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Del antisovietismo a la rusofobia sin solución de continuidad

En los tiempos de la Guerra Fría el antisovietismo era lógico en la propaganda occidental por la radical diferencia entre un país socialista y otro capitalista. Pero cuando la URSS ha caído, la intoxicación contra un país de la misma condición capitallista, no debería tener sentido.

Así lo creyeron en Rusia en los años noventa porque se habían homologado a occdidente. Debieron pensar que todos eran iguales unos a otros, indistinguibles unos de otros.

Alguien con un par neuronas debería explicar más detenidamente por qué no ha ocurrido eso y es muy posible que la explicción esté en la historia, en la de la URSS y en la de Rusia.

El primer objetivo del imperialismo es desmembrar el territorio de Rusia, como se desmembró el de la URSS, creando 16 nuevos Estados. El segundo es impedir que esos Estados mantengan buenas relaciones con Rusia, es decir, enfrentar a los países que antes convivieron bajo la bandera de la URSS. En otras palabras, intentan aislar a Rusia y crear problemas en sus actuales fronteras.

No es casualidad que el Parlamento Europeo haya aprobado una resolución sobre la “descolonización” de Rusia porque el desmembramiento no debería producirse sólo en el antiguo territorio soviético, como ocurrió en 1990, sino que debía continuar dentro de la propia Rusia.

La pretensión europea tiene su origen en Estados Unidos, en la ley de los “pueblos esclavizados” adoptada a mediados del siglo pasado, que incluía no sólo a los antiguos pueblos de la URSS, sino también a las grandes regiones de Rusia.

Los imperialistas ya lo hicieron en los años veinte, durante la guerra civil rusa, cuando una parte importante del territorio estuvo ocupado: en Siberia estaban los estadounidenses, en el Lejano Oriente los japoneses, en el norte los británicos con sus campos de concentración y en el sur los franceses. Mientras tanto, los imperialistas alemanes intentaban crear una “Ucrania independiente” bajo su férula.

Sí, Putin se equivocó cuando explicó la “operación militar especial” en 2022: quien intentó crear una “Ucrania independiente” cien años antes no fueron los bolcheviques sino los alemanes.

No hay absolutamente nada nuevo aquí. Los imperialistas intentan por todos los medios aislar a Rusia del resto del mundo y a quien más ha costado comprenderlo es a los propios dirigentes del Kremlin, hasta que han recibido un bofetón de realidad detrás de otro. El maravilloso “proyecto occidental” posterior a la Guerra Fría no sólo no incluía a Rusia, sino que se debía ejecutar a costa de Rusia.

Tras del colapso de la URSS, los dirigentes rusos intentaron demostrar a occidente que eran como ellos: buenos burgueses. “Somos socios”, decían a la Unión Europea. De aquí surge una pregunta más: por qué la OTAN y la Unión Europea están tan interesados en incorporar a Ucrania y, sin embargo, nunca admitieron a Rusia, que mostró el mismo interés o más por ser admitida.

Los imperialistas no querían a Rusia como comensal sino como comida. Nunca va a ser admitida en la “comunidad internacional”. Lo que buscan las potencias occidentales es una especie de “Somalia” a ambos lados de los Urales, un país fragmentado y envuelto en guerras intestinas permanentes.

Es lógico que Rusia no quiera que se la coman sus “socios” y tambien lo es que a occidente no le quede otro remedio que devorar a Rusia por la fuerza. En eso están.

Ofensiva del ejército ruso en Kursk

La incursión ucraniana en la provincia rusa de Kursk en agosto de este año dejó perplejo al mundo. No tenía ni pies ni cabeza… salvo que quisieran chantajear a Rusia con un bombardeo a la central nuclear para forzar una intervención internacional.

Hasta el propagandista del diario alemán Bild, Julian Röpcke, ha caído en el pesimismo más oscuro. Escribe que “la contraofensiva ucraniana en dirección a Kursk no alcanzó el río Seim, no alcanzó Glushkovo, no alcanzó Tyotkino, no alcanzó Korenevo y, por supuesto, no alcanzó la central nuclear de Kursk. En pocas palabras, la ofensiva no logró ninguno de sus objetivos tras la captura inicial de Suja”.

