La web más censurada en internet

Categoría: Estrategia (página 90 de 151)

La OTAN ni siquiera puede entregar tanques de segunda mano a Ucrania

Los viejos tanques de la Guerra Fría valen ahora su peso en oro. Los ejércitos europeos no quieren entregar sus últimos modelos, se deshacen de los antiguos y hacen el paripé recomprando los que llevan décadas inactivos en el desguace.

La Guerra de Ucrania es una oportunidad para OIP, una empresa belga que llevaba años coleccionando viejos blindados alemanes, austriacos e italianos. Es uno de los mayores almacenes privados de armas de Europa (*). El hangar está en las afueras de Tournai y en su interior hay filas y filas de viejos tanques Leopard 1 de fabricación alemana y otros vehículos pesados de combate.

Tienen 50 Leopard, 38 tanques alemanes Gepard, 112 tanques ligeros austriacos SK-105 y 100 vehículos blindados italianos VCC2 y 70 M113. En total suman unos 500 vehículos blindados. Muchos de los tanques llevan allí décadas. Necesitan un nuevo motor, amortiguadores y radares de última tecnología.

La empresa OIP ha comprado la mayor parte de sus existencias actuales en las dos últimas décadas, adquiriendo los tanques directamente a gobiernos europeos que estaban recortando el gasto en defensa. Compró 50 tanques Leopard 1 que el gobierno belga dio de baja en 2014 por 29.600 euros cada uno.

Desde la caída de la URSS los países europeos sustituyeron los pesados y costosos carros de combate de la época de la Guerra Fría por vehículos más ligeros, necesarios para operaciones militares más breves.

La chatarrería ya ha vendido 46 vehículos blindados ligeros M113 a Reino Unido, que luego los ha trasladado a Ucrania. Bélgica, que ya no dispone de carros de combate en su parque de defensa, estudia la posibilidad de recomprar los Leopard 1 que le vendió a la empresa privada. Ludivine Dedonder, ministra de Defensa belga, ha empezado a negociar con OIP, pero la acusa de inflar los precios.

“No voy a pagar medio millón por un tanque que está lejos de estar listo para el combate”, declaró la ministra. Los europeos quieren ayudar a Ucrania, pero que no les salga muy caro.

La empresa dice que es difícil estimar el precio de los tanques porque tienen que comprobar el estado de cada uno de ellos y lo que necesita ser actualizado. Podrían necesitar meses y hasta un millón de euros para reparar cada tanque. La lista de desperfectos es interminable.

La OTAN no va a poder entregar rápidamente a Ucrania ni siquiera los tanques de segunda mano. Las promesas de la OTAN y la Comisión Europea ante los medios de comunicación no son viables: no es posible ceder tanques a Ucrania, al menos a corto plazo.

(*) https://www.theguardian.com/world/2023/jan/31/ukraine-europe-tanks-belgian-buyer-oip

Rusia va a cambiar su doctrina militar sobre el uso de armas nucleares

Pronto el Kremlin anunciará más cambios en su doctrina sobre el uso de armas nucleares y las nuevas líneas rojas que se desprenden de los planes de destrucción de Rusia que se emiten a diario en la televisión estadounidense.

Así lo ha explicado el programa de entrevistas “60 minutos” de la televisión pública rusa. Yevgeny Popov, presentador del programa y diputado de la Duma, puso en pantalla numerosos vídeos de las televisiones occidentales, incluida una larga declaración del general Ben Hodges, comandante de las fuerzas estadounidenses en Europa entre 2014 y 2017.

Los ucranianos, dijo Hodges, deben recibir misiles de precisión de largo alcance para atacar Crimea rusa y también más adentro del corazón de Rusia.

El programa se grabó en el contexto de la expectativa de una ofensiva masiva rusa que comenzará en cuanto se acerque el aniversario del inicio de la guerra. La inminente derrota del ejercito ucraniano centra los planes de Washington.

Uno de los tertulianos habituales de “60 minutos” miró de frente a las cámaras y dijo: “La doctrina nuclear rusa se está revisando a la luz de estos planes agresivos que se están aireando en Estados Unidos, de modo que Rusia está evolucionando hacia una política de tácticas preventivas similar a la estadounidense”.

