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Categoría: Estrategia (página 92 de 151)

Ucrania secuestra a su propia población para meterla en la picadora de carne

El ejército y la policía ucranianos secuestran en la calle y en las viviendas a hombres de todas las edades para llevarlas a la picadora de carne. En Dnipropetrovsk han llegado a detener a hombres en las entradas de las estaciones de metro durante las alertas antiaéreas.

El Estado Mayor del ejército ucraninano ha acordado con la Oficina Presidencial distribuir cartuchos de fogueo para la movilización a los automovilistas en los puestos de control de la policía.

Los ucranianos han dejado de acudir a las inglesias, donde tanbién se han producido secuestros de feligreses para llevarlos al frente a la fuerza.

La movilización se ha vuelto implacable, ya que el Estado Mayor ha aumentado sus planes para llegar hasta las 200.000 hombres.

Los países de la OTAN van a enviar a Ucrania carros de combate y otros equipos militares a cambio de Kiev intente una ofensiva en primavera.

El objetivo no es crear dos nuevos batallones de tanques, sino formar un cuerpo de ataque mecanizado capaz de romper la línea del frente y penetrar profundamente en el territorio controlado por Rusia.

El nuevo cuerpo de ataque tendrá unos 60.000 hombres y 250 carros de combate. Como Ucrania no puede lograrlo, los equipos occidentales serán operados por tripulaciones de la OTAN. No hay tiempo ni recursos para formar a las tripulaciones ucranianas.

Los secuestros en las calles de las ciudades ucranianas no pueden servir para operar los nuevos tanques que la OTAN quiere enviar. Están destinados a las brigadas de defensa territorial, que emprenderán la primera oleada de ataques. Son la carne de cañón.

Sin su sacrificio ni siquiera podrán emprender la nueva ofensiva. Según el plan, tras ellos llegarán los especialistas de la OTAN para golpear a la agrupación de tropas rusas en el Donbas e irrumpir en Crimea.

Las brigadas de defensa territorial y las brigadas de infantería motorizada formadas con los movilizados atravesarán primero las defensas rusas. En el que improbable caso de que lograran hacerlo sería, obviamente, a costa de pérdidas colosales.

A continuación llegarán los restos de las brigadas de tanques del ejército ucraniano, armadas con vehículos de la era soviética. Están destinados a chocar con las defensas rusas y sus unidades móviles.

Si tienen éxito, allanarán el camino para que los nuevos cuerpos mecanizados, equipados con las nuevas armas occidentales, rompan las líneas rusas.

El ataque irá acompañado de ofensivas de distracción en otras direcciones para impedir el redespliegue de las reservas rusas.

Al final, la OTAN busca implementar uno de los dos escenarios, o bien llegar a Crimea (y quizá penetrar en la península), o cortar al Donbas de Rusia, como se planeó en 2014, es decir, destruir una de las dos agrupaciones del ejército ruso.

El ‘dios de la guerra’ ha caído (los Himars son un trofeo en las vitrinas del ejército ruso)

Los bots de la OTAN inundan las redes sociales cantando alabanzas a los tanques que la OTAN va a enviar a Ucrania, que son la octava maravilla del mundo. Ya lo hicieron antes con los Himars, otra joya de la artillería occidental ensalzada hasta el aburrimiento por los tertulianos de la radio y la televisión.

Himars son las iniciales de “High Mobility Artillery Rocket System” o sistema de artillería de misiles de alta movilidad. Tienen troneras para disparar hasta seis misiles casi simultáneamente.

Los traficantes de armas que los venden, Lockheed Martin, los calificaron de “temibles” y, desde luego, Rusia no es capaz de fabricar nada parecido. Newsweek dijo que eran el “dios de la guerra” (1). Según la BBC, los Himars estaban destinados a cambiar el curso de la Guerra de Ucrania. “Se han convertido en un símbolo de la vulnerabilidad rusa”, decían (2).

Ahora el ejército ruso ha logrado derribar varios misiles disparados por los sistemas Himars y capturar su sistema de control (3). A juzgar por el estado visual, la unidad de control del misil no ha resultado dañada, lo que permitirá estudiar sus capacidades y desarrollar una solución para contrarrestar mejor los ataques con este tipo de sistemas de guiado.

En las fotos que ha presentado el ejército ruso se puede ver la unidad de control del misil M30\M31, capturado como trofeo. El bloque no ha sido dañado en absoluto.

Es difícil adivinar qué tipo de información revelará dicha unidad de control, aunque es obvio que es un sistema de guiado de misiles a través de protocolos especiales de satélites militares y GPS.

