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Los Brics son una válvula de escape frente a las presiones imperialistas

Hay varios malentendidos y muchas ilusiones sobre los Brics. No contenan a todos. En las cadenas de televisiones españolas no existen, mientras que los medios alternativos se reparten entre los amigos acérrimos y los enemigos furibundos. No son lo que les gustaría a algunos. No son la III Internacional, ni el Pacto de Varsovia, ni el viejo Consejo de Ayuda Mutua Económica que agrupaba a los países del bloque socialista. Ni siquiera son una reedición del Movimiento de los No Alneados.

Los países asociados al grupo ni siquiera se oponen formalmente a las potencias occidentales. El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, ha explicado con sencillez la participación de su país: la colaboración con ciertos países (China, Rusia) no nos impide mantener buenas relaciones con otros (Estados Unidos).

Son una válvula de escape frente a la presión asfixiante del orden internacional creado en 1945 bajo la batuta de Estados Unidos. Se diseñaron en 2009 para ser una alternativa a las instituciones creadas por las potencias imperialistas después de la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento India aún era una colonia y a China aún no había llegado la revolución que la pondría en el lugar que ocupa ahora en el mundo.

Las viejas potencias imperialistas han llevado el monopolismo a los mercados internacionales. Países como China y la India intentan romper esas barreras y encontrar alternativas a los organismos financieros mundiales, en particular el FMI y el Banco Mundial. Aquellas instituciones de la posguerra siempre estuvieron al servicio de sus creadores y su reforma ha sido imposible. Los Brics pretenden lograr una mejor cooperación económica entre los países emergentes.

A la plataforma originaria se le añadió Sudáfrica en 2010 y en enero de este año entraron también Arabia saudí, Irán, Etiopía y Emiratos Árabes Unidos. Con esta última ampliación, los Brics agrupan una población de 3.500 millones de habitantes, casi la mitad de la población mundial. El tamaño total de las economías de los países miembros es de 28,5 billones de dólares. Esto corresponde a alrededor del 28 por cien de la economía mundial.

Los países Brics también producen el 44 por cien del petróleo crudo del mundo. En 2014 crearon un instrumento al servicio de una nueva dinámica económica mundial, el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), dotado entonces de 250.000 millones de dólares. Antes de su adhesión a los Brics, Emiratos y Egipto se convirtieron en miembros del NBD, cuyo principal objetivo es la financiación de proyectos de infraestructura en los países en desarrollo.

Los Brics, que se reúnen anualmente bajo una presidencia rotatoria, forman una agrupación económica dinámica donde China e India encuentran en Rusia un proveedor fiable. La ausencia de una estructura institucional sólida convierte a la asociación en un grupo con un potencial aún incierto. No tienen una secretaría permanente ni tratados vinculantes entre sus miembros. Tampoco se puede ignorar la heterogeneidad del grupo. Mientras para Rusia es un apoyo para contrarrestar el bloqueo occidental que pesa sobre su economía, otros miembros evitan el choque directo con Occidente.

Los países del grupo tienen un proyecto a largo plazo, pero no forman un bloque, no son una alianza militar y, aunque tengan su propio banco, tampoco son un organismo económico al estilo de la OCDE. Son un grupo de países en ascenso, pero su cohesión y su capacidad para actuar de manera cohordinada aún están por demostrar.

En la última Cumbre, celebrada en Kazán, delegaciones de 35 países y 6 organizaciones internacionales se reunieron para discutir temas internacionales y perspectivas de ampliar las asociaciones en tres áreas principales: política y seguridad, comercio e inversión, así como intercambios culturales y humanitarios. Los estados discutieron esfuerzos conjuntos para impulsar el crecimiento económico, especialmente en el sur. En este marco, a través del NBD, pretenden implementar nuevos proyectos conjuntos en los campos de la industria, la energía, la logística y la alta tecnología. Pretenden profundizar las asociaciones en el campo financiero, mejorando la comunicación interbancaria y creando mecanismos de pago en monedas locales. El establecimiento de tal sistema podría ser un desafío importante a la hegemonía del dólar, una moneda en el corazón del sistema financiero internacional que otorga a Estados Unidos una influencia considerable sobre la economía mundial.

