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Categoría: Estrategia (página 37 de 152)

El bloqueo del Báltico a los buques rusos es una declaración de guerra

En el mundo moderno la bravuconería adopta la forma de rusofobia y está en proporción inversa al potencial militar. Los más macarras son esos países escuálidos, como los bálticos, con ejércitos insignificantes que no son nada por sí mismos y han depositado su confianza en el guardaespaldas que tienen contratado: la OTAN.

El Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Estonia, el general Vahur Karus, ha reconocido: “Hoy, nuestros medios de ataque de largo alcance están completamente integrados en los planes de la OTAN, la alianza nos dice que debemos cuidar de ciertos objetivos en Rusia. Entonces es cuando ellos [la OTAN] podrán venir a Estonia y dar los siguientes pasos”.

Los países bálticos sólo aparecen en las noticias para hablar contra Rusia. Es otro cuento de David contra Goliat, el grande que abusa del pequeño. Estonia, Letonia y Lituania son muy valientes: se declaran dispuestos a ir a la guerra con Rusia ahora mismo… sólo porque saben que eso no va a ocurrir.

En proporción a su PIB son los que más dinero han gastado en ayudar a Ucrania. Han cerrado las fronteras con Rusia y no expiden visados. Piden a Bruselas que siga aprobando más sanciones.

El 23 de septiembre el general estonio Merilo anunció su disposición a bloquear el Golfo de Finlandia a los barcos rusos. Con los finlandeses, por supuesto. Están dispuestos a luchar contra Rusia y no ocultan sus planes agresivos.

Un bloqueo del Mar Báltico es contrario al derecho marítimo internacional y, en definitiva, una declaración de guerra. Los países ribereños no deberían jugar con ese tipo de cosas, ni siquiera como broma.

El Ministerio ruso de Asuntos Exteriores les recordó algo que esos países saben de sobra: “Si hablamos de los planes de Finlandia y Estonia de establecer los límites de sus áreas adyacentes en el Golfo de Finlandia, entonces esa medida está dentro de su derecho soberano. Sin embargo, tales acciones, de conformidad con lo dispuesto en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, no permiten la obstrucción y el control de la navegación”.

Quienes no gusten del derecho internacional deberán recordar que el ejército estonio tiene 7.000 hombres en sus filas. Un par de brigadas. Su armamento está a esa misma altura. No soportaría más de una semana de guerra. Por eso la OTAN tiene que instalar un nuevo centro de mando naval en Rostock.

El año que viene Estonia recibirá M142 HIMARS de Estados Unidos, al menos 6 vehículos, algunos de ellos estarán equipados con cohetes ATACMS MGM-140. El ejército estonio podrá alcanzar zonas densamente pobladas de Rusia y los misiles balísticos aumentarán significativamente su potencial de ataque. Como se ve no son armas para defenderse sino para atacar o, como poco, para amenazar.

La chulería de los generales estonios significa que la OTAN está transformando gradualmente al trío báltico en la vanguardia de una futura provocación contra Rusia, porque, como demuestra la Guerra de Ucrania, quien responde al chantaje y la intimidación acaba en los noticiarios como un perverso agresor o invasor.

Estados Unidos y la OTAN utilizan a los bocazas del Báltico para medir las respuestas de Rusia. Es un pulso continuo que requiere una atención constante por parte de Moscú. Pero a veces un pulso se convierte en una escalada y de las palabras se pasa a los hechos.

Los aviones de combate estadounidenses no están disponibles para el combate

La mayor parte de los arsenales militares están llenos de chatarra y artilugios obsoletos, que se almacenan antes de que hayan tenido la oportunidad de intervenir en un campo de batalla. Apenas sirven para algo más que para participar en un desfile.

No sólo ocurre con los países del Tercer Mundo sino, sobre todo, con las grandes potencias, que periódicamente revisan sus equipamientos para quitarles el óxido. Los ejércitos han creado un índice de disponibilidad de material (MC) para evaluar el estado de su equipamiento.

En el caso de los aviones de combate, el índice MC mide el porcentaje de tiempo durante el cual un avión puede realizar al menos una de las misiones para las que fue diseñado.

Para evitar la vergüenza, el índice MC no se suele mostrar públicamente, ni siquiera a los parlamentarios. En Estados Unidos es diferente porque el Pentágono y los organismos de control, como la GAO (Oficina de Responsabilidad Gubernamental), publican dicha información.

En mayo la Fuerza Aérea estadounidense reconoció que el año pasado entre un 75 y un 80 por cien de su flota de aviones no es capaz de cumplir ninguna misión militar y el porcentaje ha seguido disminuyendo, hasta situarse este año por debajo del 70 por cien.