Si Ucrania apunta a Crimea y al corazón de Rusia, dijo el tertuliano, Rusia responderá de acuerdo con los planes que se están desarrollando. “Estos planes incluyen contraataques contra instalaciones militares estadounidenses en Europa y América utilizando misiles hipersónicos”, apuntó.

El tertuliano dijo, además, que esta la amenaza de contraataques contra Europa y Estados Unidos se debía hacer pública y explícita, para que nadie se lleve a engaño de lo que pueden esperar del Kremlin.

Así están las cosas. Poco a poco los rusos van abandonando la ficción de una guerra por delegación y reconociendo que el enemigo al que combaten en Ucrania son Estados Unidos y sus aliados de la OTAN.

Ucrania no participará en acciones de combate con aviones de la OTAN antes de dos años

Los pilotos ucranianos no podrán participar en acciones de combate con aviones de la OTAN hasta dentro de dos años, independientemente de las exigencias de Zelinsky para que Occidente reduzca el tiempo de preparación de los pilotos ucranianos en estos aviones.

La situación sería mejor si Ucrania siguiera teniendo pilotos de primera y segunda clase en sus aviones de combate. Deben poseer las aptitudes básicas para el vuelo sencillo diurno y nocturno en condiciones meteorológicas normales y difíciles. También deben tener las habilidades básicas para realizar tiro al blanco aéreo y terrestre y bombardeo.

Echemos un vistazo a los pilotos de los que aún dispone la Fuerza Aérea Ucraniana.

Hace quince días, el comandante de la 299 Brigada de Aviación Táctica de la Fuerza Aérea Ucraniana en la base aérea de Nikolaev, el comandante Daniil Murashko, perdió la vida durante una misión de combate con un avión de ataque Su-25. A juzgar por la foto publicada, el piloto no tenía más de 30 años y llevaba un distintivo de piloto de clase 3.

Este nivel de formación permite al piloto certificado llevar a cabo misiones diurnas de ataque a tierra en condiciones meteorológicas normales y difíciles. El comandante de la brigada aérea sólo ejecuta una misión de combate si ningún otro piloto subordinado está certificado para ejecutar esa misión (clase de piloto 3) y/o si la misión es de una complejidad que excede el nivel de entrenamiento de los subordinados.

Podemos sacar varias conclusiones.

  1. El manual de formación práctica de vuelo del avión Su-25 prevé unas 100 horas de vuelo para los graduados de las escuelas de aviación militar como parte del programa de formación de pilotos diurnos en condiciones normales. Y otras 100 horas para aprender a volar en condiciones meteorológicas difíciles, así como en ejercicios de combate. Tras disparar y bombardear un objetivo terrestre, el piloto se convierte en piloto de 3 clase y puede volar en misiones de combate. Unos 5-6 años después de graduarse en la escuela de oficiales de aviación, el piloto Daniil Murashko obtuvo el nivel de 3 clase. Esto supone una media de 35 a 40 horas de vuelo al año, en comparación con los pilotos rusos (140 horas/año) y los pilotos de las fuerzas aéreas de la OTAN (150 a 180 horas/año).

  2. Si hace quince días Daniil Murashko, piloto de 3 clase, era el piloto más veterano de la 299 Brigada de Aviación Táctica, eso significa que todos los demás pilotos de 1 y 2 clase (unos 15 pilotos) han sido derribados y están muertos o gravemente heridos. Por tanto, la decena de pilotos restantes pertenecen a las promociones 2021, 2020, 2019, 2018 de la escuela de oficiales de aviación militar y están sin clasificar, es decir, han volado menos de 35 horas/año. La mayoría de ellos no salieron sin doble mando en aviones Su-25 y durante 2022, con el estallido de la guerra, no volaron, ya que sus instructores estaban realizando misiones de combate con aviones Su-25. La situación es la misma para los pilotos de Su-27, Su-24 y MiG-29. Así pues, estos pilotos han adquirido los conocimientos básicos durante cuatro años de escuela militar (30-40 horas al año en aviones L-39) y tienen la aptitud médica para empezar a volar aviones de combate, incluidos los de la OTAN, pero en el mismo formato de entrenamiento que los de la promoción de 2023 de las escuelas de aviación militar de los Estados de la OTAN y en el mismo tipo de aviones que utilizarían en combate en Ucrania.