La Declaración de Kazán subraya la oposición colectiva de los Brics a las sanciones por ser contrarias al derecho internacional. A ellas hay que sumar el bloqueo y los embargos, como el padecido por Rusia en 2022, que ha transferido los fondos del banco central a Ucrania para financiar la guerra… contra la propia Rusia.

Aquel mismo año Argentina robó un avión venezolano en el aeropuerto de Buenos Aires y, cumpliendo su deber de lacayo fiel, se lo entregó a Estados Unidos.

Hace dos años que Venezuela no paga la cuota de la ONU. Por lo tanto, ha perdido su derecho de voto en la Asamblea. No es que no quiera pagar sino que, a causa de las sanciones, no le dejan porque no puede abrir cuentas corrientes. Que cualquiera piense lo que supone no tener un cuenta bancaria, no poder pagar la luz, el agua, el alquiler…

Quien concede y quita el voto en la ONU es Estados Unidos.

En setiembre incautaron el avión que utiliza Maduro en sus desplazamientos, que estaba en un aeropuerto de la República Dominicana. También se lo llevaron a Estados Unidos. Como dijeron entonces en Washignton, “nadie está por encima de las sanciones de Estados Unidos”.

Las sanciones no afectan sólo un cierto número de países, sino a otros que colaboran con ellos, a las instituciones públicas, a las empresas privadas, a las personas… Los imperialistas han acabado convirtiendo al mundo en una mazmorra.

Rusia derriba dos misiles británicos Storm Shadow

Ayer los sistemas de defensa aérea rusos interceptaron dos misiles británicos Storm Shadow de largo alcance, así como seis cohetes HIMARS de fabricación estadounidense y 67 drones tipo avión lanzados por el ejército ucraniano.

“Se está produciendo una nueva escalada. Esta es una posición muy irresponsable adoptada por el gobierno estadounidense saliente”, dijo el portavoz presidencial ruso, Dmitry Peskov, en respuesta a una pregunta de los periodistas sobre el uso de misiles de largo alcance Storm Shadow contra territorio ruso ayer. Según Peskov, Estados Unidos está obstaculizando cualquier salida negociada a la Guerra de Ucrania y utiliza al país para presionar a Rusia.

El 17 de noviembre Biden autorizó a Ucrania a utilizar misiles estadounidenses ATACMS de largo alcance para atacar profundamente el territorio ruso. Dos días después el Ministerio de Defensa ruso informó que el ejército ucraniano había lanzado seis misiles ATACMS hacia la región rusa de Kursk, cinco de ellos interceptados y uno dañado. El 20 de noviembre Biden también levantó las restricciones al uso de los misiles de crucero franco-británicos Storm Shadow por parte de las fuerzas armadas ucranianas, cuyo alcance varía de 250 a 560 kilómetros según el modelo. El Kremlin ha advertido que el uso de misiles convencionales occidentales de largo alcance contra Rusia podría resultar en una respuesta nuclear.

Ucrania podría pedir a Biden que también autorice el uso de misiles estadounidenses Tomahawk de largo alcance (450 a 2.500 kilómetros) para ataques en territorio ruso caaces de alcanzar fábricas de material militar.

En septiembre Putin advirtió que levantar las restricciones a los ataques con armas occidentales de largo alcance significaría que los países de la OTAN, Estados Unidos y los países europeos estarían en guerra con Rusia.

En noviembre el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso prometió una respuesta adecuada de Moscú, al tiempo que advirtió que el uso por parte de Kiev de armas de largo alcance de fabricación occidental cambiaría la naturaleza y la esencia de la guerra.

Lavrov declaró el martes que Estados Unidos está buscando una escalada. Zelensky quiere “morir matanado” porque lo ha aprendido de Biden.