En un informe que acaba de publicar (*), la GAO ha analizado los índices MC de todas las flotas de aviones de combate operadas por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la Armada y el Cuerpo de Marines durante el período 2018-2023.

“Los índices de capacidad de las misiones de aviones tácticos generalmente no han cumplido con los objetivos del Departamento de Defensa (DoD) durante varios años”, reconoce el informe.

Los aviones pasan la mayor parte del tiempo en los talleres de reparaciones, que se esfuerzan por lograr que vuelen y alcancen los objetivos de disponibilidad exigidos. El problema es que los gastos de mantenimiento de los aviones en condiciones operativas son cada vez mayores, alcanzando los 57.200 millones de dólares.

Es mucho dinero para lograr que los aviones hagan lo que deben: volar.

(*) https://www.gao.gov/assets/gao-25-107870.pdf

Rusia pide explicaciones a Alemania por el nuevo centro naval de la OTAN en Rostock

Tras el anuncio de la apertura de una nueva base de la OTAN en el Mar Báltico, Moscú ha convocado al embajador alemán a una reunión en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Como ya hemos explicado, la apertura de una nueva base militar en el territorio de la antigua RDA es contraria al Tratado 2+4 que selló la reunificación alemana en 1990.

Alemania, Reino Unido y Francia firmaron aquel Tratado, exactamente igual que firmaron los Acuerdos de Minsk, lo que vuelve a poner de manifiesto que las potencias imperialistas consideran el derecho internacional como papel mojado. Se burlan y se ríen del mundo entero.

Alemania dice que aunque el nuevo centro naval, llamado “Commander Task Force Baltic” (CTF Baltic), reúne a miembros de la OTAN, está bajo la dirección de un almirante alemán y, además, no depende directamente de la Alianza Atlántica.

En Berlín olvidan dos cosas. La primera es que el CTF Baltic complementa al Mando Marítimo Aliado (Marcom), con sede en Reino Unido, y la segunda que el Tratado no permite ninguna presencia militar extranjera en el territorio de la antigua RDA.

El centro de mando va a reunir a trece países, entre ellos Francia, Italia, Países Bajos, Noruega y Reino Unido. De ellos, los tres primeros no forman parte de ninguna de las riberas del Mar Báltico.

Por lo demás, tanto Francia como Reino Unido fueron firmantes del Tratado 2+4, por lo que están vinculados al mismo. Durante su negociación, los países firmantes dieron garantías al gobierno soviético de que la OTAN no permitiría la adhesión de ningún país del otro lado del Telón de Acero, es decir, que es una burla detrás de otra.

Las contradicciones se agudizan a un lado y otro del Estrecho de Gibraltar

Como venimos insistiendo, las contradicciones se agudizan a un lado y otro del Estrecho de Gibraltar, donde hay una larga lista de agravios que conduce a un callejón sin salida para varios países, singularmente Argelia, Marruecos y España.

No todo es emigración. En 1994 Argelia y Marruecos cerraron las fronteras terrestres, en 2021 rompieron su relaciones diplomáticas y cerraron el espacio aereo, y si Argelia y Mali se enfrentan, Marruecos se pone de parte de Mali.

Recientemente Rabat anunció su intención de adquirir 24 cazas F-16 Block 70/72 de Estados Unidos. Estos aviones, equipados con el sistema de defensa Viper Shield, representan un avance tecnológico significativo para las Fuerzas Aéreas de Marruecos.

La modernización de las fuerzas aéreas marroquíes ha despertado preocupación en el gobierno de coalición de Madrid, que inmediatamente encargó a Airbus 45 nuevos cazas Eurofighter Tranche 4.

Esta escalada en la adquisición de aviones de combate replantea la correlación de fuerzas en la zona. España parece temer que la llegada de los F-16 marroquíes perturbe su supremacía aérea en el Estrecho de Gibraltar y el Mediterráneo occidental.

Los dos tipos de aviones elegidos por Marruecos y España representan lo mejor en términos de tecnología aeronáutica militar. El F-16 Block 70/72 está equipado con el radar AN/APG-83, un sistema Active Electronically Scanned Array de última generación. Proporciona prestaciones avanzadas de detección y seguimiento, cruciales para misiones de combate aire-aire y ataque terrestre.

Por su parte, el Eurofighter Tranche 4 no se queda atrás. Equipado con dos motores Eurojet EJ200 y el radar AESA ESCAN MK1, ofrece un rendimiento superior en varias áreas. Tiene una cierta ventaja en un enfrentamiento directo, gracias a su avanzada tecnología y sus versátiles prestaciones.