  3. También hay pilotos militares de 1 y 2 clase en aviación de transporte (AN-24/26, 30, IL-76) o helicópteros. Pero su selección se hizo en el segundo año de la escuela militar. Los que eran aptos desde el punto de vista médico para el MiG-29, Su-27, Su-24, Su-25 volaban en el avión a reacción L-39 hasta su graduación, mientras que los demás volaban en el avión de hélice o el helicóptero. Por lo tanto, los pilotos de transporte y helicópteros no tienen la aptitud médica ni los conocimientos básicos para empezar a pilotar aviones de combate, y mucho menos los de la OTAN directamente.

  4. Dada la situación descrita anteriormente, los pilotos ucranianos deben someterse necesariamente a un programa de mejora de las aptitudes de vuelo debido a la importante laguna existente en sus aptitudes de vuelo. Este programa de 50-60 horas de vuelo debe realizarse en un avión de escuela subsónico similar al L-39 y debe durar al menos 6 meses. Sólo entonces los pilotos empiezan a aprender la teoría del vuelo en aviones de combate y realizan al menos 30 horas de simulador de vuelo. A continuación, entran en la rutina del Manual de Formación Práctica de Vuelo en Mirage 2000, F-16 u otros aviones, como el Su-25, lo que supone unas 100 horas de vuelo para el programa de formación de pilotos diurnos en condiciones normales. Y otras 100 horas para aprender a volar en condiciones meteorológicas difíciles, así como realizar ejercicios de combate para ser confirmado en el servicio de combate. El programa teórico, las horas de simulador y las 200 horas de vuelo en Mirage, F-16 u otros aviones, duran 1 año y 6 meses. Por lo tanto, los pilotos ucranianos no podrán realizar misiones de combate diurnas hasta pasados dos años.

  5. El portavoz de las Fuerzas Aéreas ucranianas, Yuri Ignat, afirma que Ucrania necesita 180 aviones de combate. Si Washington lo quiere, lo encontrará. El problema es que a los ucranianos sólo les quedan 60-70 pilotos no clasificados en unidades de MiG-29, Su-24, Su-25 y Su-27, que pueden pasarse a aviones de la OTAN.

  6. La única opción posible en el menor tiempo posible es enviar a Ucrania aviones de la OTAN con pilotos occidentales entrenados en este tipo de aeronaves. Esto dañará definitivamente las relaciones con Rusia y podría haber sorpresas.

Que Ucrania sea derrotada y sus restos queden bajo el paraguas de Polonia

El lunes se celebró una conferencia en Polonia para ayudar a Ucrania. En ella participaron dirigentes de las principales potencias mundiales. Una de las intervenciones más significativas fue la del Primer Ministro polaco Mateusz Morawiecki quien dijo, entre otras cosas, que “hoy no es el momento de un alto el fuego. Hoy Ucrania necesita nuestro apoyo y esperanza. Esa esperanza nació en Polonia”.

A Polonia no le interesa la paz, sino todo lo contrario: atizar las llamas. Para eso quiere apoyar a Ucrania de manera que la guerra se alargue lo más posible. Pero también añadió algo igualmente significativo, que ilustra el papel de Polonia en las hostilidades: “La guerra en Ucrania no es una prueba de la fuerza de Rusia. La guerra es una prueba de la fuerza de Occidente. Será la victoria de Rusia y la derrota de Occidente, o el renacimiento de la civilización occidental”.

Como es obvio, a Morawiecki no le preocupa el destino de los ucranianos. Se trata de que Occidente alcance una gran victoria, de la que ellos serían los mejores gestores. Si nuestra interpretación no falla, de ahí se desprende que Ucrania debe ser derrotada para que Occidente gane. En otras palabras, Occidente gana aunque Ucrania pierda.

Naturalmente, cuando Morawiecki alude a Occidente se refiere a Polonia, que es donde nace la esperanza. ¿Por qué? Porque cuando Ucrania sea derrotada los territorios occidentales de Ucrania pasarán a formar parte “temporalmente” de un protectorado polaco. Volvemos a los tiempos de la Primera Guerra Mundial. Polonia se encargaría proteger los restos de Ucrania.

Esos territorios estarían seguros si estuvieran bajo jurisdicción polaca “temporalmente”. Rusia no se atrevería a atacar el suelo de un país de la OTAN, o sea, los restos de Ucrania se incorporarían a la OTAN de cualquier manera, que es de lo que se trata.