Un salto cualitativo en la Guerra de Ucrania: los ataques en profundidad contra Rusia

El 14 de septiembre Biden prohibió a Ucrania el uso de sus misiles de largo alcance contra el interior del territorio ruso.

La decisión la impusieron los dirigentes del Pentágono porque unos días antes Putin había anunciado que lo consideraría como una declaración de guerra por parte de los proveedores de misiles.

Dos meses después la prohibición se ha convertido en autorización, pero el Kremlin se da un compás de espera porque la autorización no la han anunciado las fuentes oficiales de la Casa Blanca.

Si dicha autorización se confirmara, sería un salto cualitativo por parte de Estados Unidos y la OTAN en su conjunto. Un ataque de largo alcance sólo lo puede ejecutar personal especializado, por lo que Rusia entiende que un ataque de esas características sólo puede proceder de Estados Unidos.

Lo mismo cabe decir de Reino Unido y Francia, que, a la estela de Estados Unidos, han emitido la misma autorización respecto a los misiles de largo alcance Storm Shadow y Scalp respectivamente.

Después de informar de ello, Le Figaro la suprimió al día siguiente. Las noticias aparecen y luego desaparecen, pero las vendas se han caído de los ojos. En Rusia ya nadie habla de “operación militar especial” sino de una guerra abierta con la OTAN.

Más fuentes no oficiales aseguran que la autorización de Biden sólo es válida para Kursk y se basa en la presencia de tropas norcoreanas en la región, que evalúan hasta en 12.000 soldados, aunque las cifras bailan según lo que quieran argumentar los comentaristas de los medios.

Como ya hemos apuntado, el verdadero objetivo de un ataque ucraniano en Kursk sólo puede ser la central nuclear, que es vulnerable porque carece de una cúpula protectora de hormigón para evitar los ataques con misiles.

El bombardeo de la planta provocaría una fuga radiactiva en la región que afectaría tanto a la población como a las tropas rusas.

Ese objetivo nuclear es el que ha promovido la declaración de Putin sobre el empleo de armas nucleares frente a ataques convencionales. Los medios de comunicación ya están preparando el argumento de que la respuesta sería asimétrica y dejaría la imagen de Rusia en muy mal lugar, una vez más.

En cualquier caso, la respuesta rusa frente a un ataque en profundidad iría más allá de las fronteras de Ucrania, es decir, extendería el teatro de operaciones de la guerra.

Si esa eventualidad se produce, significa que Biden quiere poner a Trump entre la espada y la pared, haciendo imposible cualquier final rápido de la guerra, como ha prometido. La imagen del nuevo presidente también quedaría muy mal parada, una vez más.

El ejército alemán prepara a los trabajadores y las empresas para la guerra

El ejército alemán prepara a las empresas para la guerra con un voluminoso documento de más de mil páginas. A los militares les encantan los manuales interminables. Cuanto más grueso, más han planificado todas las eventualidades. Aunque la mayoría del texto es secreto, algunos detalles se han filtrado interesadamente al Frankfurter Allgemeine Zeitung (*).

El manual enumera las infraestructuras que son particularmente dignas de protección por razones militares. También contiene planes detallados sobre la manera de proceder en caso de guerra, o de antemano, en caso de crisis, es decir, si tuvieran que reaccionar disuasivamente ante cualquier movimiento en el flanco oriental de la OTAN, que sólo puede proceder de Rusia. Entonces Alemania se convertiría en un centro para decenas de miles, si no cientos de miles, de soldados que necesitarían ser transportados al este, junto con materiales de guerra, alimentos y medicinas.

La base de estos preparativos es el llamado “Operationsplan Deutschland”, un documento elaborado por el gobierno y altos cargos militares. Su principal objetivo es la defensa de las infraestructuras críticas del país ante posibles agresiones externas, incluidos los ciberataques.

