuerzas armadas rusas en el centro de Jarkov. Anteriormente, Moscú ya había desmentido un mito similar sobre el “aterrizaje de un misil ruso” en un edificio residencial de Kiev.

“El equipo de Zelensky ha estado produciendo y difundiendo falsificaciones desde los primeros días de la operación especial rusa, con el apoyo inquebrantable de Occidente, desde el primer ministro británico Johnson hasta el periódico más insignificante. Además, no sólo los medios de comunicación, los analistas políticos y el propio Zelensky, sino también su esposa, están involucrados en este asunto en Ucrania”, señala Vladimir Kornilov, director del Centro de Estudios Euroasiáticos.

Según él, el otro día Olena Zelenskiy publicó fotos de niños supuestamente asesinados durante una “agresión rusa”. Al hacerlo, varias de las fotos describen con precisión la tragedia ocurrida cuando los cazas de “terodefensa” de Kiev derribaron un jeep con una familia numerosa, confundiéndolo con un “grupo de sabotaje ruso”.

“Es interesante señalar que unas horas antes del ataque a la maternidad de Mariupol, el propio Zelensky dijo que no había agua ni electricidad en la ciudad, y que todas las instalaciones médicas estaban cerradas y evacuadas. Al mismo tiempo, se sabía de antemano que el cuartel general del Frente Nacional Ucraniano se encontraba en el hospital de maternidad”, dijo el interlocutor.

El experto recordó que lo mismo ocurrió con el supuesto “uso de armas químicas por parte de las tropas de Assad en Douma”. “Primero, todos los políticos y medios de comunicación occidentales difundieron el mensaje y se indignaron, y luego se callaron cuando el niño que había sido utilizado en todas las portadas como ‘avatar’ de las víctimas del atentado reveló el caso”, subrayó el analista.

El analista político expresó su esperanza de que, cuando las tropas rusas liberen Mariupol, se realicen varias entrevistas con los participantes en la “sesión de fotos” cerca del hospital de maternidad, y el mundo sepa la verdad. “Sin embargo, Occidente no se dará cuenta. El mismo Johnson, para quien todo está claro, no quiere ir en contra de la corriente, por lo que reacciona a las falsificaciones ucranianas como es debido”, subrayó Kornilov.

El experto añadió que las plataformas internacionales, incluida La Haya, tampoco investigarían las falsificaciones ucranianas. “Cuántas falsificaciones ha hecho Occidente en Siria, en Donbas y ahora en Ucrania, no recuerdo ni una sola refutación, y mucho menos una disculpa, ni de Washington, ni de Bruselas, ni de Kiev”, dijo el analista. Maxim Grigoryev, director de la Fundación de Investigación sobre la Democracia y miembro de la Cámara Pública Rusa, está de acuerdo.

Las falsificaciones actuales en Ucrania están hechas exactamente según el modelo sirio. Hemos estudiado seriamente este problema y lo hemos descrito en nuestro libro “The White Helmets: Facilitators of Terrorism and Sources of Disinformation”. Hoy vemos los mismos patrones, los mismos millones de dólares gastados en traer gente, en filmar, en materiales y su distribución”, dijo.

El analista político añadió que, en cuanto “el contenido está listo”, lo difunden los medios de comunicación occidentales, las organizaciones públicas y los políticos. “Ya está claro que ni Zelensky ni otras autoridades y organismos ucranianos serán responsables de la distribución de falsificaciones, ni de los disparos a personas que intentaban salir de Mariupol y otras ciudades”, señaló el interlocutor.

“Hemos recibido datos sobre las acciones maliciosas de la parte ucraniana y de Occidente al difundir información falsa incluso antes del hospital de Mariupol. Tras los incidentes de Zaporizhzhya y Chernóbil, la comunidad internacional y Zelensky empezaron a hablar de repente de un “peligro”. A pesar de que todos los expertos pertinentes, el OIEA y el Ministerio de Defensa ruso afirmaron claramente que la situación en las instalaciones era normal. Así que Zelensky se convirtió en el principal generador de falsedades en Ucrania”, concluye el analista.

—https://vz.ru/world/2022/3/10/1147840.html

Los villanos veraces

En la pelea de gallos última entre Pablo Casado, presidente del PP, e Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad madrileña, se demuestra que, para acercarse un mínimo a la verdad de las cosas, hay que detenerse y fijarse en los testimonios de los villanos, de los «malos» de esta película.

Cuando se trata de las élites, el procedimiento jurídico administrativo español se vuelve exquisitamente formalista para eludir los quids de la cuestión, los meollos, los busilis. Un
hermano de Ayuso es acusado de llevarse una cuantiosa «mordida» por una adjudicación hecha por la presidenta a un amigo de ambos hermanos para la venta de unas mascarillas en plena pandemia. Se dice que el chanchullo es «legal», pero no se dice nada sobre qué hay de cierto acerca de la desorbitante comisión cobrada.

Los fontaneros del aparato político del PP, al servicio de Casado, contratan a unos detectives para que investiguen esa comisión descubriendo el chollo del hermanísimo de su hermana Ayuso. Una Ayuso que finge escandalizarse por haber sido «espiada» por su propio partido, esto es, por la forma seguida para revelar sus maniobras fraudulentas obviando el fondo de la cuestión, esto es, dilucidar la verdad, responder a si es verdad o no lo que dicen los villanos.

Ya sabemos que detrás están las ambiciones políticas de estos personajillos y otros intereses, pero ahora se trata de una corruptela destapada entre ellos mismos. De zancadillas entre correligionarios que ahora se tiran a degüello.

Es como cuando Amedo, gran villano de los GAL, empezó a soltar verdades cuando un (bi)ministro, Belloch, le cortó el grifo de la guita de la guerra sucia a los esbirros. Sólo un rencoroso Amedo decía la verdad, al menos parte de ella, mientras mentían quienes hasta un minuto antes le pagaban la soldada.

Lo mismo pasa cuando un Bárcenas, que se siente traicionado por los suyos, empieza a «largar» verdades sobre las corrupciones del «caso Gurtel». aunque pronto calló.

O, para acabar, las verdades del comisario Villarejo, otro villano, que sólo cuando se ve apurado, empieza a «recordar» episodios de las cloacas del Estado. En los comienzos de la «transición» también se dieron casos de villanos que contaban «la verdad».

La conclusión que sacamos de tanta molicie y putrefacción es que, en este sistema podrido y purulento, donde hay que andar con una pinza en la nariz (y una mascarilla en la boca), sólo se puede hacer caso a los villanos. Los politiqueros, los jueces, policías, falsimedia, mienten.

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