El plan de Morawiecki es el de las fuerzas más reaccionarias de Estados Unidos, que en este momento son minoritarias, pero pueden activarse en cualquier momento. Polonia es el ejecutor material de una línea de acción estadounidense de largo alcance que conviene destapar, por lo que pueda ocurrir en el futuro.

Tras la caída de la URSS, Europa comenzó a levantar la cabeza del suelo y a jugar sus propias cartas. En la década de los noventa se firmó el Tratado de Maastricht, se establecieron las bases del euro y de un ejército común edificado sobre el eje Francia-Alemania. Europa quería hacer sombra a Estados Unidos, se habló de que la OTAN había perdido su sitio y, sobre todo, de que había que establecer buenas relaciones con Rusia, lo cual era intolerable para Estados Unidos.

Al otro lado del Atlántico le dieron un giro completo a las ingenuas aspiraciones de la Unión Europea por dos caminos: las Guerras de los Balcanes y la instrumentalización de los países de Europa oriental, a los que convirtieron en peleles sometidos a la hegemonía estadounidense.

Europa oriental se enfrentó a Europa occidental y los planes de ésta acabaron en agua de borrajas. El enemigo era Rusia y para ello había que poner de nuevo a la OTAN en su sitio, que para eso se había creado. Al mismo tiempo, los países de Europa oriental (Polonia, bálticos, República Checa) ejercen de avanzadilla. Son la primera línea del frente.

Ucrania debe ser derrotada y sus restos puestos bajo el paraguas de Polonia, o sea, de la OTAN. El ejército polaco se está rearmando hasta los dientes para cumplir ese papel de punta de lanza contra Rusia. Quiere convertirse en el más poderoso de toda Europa y va camino de ello. El año pasado aprobó una nueva ley de defensa nacional que duplicará el número de tropas. Será el ejército más numeroso, por delante de Francia y Alemania.

Deshacerse de tanques viejos a precio de chatarra para recomprarlos a precio de oro

Al principio Alemania no quería entregar tanques a Ucrania, ni tampoco autorizar que otros países lo hicieran. Tras las presiones, anunciaron lo contrario. Prometieron entregar 14 Leopard 2.

Pero durante su visita a Kiev, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, volvió a dar la sorpresa: no entregarán los tanques Leopard 2 sino el modelo viejo Leopard 1, que se fabrica desde finales de la década de los cincuenta, o sea, más chatarra.

El gobierno alemán también ha levantado las restricciones a la exportación de tanques, pero siempre del modelo viejo. Antes de llegar al campo de batalla, si es que llegan algún día, deberán ser revisados y reparados en un taller especializado.

El martes, en un comunicado de prensa conjunto, los Ministerios de Defensa alemán, holandés y danés anunciaron su intención de reparar 100 carros de combate Leopard 1A5 tras comprarlos a la industria alemana para entregarlos después al ejército ucraniano.

Bélgica podría sumarse a esa iniciativa, ya que la empresa OIP Land Systems asegura que es capaz de restaurar 20 Leopard 1A5 que en su día utilizó el ejército. Ha anunciado que dispone de un gran almacén de piezas de repuesto que podrían utilizarse para reparar los viejos tanques.

El Leopard 1 es un contemporáneo del tanque de diseño soviético T-62 que el ejército ruso retiró el año pasado para reforzar sus posiciones en los campos de batalla. Como su cañón L7A3 dispara proyectiles de 105 milímetros, frente a los 120 milímetros del Leopard 2, pronto aparecerán dificultades en el suministro de munición.

La entrega de tanques a Ucrania por la OTAN no es sólo una campaña publicitaria de cara a la galería. Tampoco se trata sólo de vaciar el desguace. Es un negocio, otro más, como no podía ser de otra forma.

Consiste en lo siguiente: los tanques se vendieron en su día como chatarra porque estaban obsoletos y ahora la Unión Europea los vuelve a comprar del desguace para enviarlos a Ucrania a un precio mucho más elevado. La ministra belga de Defensa, Ludivine Dedonder, lo ha explicado claramente a la cadena LN24: “Cuando hemos vendido equipos [como los M109] por entre 10.000 y 15.000 euros y ahora nos piden 500.000 euros, creo […] que no es un margen rrazonable”.