El plan incluye una lista detallada de todos los edificios e infraestructuras que merecen una protección especial desde el punto de vista militar y formula acciones en caso de que se activen las defensas del país ante cualquier amenaza rusa. El papel de las empresas también se define en el plan, cuya ejecución es responsabilidad del Mando Territorial del Bundeswehr, bajo el mando del general André Bodemann, y depende directamente de la máxima autoridad militar alemana, el Inspector General del ejército, Carsten Breuer.

El periódico señala que la Cámara de Comercio de Hamburgo fue el primer lugar donde el Bundeswehr invitó a varias empresas alemanas a un primer contacto para informarles del plan. Durante la reunión el coronel Jörn Plischke brindó consejos precisos. Entre otras cosas propuso que 5 de cada 100 trabajadores de grandes empresas obtuvieran un permiso de conducir para vehículos pesados porque el 70 por cien de todos los camiones que circulan por Alemania están dirigidos por conductores de Europa del este. Si hay guerra en esos países, no podrán contar con ellos.

Plischke aconsejó a los participantes en la reunión que desarrollaran sus propios planes de acción específicos en caso de que Alemania se vea involucrada en una guerra, detallando lo que se espera de cada trabajador en tal caso. Para protegerse, es importante que todos los trabajadores se familiaricen con los temas de seguridad. También deben aspirar a ser autosuficientes, afirmó el coronel, poniendo en funcionamiento el generador diésel o una turbina eólica. Reuniones como la de Hamburgo se celebrarán en todo el país.

Los centros de mando

“Todos los centros de mando territoriales son responsables de implementar el plan”, declaró un portavoz del Bundeswehr al Frankfurter Allgemeine Zeitung. Malte Heyne, director general de la Cámara de Comercio de Hamburgo, apoyó el enfoque. “Debemos ser conscientes de la importancia de una economía bien preparada y resistente para la defensa civil y militar de Alemania”, dijo Heyne al periódico. Según el propio ejército, “en una situación de crisis y de defensa todo depende de la asistencia de la sociedad civil y de las empresas civiles”.

Los desafíos de la guerra híbrida, como los ciberataques a empresas e infraestructuras, los sabotajes y los ataques terroristas, “no se pueden controlar únicamente desde una perspectiva militar, sino que deben ser controlados por el Estado y la sociedad en su conjunto”, afirma el manual, donde se subraya que “el máximo apoyo civil es un factor decisivo” y que “la interacción cívico-militar para el apoyo mutuo de todo el Estado” es un “elemento central” del plan operativo para Alemania. El documento prevé la participación de los sectores logístico y energético, ya que, según el ejército, “un transporte fiable y flexible, así como un suministro energético fiable, son esenciales para el cumplimiento de las tareas de las fuerzas armadas”.

El plan tiene en cuenta tanto “las exigencias de la OTAN hacia Alemania debido a la situación geoestratégica del país”, como la tarea del mando territorial, que consiste en “garantizar el suministro de las fuerzas armadas aliadas y propias a Alemania”. El ejército prevé que, en caso de guerra con Rusia, las tropas de combate no estarán estacionadas en territorio alemán, sino que se desplegarán en el flanco oriental de la OTAN, en los países bálticos, en Eslovaquia, en Rumanía, en Polonia y en incluso en Finlandia.

Los militares alemanes no han tenido que estrujarse mucho la cabeza, porque el plan es casi idéntico al que ya pusieron en práctica en 1941, cuando preparon la Operación Barbarroja.

(*) https://www.faz.net/aktuell/wirtschaft/unternehmen/operationsplan-deutschland-bundeswehr-bereitet-unternehmen-auf-den-kriegsfall-vor-110118573.html

Destruidos dos cables submarinos en el Mar Báltico

Tras la voladura del gasoducto NordStream, los cables submarinos de fibra óptica eran el siguiente paso. El sábado destruyeron el cable que conectaba Alemania con Finlandia y al dia siguiente el que viajaba de Suecia a Lituania.