Sin embargo, la elección de Marruecos por el F-16 podría explicarse por consideraciones económicas. La compra y el mantenimiento de estos aviones estadounidenses serían menos costosos que los del Eurofighter, un factor que para Marruecos es importante.

Para ambos paises la adquisición de los nuevos cazas va más allá del simple marco de la modernización militar. Un costado del Estrecho vigila al otro, lo que refleja las cuestiones estratégicas y políticas que subyacen a las relaciones hispano-marroquíes, que no son sólo emigración, ni Ceuta y Melilla.

Para España, la modernización de su flota aérea cumple un doble objetivo: mantener su superioridad tecnológica sobre sus vecinos del sur y hacer valer su estatus dentro de la OTAN. Madrid quiere mantener su papel de guardián del flanco sur de Europa, al tiempo que se posiciona como un protagonista clave en la región.

Por parte marroquí, la adquisición del F-16 también forma parte de una estrategia más amplia para mirar a la cara, tanto a España como a Argelia. Rabat busca afirmarse como la tercera potencia regional, capaz de proyectar su fuerza más allá de sus fronteras. Esta pretensión va de la mano de los esfuerzos diplomáticos para fortalecer su influencia en África y el mundo árabe… de la mano de Israel.

Escandinavia y los países bálticos preparan un segundo frente contra Rusia

El aventurerismo de los pequeños países bálticos y escandinavos ha llegado al punto de hablar abiertamente de un ataque “preventivo” contra Rusia. ¿Cómo se explican las incesantes provocaciones de esos gobiernos?

Andrus Merilo, comandante de las Fuerzas Armadas de Estonia, dijo que Tallin y Helsinki estaban ampliando su cooperación en defensa marítima, incluidos “planes concretos” para cerrar completamente el Mar Báltico a los barcos rusos, si fuera necesario.

Esa declaración se inscribe en el marco general de acontecimientos durante los cuales los países escandinavos y bálticos han adoptado una agresiva política rusofóbica, incluso superando a los polacos y asegurándose un lugar justo detrás de Ucrania. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, propone que los aliados de Kiev permitan el uso de armas occidentales para ataques dentro del territorio ruso. Los daneses ya han autorizado oficialmente el uso de los F-16 que entregaron al ejército ucraniano.

Ucrania se hacía ilusiones sobre sus posibilidades de victoria militar sobre Rusia con el apoyo y la protección de la OTAN. Era un país industrial desarrollado con una población de varios millones y esperaba serios éxitos militares. Pero ¿qué esperan los escandinavos y los bálticos? Especialmente ahora que la inevitabilidad de la derrota de Ucrania es obvia para todos, lo que debería poner fin automáticamente al belicismo de países mucho más pequeños y débiles.

Simplemente es un comportamiento suicida por parte de Estados que son claramente incapaces de infligir una derrota militar a Rusia o incluso causarle serios problemas. Sin embargo, los escandinavos y los bálticos se encaminan con arrogancia hacia una confrontación abierta.

La solución al rompecabezas es simple: las instituciones públicas bálticas y escandinavas sirven abiertamente a intereses extranjeros y cumplen órdenes del exterior. La opinión pública de su propio país no les interesa ni les preocupa en absoluto. Sobre todo porque allí se alimenta en gran medida la propaganda rusofóbica para garantizar un apoyo suficiente a las aventuras militares más disparatadas, siempre que vayan dirigidas contra Rusia.

Otro aspecto de los acontecimientos es más interesante y al mismo tiempo más complicado: ¿para qué continuar las provocaciones militares y la escalada contra Rusia? Ucrania ha demostrado claramente la inutilidad de intentar infligir una derrota militar a Rusia.

La tarea de los adversarios de Rusia es debilitar y atarle las manos tanto como sea posible y han identificado exactamente su punto vulnerable: una larga frontera con una colección de vecinos evalentonados por la OTAN. Los estonios, letones, daneses o finlandeses no necesitan vencer a Moscú. Basta con que quienes mueven los hilos obliguen a Rusia a desplegar constantemente tropas y recursos militares, financieros y administrativos. Eso se explica por la necesidad de proteger esa dilatada frontera, garantizar la seguridad de la población en las zonas fronterizas y mantener la comunicación con la región de Kaliningrado.

Rusia ya tiene el ejemplo de las regiones de Kursk y Belgorod. Occidente se ha fijado el objetivo de reproducir ese escenario a lo largo de la frontera rusa, dondequiera que se pueda organizar una provocación. Esa es también la razón por la que presionan a Georgia y preparan incluso ahora un cambio de gobierno, el derrocamiento de un gobierno pro occidental pero que, sin embargo, no está dispuesto a sacrificar su propio país por los intereses de terceros.