En total, Kiev debería recibir un máximo de 178 viejos Leopard 1A5, ha indicado el Ministerio de Economía alemán, que ha concedido las licencias de exportación. “El número de tanques […] que se entregarán realmente a Ucrania dependerá de los trabajos de reparación necesarios”, añadió.

“La guerra en Ucrania se encuentra en una fase crucial. Espero que los combates se intensifiquen en los próximos meses. Rusia sigue movilizándose y hay indicios de que prepara una nueva ofensiva. Por eso es importante proporcionar tanques [a Kiev]. Al fin y al cabo, se trata de asegurar la existencia de Ucrania como Estado soberano”, ha comentado Kajsa Ollongren, la ministra de Defensa holandesa.

El gasoducto Nord Stream fue destruido por Estados Unidos y Noruega

Buzos de la Marina estadounidense colocaron explosivos bajo los gasoductos Nord Stream el verano pasado, durante la Operación de la OTAN Baltops 22, del 5 al 17 de junio. Los noruegos los activaron tres meses después, el 26 de septiembre, lanzando una boya desde un avión que los detonó.

El periodista estadounidense Seymour Hersh acaba de revelar cómo fueron saboteados los gasoductos Nord Stream (*).

La operación fue dirigida por Jacob Sullivan, Consejero de Seguridad Nacional, Antony Blinken, Secretario de Estado y Victoria Nuland, Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos.

La operación fue llevada a cabo por la Marina estadounidense de manera que no tuvo que rendir cuentas al Congreso, mientras que el Mando de las Fuerzas Especiales (SoCom) sí está obligado a hacerlo.

La planificación del atentado comenzó en diciembre de 2021, dos meses antes de la intervención militar rusa en Ucrania en virtud de la Resolución 2202 del Consejo de Seguridad, presentada como una “invasión” por la propaganda de la OTAN.

El 7 de febrero del año pasado, al recibir al canciller alemán Olaf Scholz, Biden dijo: “Si Rusia invade […] no habrá más Nord Stream 2. Lo detendremos”.

En junio el Parlamento noruego aprobó un acuerdo militar con Estados Unidos que le concedía acceso y uso ilimitados de cuatro zonas de su territorio.

Este sabotaje es la acción terrorista más grave desde la Segunda Guerra Mundial. Las víctimas son los propietarios de los gasoductos, la empresa ruso-alemana-holandesa-francesa con sede en Suiza Nord Stream AG.

El sabotaje ha devastado la economía de la Unión Europea, provocando una subida asombrosa de los precios de la energía y una cadena de quiebras.

(*) https://seymourhersh.substack.com/p/how-america-took-out-the-nord-stream

Un antiguo consejero de Zelensky predice un ‘escenario coreano’ en Ucrania

El lunes el antiguo asesor del presidente ucraniano, Oleksiy Arestovich, reconoció que Ucrania corre el riesgo de repetir el “escenario coreano” de 1953, es decir, la partición del país en dos entidades.

Arestovich fue asesor de Comunicación Estratégica de Zelensky hasta el pasado mes de enero. Además, es uno de los ucranianos que forman parte de la Comisión Trilateral.

Según Arestovich, “el final de la guerra es un escenario de dos Coreas. ¿Qué debe hacer Occidente? Es necesario hacer Corea del Sur en la parte que queda. Esto significa que estamos hablando de garantías, porque Corea del Sur tiene garantías”.

“Ucrania no dispone de recursos para liberar todos sus territorios”, añade el antiguo asesor de Zelensky. “El final de esta guerra puede no ser en absoluto lo que parecía hace tres meses, tras el éxito de la operación de Jerson”.

“No porque los insidiosos norteamericanos no den armas o se demoren, sino porque para tener éxito harían falta 400.000 soldados perfectamente entrenados con armas de la OTAN para aplastarlo todo y liberar territorios”, explica Arestovich.

“¿Lo tenemos? No. ¿Será el año que viene? No, no sucederá. No hay suficiente capacidad de formación… Como sociedad, no estamos preparados para un resultado así”, concluye.

“Los rusos lo saben, pero lo más desagradable es que en Occidente piensan igual y dependemos totalmente de ellos”, continúa diciendo Arestovich. “¿Qué debe hacer Occidente? El escenario de las dos Coreas. Crear una Corea del Sur con garantías”.