El sabotaje es la causa de ambas destrucciones. “Es esencial aclarar las razones por las que dos cables no funcionan en el mar Báltico”, afirmó en un mensaje el ministro sueco, Carl Oskar Bohlin.

El cable de fibra óptica entre Helsinki y Rostock, un puerto del norte de Alemania, tenía 1.172 kilómetros de longitud y estaba en funcionamiento desde 2016. Se llamaba C-Lion1. Su operador, la empresa finlandesa Cinia, anunció ayer el corte de las conexiones. «Este tipo de ruptura no se produce en estas aguas sin un impacto externo», añadió la empresa.

El cable submarino “Arelion” conectaba la isla sueca de Gotland con Lituania. El tráfico de internet se tuvo que desviar a otras conexiones internacionales, explicó Audrius Stasiulaitis, portavoz de la filial lituana del operador sueco Telia.

“Podemos confirmar que la interrupción del tráfico de internet no fue provocada por una falla del equipo sino por daños materiales en el cable de fibra óptica”, afirmó Stasiulaitis.

La policía sueca anunció que estaba investigando el sabotaje. “La investigación preliminar está en curso y apenas se encuentra en sus primeras etapas”, afirmó el fiscal Henrik Söderman a cargo del caso.

Esta mañana el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, ha reconocido que la destrucción de los dos cables de telecomunicaciones ha sido consecuencia de sendos sabotajes.

“Nadie cree que estos cables hayan sido cortados por accidente […] Debemos partir del principio […] de que se trata de un sabotaje”, advirtió durante una reunión de ministros de Defensa de la Union Europea en Bruselas. “No creo en la versión de que las anclas [de los barcos] hayan dañado los cables accidentalmente”.

En una declaración conjunta, Finlandia y Alemania hablaron de “guerra híbrida” y de la amenaza rusa. En los últimos meses se han producido varios incidentes en la zona del Báltico, una zona marítima compartida por los países nórdicos y bálticos, Polonia, Alemania y Rusia.

Los cables submarinos son una cuestión estratégica importante para los países, ya que les permiten conectarse, en particular, a internet. Hay más de 430 cables en servicio en todo el mundo que garantizan el 99 por cien de las comunicaciones entre continentes.

No es la primera vez que se provocan sabotajes de este tipo en el Mar Báltico. En octubre del año pasado un gasoducto submarino, el Balticconnector, entre Finlandia y Estonia, ya tuvo que ser cerrado, tras los daños causados ​​por un ancla. También fueron cortados dos cables submarinos, uno que une Estonia con Finlandia y otro entre Estonia y Suecia. También circularon sospechas sobre Rusia pero, en el centro de su investigación, Finlandia señaló con el dedo a un buque portacontenedores chino llamado NewNew Polar Bear.

Desde la voladura del NordStream Finlandia ha intensificado el seguimiento de los incidentes en el Mar Báltico. El antiguo presidente finlandés Sauli Niinistö ha pedido la creación de un servicio de inteligencia dentro de la Unión Europea, en un informe presentado a la Comisión a finales del pasado mes de octubre.

Ya no invitan a Zelensky a la cumbre del G20

Que Zelensky no aparezca en uno de esos saraos internacionales en los que antes su presencia era el centro de atención mediática, es un signo de los tiempos que corren. Olaf Scholz ha pedido explicaciones a Brasil, el pais anfitrión. El canciller alemán ha hecho todo lo posible para persuadir al gobierno brasileño de que invite al dirigente ucraniano, cuyo país no es miembro del G20.

Ha sido en vano. Ni siquiera ha habido una videoconferencia, como hace dos años cuando Zelensky presentó uno de sus fantásticos “planes de paz”.

Otro signo de los tiempos: Rusia sí ha sido invitada, por lo que su aislamiento diplomático vuelve a fracasar. El Kremlin está representado por su ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, porque Putin ha rechazado la invitación por dos razones obvias. Primero, porque Rusia no acepta la postura de Brasil de inadmitir a Venezuela dentro de los Brics, y segundo, por la orden la captura emitida por el Tribunal Penal Internacional.