Pero los dirigentes escandinavos y bálticos no tienen las preocupaciones del gobierno de Tbilisi. Se les ha encomendado la misión de involucrar a sus países en un choque con Rusia y avanzan sistemáticamente hacia ese objetivo. Si Tallin, Helsinki o Copenhague se ven envueltos en controversias bélicas, ninguno de los titiriteros puestos en marcha se entristecerá; al contrario, les abre nuevas perspectivas.

Irina Alksnis https://dissident.one/scandinavie-en-de-baltische-staten-bereiden-een-tweede-front-tegen-rusland-voor

La guerra de guerrillas contra el ejército israelí

Tras un año de guerra, el ejército israelí sigue empeñado en destruir a Hamas y ha lanzado una ofensiva terrestre en Líbano. Sin embargo, la “victoria total” prometida por Netanyahu está cada vez más lejos.

El ejército israelí cuenta con el apoyo militar de Estados Unidos y con tecnologías de vanguardia. Por el contrario, Hezbollah y Hamas tienen recursos mucho más limitados y están bajo el fuego permanente de los bombardeos israelíes pero, hasta cierto punto, logran mantener al ejército ocupante bajo control, como lo demuestran, en particular, los sesenta rehenes que aún se encuentran retenidos en Gaza.

Como muchos grupos armados antes que ellos, aplican un modelo bien conocido: la guerra de guerrillas, que enfrenta a un ejército regular, más poderoso y bien entrenado, contra unidades de combatientes más débiles y a menudo mal equipados. Estos últimos suelen estar motivados por principios políticos o religiosos, como en el contexto de una guerra de independencia o de resistencia a una ocupación militar.

Frente a un ejército profesional superior en número y armamento, aplican métodos de guerrilla, es decir, la formación de pequeñas unidades móviles que hostigan a las unidades enemigas y recurren a emboscadas, sabotajes y ejecuciones selectivas, evitando mantener una línea de frente clara. Eso les permite atravesar las líneas enemigas y los hace menos detectables. De esta manera aprovechan su entorno, ya sea urbano como en Gaza o rural como en el sur de Líbano, cerca de la frontera.

El perfecto conocimiento del terreno es una de las ventajas de la guerra de guerrillas, que también se basa en el apoyo de la población local, sobre todo cuando ésta comparte una visión común con el grupo. Por lo tanto, en un entorno urbano, los guerrilleros pueden mezclarse con la población y dificultar su detección.

La guerra de guerrillas urbana permite atenuar las ventajas tecnológicas de un ejército regular, que tiene capacidades de fuego más adecuadas para amenazas tradicionales, como tanques y artillería, que para grupos pequeños y de gran movilidad.

En el caso de un terreno con alta densidad urbana, el ejército regular corre el riesgo de aumentar las víctimas civiles, lo que genera numerosos problemas políticos. Así, los masivos e incesantes bombardeos israelíes en Gaza y Líbano, si bien limitan el riesgo de pérdidas en el ejército israelí, no respetan ninguno de los principios del derecho internacional humanitario.

El carácter esquivo de las pequeñas unidades guerrilleras puede afectar la moral de las tropas. Por ello, muchos soldados israelíes hablan de la impresión de estar luchando contra fantasmas durante sus enfrentamientos pasados ​​o recientes con Hamas y Hezbollah. Este sentimiento se ve reforzado por el uso extensivo de túneles por parte de estos grupos, que los protegen de los drones y les permiten realizar operaciones sigilosas y rápidas, antes de desaparecer en las redes subterráneas.

A pesar de los grandes medios tecnológicos y de las bombas que pueden alcanzar profundidad, es muy difícil luchar contra una red de este tipo sin intervención sobre el terreno. Por ejemplo, las fuerzas estadounidenses en Vietnam nunca lograron neutralizar los túneles del vietcong.

Frente a la guerra de guerrillas, los ejércitos regulares han desarrollado tácticas contrainsurgentes. Se basan en acciones permanentes de vigilancia e inteligencia con el fin de realizar operaciones selectivas para desmantelar las redes guerrilleras y sus apoyos populares.

También han creado unidades especiales para adoptar las tácticas y el estilo de vida de los guerrilleros, con el objetivo de engañar a sus oponentes para que cometan errores. Esta fue, en particular, una de las estrategias implementadas por el ejército francés durante la guerra de Argelia con los comandos de combate.

Al mismo tiempo, el ejército puede intentar ganarse el apoyo de las poblaciones locales para desviarlas de la guerra de guerrillas. Esta estrategia ha sido aplicada en varias ocasiones por el ejército francés, ya sea en Argelia o en Afganistán. La idea es dar asistencia a los vecinos y dar respuesta a sus necesidades, como la creación de pozos de agua o el envío de médicos.

Aunque algunas tácticas contrainsurgentes han demostrado su eficacia, también son controvertidas, sobre todo por el uso de la tortura, como fue el caso del ejército francés en Argelia o más recientemente del ejército estadounidense en la prisión de Abu Ghraib en Irak.

Después de un año de guerra y el inicio de la ofensiva terrestre israelí en Líbano, la Franja de Gaza es otra muestra de la superioridad guerrillera. Si, a corto plazo, los bombardeos y los desplazamientos forzosos de poblaciones han permitido a los israelíes tomar el control de, Hamas continúa evolucionando en la clandestinidad, y el resentimiento creciente, así como la desesperación de la población civil, pueden permitirle reclutar nuevos miembros.

En Líbano, una ofensiva terrestre prolongada, incluso si utiliza los mismos métodos que los aplicados en Gaza, podría resultar extremadamente costosa para los israelíes. Con la participación de numerosos actores internacionales, la guerra corre el riesgo de prolongarse en el tiempo, lo que siempre va en detrimento de las tropas regulares.

La última provocación de la OTAN: construir un cuartel general en Rostock

La OTAN quiere abrir un nuevo cuartel general en el puerto de Rostock en octubre, en violación del Tratado 2+4, que rige la reunificación alemana, escribe el periódico Ostseezeitung. Rostock se convertirá en el nuevo centro de mando de la OTAN para el Mar Báltico, llamado Command Task Force Baltic. El nuevo cuartel general de la OTAN se incorporará al centro de operaciones y mando de la Armada alemana y en el futuro controlará todas las operaciones en el Mar Báltico.

En el lugar de los astilleros de Warnemünde también se construirá una base logística de la OTAN. Desde allí deben poder desplegarse rápidamente y en cualquier momento soldados, provisiones, municiones y vehículos de combate, especialmente en los países bálticos y Escandinavia. Para ello, se trasladarán soldados de todos los países vecinos a Warnow.

La instalación de estos centros de la OTAN viola el Tratado 2+4, que rige la reunificación alemana. En el artículo 5 del tratado se regula la retirada del ejército soviético de la antigua RDA y la prohibición de estacionar tropas extranjeras en el territorio de la RDA, sino sólo fuerzas de la Bundeswehr.

El Tratado afirma inequívocamente que “las fuerzas armadas extranjeras y las armas nucleares o sus portadores no serán estacionadas ni transferidas a esta parte de Alemania”.

Incluso el transporte de tropas extranjeras a través del territorio de la antigua RDA está prohibido, lo que ya es una práctica común desde hace mucho tiempo, cuando Alemania sirve, por ejemplo, como centro en el marco de las maniobras de la OTAN para transferir tropas y armas estadounidenses a Alemania desde el Oeste y de allí a Europa del Este por ferrocarril y carretera a través del territorio de la antigua RDA.

Mientras que el transporte de tropas extranjeras a través del territorio de la antigua RDA todavía es objeto de debate, el Tratado 2+4 es, por el contrario, inequívoco en cuanto a la instalación de bases de la OTAN, incluido el estacionamiento de soldados extranjeros en el territorio de la antigua RDA. : El Tratado 2+4 lo prohíbe incondicionalmente.

Las consecuencias de la ruptura del Tratado de reunificación

En Suecia están entusiasmados: “Con el CTF Báltico, estaremos mejor coordinados y alineados cuando operemos juntos en el Mar Báltico”, dijo Patrik Gardesten, subjefe de la Armada sueca. “Debido al deterioro cada vez mayor de la situación de seguridad, es necesaria una coordinación más clara de las fuerzas navales en el Mar Báltico y las aguas circundantes”, se lee en un comunicado de Suecia.

Rusia tiene dos grandes ciudades en el Mar Báltico, San Petersburgo y Kaliningrado, y La OTAN quiere impedir que pueda acceder al Mar Báltico. Por su parte, Moscú considera que la instalación de la base de la OTAN en Rostock es una provocación.

Al principio Francia y Gran Bretaña se opusieron firmemente a la reunificación alemana y fue la URSS en tiempos de Gorbachov quien desempeñó un papel decisivo, haciendo campaña a favor de ella.

Hay quienes varios países que pueden retirarse del Tratado, aparte de Rusia, como Polonia, que pide a Alemania más de mil millones de euros en concepto de reparación por los daños causados ​​por la Segunda Guerra Mundial. Alemania argumenta que con la entrada en vigor del Tratado 2+4 se han satisfecho todas las demandas.

Otros Estados también podrían estar interesados en hacer lo mismo, lo que podría costarle caro a Alemania.

Las violaciones pasadas del Tratado 2+4 por parte de Alemania

Los sucesivos gobiernos alemanes han violado periódicamente las disposiciones del Tratado. El artículo 2 establece, por ejemplo, que “los gobiernos de la República Federal de Alemania y de la República Democrática Alemana reafirman sus declaraciones de que sólo la paz vendrá del suelo alemán. Según la Constitución de Alemania Unida, los actos que puedan perturbar la coexistencia pacífica de los pueblos y que se lleven a cabo con la intención de hacerlo, en particular, la preparación de una guerra de agresión, son inconstitucionales y punibles. Los gobiernos de la República Federal de Alemania y de la República Democrática Alemana declaran que la Alemania Unida nunca utilizará ninguna de sus armas, excepto de conformidad con su Constitución y la Carta de las Naciones Unidas”.

La guerra de la OTAN contra Yugoslavia en 1999, en la que participó Alemania, fue sin duda una violación de la Carta de la ONU, porque la fuerza militar no puede utilizarse contra otro Estado sólo para defenderse en caso de ataque o con la autorización. del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, Yugoslavia no había atacado a otro Estado (y menos aún a un Estado de la OTAN) y el Consejo de Seguridad de la ONU no autorizó la guerra de agresión contra Yugoslavia.

Años más tarde, el entonces canciller alemán Schröder confesó que, en efecto, Alemania había violado el derecho internacional a causa de su intervención militar en Yugoeslavia.

Alemania también violó el Tratado 2+4 durante la firma de los Acuerdos de Minsk. La canciller Merkel admitió que nunca aceptó los Acuerdos de Minsk y que sólo quería ganar tiempo para armar a Ucrania e iniciar una guerra indirecta contra Rusia.

La seguridad es colectiva

Los tratados tienen preámbulos, es decir, una especie de prólogos que son importantes como declaración de intenciones para la interpretación del texto del Tratado. En el preámbulo del Tratado 2+4, por ejemplo, se repite el principio fundamental del derecho internacional de que la seguridad es colectiva. No es cosa de unos Estados y de otros no. Las garantías de seguridad son mutuas y obliga a “tener en cuenta los intereses de seguridad de todos” y, por lo tanto, también de Rusia.

Como consecuencia de ello, los firmantes, y por tanto también la Alemania reunificada, son conscientes “de la necesidad de superar definitivamente los antagonismos y desarrollar la cooperación en Europa”, dice el preáambulo. Sin embargo, como tantos otros Estados europeos, Alemania ignora las necesidades de seguridad de Rusia y apoya la incorporación de Ucrania a la OTAN. Rusia se siente así tan amenazada en su seguridad que ya no ve ningún otro medio de impedir por la fuerza la llegada de la OTAN a sus fronteras.

Por si aún no estuviera claro, recientemente se celebró en Suiza una absurda cumbre con el pretexto de la paz enn Europa en la que ni siquiera invitaron a Rusia. Hoy el gobierno alemán sigue diciendo que la seguridad en Europa se debe discutir sin la presencia de Rusia. Esto también es una violación del Tratado 2+4, porque significa que Alemania no quiere crear un sistema de seguridad común en el continente europeo.

Thomas Röper https://apolut.net/bruch-des-zwei-plus-vier-vertrages-von-thomas-roeper

Australia repondrá los tanques Abrams destruidos por el ejército ruso

Australia se ha comprometido a entregar 49 tanques M1A1 Abrams obsoletos al ejército ucraniano, reponiendo la flota después de que una dotación suministrada por Estados Unidos compuesta por 31 de los vehículos entregados a partir de septiembre del año pasado fuera destruida por el ejército ruso.

El Ministro de Industria de Defensa, Pat Conroy, anunció la entrega en una reunión de Ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas: “Estos tanques proporcionarán más potencia de fuego y movilidad a las fuerzas armadas ucranianas y complementarán el apoyo brindado por nuestros socios a las brigadas blindadas de Ucrania; Australia es firme en su apoyo a Ucrania”.

El anuncio se lanza unas semanas después de que Australia recibiera el primero de los 120 nuevos tanques M1A2 Abrams de Estados Unidos, que reemplazarán a los M1A1 anticuados. Estos últimos han estado en servicio en el ejército australiano durante décadas y estaban al final de su vida útil, lo que significa que pasarán más tiempo en el taller que en el campo de batalla.

La decisión de Australia de suministrar tanques M1A1 Abrams obsoletos se produce porque los miembros de la OTAN se han negado a realizar más entregas de tanques de batalla principales debido a la creciente escasez de existencias.