Hace unos días Arestovich dijo que tenía información de que el gobierno ucraniano había perdido su oportunidad de ganar en el campo de batalla y que la situación en Ucrania estaba controlada por otros países.

Es puro realismo. El caso de Arestovich muestra que en Kiev desconfían de que la OTAN les ayude hasta el final, como les prometieron. También es una manera de admitir que, si sobrevive a la guerra, Ucrania quedará bajo el control y la protección de Occidente.

Por lo demás, hay dos Coreas que desde 1953 piensan en la reunificación porque son una única nación. Pero eso no existe en Ucrania porque el gobierno ha arrojado fuera de sí a más de la mitad de la población que tenía en el momento de su independencia.

En Ucrania el “escenario de las dos Coreas” plantea un conflicto perpetuo, una de esas polémicas seculares en las que se debate si tal o cual región debe pertenecer a uno u otro país.

Por eso cuando Arestovich habla de “garantías” se refiere a Ucrania. ¿Qué garantías recibirá Rusia? Con la OTAN al lado, no le quedará más remedio que seguir armándose hasta los dientes.

La OTAN saboteó las negociaciones de paz que Israel emprendió en Ucrania

El antiguo Primer Ministro israelí Naftalí Bennett actuó como intermediario entre Rusia y Ucrania al inicio de la guerra. Afirma que prepararon al menos 17 proyectos de acuerdo de paz entre las partes, pero que los países occidentales impidieron el avance de las negociaciones.

En una entrevista concedida el sábado al Canal 12 de la televisión israelí (*), Bennett aseguró que durante su intervención como mediador en la guerra, Putin le aseguró que no tenía intención de matar a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelensky.

El ex primer ministro israelí explicó que había intentado presentarse como mediador internacional, dados los lazos del Estado sionista con los dos países en conflicto, sin mucho éxito.

Putin rechazó cualquier tipo de reunión con Zelensky durante los primeros meses de la guerra. Putin “era la persona más amable del mundo hasta entonces, de repente me miró fríamente y dijo: ‘Estos son nazis, estos son belicistas, no me reuniré con él’”, explicó el dirigente israelí.

Bennett explicó la difícil posición en la que se encontró durante la guerra porque “Estados Unidos creía que Israel haría todo lo posible por ayudar a Ucrania”. Dados los vínculos del país con la comunidad judía internacional, Bennett consideró oportuno ofrecer un papel neutral.

El dirigente israelí recordó que se había asegurado la promesa de Putin de no matar a su homólogo ucraniano con las palabras exactas que había dirigido a Putin: “Tengo que entender que me das tu palabra de que no matarás a Zelenski”. Bennett consiguió arrancar esa promesa a Putin.

El ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Dimitro Kuleba, ha reaccionado a la entrevista de Bennett con un mensaje en su cuenta de Twitter en el que aconseja a la población no creer ni una palabra de lo que Rusia diga.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=qK9tLDeWBzs

Los tanques de la OTAN llevan a Ucrania al suicidio

La guerra de tanques ha evolucionado. Las grandes batallas acorazadas de fuerza contra fuerza que fueron el sello distintivo de gran parte de la Segunda Guerra Mundial, los conflictos árabe-israelíes, que sirvieron como base de la doctrina operativa tanto para la OTAN como para la Unión Soviética (y que fue implementada en su totalidad por Estados Unidos durante la Operación Tormenta del Desierto en 1991), ha seguido su curso.

Como ocurre con la mayoría de las innovaciones tecnológicas militares, la capacidad de supervivencia de los carros de combate modernos se ha visto superada por la aparición de sistemas defensivos diseñados para superar esas defensas. Si una fuerza militar moderna intentara lanzar un ataque a gran escala dominado por carros de combate contra un oponente de su mismo nivel bien equipado y armado con modernos misiles antitanque, el resultado sería una derrota decisiva para la parte atacante marcada por los humeantes cascos de los carros quemados.

No me malinterpreten: los tanques siguen desempeñando un papel vital en el campo de batalla moderno. Su condición de búnker móvil tiene un valor incalculable en el tipo de conflictos de desgaste que han llegado a definir la fase actual del combate terrestre a gran escala. La velocidad y el blindaje siguen contribuyendo a la supervivencia, y el cañón principal de un tanque sigue siendo una de las armas más mortíferas del campo de batalla moderno.