Hasta la fecha el ejército ucraniano sigue utilizando sistemas Himars para lanzar ataques, pero su eficacia ha disminuido muy rápidamente desde que llegaron a los campos de batalla. No son la panacea que habían prometido a los ucranianos.

(1) https://www.newsweek.com/himars-form-nato-shield-against-russia-baltics-depth-analysis-1759659
(2) https://www.aljazeera.com/news/2022/7/26/the-russians-have-nothing-equivalent-how-himars-help-ukraine
(3) http://avia-pro.fr/news/rossiyskie-voennye-zahvatili-sistemu-upravleniya-raketami-himars

¿Le interesa a Estados Unidos la prolongación de la Guerra de Ucrania?

La Rand Corporation ha elaborado un informe para identificar las diversas áreas en las que Estados Unidos puede obtener un beneficio de su pugna con Rusia y China (*). Sobre todo, busca las vulnerabilidades económicas, políticas y militares de Rusia, incluidas las opciones aéreas y espaciales, marítimas y terrestres.

La Rand Corporation es un instituto de investigación financiado por el gobierno de Washington y la industria de guerra. Fundada poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, trabaja principalmente para el Pentágono en la elaboración de estrategias.

No hace falta recordar que el informe está redactado en el contexto de la Guerra de Ucrania y ninguno de los escenarios que estudia la Rand contempla la posibilidad de que Rusia sea derrotada. Estados Unidos debe suministrar “ayuda letal” a Ucrania, pero debe impedir tanto la escalada militar como la prolongación de la guerra.

En el caso contrario, si la guerra se prolongara, Estados Unidos debería “tomar medidas que hagan más probable un eventual final negociado del conflicto”. Para ello tiene dos opciones, que son compatibles. Puede presionar a Ucrania a negociar y aceptar un mal resultado amenazando con dejar de financiar la guerra y, por el otro lado, puede presionar a Rusia para que inicie negociaciones ofreciéndole un alivio sustancial de las sanciones económicas.

A Estados Unidos no le interesa la prolongación de la guerra porque puede distraerle de “sus otras prioridades internacionales”, en particular la pugna con China, que “seguirá siendo limitada mientras la guerra [de Ucrania] absorba el tiempo político y los recursos militares de los altos cargos estadounidenses”.

A largo plazo a Washington le interesa que Rusia no se subordine completamente a Pekín y la prolongación de la Guerra de Ucrania aumentaría la dependencia de Moscú respecto de China, lo cual beneficia al país asiático en su lucha con Estados Unidos.

Lo interesante del informe de la Rand es que no se trata del primer llamamiento a iniciar negociaciones para poner fin a la guerra. El anterior procedió del Jefe del Estado Mayor estadounidense, Mark Milley, y el hecho de que lo hiciera públicamente es una señal de que había perdido el debate interno en la Casa Blanca.

Es muy posible que su fracaso le condujera a pedir a la Rand que apoyara su propuesta con más argumentos. Si esta hipótesis es correcta, entonces en la Casa Blanca hay dos posturas enfrentadas. La de Milley y la Rand está enfrentada a la del consejero de Seguridad Nacional Jake Sullivan, el secretario de Estado Anthony Blinken y su adjunta Victoria Nuland, que son los principales artífices de la guerra contra Rusia.

La conclusión es bastante obvia, aunque parece una paradoja: en la medida en que Rusia avance en los campos de batalla y en la medida en que guerra se prolongue, la paz estará más cerca.

Es lo contrario de una opinión bastante extendida, según la cual a Estadas Unidos le interesa prolongar la guerra para “desgastar” a Rusia. Es probable que hayan caído en la cuenta de que no está ocurriendo eso, sino todo lo contrario, de que lo que se “desgastan” son sus promotores: Estados Unidos y sus socios de la OTAN.

(*) https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/perspectives/PEA2500/PEA2510-1/RAND_PEA2510-1.pdf

La carrera de armamentos no existe: Estados Unidos siempre va muy por delante

Antes de la Guerra de Ucrania, en 2021, se superó la barrera de los 2.000 millones de dólares de gasto militar por primera vez en la historia de la humanidad. Por lo tanto, es un tópico volver a repetir que en todo el mundo el gasto militar sigue superando todas las cotas anteriores.

Pero no lo es constatar la desproporción abismal entre lo que gasta Estados Unidos, por un lado, seguido también por el resto de los países miembros de la OTAN, y, por otro, lo que gastan los demás países del mundo. En consecuencia, la carrera de armamentos no existe; no hay tal “carrera” porque uno de los corredores siempre va por delante.