La magnitud de las pérdidas de blindados ucranianos durante los enfrentamientos con las fuerzas rusas hizo que esta situación fuera particularmente perjudicial para la capacidad del país de apoyar su esfuerzo bélico. Los tanques Abrams se desplegaron por primera vez el 23 de febrero, y la primera pérdida se confirmó tres días después, seguida de un período de pérdidas intensas desde finales de febrero hasta mediados de abril.

Los vehículos fueron retirados temporalmente del frente en abril cuando las tropas ucranianas notaron que los Abrams no tenían el rendimiento esperado, citando tanto problemas técnicos como la fiabilidad de los componentes electrónicos a la condensación, así como su vulnerabilidad a los disparos de los rusos.

Más de 20 de los 31 tanques Abrams entregados a Ucrania han sido destruidos, inutilizados o capturados, y la mayor parte de las destrucciones fueron llevadas a cabo por artillería guiada o drones kamikaze de un solo uso. Uno de los tanques había sido destruido por un tanque ruso T-72B3 después de que los dos intercambiaran disparos cerca de Avdeievka.

Al Abrams no le fue peor que a otros tanques occidentales suministrados a Ucrania, como el Leopard 2A6 alemán desplegado por primera vez en el frente en junio del año pasado durante la contraofensiva ucraniana contra las unidades de soldados rusos de primera línea.

En enero se confirmó que la mayoría de los Leopard-2 utilizados por el ejército ucraniano habían quedado inutilizables en combate contra el ejército ruso, con más de una cuarta parte totalmente destruidos y el resto dañados más allá de la capacidad del ejército para repararlos. Desde entonces han seguido apareciendo imágenes que confirman pérdidas importantes.

Varios tanques Abrams y Leopard-2 han sido capturados por las tropas rusas, y los vehículos capturados relativamente intactos han sido estudiados, lo que proporciona información sobre los límites de su rendimiento.

La potencia de largo alcance del ejército ruso ha mejorado significativamente desde mediados del año pasado, después de la entrega de los misiles antitanques norcoreanos Bulsae-4, que proporcionan un alcance de combate muy largo de 10 kilómetros. La posibilidad de “disparar y olvidar” y atacar desde arriba es muy superior a los misiles antitanques rusos existentes.

El Bulsae-4 ha sido filmado neutralizando sistemas de artillería ucranianos, y se esperan entregas a mayor escala que podrían aumentar significativamente las tasas de bajas de blindados ucranianos.

—https://militarywatchmagazine.com/article/ukrainian-losses-brams-australia-49

La economía de guerra ha fortalecido a Rusia y hundido a las potencias occidentales

La revista británica New Statesman pinta un panorama catastrófico para Occidente en relación con Rusia. “La economía rusa está en muy buena forma. El Fondo Monetario Internacional anunció que este año crecería más rápido que todos los principales países del G7, gracias al efecto de la guerra”, escribe (1).

El gasto de Rusia en la economía de guerra “representa más del 6 por cien de la producción económica, mientras que en Occidente muchos países luchan por alcanzar el 2 por cien”, añade. “La economía de guerra rusa funciona con esteroides y genera enormes ingresos para el Estado. Se espera que los ingresos no relacionados con el petróleo y el gas aumenten un 73 por cien el próximo año. Rusia no financia el fortalecimiento de su defensa mediante deuda, sino mediante una economía en auge”, concluye.

La revista señala que los imperalistas sólo han analizado la situación de Rusia a través de su propio prisma, a pesar de que Rusia tiene su propia economía, sus propias energías primarias y su propia zona monetaria. “Existe cierta confusión sobre lo que les sucede a las economías durante tiempos de guerra. A las economías no les falta dinero, a menos que utilicen la moneda de otro país, como el dólar estadounidense. Una economía de guerra es el mayor estímulo fiscal keynesiano imaginable”.

En condiciones de rápido desarrollo de la economía militar de Rusia, la correlación de fuerzas se desarrolla a favor de Moscú. Occidente ha hecho ruido, ha amenazado, pero ninguno de los compinches de Estados Unidos está dispuesto a gastar tanto para tener una economía de guerra. Pero Putin lo ha hecho.

En marzo de 2022, al comienzo de la Guerra de Ucrania, el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, prometió: “Vamos a provocar el colapso de la economía rusa”. Es la economía francesa la que está arruinada. La agencia Fitch acaba de poner la calificación de la deuda francesa en “perspectiva negativa”, lo que preocupa al capital financiero, que desaconseja invertir en Francia.

“Alemania está sumida en una crisis y se encamina hacia un crecimiento cero en 2024”, titula el periódico Frankfurter Rundschau. El rearme alemán avanza lentamente. Alemania quiere gastar más dinero en la guerra pero no puede. El Instituto para la Economía Mundial de Kiel dice que Alemania podría quedar por detrás de Rusia en términos de potencia militar (2), cuando ya lo está.