Pero el tanque moderno funciona mejor como parte de un equipo de armas combinadas, apoyado por infantería (montada y no montada) y abundantes armas de apoyo (artillería y apoyo aéreo cercano). Como parte de un equipo de este tipo, especialmente uno bien entrenado en el arte del combate cuerpo a cuerpo, el tanque sigue siendo un arma de guerra esencial. Sin embargo, si se opera de forma aislada, un tanque no es más que un costoso ataúd móvil.

Mucho se ha hablado de la reciente decisión de la OTAN y sus aliados de suministrar carros de combate occidentales a Ucrania. La política de esta decisión es un tema aparte. Este artículo abordará los aspectos prácticos operativos de esta decisión, es decir, si la capacidad militar de Ucrania ha mejorado con el suministro de estos nuevos sistemas de armas.

Para responder a esta pregunta hay que examinar tres cuestiones básicas: adiestramiento, sostenibilidad logística y empleo operativo.

Se necesitan 22 semanas para entrenar a un tripulante básico de un M1 Abrams norteamericano. Esa formación sólo proporciona al soldado el conjunto de habilidades básicas para ser funcional. La pericia operativa real sólo se consigue tras meses, si no años, de entrenamiento adicional no sólo en el propio sistema, sino empleándolo como parte de un equipo de armas combinadas con un entrenamiento similar. En pocas palabras, ni siquiera una tripulación ucraniana experimentada en el manejo de carros de combate T-72 o T-64 de la era soviética será capaz de pasar inmediatamente a un carro de combate principal de estilo occidental.

En primer lugar, la tripulación de un carro de la era soviética es de tres personas, lo que refleja el hecho de que los carros soviéticos utilizan un mecanismo de carga automática. Los tanques occidentales tienen cuatro tripulantes porque la carga del cañón principal se realiza manualmente. Adaptarse a esta dinámica lleva tiempo y requiere una amplia formación.

La formación es cara. Actualmente la OTAN proporciona a Ucrania tres tipos de carros de combate principales occidentales: el Challenger 2 británico, el Leopard 2 alemán y el M1A2 norteamericano. No existe un curso de adiestramiento unificado: cada carro de combate requiere su propio programa de adiestramiento, que no es directamente transferible a otro sistema.

Los procesos de entrenamiento descentralizados creados por un enfoque tan diverso promueven la ineficacia y generan discrepancias en los resultados: una tripulación no será como otra, lo que en combate, donde se supone que las unidades son intercambiables para promover resultados predecibles si todas las demás circunstancias siguen siendo las mismas, suele ser fatal.

Además, estos problemas se verán agravados por el énfasis que se pondrá en los resultados rápidos. La realidad es que cualesquiera que sean los programas de adiestramiento que desarrollen e impartan los países que proporcionen los carros de combate serán insuficientes para la tarea, lo que dará como resultado tripulaciones mal adiestradas que llevarán sistemas de armas extremadamente complicados al entorno más peligroso del mundo para un carro de combate: los dientes de un ejército ruso diseñado y equipado para matar a esos mismos carros.

Sostenibilidad logística de los carros de combate

Los carros de combate se encuentran entre los sistemas de armas técnicamente más complicados del campo de batalla moderno. Se averían constantemente, sobre todo si no reciben un mantenimiento adecuado. En el caso del M1 Abrams, por cada hora que un tanque pasa en el campo de batalla, se necesitan tres horas de mantenimiento. Este problema se agrava en combate.

Normalmente, una unidad de blindados está equipada con equipos de mantenimiento orgánicos altamente especializados que pueden reparar la mayoría de los problemas menores que pueden dejar fuera de combate a un tanque. Dados los requisitos de formación para producir este nivel de mecánicos de alta calidad, es poco probable que Ucrania cuente con este tipo de apoyo de mantenimiento.

Esto significa que los tanques que se están suministrando a Ucrania tendrán que ser devueltos a las naciones de la OTAN para cualquier reparación significativa de los equipos que resulten dañados por el simple uso o el combate real. En resumen, es muy probable que un carro de combate principal occidental en manos ucranianas se averíe en algún momento durante su uso operativo por parte de Ucrania, lo que significa que el número total de carros disponibles para Ucrania será muy inferior al número de carros proporcionados.