La diferencia entre lo que Estados Unidos gasta y lo que gastan sus competidores más cercanos siempre ha sido abismal. Según el Instituto de Estocolmo para la Investigación de la Paz (Sipri), el gasto militar de Estados Unidos en 2021 supuso el 41 por cien del gasto militar total en el mundo (1).

El competidor más cercano de Estados Unidos, es decir, el segundo país que más dinero gasta en armamento, es China, con la diferencia de que en 2021 “sólo” gastó 293.000 millones de dólares, es decir, menos de la mitad que Estados Unidos.

Rusia es un pariente pobre, con La carrera de armamentos no existe: Estados Unidos siempre va muy por delante “sólo” 69.500 millones de dólares gastados en armas.

La cantidad total de todo tipo de armamento que se habría fabricado y vendido en 2021, así como la forma en que se distribuiría (2). Según estos otros datos, Estados Unidos seguiría estando a la cabeza, muy por delante del resto del mundo, en cuanto a todos los diferentes tipos de armamento fabricados por empresas estadounidenses y vendidos al gobierno estadounidense, entre otros; estos datos también incluirían todas las ventas de armas a escala mundial.

El 40 por cien de las mayores empresas de armamento del mundo son estadounidenses. Las 5 primeras son también estadounidenses, por tamaño: Lockheed Martin, seguido de Raytheon Technologies, Boeing, Northrop Grumman y General Dynamics.

El 51 por cien de todas las armas vendidas en 2021 procedían de Estados Unidos y fueron fabricadas por empresas estadounidenses, frente al 18 por cien de China y sólo el 3 por cien de Rusia.

Si a todas las armas fabricadas por empresas estadounidenses se añaden las que también han sido fabricadas por empresas europeas, que operan en países miembros de la OTAN, así como las procedentes de Israel, así como de Japón y Corea del Sur, se obtiene una proporción del 75 por cien.

En otras palabras, el 75 por cien del valor de todas las armas vendidas en 2021 procedía de Estados Unidos o de sus aliados incondicionales.

Cualquier discurso de paz que no incluya, al mismo tiempo, un llamamiento concreto al desarme de Estados Unidos, en primer lugar, junto con la disolución de la OTAN, es falaz.

(1) https://sipri.org/media/press-release/2022/world-military-expenditure-passes-2-trillion-first-time
(2) https://sipri.org/media/press-release/2022/arms-sales-sipri-top-100-arms-companies-grow-despite-supply-chain-challenges

El curso de la Guerra de Ucrania no depende de los tanques

La entrega de los tanques Leopard a Ucrania es más política que militar. No se trata sólo de someter a Alemania, una vez más, sino de forzar a Ucrania a que pase a la ofensiva.

En un discurso ante el Parlamento británico, el Secretario de Defensa, Ben Wallace, ha asegurado que la entrega de los nuevos tanques “significa que pueden pasar de resistir a expulsar a las fuerzas rusas del suelo ucraniano”.

Es imposible. Pero aún en el caso de que el ejército ucraniano pudiera pasar al ataque en algún sector del frente, tendría que sacrificar las reservas que pudiera reunir. Los ataques resultarían infructuosos contra un oponente ruso que es muy diferente del que Ucrania tuvo que afrontar en septiembre y octubre del año pasado.

Entonces, un ejército ucraniano reforzado por decenas de miles de millones de dólares en equipamiento, adiestramiento y apoyo operativo de la OTAN, fue capaz de aprovecharse de unas fuerzas rusas escasas, incapaces de sostener los territorios que había logrado en Jarkov y Jerson y con muchas porosidades en varios sectores de la línea de contacto.

En la actualidad, la situación del ejército ruso en Ucrania dista mucho de lo que era en otoño del año pasado. Tras la movilización de 300.000 reservistas en septiembre, Rusia ha consolidado la línea del frente, asumiendo posiciones más densas y, por lo tanto, más defendibles. También ha reforzado sus fuerzas con unos 80.000 soldados, lo que le ha permitido mantener operaciones ofensivas frente a Donetsk.

Rusia ha establecido posiciones diseñadas para derrotar un ataque concertado de la OTAN y con suficiente apoyo de artillería.

El propio general Zaluzhnyi ha reconocido que Ucrania no dispone de fuerzas suficientes para una ofensiva. Incluso si fuera capaz de concentrar en un mismo lugar y al mismo tiempo a las tres brigadas de hombres y material que se están preparando tras la reunión de Ramstein, los aproximadamente 20.000 efectivos no serían capaces de romper las posiciones defensivas rusas en ningún lugar del frente.

En los frentes de Ucrania no ha habido batallas de tanques, como en Kursk, durante la Segunda Guerra Mundial. El curso de la guerra no depende de los Leopard, Abrams o Challenger, ni de la cantidad ni de la calidad de los que envíen.

En el Tiergarten de Berlín hay un monumento a los soldados soviéticos caídos en la desnazificación de Alemania. Son dos tanques soviéticos T-34 de la Segunda Guerra Mundial.

Un diputado alemán del partido reaccionario AfD (Alternativa para Alemania), Petr Bystron, lo ha recordado en el Bundestag. “Históricamente a los tanques alemanes no les ha ido bien contra los tanques rusos en suelo ucraniano”, les dijo a sus colegas. “Sus abuelos intentaron hacer lo mismo, junto con [los nazis ucranianos] Melnik, Bandera y sus partidarios”.

“El resultado fue un inmenso sufrimiento, millones de bajas en ambos bandos y, finalmente, los tanques rusos vinieron aquí, a Berlín. Dos de esos tanques permanecen expuestos permanentemente en las cercanías, y hay que tenerlo presente cuando se pasa junto a ellos cada mañana”, dijo Bystron.

Hasta los fascistas lo saben: hay muchos monumentos a los tanques soviéticos de la Segunda Guerra Mundial, pero no hay ninguno a los tanques alemanes.

Del sabotaje del Nord Stream al sabotaje de toda la economía alemana

Si bien Rusia está en primer plano en la mira de Washington, la estrategia apunta igualmente a domesticar a los países occidentales y especialmente a Alemania, que es la piedra angular del contrapeso económico europeo y sobre todo una pesadilla para Washington por su asociación con Rusia.

El sabotaje del Nord Stream, que afecta a los intereses germano-rusos, es un ejemplo de ese doble objetivo de los imperialistas. Esta misma semana el director de gasoducto, el alemán Matthias Warnig, ha confirmado que el responsable de la voladura fue “uno de los países de la OTAN”, en referencia a Reino Unido.

Un reciente estudio del Instituto Alemán de Economía sobre los daños colaterales de la guerra asegura que para Alemania el coste de la Guerra de Ucrania será de un 4,5 por cien del PIB.

La pérdida colectiva para la economía del país entre 2020 y 2023 se estima en casi 600.000 millones de dólares. La Guerra de Ucrania costará a la mayor economía de Europa 175.000 millones de euros este año, lo que equivale a 2.000 euros per cápita.

El estallido de las hostilidades en Ucrania coincidió con una situación económica ya difícil en Alemania a causa de la pandemia. El banco federal de desarrollo del país, KfW, ya advirtió de una amenaza para la prosperidad en Alemania debido a la falta de trabajadores cualificados y al insuficiente crecimiento de la productividad.

En 2020 Alemania registró una pérdida de PIB de unos 175.000 millones de euros, otros 125.000 millones de euros en 2021 y casi 120.000 millones de euros el año pasado.

La situación de la economía seguirá siendo crítica en los próximos meses, lo que dificultará el crecimiento. La incertidumbre en el sector energético, la escalada de los precios de la energía y otras materias primas, y la consiguiente restricción de la inversión, seguirán provocando vientos en contra para la economía del país.

El ejército ruso pasa a la ofensiva también en el frente sur del Donbas

El éxito del ejército ruso en el frente norte del Donbas, en Bajmut, ha obligado a los ucranianos a reforzarlo, dejando desguarnecidos otros sectores. Aprovechando la situación, los rusos han pasado a acciones ofensivas de menor envergadura en cinco direcciones tácticas desde el frente sur del Donbas para consolidar sus posiciones. Estos ataques tienen como objetivo interrumpir las vías de comunicación que aprovisionan a las tropas ucranianas.

Avdiivka es una ciudad situada en la periferia noroccidental de Donetsk. Los rusos han intentado sin éxito conquistarla mediante ataques frontales. El martes atacaron por el sur y ocuparon la aldea de Pervomaske. Desde allí avanzarán hacia el norte, asaltando las fortificaciones de Semenivka, para rodear la ciudad de Avdiivka.

Otra ciudad ucraniana bien fortificada es Krasnohorivka, situada al sur de Avdiivka. El desarrollo de la ofensiva rusa en Avdiivka permitirá envolver desde el norte el flanco de la defensa ucraniana en la ciudad. Al mismo tiempo, el ejército ruso tiene vía libre hacia el oeste, hacia la ciudad de Kurajiva.

Marinka, al sur de Krasnohorivka, está a punto de ser ocupada totalmente por los rusos. La ciudad es importante por la autopista H15 a través de la cual se abastecen los ucranianos. El posterior asalto a las fortificaciones al norte de Marinka conducirá al cerco de Krasnohorivka.

Al sur de Marinka, los rusos alcanzaron la línea de la aldea de Pobeda, donde los ucranianos mantenían un fortín. Un posible asalto a ese punto fuerte, coordinado con la ruptura de las defensas ucranianas en Novomykhailovka por parte de las tropas rusas, cortaría otra ruta de suministro, la carretera de Novomyjailivka a Katerinivka.

La acción ofensiva más interesante de los rusos se llevó a cabo en Ugledar. Las tropas rusas avanzaron hacia una zona residencial del sur de la ciudad, donde se encontraron con una fuerte resistencia del ejército ucraniano.

Como resultado, los rusos inmovilizaron a las principales fuerzas ucranianas al sur y abrieron otras dos direcciones de ataque, al oeste y al este de la ciudad, para rodearla. Desde Ugledar parte una carretera de circunvalación hacia Katerinivka, Novomikhailovsky y Mariinka, por la que el mando ucraniano traslada tropas hacia otros sectores del frente.

La carga de la caballería ligera

Alemania ha cedido a las presiones de la OTAN. El canciller Scholz ha cambiado su postura sobre el envío de tanques Leopard a Ucrania. La reunión del viernes en Ramstein le valió una nueva salva de críticas de sus socios. Como en 1941, Alemania volverá a tener sus tanques en los campos de batalla de Ucrania.

Aunque sea a regañadientes, un pais casi desmilitarizado, como Alemania, se ha convertido en su contrario, dentro de una guerra que va en contra de sus propios intereses. El gobierno de Scholz se había opuesto inicialmente a la entrega de vehículos de combate de infantería Marder.

Durante el año pasado Ucrania estuvo presionando sobre Berlín, junto con Estados Unidos, Reino Unido y Polonia. En septiembre Scholz siguió rechazando la entrega de carros de combate occidentales a Ucrania.

Los recientes éxitos militares de Rusia han causado una creciente preocupación en las capitales occidentales. Los medios de comunicación hablan cada vez más de la proximidad de otro “momento crítico” en los combates. En un viaje a Ucrania el asesor de Biden dijo el pasado mes noviembre que el momento era “crítico” para Ucrania.

En una entrada anterior dijimos que Kiev necesitaba unos 100 tanques occidentales para montar una ofensiva a gran escala. Ya no lo tienen tan claro. El medio noruego TV2 recuerda que el Estado Mayor ucraniano ha calculado que se necesitan al menos 300 tanques para llevar a cabo con éxito una contraofensiva contra las fuerzas rusas.

Dicha contraofensiva no se va a producir, ni con 100, ni con 300, ni con 3.000 tanques.

Estados Unidos asume el control directo del gobierno y el ejército ucraniano

Como en Vietnam, Estados Unidos ha acabado asumiendo el control directo del gobierno y el ejército ucraniano, y empieza por limpiar la casa. Primero un “accidente” de helicóptero acabó con la cúpula del Ministerio de Interior. Luego se marchó Oleksii Arestovych y ayer se produjo una marejada de relevos en el gobierno.

Han sido destituidos varios viceministros y gobernadores provinciales. El viceministro de Defensa, Vyacheslav Shapovalov, ha dimitido tras conocerse que supervisó la compra de suministros militares a precios inflados a una empresa relativamente desconocida. El departamento lo calificó de “error técnico”.

El propio ministro de Defensa, Oleksii Reznikov, ha sido objeto de escrutinio por la misma razón.

Otros altos cargos también han sido destituidos, entre ellos el fiscal general adjunto, Oleskiy Symonenko, el viceministro de Desarrollo de Comunidades y Territorios, Ivan Lukerya, el viceministro de Desarrollo de Comunidades y Territorios, Vyacheslav Negoda, el viceministro de Política Social, Vitaliy Muzychenko, y los gobernadores provinciales de Dnipropetrovsk, Zaporiya, Kiev, Sumy y Jerson.

No son casos de corrupción. Estados Unidos se dirige hacia una escalada militar, deshaciéndose de los viejos y poco fiables lacayos ucranianos y sustituyéndolos por otros más predispuestos a hacer lo que les digan y, sobre todo, a hacer un mejor uso de las ingentes cantidades de material, militar y civil, que llega a Ucrania.