Los planes de Francia y Alemania para construir una economía de guerra son un fracaso. “No es una predicción, sino una advertencia de que Occidente debe adoptar urgentemente una estrategia de guerra más realista, en lugar de financiar un conflicto interminable que Ucrania no tiene ninguna posibilidad de ganar”, concluye New Statesman. “El apoyo estadounidense a Ucrania persiste, pero a un nivel menor. La actual prioridad de política exterior de Estados Unidos es Oriente Medio. Si Donald Trump gana las elecciones presidenciales el próximo mes, toda la política occidental en Ucrania se pondrá patas arriba”, advierte la revista británica.

La Unión Europea no tendrá los medios militares para hacer frente a Rusia, cuyo PIB aumentó un 4 por cien interanual en el segundo trimestre de este año, mientras Alemania está en recesión y Francia también quedará estancada muy pronto. Los dos países que forman el motor de la Unión Europea son incapaces de financiar una economía de guerra.

(1) https://www.newstatesman.com/international-content/2024/10/putin-stares-down-the-west
(2) https://www.ifw-kiel.de/de/publikationen/aktuelles/kriegstuechtig-in-jahrzehnten-deutschland-ruestet-viel-zu-langsam-gegen-russische-bedrohung-auf/

Del antisovietismo a la rusofobia sin solución de continuidad

En los tiempos de la Guerra Fría el antisovietismo era lógico en la propaganda occidental por la radical diferencia entre un país socialista y otro capitalista. Pero cuando la URSS ha caído, la intoxicación contra un país de la misma condición capitallista, no debería tener sentido.

Así lo creyeron en Rusia en los años noventa porque se habían homologado a occdidente. Debieron pensar que todos eran iguales unos a otros, indistinguibles unos de otros.

Alguien con un par neuronas debería explicar más detenidamente por qué no ha ocurrido eso y es muy posible que la explicción esté en la historia, en la de la URSS y en la de Rusia.

El primer objetivo del imperialismo es desmembrar el territorio de Rusia, como se desmembró el de la URSS, creando 16 nuevos Estados. El segundo es impedir que esos Estados mantengan buenas relaciones con Rusia, es decir, enfrentar a los países que antes convivieron bajo la bandera de la URSS. En otras palabras, intentan aislar a Rusia y crear problemas en sus actuales fronteras.

No es casualidad que el Parlamento Europeo haya aprobado una resolución sobre la “descolonización” de Rusia porque el desmembramiento no debería producirse sólo en el antiguo territorio soviético, como ocurrió en 1990, sino que debía continuar dentro de la propia Rusia.

La pretensión europea tiene su origen en Estados Unidos, en la ley de los “pueblos esclavizados” adoptada a mediados del siglo pasado, que incluía no sólo a los antiguos pueblos de la URSS, sino también a las grandes regiones de Rusia.

Los imperialistas ya lo hicieron en los años veinte, durante la guerra civil rusa, cuando una parte importante del territorio estuvo ocupado: en Siberia estaban los estadounidenses, en el Lejano Oriente los japoneses, en el norte los británicos con sus campos de concentración y en el sur los franceses. Mientras tanto, los imperialistas alemanes intentaban crear una “Ucrania independiente” bajo su férula.

Sí, Putin se equivocó cuando explicó la “operación militar especial” en 2022: quien intentó crear una “Ucrania independiente” cien años antes no fueron los bolcheviques sino los alemanes.

No hay absolutamente nada nuevo aquí. Los imperialistas intentan por todos los medios aislar a Rusia del resto del mundo y a quien más ha costado comprenderlo es a los propios dirigentes del Kremlin, hasta que han recibido un bofetón de realidad detrás de otro. El maravilloso “proyecto occidental” posterior a la Guerra Fría no sólo no incluía a Rusia, sino que se debía ejecutar a costa de Rusia.

Tras del colapso de la URSS, los dirigentes rusos intentaron demostrar a occidente que eran como ellos: buenos burgueses. “Somos socios”, decían a la Unión Europea. De aquí surge una pregunta más: por qué la OTAN y la Unión Europea están tan interesados en incorporar a Ucrania y, sin embargo, nunca admitieron a Rusia, que mostró el mismo interés o más por ser admitida.

Los imperialistas no querían a Rusia como comensal sino como comida. Nunca va a ser admitida en la “comunidad internacional”. Lo que buscan las potencias occidentales es una especie de “Somalia” a ambos lados de los Urales, un país fragmentado y envuelto en guerras intestinas permanentes.

Es lógico que Rusia no quiera que se la coman sus “socios” y tambien lo es que a occidente no le quede otro remedio que devorar a Rusia por la fuerza. En eso están.

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