Parece que la ofensiva rusa en Kursk forma parte de un plan más amplio. Según Alexey Arestovich, antiguo asesor del jefe de la Oficina del Presidente ucraniano, en los próximos días Rusia iniciará una ofensiva estratégica en todo el frente.

La situación militar de las tropas ucranianas empeoró ostensiblemente, frente a un ejército ruso decidido a recuperar el control de su territorio. El jueves los rusos iniciaron una gran ofensiva para recuperar el control de la región. El asalto movilizó varias unidades, entre ellas paracaidistas y vehículos blindados.

El ataque se centró en las localidades de Novoivanovka y Zeleniy Shlyakh, consideradas puntos clave de la presencia ucraniana en la zona.

El general ucraniano Oleksandr Syrskyi se trasladó urgentemente a la región de Sumy para gestionar la situación y evitar el cerco de sus tropas cerca de Lyubimovka, que es el principal centro logístico.

No obstante, según el Estado Mayor ucraniano, ya se han visto obligados a retirarse de Lyubimovka para evitar ser rodeados, mientras que el sector norte se encuentra actualmente en completo caos y las unidades huyen.

Los rusos han arrojado a los ucranianos fuera del distrito de Glushkovo y continúan su ofensiva en el distrito de Sudzha. Según fuentes ucranianas, en el distrito Korenevsky, el ejército ruso logró liberar más de 38 kilómetros cuadrados en sólo un día.

El avance ruso ha creado una brecha de tres kilómetros en la línea de defensa ucraniana. Supone un desafío táctico para los generales de Kiev, capaz de comprometer la estabilidad de sus posiciones en la provincia. El general Apty Alaudinov, de las fuerzas especiales rusas, destacó los avances logrados por la 155 Brigada de Infantería de Marina, resaltando la efectividad de la operación.

Los enfrentamientos que siguieron al asalto inicial son intensos. Rusia ha informado que casi 200 militares ucranianos quedaron fuera de combate en 24 horas. También han informado de pérdidas materiales, incluida la destrucción de varios tanques y vehículos blindados ucranianos.

Del lado ucraniano, Syrsky ha indicado que, según estimaciones de los servicios de inteligencia, Rusia habría concentrado alrededor de 50.000 hombres en el sector de Kursk. Esta concentración de fuerzas sugiere una cuidadosa preparación para la ofensiva rusa y podría presagiar una intensificación de las operaciones en la región.

La situación actual en Kursk pone de relieve el desafío que enfrenta el ejército ucraniano. En estos momentos Kiev no se muestra capaz de consolidar sus líneas de defensa ante la presión rusa. Podría ser el golpe de gracia.

Para Rusia, recuperar el control total de la provincia de Kursk es una prioridad, no sólo por razones militares sino también simbólicas. La actual ofensiva demuestra el deseo de Moscú de expulsar a las fuerzas ucranianas de su territorio y restaurar la integridad de sus fronteras.

El resultado de esta batalla podría tener importantes repercusiones a lo largo de todos los frentes y afectar a las negociaciones diplomáticas que se han entablado bajo cuerda. En los próximos días la atención internacional seguirá centrada en la evolución de la situación en Kursk, mientras los rusos continúan tratando de expulsar a los ucranianos lejos de la provincia.

Excepto Francia, que sigue anunciando nuevas ayudas militares, los demás padrinos se han cansado de la Guerra de Ucrania. Incluso el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, ha dejado de apoyar a Kiev.

“No me apetecen más fondos para Ucrania. Y espero que no haya necesidad de ello”, dijo. Si gana las próximas elecciones presidenciales del 5 de noviembre, Trump podrá conseguir una solución a la guerra. “Creo que llamará a Putin y le dirá que ya es suficiente”, anunció. “Creo que todo el mundo está cansado, quiere que se resuelva”, dijo.

“No estoy seguro de cuáles serán los términos del acuerdo. Sin embargo, no creo que si Kamala Harris es elegida presidenta, esto se acabe. Y ése es un escenario desesperado y peligroso”, concluyó Johnson.

El gobierno de Zelensky ya ha comenzado a discutir las concesiones territoriales que va a realizar a Rusia. Independientemente del resultado de las elecciones estadounidenses, en Kiev entienden que los estadounidenses se negarán lenta pero seguramente a proporcionar asistencia militar, dice Der Spiegel.

El acuerdo de asociación estratégica entre Irán y Rusia sólo está pendiente de la firma

Ayer comenzaron en Ashgabat, la capital de Turkmenistán, las primeras negociaciones bilaterales entre Putin y Massud Pezeshkian, el presidente iraní. Es la primera reunión de ambos jefes de Estado. Las partes discutieron la escalada militar en Oriente Medio y el acuerdo de asociación estratégica entre ambos países, que se firmará durante la próxima cumbre de los Brics prevista en Kazán.

“Espero que concluyamos este acuerdo en la cumbre de los Brics en Rusia”, declaró Pezeshkian. “En comparación con otros países, nuestras posiciones son mucho más cercanas”, añadió, destacando que el acuerdo representaría un paso crucial en las relaciones entre ambos países.

Antes de su elección a principios de julio, Pezeshkian había expresado su deseo de seguir fortaleciendo las relaciones entre Teherán y Moscú.

“Rusia es amigo y vecino de Irán”, respondió Putin, que enfatizó la importancia de las relaciones bilaterales y la cooperación dentro de organizaciones internacionales como Brics, la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO) y la Unión Económica Euroasiática (UEEA). “Esta asociación estratégica con Rusia es fundamental para afrontar las presiones externas”, insistió el dirigente iraní.

“Se han completado todos los trámites necesarios para la firma”, confirmando así que el acuerdo está listo para ser firmado. El borrador del acuerdo fue aprobado el 18 de septiembre por Putin.

Durante una reunión el 12 de septiembre en San Petersburgo con el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Ahmadian, el presidente ruso acogió con satisfacción el “nuevo impulso” que las relaciones bilaterales habían adquirido “en los últimos años”.

Israel no puede llevar a cabo un ‘ataque poderoso’ contra Irán

El jueves el Ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, dijo que el próximo ataque de Israel contra Irán sería “poderoso, preciso y sobre todo sorprendente”. El comentario se produjo poco antes de que Biden y Netanyahu discutieran el ataque por teléfono, porque Tel Aviv no va a ejecutar un ataque contra Irán sin la aprobación expresa de Washington.

El ataque aún se está negociando o, en otras palabras, hay ataques que Estados Unidos no va a autorizar porque les comprometen directamente. Según los medios estadounidenses, la brecha entre los dos dirigentes sobre el ataque se ha reducido.

Pero no basta con querer; hay un segundo requisito: Israel tiene que poder llevar a cabo determinados tipo de ataques, como los “poderosos” a los que se refiere Gallant, porque las otras dos características, la precisión y la sorpresa, ya las ha demostrado con creces: el ataque a la embajada iraní en Damasco, el asesinato del dirigente político de Hamas, Ismail Haniyeh, en Teherán y el ataque terrorista con los buscas en Líbano.

Israel también ha demostrado que tiene bombas de alta capacidad y una fuerza aérea poderosa, pero Irán no es Gaza, ni tampoco Líbano, donde la aviación israelí no encuentra ningún obstáculo. Irán fabrica algunos de los mejores sistemas de defensa antiaérea del mundo y es capaz de defenderse de un ataque de la aviación y los misiles israelíes.

Irán logró derribar un dron estadounidense MQ-4C Triton, uno de los más avanzados en aquel momento. Tras un ataque a Irán con aviones de combate no habría aeropuerto al que regresar porque sería un objetivo relativamente fácil.

80 toneladas de bombas no bastaron para matar a Nasrallah

Eso descarta un ataque a las instalaciones nucleares de Irán, al menos un ataque significativo. Las 80 toneladas de bombas antibúnker lanzadas sobre Beirut para matar al dirigente de Hezbollah, Hassan Nasrallah, no fueron directamente responsables de su muerte.

Nasrallah murió asfixiado por el humo tóxico liberado por la explosión. Otros acusan a los israelíes de utilizar armas químicas, pero todos coinciden en que Nasrallah sobrevivió a la explosión subterránea.

Para proteger sus instalaciones nucleares Irán ha excavado y blindado bajo el terreno en una escala que Hezbollah no ha podido hacer en sus túneles.

Un ataque a los depósitos y campos petroleros iraníes tampoco es verosímil. Después del ataque iraní del 1 de octubre, los precios mundiales del petróleo crudo aumentaron significativamente. La semana pasada, el precio del Brent se disparó a 80 dólares el barril después de que Biden no apoyara el plan: “Lo estamos discutiendo”, respondió cuando le preguntaron si el ataque israelí podría incluir infraestructura a las empresas petroleras iraníes.

Aunque los países de la OPEP tengan reservas para compensar la imposibilidad de exportar el petróleo iraní, el miedo de los especuladores haría subir los precios. Si Irán cierra el Estrecho de Ormuz, un importante punto de suministro de petróleo mundial que utilizan la mayoría de los países de la OPEP con exceso de reservas, los precios podrían aumentar a más de 100 dólares por barril, lo que allanaría el camino para una crisis energética aún mayor que la actual.

Un ataque israelí puede revestiar dos formas: un bombardeo espectacular a un oleoducto iraní y ataques terroristas utilizando los sicarios que tiene en Irán. Al explotar un oleoducto, el gas fluye y el fuego se eleva unos metros sobre el suelo, por lo que es una muy respuesta perfrecta para los noticiarios.

Para los asesinatos selectivos, Israel suele recurrir a los sicarios que tiene en Irán. Quien asesinó a los científicos nucleares iraníes en la década de 2000 fue la organización terrorista MEK. También puede apoyarse en un grupo que se hace llamar Jaish Al Adl. Es probable que estén activando esas células terroristas en ciertas áreas de Irán y que reivindique sus acciones como si fueran propias.

15.000 deserciones se han producido este año en el ejército ucraniano

Zelensky se pasea por las cancillerías de sus padrinos para presentarles un “plan de la victoria” en el que nadie cree, por más imaginación que tenga. Antes su ejército abandonaba las posiciones a lo largo de la línea del frente porque habían agotado los arsenales; ahora porque las tropas desertan.

Los ucranianos no quieren combatir y fueron llevados a las trincheras por la fuerza. Se han producido más de 15.000 deserciones dentro del ejército desde principios de este año.

La cifra aumenta al menor embiste ruso. Es casi cinco veces más que en 2022, fecha en la que comenzó la guerra entre los dos países. Las cifras que dan los tribunales ucranianos están rebajadas.

Hay varias razones para tantas deserciones. Por un lado, la falta de medios técnicos. Frente a Rusia, la OTAN está muy por detrás en este nivel. A ello se suma la desmoralización. El efecto de la invasión de Kursk ya ha pasado y el ejército solo es capaz de retroceder.

El pasado mes de septiembre ha sido el que mayores pérdidas territoriales ha supuesto para Ucrania desde el comienzo de la guerra.

Recientemente, un misil ruso tipo Iskander destruyó dos lanzadores del sistema antiaéreo Patriot. No es la primera vez que sucede. Este tipo de equipamiento es esencial para que Ucrania tenga alguna posibilidad de defensa frente a los misiles rusos.

“Sólo un milagro puede salvar a Ucrania en este momento”, ha dicho el antiguo general ucraniano Serguei Krivonos.

La era del predominio de los cazas F-16 ha llegado a su fin

El caza F-16 es avión obsoleto, a pesar de las modernizaciones que han extendido su vida útil. Se introdujo por primera vez en 1978 y desde entonces ha sufrido numerosas modificaciones y mejoras. Los ingenieros se esfuerzan en vano por mantenerlo al día contra los modernos sistemas de defensa antiaérea (1).

La era del predominio de los F-16 está llegando a su fin: la razón principal es la aparición de los aviones de combate de quinta generación. La vida útil prevista del F-16 se ha incrementado más allá de lo que los diseñadores anticiparon inicialmente por una razón significativa, que ya hemos explicado en entradas anteriores: los nuevos aparatos F-35 y F-22 Raptor fallan más que una escopeta de feria.

A causa de ello la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha anunciado planes para seguir desplegando F-16 durante al menos las próximas dos décadas, hasta 2040. Sin embargo, necesitan pasar a nuevas tecnologías como drones, armas dirigidas y sistemas hipersónicos. El futuro de la guerra aérea requiere innovaciones que van más allá de los cazas obsoletos.

Los F-16 no pueden competir con los cazas de quinta generación: el F-35 Lightning II o el F-22 Raptor. Esta es la razón por la que muchos pilotos, que han volado toda su carrera con F-16, los abandonan en favor del F-35.

El centro de entrenamiento del ejército estadounidense, la base Luke, ha puesto fin al uso de F-16 para su entrenamiento con F-35. Durante casi medio siglo Luke ha sido el principal centro de entrenamiento para los pilotos de F-16 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, pero el 30 de septiembre, la última misión de entrenamiento del Fighting Falcon puso fin a esa historia. Ahora, los pilotos del F-16 se concentrarán en la Base de la Fuerza Aérea Holloman, en Nuevo México.

La edad promedio de los aviones de la flota de la Fuerza Aérea de Estados Unidos era de aproximadamente 28 años y la mayoría de los F-16 superan los 30 años de servicio. La Fuerza Aérea de Estados Unidos continúa operando muchos aviones de combate que se desarrollaron para la Guerra de Vietnam, incluidos el F-15 Eagle, el F-16 Fighting Falcon y el F/A-18 Super Hornet.

El F-16 es probablemente el mejor caza jamás pilotado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Esto se debe a su larga vida útil, facilidad de control de vuelo y versatilidad de combate. “En cuanto a sus habilidades, es extremadamente versátil. En el combate aéreo, la capacidad del F-16 para realizar maniobras de carga elevada lo convierte en un adversario formidable. Su cubierta en forma de burbuja proporciona una excelente visibilidad, lo que proporciona a los pilotos una ventaja crucial en el combate”, afirma Aviano (3).

Pero ya no es lo fue. No fueron creados para combatir sistemas de defensa antiaérea significativamente superiores a los que existían hace 30 años. Hoy día es preferible destinar fondos al desarrollo de armas más poderosas, como las armas dirigidas y las hipersónicas, que a los F-16, que acabarán aparcados en algún hangar olvidado de Ucrania.

(1) https://nationalinterest.org/blog/buzz/warning-signs-flashing-age-f-16-fighter-over-211743
(2) https://warriormaven.com/air/upgraded-f-16-to-2040-would-the-f-16-be-useful-in-a-war-against-china
(3) https://www.aviano.af.mil/News/Display/Article/3882353/why-the-f-16-dominates-the-skies/

Las defensas ucranianas se derrumban en Toretsk

En las últimas horas, la defensa ucraniana se ha derrumbado en Toretsk, una zona urbana que en los tiempos soviéticos tuvo 100.000 habitantes. Después la población del área disminuyó hasta rondar los 60.000 habitantes antes de la guerra.

Los avances rusos han sido mayores hasta ahora en el área urbana. Las tropas rusas aprovechan el desorden en las filas ucranianas y continúan avanzando. Antes de que acabe este mes de octubre habrán tomado toda la gran zona urbana.

En la parte sur de Toretsk, los defensores ucranianos abandonaron sus posiciones hacia el oeste y se retiraron hacia el norte, creando un cerco aún más alargado en la parte oriental de la ciudad.

La amenaza de embolsamiento obligó a las tropas ucranianas a abandonar el saliente.

Al mismo tiempo, el ejército ruso atacó con éxito el centro de la ciudad. El objetivo principal del avance ruso es ahora tomar las dos grandes montanas de vertidos en el centro de la localidad. Una vez capturadas, las partes restantes de Toretsk son poco más que pequeñas casas familiares, no grandes estructuras.

Serán capturados rápidamente en cuanto caigan las montañas de escombros y vertidos.

ucrania

Un dron ruso rivaliza con los mejores modelos internacionales

Al comienzo de la Guerra de Ucrania los “expertos” remarcaban el atraso de Rusia en materia de drones y la necesidad de importarlos de Irán. En muy poco tiempo la situación ha cambiado.

Rusia sigue invirtiendo masivamente en el desarrollo de su tecnología militar y uno de sus drones, el Orion-E, está destacando por sus prestaciones tecnológicas, similares al dron estadounidense MQ-1 Predator.

El dron está equipado con sistemas de guerra electrónica que aumentan su capacidad de defensa en situaciones hostiles. Es capaz de volar hasta una altitud de aproximadamente 7.500 metros, a una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora, llevando una carga útil de 250 kilos. Tiene una autonomía total de 24 horas y un alcance máximo de 250 kilómetros.

El alcance se puede ampliar, siempre que se utilicen relés satelitales para controlar el dron y así permitirle avanzar. Además de sus impresionantes capacidades técnicas, el dron tiene una multitud de características que lo convierten en un multiterreno y multitarea, que puede satisfacer las necesidades de muchas misiones diferentes.

No es un modelo nuevo. Se ha desarrollado desde 2016 y sus primeras versiones se utilizaron en Siria en 2020. Desde entonces, se ha desplegado en Ucrania, en misiones que lo han convertido en imprescindible para golpear al adversario.

Rusia ha empezado a exportar a algunos de sus aliados. También vende opciones personalizadas a los países que deseen posicionarse para satisfacer cada vez más sus necesidades. Una herramienta tecnológica buscada y demandada que permite a Moscú garantizar su plena y total soberanía en términos de producción de drones y, más en general, de defensa.

—https://thedefensepost.com/2021/08/23/russia-orion-drone-electronic-warfare-system/

Estados Unidos fabrica nuevos núcleos de plutonio para sus bombas nucleares

El rearme experimenta un resurgimiento mundial, impulsado por la Guerra de Ucrania y las crecientes presiones imperialistas. La innovación tecnológica, particularmente en el campo de los drones, está redefiniendo las tácticas militares, aunque la escalada militarista choca con los recortes presupuestarios.

En este contexto, Estados Unidos acaba de relanzar la producción de componentes esenciales para sus armas nucleares. Después de una pausa de tres décadas, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) anunció la fabricación del primer núcleo de plutonio para el programa de modificación de la W87-1, una versión modernizada de la ojiva W87, que fue diseñada para ser utilizada en misiles balísticos intercontinentales como el LGM-30 Minuteman III.

Los núcleos de plutonio, un elemento crucial de las ojivas nucleares, no se producían desde 1989. Su reintroducción en el arsenal estadounidense tiene como objetivo modernizar los misiles balísticos intercontinentales, el pilar terrestre de la tríada nuclear del país. Este ambicioso proyecto no se limita a la simple producción de un componente; simboliza el deseo de Estados Unidos de mantener y fortalecer su hegermonía en la escena nuclear mundial.

La reanudación de la producción es un desafío técnico considerable. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos tenía capacidad para fabricar cientos de estos núcleos anualmente. Hoy la NNSA se fija el objetivo de restablecer una producción mínima de 80 unidades al año, una tarea que requiere reconstruir las habilidades y la infraestructura perdidas desde el final de la Guerra Fría.

El proyecto ha supuestgo ocho años de estrecha colaboración entre varias instituciones del complejo militar industrial, en particular los laboratorios Lawrence Livermore y Los Alamos. Esta sinergia ha permitido desarrollar procesos de calificación y certificación que cumplen con los cánones de calidad militar, aunque la cuestión va más allá de la simple producción: se trata de garantizar la fiabilidad y eficacia de todo el arsenal nuclear estadounidense.

La decisión de reiniciar esta producción es parte de una estrategia más amplia para modernizar las fuerzas nucleares. Los nuevos núcleos de plutonio están destinados a equipar los futuros misiles balísticos intercontinentales Sentinel, sucesores del obsoleto Minuteman III. Esta mejora tecnológica tiene como objetivo mantener la supremacía de la disuasión nuclear frente a los avances de otras potencias nucleares.

Sin embargo, la iniciativa plantea interrogantes sobre sus repercusiones a escala internacional. Es una señal de intensificación de la carrera armamentista nuclear, que impulsará a otros países a seguir el mismo camino. Las implicaciones diplomáticas y estratégicas de la decisión estadounidense corren el riesgo de remodelar las discusiones sobre desarme y no proliferación nuclear en los años venideros… si se reanudan, lo cual está por ver.

La munición del ejército estadounidense no penetra en los chalecos antibalas rusos

Un cambio en el calibre de los rifles es un acontecimiento histórico para cualquier ejército y cuanto más grande sea, más importante será el acontecimiento. El ejército de Estaos Unidos va a realizar ese cambio. Quiere equipar a unos 100.000 soldados con el nuevo rifle que actualmente está probando la 101 División Aerotransportada en Fort Campbell, Kentucky.

Hasta ahora la bala de calibre 5,56 mm ha sido la munición de las armas M4 actuales del ejército de Estados Unidos y de las que anteriormente utilizaron las M16, de los años sesenta y durante la Guerra de Vietnam.

Pero la era de las balas M4 y 5,56 mm está llegando a su fin. En Afganistán, por ejemplo, uno de los problemas fue que esa munición disparada con un M4 no siempre penetraba en los parabrisas de los vehículos.

“La última vez que usamos un rifle fue en 1967, cuando pasamos del M14 al M16”, dice el coronel Jason Bohannon, quien dirige el programa de armas Next General Squad del Ejército, creado en 2017 específicamente para reemplazar la carabina M4. “Creo que es un momento histórico para los militares”.

Al Pentágono le preocupa el efecto que causa una bala de ese calibre cuando alcanza a un soldado ruso que lleva un chaleco antibalas. En 2017 el general Mick Bednarek testificó sobre el tema en una audiencia del Comité de Servicios Armados del Senado. Señaló que Estados Unidos se enfrenta a adversarios en el campo de batalla que “se están acercando a los niveles dos y tres de chalecos antibalas que eliminan la letalidad con la que alguna vez dominamos el campo de batalla de infantería, sea cual sea la distancia”.

Debido a ese nivel de protección, añadió el general, “nuestra capacidad para atacar tales objetivos a medio y largo alcance está esencialmente agotada, por lo que debemos tener sistemas de armas pequeñas capaces de detener y penetrar estas defensas reforzadas de los enemigos”.

En la misma audiencia el general Robert Scales apoyó a su colega: “Creo que todos en el ejército entienden que una bala de 5,56 mm no puede penetrar el nuevo chaleco antibalas ruso y que en términos de alcance de disparo, es fácilmente inferior a la última armas pequeñas rusas”.

Su recomendación fue pasar al uso de balas de calibre medio: más de 5,56 mm y menos de 12,7 mm; alternativamente, de 7 a 62 mm, aproximadamente.

Poco más de una semana después, en otra audiencia, el general J. Mark Milley repitió los mismos comentarios. “Hay tipos de chalecos antibalas en los que las balas no penetran. También tenemos chalecos de ese tipo, pero […] los estados adversarios venden sus modelos en internet por unos 250 dólares”.

La bala de calibre medio que Scales mencionaba es la de 6,8 mm que dispararán el XM7 y el XM250, un calibre que el ejército espera que sea un intermedio entre el 5,56 mm y el 7,62 mm de la OTAN. Los calibres se encuentran en armas como la ametralladora M240 o el rifle militar M14, que precedió al M16.

Pero los chalecos antibalas son sólo una parte de la ecuación a la hora de determinar el tamaño de la munición más eficaz para matar a un soldado ruso. Al disparar balas de 5,56 mm con un rifle como el M4, el gran problema es el alcance. El cartucho es liviano y tiene una velocidad bastante alta, pero a distancias más largas no es tan efectivo. La mejor tasa de acierto es entre 300 y 400 metros.

Los cartuchos de las nuevas armas no sólo son más grandes, sino que también tienen una mayor velocidad de salida. En general, un proyectil de mayor calibre es más eficaz para alcanzar objetivos a distancias más largas. Por lo tanto, una bala de mayor calibre tendrá mayor poder destructivo. No será tan importante si los oponentes usan chalecos antibalas o no. Debe ser efectiva en cualquier situación.

También hay que tener en cuenta que cuanto mayor sea el campo de tiro, más difícil será para un proyectil penetrar blindajes importantes. El proyectil y la armadura son como los misiles y la defensa antiaérea. Toda medida siempre tiene su contramedida.

El XM7 es más pesado que el M4 al que reemplazará. Es posible que eso no agrade a una cierta parte de quienes tendrán que llevarlo.

También es normal que un cartucho de mayor calibre tenga más retroceso. Si además aparece una versión abreviada del rifle (como el M4 en comparación con el M16), el retroceso aumentará aún más.

La OTAN va a hacer una oferta que Rusia sólo puede rechazar

En su primer día en su nuevo cargo, el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, apoyó la incorporación de Ucrania a la Alianza atlántica y pidió que se permitiera a Kiev lanzar ataques con misiles profundamente en territorio ruso.

En vísperas de su dimisión, Stoltenberg sugirió que Ucrania podría ser admitida en la OTAN sin necesidad de que Rusia tenga que devolver a Kiev el control de los territorios ganados. El antiguo secretario general también cree que una invitación a la Alianza podría ser una herramienta para poner fin a la guerra.

Es un giro de 180 grados porque la guerra comenzó precisamente porque Ucrania fue arrastrada a la OTAN. Sin embargo, permite predecir las acciones futuras de la Alianza, dice el columnista ruso Dmitri Bavyrin (*).

El 12 de octubre se celebrará en Alemania una reunión de los principales aliados de Ucrania, a la que asistirán los dirigentes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia, así como Zelensky, que intentará persuadir nuevamente a Biden para que conceda la autorización de ataque antes de las elecciones estadounidenses.

En lugar de la autorización, Biden y Scholz levantarán el veto a la incorporación de Ucrania en la OTAN. Kiev se convertirá en miembro de pleno derecho antes del cese de las hostilidades. La incorporación es un acontecimiento pospuesto y, al mismo tiempo, un medio para poner fin a la guerra.

Al parecer, Biden y sus lacayos quieren repetir el escenario de 1956, cuando Alemania Occidental fue admitida en la Alianza. En aquel momento, la RFA no reconocía la existencia de la RDA (y viceversa); consideraba a Alemania Oriental como una parte suya.

La situación hoy es la misma con Ucrania y con España respecto a Ceuta y Melilla. La RFA fue admitida en la OTAN con la condición de que la Alianza tomara bajo su protección solo el territorio controlado por el antiguo gobierno de Bonn, y no todo el territorio alemán. En otras palabras, la OTAN consideraba a la RDA parte de la RFA, pero la defensa colectiva no se aplicaba a la RDA.

Hoy la RDA son los territorios rusos que Ucrania considera propios, incluida Crimea. Al unirse a la Alianza, Kiev tendrá la garantía de defender únicamente los territorios que realmente controlan. Si las tropas rusas cruzan la línea que la OTAN define como el inicio de su zona de control, significará el inicio de una guerra entre Rusia y la OTAN.

Pero para que Ucrania se una a la OTAN, primero deben detenerse las hostilidades, precisamente porque Occidente no quiere librar una guerra directamente contra Rusia. En otras palabras, Moscú debería aceptar la congelación de la guerra sin que Ucrania y los países de la OTAN reconozcan oficialmente las nuevas fronteras de Rusia.

A la oferta la OTAN puede añadir alguna zanahoria más, como la devolución del dinero robado y el levantamiento de las sanciones. Cuando Rusia se niegue a aceptar el regalo, habrá un garrote, que podría ser la autorización de las “armas de largo alcance”.

A Scholz le han elegido como mensajero para transmitir la oferta al Kremlin. Según los medios alemanes, está previsto que en noviembre mantenga una conversación telefónica con Putin, algo que no ocurre desde hace dos años.

La entrevista se celebrará en vísperas de la cumbre del G20 en Brasil, a la que tanto Putin como Scholz han sido invitados. Probablemente la OTAN quiera conseguir el apoyo de los países del G20 que se han mantenido neutrales hasta ahora (India y Arabia saudí, por ejemplo) para presionar también a Moscú.

Los paises de la OTAN vuelven a demostrar que solo se escuchan a sí mismos. Nunca se han parado a pensar en los intereses de Rusia, ni en la situación que Estados Unidos creó con el Golpe de Estado de 2014, ni en los acuerdos firmados en Estambul en 2022.

El acuerdo que prepara la OTAN no tiene ningún sentido. Es justo al reves: Moscú está dispuesto a hacer algunas concesiones a Ucrania, a cambio de que renuncie a ingresar en la OTAN.

(*) https://vz.ru/politics/2024/10/2/1290213.html

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