Un comunicado oficial del Ministerio de Defensa afirma que la salida del viceministro del departamento Shapovalov “preservará la confianza de la sociedad y de los socios internacionales y garantizará la objetividad” de los esfuerzos por esclarecer la corrupción.

El gobierno y el ejército ucraniano son un mercadillo de ocasión. En noviembre el gobernador de la provincia de Dnipropetrovsk, Valentin Reznichenko, fue acusado por varios medios de comunicación de adjudicar contratos de reparación de carreteras por valor de decenas de millones de euros a un grupo cofundado por su novia, que trabaja como preparadora física.

Este gobernador y sus colegas de las regiones de Sumy, Jerson y Zaporiya están siendo investigados judicialmente, mientras que la destitución de Oleksii Kuleba está relacionada con su próximo nombramiento para la administración presidencial.

El Viceministro de Infraestructuras, Vassyl Lozynsky, aceptó un soborno de 400.000 dólares para “facilitar” la compra de generadores a precios inflados, mientras el país se enfrenta a cortes de electricidad generalizados causados por los ataques rusos contra infraestructuras energéticas.

Un alto asesor de Zelensky, el jefe adjunto de su oficina, Kyrylo Timoshenko, ha dimitido. Era uno de los pocos ayudantes del presidente en funciones desde su llegada a presidencia en 2019. Entre otros chanchullos, gestionó proyectos de reconstrucción de instalaciones dañadas por los ataques rusos y ha estado envuelto en varios escándalos antes y después del inicio de la guerra.

En octubre fue acusado de utilizar un vehículo todoterreno donado a Ucrania por General Motors con fines humanitarios. Tras estas revelaciones, Tymoshenko anunció que trasladaba el vehículo a una zona cercana a la línea del frente.

El fiscal Symonenko viajó en Navidades a Marbella, a pesar de que los viajes al extranjero, salvo por motivos profesionales, están prohibidos para los ucranianos en edad de combatir.

Se marchó en un coche perteneciente a un empresario ucraniano y acompañado por su guardaespaldas.

La guerra es una puñalada trapera de los socios de la OTAN dirigida contra Alemania

La guerra en el campo de batalla ucraniano por parte del ejército de Estados Unidos y la OTAN está perdida, y Alemania será la siguiente en perderse si el avance de las fuerzas rusas hacia Kiev y Lvov no se detiene rápidamente mediante un armisticio, afirma en una entrevista el general alemán Harald Kujat (1).

Es el oficial alemán de más alto rango que ha criticado la guerra. La prensa alemana, la canciller Angela Merkel, el primer ministro británico Boris Johnson y otros aliados de la OTAN, que no nombra, han asestado una puñalada por la espalda a Alemania.

A Washington le acusa de crear una amenaza nuclear directa contra Rusia en las baterías de misiles Aegis ahora instaladas en Polonia y Rumanía; de convertir a Alemania en parte directa de la guerra en Ucrania, al permitir que “Estados Unidos [entrene] a soldados ucranianos en Alemania“, y de destruir los gasoductos Nord Stream.

Los estadounidenses y los británicos pretenden debilitar políticamente a Alemania en Europa y suplantar la industria armamentística alemana con sus propias empresas. El ejército alemán, la seguridad territorial alemana y el poder industrial alemán serán los perdedores de la Guerra de Ucrania porque “Rusia podría superar la escalada occidental en cualquier momento con todas las armas que posee”. Kujat sugiere que eso podría incluir el uso de armas nucleares.

Los aliados de la OTAN pretenden sabotear la influencia de Alemania en Europa, aumentando el “riesgo de un ataque convencional contra Alemania” y “exponiendo Alemania a Rusia”.

“Según el Jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Mark Milley”, escribe Kujat, “Ucrania ha conseguido lo que puede conseguir militarmente. Más no es posible. Por eso ahora hay que hacer esfuerzos diplomáticos para lograr una paz negociada. Comparto esta opinión… es cuestionable que las fuerzas armadas ucranianas dispongan todavía de un número suficiente de soldados para poder utilizar estos sistemas de armas, dadas las grandes pérdidas de los últimos meses”, afirma Kujat.

El general alemán Harald Kujat

Rusia pide respeto

Los análisis alternativos, como los de Kujat, sólo aparecen en publicaciones muy marginales. El general Erich Vad publicó su análisis en Emma, una revista feminista de Colonia (2). Del mismo modo, a Kujat le entrevista un medio suizo de escasa difusión, Zeitgeschehen im Fokus (“Enfoque en la actualidad“), y después en Overton, una pequeña publicación alemana con sede en Frankfurt (3).

Kujat es hijo de un soldado alemán que murió en la Segunda Guerra Mundial combatiendo al Ejército Rojo. Sucedió al vicealmirante Kay-Achim Schönbach, que se vio obligado a dimitir en enero del año pasado, tras un discurso en el que afirmó que “la península de Crimea ya no existe: nunca volverá, eso es un hecho”. Las preocupaciones rusas en materia de seguridad “deben tratarse con respeto”, añadió el almirante. Lo que Rusia realmente quiere es “respeto. Y, Dios mío, dar respeto a alguien cuesta poco o nada… Es fácil darle el respeto que realmente exige, y probablemente también merece”.

Tras la destitución de Schönbach, ningún oficial alemán en activo se atrevió a criticar públicamente la política militar de Alemania. Hablan a través de oficiales retirados, como el general Vad, antiguo jefe del grupo militar en la cancillería de Merkel, con la que aparece en la foto de portada.

Kujat afirma que su malestar “es consecuencia de mis muchos años de servicio en la OTAN, entre ellos como Presidente del Consejo OTAN-Rusia y del Comité de Jefes de Estado Mayor OTAN-Ucrania. Me molesta especialmente que se preste tan poca atención a los intereses de seguridad alemanes y a los peligros que supone para nuestro país una ampliación y escalada de la guerra. Esto demuestra una falta de responsabilidad o, por utilizar un término anticuado, una actitud muy poco patriótica”.

El general asegura que “esta guerra debería haberse evitado y que podría haberse evitado”. Que ese no fue el resultado y de eso culpa a Merkel por su engaño a Rusia, calificándola de “flagrante abuso de confianza” y “violación del derecho internacional”.

El punto de inflexión en el equilibrio ruso-alemán de fuerzas comenzó en Washington en 2002, según Kujat, cuando Bush anuló el Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM), y después, en 2008, cuando el Presidente estadounidense invitó a Ucrania y Georgia a entrar en la OTAN”. La decisión de la administración Obama en 2009 de desplegar “el sistema de defensa antimisiles balísticos de la OTAN en Polonia y Rumanía” supuso una nueva escalada “porque Rusia está convencida de que Estados Unidos también podría eliminar los sistemas estratégicos intercontinentales rusos de estas instalaciones de lanzamiento y poner así en peligro el equilibrio estratégico nuclear”.

La supervivencia de Alemania está amenazada por este desequilibrio nuclear, continúa Kujat, porque las armas nucleares rusas están ahora directamente amenazadas por Estados Unidos, y por la escalada de armas convencionales de Estados Unidos y la OTAN en el campo de batalla ucraniano. “Hay que contar con ello. Cuanto más dure la guerra, mayor será el riesgo de expansión o escalada”.

El gobierno de Londres sabotéo las conversaciones de paz

Kujat acusa a los británicos, y no a los estadounidenses, de interrumpir las conversaciones de alto el fuego que el Kremlin estaba dispuesto a firmar tras las conversaciones de Estambul de finales de marzo del año pasado. Según el general, “Rusia había aceptado retirar sus fuerzas antes del 23 de febrero, es decir, antes de que comenzara el ataque contra Ucrania. En la actualidad, se exige repetidamente la retirada total como condición previa para las negociaciones… Ucrania se había comprometido a renunciar a la pertenencia a la OTAN y a no permitir el estacionamiento de tropas o instalaciones militares extranjeras. A cambio, debería recibir garantías de seguridad de los Estados de su elección. El futuro de los territorios ocupados debe resolverse diplomáticamente en un plazo de 15 años, con la renuncia explícita a la fuerza militar… Según informaciones fidedignas, el entonces Primer Ministro británico, Boris Johnson, intervino en Kiev el 9 de abril e impidió la firma. Su razonamiento era que Occidente no estaba preparado para el fin de la guerra”.

El general carga las tintas contra los británicos. Parece señalar que los estadounidenses no estaban detrás del sabotaje británico, lo cual no es cierto. Tampoco es cierto que fuera el gobierno de Londres y no Estados Unidos quien controlara a Zelensky.

Kujat tampoco menciona la alianza de la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock y el Partido Verde con la industria aeroespacial y de defensa alemana para conseguir votos en Kiel, Düsseldorf, Munich y otras circunscripciones.

Los seudoecologistas alemanes son un puntal de la industria de guerra. Kiel es la sede de Krauss-Maffei Wegmann Maschinenbau, fabricante del carro de combate Leopard. En la votación parlamentaria de Kiel en 2021, los Verdes ganaron casi un 14 por cien para obtener un 28 por cien del total, mientras que el SDP perdió terreno pero conservó el escaño con un 29,5 por cien. En Düsseldorf, sede del Grupo Rheinmetall, los Verdes ganaron un 13 por cien en 2021 frente al SDP y la CDU. En Essen y Duisburgo, donde Thyssen-Krupp dirige su complejo militar-industrial, se registraron cambios de voto similares a favor de los Verdes.

Los Verdes están obligados a poner toda la carne en el asador. La derrota de Estados Unidos y la OTAN en Ucrania pone en peligro la rentabilidad la industria de guerra alemana, como bien dice Kujat en la entrevista.

(1) https://zeitgeschehen-im-fokus.ch/de/newspaper-ausgabe/nr-1-vom-18-januar-2023.html
(2) http://www.emma.de/artikel/erich-vad-was-sind-die-kriegsziele-340045
(3) https://overton-magazin.de/top-story/je-laenger-der-krieg-dauert-desto-groesser-wird-das-risiko-einer-ausweitung-oder-eskalation/

El arma milagrosa está a punto de llegar a los campos de batalla: Leopard 2

Repetidamente Ucrania reclama a sus aliados de la OTAN que aceleren las entregas de armamento pesado, sobre todo tanques. Las presiones sobre Alemania han sido tan fuertes que Annalena Baerbock, la ministra de Asuntos Exteriores pareció claudicar el domingo por la noche. “Si nos lo pidieran, no nos opondríamos”, declaró. Pero se lo han pedido mil veces en los últimos días.

Las súplicas se refieren, principalmente, a la entrega de tanques Leopard 2, fabricado por la empresa alemana Krauss-Maffei para sustituir a los tanques estadounidenses M48 Patton. El Leopard 1 dio paso al Leopard 2 a finales de la década de los setenta, cuando se empezó a fabricar en serie.

Este carro de combate pesa sesenta toneladas y de las cadenas de producción han salido unas 3.500 unidades. Está equipado con un cañón de ánima lisa de 120 milímetros y se desplaza a una velocidad de hasta 70 kilómetros por hora, con una autonomía de 450 kilómetros.

La tripulación se compone de cuatro miembros, que disponen de herramientas tecnológicas para localizar y apuntar al enemigo a larga distancia. Está equipado con una protección pasiva integral contra minas y lanzacohetes.

Es el carro de combate más disponible en Europa, lo que facilita el acceso a la munición y las piezas de repuesto y simplifica el mantenimiento, exigente para este tipo de equipos. Portugal, España y Dinamarca están equipados con este tipo de tanques.

Finlandia cuenta con más de 200 y se ha declarado dispuesta a proporcionar algunos al ejército ucraniano. Polonia se propone entregar 14. Un puñado de otros países europeos también están dispuestos a entregar algunos. Pero las mayores reservas las tienen Grecia (350 tanques) y Turquía, dos países que no tienen la más mínima intención de desprenderse de ninguno.

El problema es que Alemania ha fabricado una docena de versiones diferentes del mismo tanque, en función de las necesidades de cada cliente, lo que complica su mantenimiento. Para Ucrania lo mejor sería que los países dispuestos a contribuir enviaran tanques del mismo modelo.

La empresa RheinMetall, que fabrica el cañón del tanque y algunos sistemas electrónicos, ha advertido de que tardará meses en actualizarlos, con el objetivo de que estén disponibles para el año que viene. Krauss-Maffei y RheinMetall hablan de seis meses para modernizar un centenar de A4 antes de enviarlos a Ucrania.

Alemania también podría entregar los viejos tanques Leopard 1, que están descatalogados y almacenados desde hace 20 años para la chatarra, aunque es difícil saber si podrían funcionar de nuevo.

Los medios europeos de comunicación no se cansan de adular las extraordinarias prestaciones del tanque alemán. “Un ejército puede romper las líneas enemigas y poner fin a un largo periodo de guerra de trincheras”, ha dicho el director de RheinMetall al diario Bild.

Sin embargo, un Leopard no es mejor que un T-90, diseñado en la URSS por la misma época. Desde luego que en ningún caso puede alterar la suerte en los campos de batalla de Ucrania. Turquía ya mostró sus límitaciones cuando recurrió a ellos en el norte de Siria. Hasta una milicia irregular pudo acabar con muchos de ellos con relativa facilidad.

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