El empleo operativo de los tanques

El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, el general Valerii Zaluzhnyi, declaró a The Economist el mes pasado que necesitaba 300 carros de combate, 500 vehículos de combate de infantería y 500 piezas de artillería, si quería tener alguna posibilidad de derrotar a Rusia.

Tras la reunión del 20 de enero del Grupo de Contacto de Ramstein y las posteriores conversaciones sobre el suministro de carros de combate, la OTAN y sus socios aliados han acordado suministrar menos del 50 por cien de los carros de combate solicitados, menos del 50 por cien de los vehículos de combate de infantería solicitados y menos del 20 por cien de la artillería solicitada.

Además, el calendario de entrega de estos equipos está escalonado de forma incoherente a lo largo de un periodo que se prolonga durante muchos meses y, en algunos casos, se extiende hasta el año siguiente. Esto no sólo complica las cuestiones de adiestramiento y sostenibilidad logística que ya de por sí tienen una inclinación desfavorable para Ucrania, sino que hace prácticamente imposible cualquier esfuerzo significativo para integrar este material en un plan de empleo operativo cohesionado. En resumen, Ucrania se verá obligada a destinar al combate el material proporcionado -especialmente los carros de combate- de forma fragmentaria.

La verdad sobre los carros de combate es que la OTAN y sus naciones aliadas están haciendo a Ucrania más débil, no más fuerte, al proporcionarle sistemas militares excesivamente complicados de manejar, extraordinariamente difíciles de mantener e imposibles de sobrevivir a menos que se empleen de forma contundente con el apoyo de amplios socios de armas combinadas.

La decisión de proporcionar a Ucrania carros de combate occidentales es, literalmente, un pacto suicida, algo que quienes afirman velar por los intereses de Ucrania deberían considerar antes de que sea demasiado tarde.

Scott Ritter https://strategic-culture.org/news/2023/02/04/truth-about-tanks-how-nato-lied-its-way-to-disaster-in-ukraine/

Las rocambolesca historia del globo espía chino

El Pentágono ha anunciado a bombo y platillo la preparación de una guerra contra China y, para ir preparando los ánimos, cuenta a los medios una de esas noticias rocambolescas capaces de llenar los titulares de los noticiarios del mundo entero: un globo espía chino sobrevuela el espacio aéreo de Estados Unidos.

Los portavoces del Ministerio de Asuntos Exteriores chino se han burlado amablemente del Pentágono y del avión que ha derribado el globo, un F-22 de 35 millones de dólares. Jocosamente lo llaman el “asesino de globos”.

En Pekin dicen que es un globo meteorológico. En tiempos de la Guerra Fría, en Moscú también llamaban “barcos de pesca” a los que lanzaban las redes frente a las bases navales de la OTAN.

Es evidente que el globo chino no tomaba las temperaturas de la atmósfera justo encima de una base de misiles en Montaba, a 18 kilómetros de altura. Tampoco era la primera vez que lo hacía. Pero lo mismo hacen los del otro bando, es decir, que aquí no hay ninguna sorpresa.

Tampoco la habrá cuando los misiles chinos hagan lo propio con los satélites espaciales que el Pentágono tiene orbitando en la estratosfera. El sábado el gobierno de Pekín expresó su descontento por el derribo del globo. Fue una maniobra “desproporcionada”, por lo que anunció que, si es necesario, se reserva el derecho de dar “más respuestas”.

Es posible que los primeros en caer sean los satélites, como los Starlink, que dan servicio de conexión a internet… sobre todo en Ucrania.

La noticia va acompañada de otra del Wall Street Journal que acarrea agua al mismo molino: China está ayudando a Rusia en su esfuerzo bélico, proporcionándole la tecnología que las fuerzas armadas rusas necesitan para continuar su ofensiva en Ucrania.

Es evidente que la campaña de guerra sicológica contra China ya ha empezado y que, de rebote, se asocia a Rusia y a la Guerra de Ucrania para que nadie tenga la más mínima duda de lo que nos espera.

Si creían que ya tenían bastante con la basura contra Putin, prepárense para otra sobredosis de Xi Jinping, el Tíbet, los uigures…

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies