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Categoría: Estrategia (página 61 de 152)

El ejército israelí no ha logrado alcanzar ninguno de sus objetivos en Gaza

Tres meses después del inicio de la guerra en Gaza, el ejército israelí no ha logrado alcanzar ninguno de sus objetivos en su guerra contra la resistencia palestina, afirma el periódico Haaretz.

Las tropas israelíes iniciaron la guerra con los siguientes objetivos: “destruir las capacidades de Hamas, desarmarlo, lograr el control de seguridad de la Franja de Gaza, establecer una institución civil similar al modelo de la Autoridad Palestina en la zona B y obtener contribuciones de los Estados árabes moderados para reconstruir la Franja de Gaza”, según el periódico israelí.

Pero el mando militar no ha pidido lograr el objetivo principal de desarme y destrucción de la potencia militar de Hamás, añadiendo que el movimiento de resistencia palestino sigue siendo la fuerza dominante en la Franja.

Ayer un informe de otro periódico, el Times of Israel, reveló que ha estallado una crisis entre altos dirigentes israelíes sobre la investigación iniciada por el ejército israelí por los fallos de seguridad el 7 de octubre. Los miembros del partido Likud critican al Jefe de Estado Mayor, Herzi Halevi, por incluir al ex ministro de seguridad Shaul Mofaz en la investigación.

Mofaz fue una persona clave en la toma de decisiones durante el período previo a la retirada de la ocupación israelí de la Franja de Gaza en 2005. El desacuerdo pone de relieve las contradicciones entre la dirección política y la militar de Israel.

También ha estallado una crisis en torno al plan de Israel para las secuelas de la guerra en Gaza. El tema ha provocado importantes tensiones entre figuras clave del gobierno israelí.

El punto central de la controversia gira en torno al Primer Ministro, Benjamín Netanyahu, y al Ministro de Seguridad, Benny Gantz, después de que este último anunciara un plan a los medios antes de que terminaran las conversaciones de guerra y se ampliara el gabinete.

Según un miembro del gabinete de guerra, la presentación de Gantz ante los medios fue sólo una propuesta, que se presentó al público como un plan aprobado.

La creciente discordia con los círculos dirigentes israelíes coincide con un creciente número de muertos entre los soldados israelíes en Gaza y el frente norte, así como con una población descontenta que exige la recuperación de los prisioneros retenidos por la resistencia palestina.

Nuevo sabotaje contra un gasoducto en Alemania

Se ha producido un nuevo sabotaje contra un gasoducto en el norte de Alemania. Los autores perforaron cuidadosamente agujeros de un centímetro en tres puntos a lo largo de la tubería de 55 kilómetros que une los distritos de Schleswig-Holstein y Pinneberg.

La fiscalía de Karlsruhe ha abierto una investigación. La policía confirmó que la empresa constructora los contactó en noviembre por un sabotaje similar.

Inicialmente estaba previsto que el gasoducto entrara en funcionamiento a finales del año pasado. Aún no está claro si los retrasos se deben a los sabotajes o no.

Si la construcción se prolonga, los precios de la energía en Alemania seguirán aumentando, lo que afectará aún más a los salarios de los trabajadores.

La fiscalía “no tiene ni idea” de quién es el responsable de lo ocurrido. La industria alemana languidece, pero nadie se responsabiliza.

El anterior sabotaje contra los gasoductos alemanes se produjo en setiembre del año pasado en el Mar Báltico. Aparecieron trazas de explosivos, por lo que el atentado fue deliberado. El responsable del mismo es Estados Unidos, con la ayuda de la Marina británica.

Los tanques estadounidenses Abrams no han aparecido en los campos de batalla de Ucrania

Hace dos meses el ejército ucraniano recibió 31 tanques estadounidenses M1 Abrams que aun no han aparecido en los campos de batalla porque el blindaje del techo es fino y, por lo tanto, vulnerable a los ataques con drones, señala la revista Forbes.

“Un dron FPV, incluso con una carga antitanque antigua, puede perforar este lugar y matar o herir a un miembro de la tripulación, dañar varios componentes electrónicos dentro de la torreta o provocar un incendio y obligar a la tripulación a evacuar”, señala la revista.

El blindaje lateral también presenta deficiencias. “En los laterales del casco, el Abrams tiene faldones laterales compuestos bastante anticuados. Sin embargo, el resto del casco está cubierto por simples faldones laterales de acero y el blindaje básico de los laterales del casco también es de acero”.

Antes de transferir los tanques a unidades ucranianas, se debe instalar una jaula alrededor de la torreta o agregar blindaje reactivo. Estas soluciones ya se han implementado para ciertos modelos Leopard de fabricación alemana y Challenger británico.

Con un blindaje adicional, el blindado pesará más y correrá el riesgo de atascarse más en el barro. Por lo tanto, esta solución sólo es viable en tiempo seco.

La llegada del primer Abrams a Ucrania fue anunciada el 26 de septiembre por John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. El primer lote estaba formado por diez aparatos. En total, Washington prometió entregar 31 vehículos blindados a Kiev.

A pesar de la cobertura mediática de las entregas de tanques occidentales, estos vehículos no han cambiado la situación en el campo de batalla.

Se han observado varios fallos en los tanques Abrams. Los filtros de los motores deben limpiarse cada 12 horas para evitar averías y una reparación larga y costosa. El consumo de combustible es elevado.

En julio del año pasado Putin dijo que los tanques son un objetivo prioritario para las tropas rusas y son los primeros en ser destruidos en el campo de batalla. Por esta razón, los soldados ucranianos “a menudo se niegan a viajar” en esos tanques.

El ejército ruso pirateó las cámaras de videovigilancia en Ucrania para guiar sus misiles

La inteligencia ucraniana ha bloqueado varias cámaras de videovigilancia pirateadas por los rusos. Las utilizaron para espiar las infraestructuras de varas ciudades ucranianas antes de atacarlas.

A través de las cámaras el ejército ruso espió a la defensa aérea ucraniana, así como a la infraestructura estratégica en Kiev. Las cámaras se instalaron en edificios residenciales de la capital y se utilizaron inicialmente para vigilar aparcamientos. Los piratas informáticos del Kremlin cambiaron posteriormente su ángulo de visión para apuntar a elementos estratégicos.

Según la inteligencia ucraniana, las imágenes se utilizaron para llevar a cabo un ataque con misiles y drones que “batió récords” en la capital ucraniana. Más de 90 drones fueron lanzados hacia Ucrania en la víspera de Año Nuevo.

Una investigación de Radio Free Europe asegura (*) que los piratas se aprovecharon de una aplicación informática rusa todavía activo en muchas cámaras. Las imágenes fueron transmitidas directamente a servidores ubicados en Moscú. Ucrania sólo empezó a eliminar las aplicaciones rusas después del inicio de la guerra.

La inteligencia ucraniana exige a los propietarios de cámaras de videovigilancia que informen a YouTube de cualquier transmisión detectada desde estas cámaras. Ya se detectaron dispositivos pirateados en mayo, poco después de los ataques con misiles hipersónicos rusos Kinjal. Estos mismos cohetes fueron lanzados a principios de esta semana.

(*) https://www.radiosvoboda.org/a/skhemy-kamery-sposterezhennya-trassir-kreml/32718775.html

Estrategia y táctica de la Guerra de Ucrania

Desde un principio Rusia calificó la Guerra de Ucrania como una “operación militar especial”, lo que todo el mundo ha considerado como un eufemismo. Lo mismo ha pasado con los objetivos rusos de “desmilitarizar” y “desnazificar” Ucrania, que se han considerado como un pretexto o como mera publicidad para justificar lo que no puede ser visto más que como una agresión militar.

Si los “expertos” supieran un poco de historia (política y militar) recordarían que en 1945 la Declaración de Postdam impuso el desarrollo de Alemania según cuatro principios: desmilitarización, desnazificación, democratización y descentralización.

Lo mismo se podría decir de las concepciones militares rusas, cuyo origen es alemán y se resume en el principio, formulado por Clausewitz, de que la guerra es la continuación de la política por otros medios o, en otras palabras, los triunfos militares (y los fracasos) se tienen que traducir en triunfos (y fracasos) políticos.

El arte ruso de la guerra deriva del soviético y, por lo tanto, de la imperiosa necesidad de supervivencia frente a un enemigo que era muy superior en 1917 y cuya distancia se fue reduciendo con el tiempo.

El desequilibrio obligó a los militares rusos a analizar al detalle la historia de las guerras y de las doctrinas militares, creando un cuerpo de doctrina estratégica y táctica que no tiene parangón.

Sin embargo, también aquí los “expertos” se creen sus propias fantasías, empezando por considerar que la URSS fracasó y que todo lo que deriva de ahí está condenado a tener el mismo destino.

Cuando no ocurre así, como en la Guerra de Ucrania, los “expertos” no ocultan su asombro porque necesitan buscar lo contrario: el fracaso. De esa manera en Ucrania los relatos de guerra son un compendio de errores, ineptitudes y chapuzas rusas.

Los rusos no van a ganar la guerra en ningún caso, dicen. El relato final es que la guerra se va a estancar y Putin no va lograr sus objetivos. El resultado será un empate.

Ha ocurrido desde el principio: el ejército ruso planeó una guerra para tres días, pero no pudo capturar Kiev y derrocar al gobierno de Zelensky para poner al frente a una pandilla del agrado del Kremlin.

Al fracasar, los rusos tuvieron que cambiar su plan inicial, y así han seguido remendando sus objetivos a cada paso según el resultado de la última batalla.

El más superficial análisis histórico pondría de manifiesto que los planes rusos hacia Ucrania comienzan en 2014, como mínimo, con el Golpe de Estado en Maidan, y que se aceleraron con la burla a los Acuerdos de Minsk y el decreto de 24 de marzo de 2021 firmado por Zelensky para recuperar por la fuerza Crimea y las repúblicas del Donbas.

Al principio pareció que la guerra iba a durar tres días porque Zelensky mostró su deseo de negociar la neutralidad de Ucrania y, en consecuencia, su incorporación a la OTAN.

Inicialmente, la propuesta de Zelensky fue apoyada por los países occidentales, probablemente porque en ese momento creyeron que Rusia había fracasado en su intento de apoderarse de Ucrania sólo con enseñar los dientes.

Pero siempre ocurre lo mismo: los “expertos” se creen sus propias imbecilidades. Si Rusia había planeado una guerra corta, pensaron, es porque no podría sostener su esfuerzo bélico debido a las sanciones. Conclusión: en la reunión de la OTAN de 24 de marzo de 2022 decidieron no sostener la propuesta de Zelensky.

Tres días después, el 27 de marzo, Zelensky defendió públicamente su propuesta, entrando en conflicto con sus padrinos occidentales. Ante esta contradicción, los rusos jugaron sus cartas y salieron al rescate de Zelensky. El 28 de marzo relajaron la presión y retiraron sus tropas de Kiev.

Al día siguiente, el 29 de marzo, se redacta el comunicado de Estambul como otra muestra del apoyo ruso a Zelensky. El alto el fuego debía ser el preludio a un acuerdo de paz entre ambas partes.

En junio del año pasado, durante la visita de una delegación africana a Moscú, Putin les mostró el documento y les relató la verdadera historia del origen de la guerra. Fue la presión posterior de Boris Johnson la que empujó a Zelensky a retirar su propuesta de paz.

Rusia nunca cometió la estupidez de planificar una guerra corta. Nunca tuvo la intención de apoderarse de Kiev. Nunca pretendió apoderarse de ningún territorio. Nunca planeó empatar ninguna guerra. Nunca ataca objetivos civiles. Nunca opera por represalias…

Turquía impide la entrada de dos buques de guerra británicos en el Mar Negro

Turquía ha invocado la Convención de Montreux de 1936 para negar el el paso a través de los estrechos del Bósforo y el Dardanelos a dos dragaminas de 600 toneladas, los británicos HMS Grimsby y HMS Shoreham, que se iban a incorporar a la Marina de Guerra ucraniana.

Erdogan afirma que está aplicando la Convención de manera imparcial. Ha bloqueado el acceso al Mar Negro a todos los buques militares desde marzo de 2022 para evitar una escalada en el Mar Negro.

La decisión turca se produce pocos días antes del hundimiento del buque de desembarco Novocherkask de la Flota rusa.

Reino Unido y Noruega habían anunciado la creación de una coalición para fortalecer el potencial marítimo de Ucrania. El ministro de Defensa británico, Grant Shapps recurrió a un artificio gastado: garantizar las exportaciones ucranianas de cereales a través del Mar Negro.

El 28 de diciembre un barco panameño chocó contra una mina mientras se dirigía a un puerto del Danubio para cargar grano, lo que volvió a poner de relieve el peligro que representan las minas sembradas por la propia Ucrania.

El pretexto no ha colado. Ucrania no puede crear un riesgo y, al mismo tiempo, tratar de resolverlo.

Otro argumento de Ucrania es que los dragaminas son de naturaleza puramente defensiva y no representan una amenaza para la Armada rusa.

La Convención de Montreux establece que, en tiempos de guerra en los que Turquía no sea beligerante, los buques de guerra extranjeros pueden atravesar los estrechos del Bósforo y el Dardanelos en condiciones similares a las de tiempos de paz, con excepción de los buques de guerra de las potencias beligerantes, a menos que se trate de un barco que regrese a su puerto base en el Mar Negro. Esta posición se fortalece si Turquía se muestra beligerante, dejando el paso de barcos extranjeros a la discreción del gobierno turco.

El retorno de las guerras resolutivas

La Guerra de Corea es probablemente la última que Estados Unidos libró con la intención estratégica y la voluntad de ganarla en el campo de batalla. Como sabemos, terminó en empate. A partir de ese momento, Estados Unidos -que es sin duda el país más belicoso de la era moderna- ha hecho de las fuerzas armadas, y por tanto de la guerra, esencialmente un instrumento de disuasión, destinado a contener a los enemigos comunistas, la URSS y la República Popular de China.

Desde finales de los años cincuenta, Estados Unidos nunca ha considerado seriamente la posibilidad de un choque directo con una de las dos potencias socialistas; obviamente se involucraron en una confrontación para tratar de lograr la supremacía nuclear, e igualmente desarrollaron estrategias y tácticas basadas en un choque hipotético de este tipo, pero eran meras hipótesis. A nivel concreto, esa posibilidad nunca se consideró realmente posible, y mucho menos deseable.

Mientras existió la Unión Soviética, Washington nunca intervino directamente contra Moscú, incluso cuando (Berlín 53, Budapest 56, Praga 68) tuvo un pretexto. Cuando ha habido un enfrentamiento militar, ha sido en la periferia, y siempre ha sido indirecto.

Si miramos la historia del expansionismo militar estadounidense, y la infinita serie de pequeñas guerras que ha impulsado, desde la segunda mitad del siglo pasado en adelante, nos damos cuenta de que las victorias militares, las del campo de batalla y las estratégicas, casi nunca se materializaron.

La estrategia hegemónica de Estados Unidos no se ha basado en la victoria sino en la disuasión.

Todos los países que, por una razón u otra, se vieron obligados a enfrentarse militarmente a Estados Unidos, pagaron un precio muy alto, que casi siempre implicó una devastación casi total. Cuanto mayor y más duradero sea el desafío a la hegemonía, más duro fue el precio a pagar.

Además de las citadas Vietnam y Afganistán, recordamos Irak, Siria, Libia… Todas ellas fueron guerras que, desde un punto de vista estratégico, se pueden dar por perdidas. Pero le costaron a esos países un precio tal que, décadas después, no les han permitido recuperarse.

Es el axioma sobre el que se ha construido la estrategia imperialista estadounidense: simplemente, la disuasión del poder de destrucción.

Respecto a las potencias opuestas -Rusia y China- la estrategia preveía la contención. De ahí la enorme red de bases militares a lo largo de las fronteras de estos dos países, en la creencia de que tarde o temprano se produciría su caída por estrangulamiento, o que -en el peor de los casos- permanecieran confinados en sus propios espacios.

Por eso el ejército de Estados Unidos nunca se preparó realmente para chocar con las fuerzas armadas soviéticas o chinas, y mucho menos con ambas.

Desde este punto de vista, la Guerra de Ucrania representa un punto de inflexión. Estados Unidos y su ejército imperial ampliado, la OTAN, nunca se habían involucrado hasta tal punto en un choque directo con una de las potencias antagónicas. Nunca se involucraron en una guerra que no fuera marcadamente asimétrica. Nunca se involucraron en una guerra de desgaste prolongada.

Estados Unidos no estaba preparado estratégicamente (capacidad de producción de guerra industrial, reservas de armas y municiones), no estaba preparado para el combate (sistemas de armas nunca probados en el campo, falta de conocimiento de las capacidades del enemigo), tampoco estaba preparado doctrinalmente (estrategias y tácticas, estructuración de las fuerzas armadas, sustancialmente idénticas a las de conflictos asimétricos anteriores).

La guerra ruso-ucraniano marca, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la transición a una fase en la que la disuasión no disuade, el campo occidental está en crisis y las fuerzas imperialistas son insuficientes.

Ese paso, parcialmente oscurecido por el difícil conflicto político interno del país hegemónico, requiere una reconversión radical internacional de las políticas imperialistas, que necesariamente debe implicar tanto el plan operativo logístico-estructural, como el operativo más específicamente militar. Es un proceso que no puede completarse en poco tiempo y que, por lo tanto, abre un interludio en el que la capacidad del aparato militar ya no puede ejercer su histórica función disuasoria y ya no es capaz de pasar a uno en el que la disuasión sea reemplazada por la capacidad de derrotar al enemigo en el campo.

El cambio en el marco estratégico, del que la crisis militar estadounidense es en parte producto, pero que al mismo tiempo su causa, acaba por tanto determinando una inestabilidad extrema. Lo que está sucediendo en Palestina es la manifestación más evidente. Afectará los tiempos y las formas en que Estados Unidos intentará responder a la crisis. Lo podríamos resumir como el paso de la guerra como disuasión a la guerra como solución. Estados Unidos debe ganar la próxima guerra, debe derrotar a un enemigo que, hasta ahora, se ha mostrado claramente superior en el terreno militar.

Enrico Tomaselli https://giubberosse.news/2023/12/29/il-ritorno-della-guerra-risolutiva/

El ejército alemán no es capaz de desplegar una brigada blindada en Lituania

El 18 de diciembre el ministro de Defensa lituano, Arvydas Anusauskas, y su homólogo alemán, Boris Pistorius, firmaron un acuerdo para mantener una brigada blindada del ejército de tierra alemán en Lituania de manera permanente. “El flanco oriental se ha desplazado ahora hacia el este y es deber de Alemania protegerlo”, argumentó Pistorius, celebrando un “acuerdo histórico”.

La brigada debía estar formada por dos unidades ya existentes, a saber, el Panzergrenadierbataillon 122 (un batallón blindado de infantería) y el Panzerbataillon 203 (otro batallón blindado. Ambas se complementarían con un batallón rotativo. Sus primeros efectivos deberían enviarse a Lituania, como muy pronto, en 2025, con el objetivo de declararlo en pleno funcionamiento dos años después.

Sin embargo, el general Alfons Mais, comandante del ejército de tierra (Heer), alberga dudas sobre la viabilidad del proyecto y las ha expresado en una carta dirigida al jefe del Estado Mayor del Bundeswehr, el general Carsten Breuer (*).

“La cobertura es simplemente demasiado pequeña”, afirmó el general Mais en su carta. Claramente, el despliegue de la Panzerbrigade 42 en Lituania obligará a desnudar a un santo para vestir a otro… Y nuevamente, no es seguro que tenga un traje completo para eso”.

“Sólo el 60 por cien del ejército está suficientemente equipado. La situación no hará más que empeorar a medida que Alemania implemente su plan de desplegar una brigada de 5.000 efectivos en Lituania de aquí a 2027. Crear una nueva brigada grande sin inversión adicional reduciría esta cifra al 55 por cien”. Mientras tanto al ejército de tierra le falta de todo, “de la A a la Z, de artillería a tiendas de campaña”.

“Desafortunadamente, no puedo dejar de subrayar una vez más que los recursos materiales del ejército […] son ​​actualmente más que marginales y seguirán estando insuficientemente financiados en el futuro, a pesar de todos los esfuerzos positivos”, añade el general Mais.

La carta destaca que, además, no todos los costos generados por el despliegue de la Panzerbrigade 42 se han tenido en cuenta. Así, todavía no se ha previsto ningún presupuesto para financiar las unidades de apoyo necesarias para su correcto funcionamiento.

No es la primera vez que el general Mais hace sonar la alarma. En abril, en una nota interna publicada por el diario Bild, advertía que el ejército de tierra no puede cumplir con sus obligaciones en la OTAN y que, debido a su insuficiente equipamiento, no es capaz de “soportar combates de alta intensidad”.

El jefe del Bundeswehr comparte esa opinión. “Puede que algún día tengamos que librar una guerra defensiva”, pero “el ejército alemán aún no está suficientemente equipado para ello”, escribió el 10 de diciembre en el diario Frankfurter Allgemeine.

En noviembre Pistorius prometió hacer del Bundeswehr la “columna vertebral de la defensa colectiva en Europa”. El canciller alemán, Olaf Scholz, dijo algo parecido un año antes, prefiriendo la expresión “piedra angular”. El fondo especial de 100.000 millones de euros debía ayudar. Sólo que, por el momento, el ejército de tierra no ha visto mucho de ese dinero, que se ha gastado en adquirir cazabombarderos F-35A, helicópteros Chinook CH-47F, aviones de patrulla marítima Poseidon P-8A y el sistema de defensa aérea Arrow 3.

(*) https://www.spiegel.de/politik/deutschland/bundeswehr-brigade-fuer-litauen-top-general-alfons-mais-warnt-vor-ueberlastung-des-heers-a-97e5a631-ca9c-4c15-8efb-ce79cd2f67e5

El número de cazas rusos interceptados por la OTAN se ha reducido a la mitad

En el momento de la anexión de Crimea en marzo de 2014, la actividad de las fuerzas aeroespaciales rusas cerca de los países miembros de la OTAN se intensificó, particularmente en la región del Báltico. Ese año se llevaron a cabo 400 interceptaciones, en particular como parte de la misión de Policía Aérea del Báltico, lo que representó un aumento del 50 por cien en comparación con 2013.

Posteriormente, la aviación militar rusa mantuvo más o menos su actividad a ese nivel. Pero en 2021 se registró un descenso, ya que los aviones de combate de la OTAN sólo tuvieron que realizar alrededor de 290 despegues en alerta para interceptar aviones que volaban cerca de las fronteras de la Alianza, con el transpondedor apagado y sin haber presentado previamente un plan de vuelo.

Con las tensiones generadas por la guerra en Ucrania y la mayor presencia de la OTAN en su flanco oriental, el número de interceptaciones de aviones rusos aumentó significativamente, con nada menos que 570 intervenciones, principalmente, de nuevo, en el Mar Báltico.

Este año, según las cifras que acaba de publicar el Mando Aéreo Aliado, las fuerzas aéreas de los miembros de la OTAN despegaron 300 veces en respuesta a la presencia de aviones militares rusos. Esto marca una disminución del 47 por cien en comparación con el año pasado.

Este año, en toda Europa, las fuerzas aéreas de la OTAN llevaron a cabo más de 300 incursiones de alerta para interceptar aviones militares rusos que se acercaban al espacio aéreo de la Alianza, la mayoría de ellos aviones que habían sido interceptados sobre el Mar Báltico.

Las violaciones del espacio aéreo de la OTAN por parte de aviones militares rusos han seguido siendo raras y generalmente de corta duración.

La caída en las intercepciones de aviones militares rusos se debe sin duda a un menor tráfico hacia el enclave -fuertemente militarizado- de Kaliningrado.

La OTAN también mantiene una importante actividad aérea alrededor de Rusia, particularmente con fines de inteligencia. En ocasiones, esto puede dar lugar a incidentes, como lo demuestra la colisión entre un dron estadounidense MQ-9 Reaper y un Su-27 Flanker ruso sobre el Mar Negro el pasado mes de marzo.

La defensa antiaérea ucraniana da muestras de impotencia

Los brindis y sonrisas por el hundimiento del Novocherkask han durado muy poco. Hoy se han escuchado explosiones en Kiev, Odesa, Jarkov, Dnieper y Lvov. Las fábricas de reparación militar, los arsenales de defensa aérea y los depósitos de armas fueron alcanzados. Los ataques fueron muy precisos. No hay datos sobre víctimas civiles.

El comandante en jefe del ejército ucraniano, Valery Zaluzhny, ha confirmado que los rusos habían destruido numerosas instalaciones industriales y militares. Starokostiantyniv, en la región de Jmelnytsky, donde se encuentra el aeródromo militar, sufrió graves daños. Varios “aviones extranjeros” fueron destruidos, pero el ejército ucraniano no ha especificado el modelo.

Después del ataque, el ejército ucraniano experimentó interrupciones en las comunicaciones en el frente y en el suministro de energía a las bases militares en la retaguardia.

La defensa aérea ucraniana disparó unos 1.200 misiles antiaéreos por un valor de entre 70 y 200 millones de dólares. Pero no les ha ayudado en absoluto. “No se ha derribado ni un solo misil X-22”, reconoció Yuri Ignat, del Comando Aéreo de las Fuerzas Armadas de Ucrania en el canal Rada TV. Incluso los misiles viejos vuelan demasiado rápido para alcanzarlos.

Los sistemas de defensa aérea SAMP-T, Patriot, Iris-T, NASAMS y Crotale suministrados por la OTAN son insuficientes o su eficacia contra ataques masivos también se ha demostrado como extremadamente débil.

El único complejo Patriot, regalado a Kiev por los alemanes, probablemente fue destruido el día antes en Jerson. Los radares y lanzadores de misiles se basaron en un tren especial para una mayor movilidad, pero no fue suficiente contra el misil hipersónico Kinjal.

Es el segundo sistema de defensa aérea de ese modelo que ha sido destruido.

Zelensky intenta ocultar la desesperada situación del ejército ucraniano, pero en Occidente todos admiten que la derrota es inminente.

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