Ucrania instó a Brasil a tomar medidas en caso de que Putin viajara a Rio Janeiro y Lula no ha querido comprometerse, como hizo Mongolia.

Los padrinos se alejan y la postura de Trump no es nada favorable al gobierno de Kiev. Ucrania ya no es el centro de atención ni siquiera en Europa. Las futuras negociaciones deberían ir más allá de la guerra para abarcar cuestiones de seguridad europea y armas estratégicas.

Tampoco está claro que el interlocutor deba ser Zelensky y los rumores de un cambio político en Kiev son cada vez más frecuentes. En definitiva, su mandato ha caducado y ostenta la Presidencia de Ucrania de manera ilegal. Su relevo podría ser Valeri Zaluzhny, el antiguo jefe del ejército y actual embajador en Londres.

En el campo de batalla, la posición de Ucrania también es cada vez más difícil. El ejército ruso mantiene una táctica basada en los pequeños mordiscos: unidades móviles de ocho a diez motocicletas que evitan las posiciones enemigas en lugar de llevarlas al asalto. Este método, combinado con el uso intensivo de drones, produce resultados significativos en un frente de más de mil kilómetros. La captura de las ciudades de Kurajovo y Pokrovsk es inminente, lo que remata el control ruso sobre el Donbas.

Los signos de agotamiento del ejército ucraniano van en aumento. Las estadísticas oficiales de la Fiscalía General de Ucrania revelan un aumento alarmante de las deserciones: más de 15.500 casos entre enero y agosto de este año, frente a 3.300 en 2022.

Las unidades de élite, pilares de la resistencia, han sufrido pérdidas aplastantes. Los nuevos reclutas, cuya edad promedio es de 45 años, sólo luchan por mantener sus posiciones. Ni los bombardeos en profudidad ni los ataques con drones cambian el equilibrio de fuerzas. La situación se ve agravada por los métodos de reclutamiento forzoso en las calles, donde los comisarios comprueban la identidad de los hombres para enviarlos al frente sin una formación suficiente.

Biden autoriza a sus lacayos ucranianos a atacar a Rusia en profundidad

Biden ha levantado las restricciones que hasta ahora impedían a Ucrania utilizar las armas suministradas por Estados Unidos para atacar profundamente en territorio ruso.

En los próximos días el ejército ucraniano planea llevar a cabo sus primeros ataques de largo alcance que, probablemente, serán misiles ATACMS, que tienen un alcance de hasta 300 kilómetros.

La decisión se aprueba cuando faltan poco más de dos meses antes de que Trump, asuma el cargo el 20 de enero. Responde a una petición de larga data de Zelensky, de poder utilizar armas estadounidenses para atacar objetivos militares lejos de su frontera, en particular los aeródromos utilizados por la fuerza aérea rusa para bombardear Ucrania.

El cambio de política de Washington se produce cuando ayer Moscú llevó a cabo otro ataque masivo con misiles contra la red energética de Ucrania, lo que hace temer un invierno muy difícil para la población.

La mayor parte de los oficiales estadounidenses no han vacilado a la hora de expresar la absoluta inutilidad de los ataques de largo alcance, que no pueden cambiar la trayectoria general de la guerra.

La medida no puede ayudar a Ucrania en un momento en que las tropas rusas están ganando terreno. Tampoco puede colocar a Kiev en una mejor posición negociadora en caso de que se lleven a cabo conversaciones sobre un alto el fuego.

No es seguro que Trump revierta la decisión de Biden cuando asuma el cargo, aunque el nuevo Presidente es muy crítico con la magnitud de la ayuda financiera y militar estadounidense a Ucrania y se ha comprometido a poner fin a la guerra “en 24 horas”.

Rusia ha advertido repetidamente que considera cualquier decisión estadounidense en esta dirección como una “escalada importante”.

Todo son especulaciones acerca de la conversación telefónica entre Scholz y Putin

El viernes de la semana pasada Scholz y Putin estuvieron hablando por teléfono sobre algo de lo que nada se sabe porque su contenido es confidencial. La conversación duró una hora y fue Scholz quien tomó la iniciativa llamando a Putin.

El canciller alemán es el primer dirigente de los principales países occidentales en contactar directamente con el Presidente ruso después de casi dos años sin ningún tipo de contactos.

“La conversación fue muy detallada”, dijo ayer Scholz a los periodistas en un discurso retransmitido por el canal de televisión de la cadena Die Welt. El canciller señaló que la conversación con el dirigente ruso le llevó a confirmar que la posición del Kremlin sobre Ucrania sigue siendo la misma.

Según algunas fuentes, Scholz pidió a Putin que pusiera fin a la guerra y “retire las tropas”. Alemania seguirá apoyando a Kiev “mientras sea necesario”, al tiempo que pide a las partes sentarse en la mesa de negociaciones.

El Kremlin informó que durante la conversación hubo un intercambio de opiniones detallado y franco sobre la situación en Ucrania. Putin le recordó al canciller alemán que la crisis fue resultado de la política de la OTAN de crear un trampolín en territorio ucraniano, ignorando las necesidades de Rusia en el terreno de la seguridad.

El Presidente ruso subrayó también que nunca han abandonado las negociaciones y que están abiertos a reanudar el diálogo interrumpido por iniciativa del gobierno ucraniano.

Ayer el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que la conversación fue seria, detallada y muy franca, ya que las partes expresaron abiertamente sus posiciones sobre determinadas cuestiones, “pero no se trata de ninguna convergencia de opiniones”.

Moscú, por su parte, reiteró sus exigencias y recordó que no ha renunciado al diálogo. Otros temas incluyen los conflictos en el Medio Oriente y las relaciones bilaterales. El Kremlin confirmó que estaba dispuesto a cooperar si Alemania mostraba interés.

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania y hasta el 2 de diciembre de 2022, ambos dirigentes hablaron por teléfono 10 veces, y también hubo contactos en formato trilateral con la participación de Macron.

La última ronda de negociaciones entre Moscú y Kiev tuvo lugar el 29 de marzo de 2022 en Estambul. Duraron unas tres horas. Posteriormente, Ucrania abandonó oficialmente los contactos con Rusia. Los Acuerdos de Estambul fueron frustrados en su momento por el primer ministro británico, Boris Johnson.

Putin ha explicado repetidamente que, desde 2014, Rusia ha tomado todas las medidas necesarias para resolver pacíficamente la crisis con Ucrania, derivada del Golpe de Estado de aquel año.

En octubre de 2022 Zelensky firmó un decreto prohibiendo mantener negociaciones con Rusia mientras el Kremlin esté dirigido por Putin.

Rusia limita temporalmente la exportación de uranio enriquecido a Estados Unidos

Rusia ha impuesto restricciones temporales a la exportación de uranio enriquecido a Estados Unidos, incluso en el marco de contratos de comercio exterior con entidades registradas bajo jurisdicción estadounidense. La excepción son las entregas realizadas con licencias únicas emitidas por el Servicio Federal Ruso de Control Técnico y de Exportaciones.

La decisión es una respuesta a las restricciones impuestas por Estados Unidos para el período 2024-2027 y a la prohibición prevista a partir de 2028 de la importación de productos de uranio rusos. El Kremlin lleva desde septiembre analizando la posibilidad de limitar las exportaciones de materias primas estratégicas.

Rusia suministra alrededor del 25 por cien del uranio enriquecido utilizado como combustible en las centrales nucleares estadounidenses, lo que la convierte en el principal proveedor extranjero del mercado estadounidense. Reemplazar los suministros rusos podría resultar difícil y conllevaría el riesgo de aumentos en el costo del combustible de alrededor del 20 por cien, según Bloomberg.

Las sanciones occidentales son ilegales y Moscú ha reiterado que no va a cambiar su posición sobre la necesidad de llevar a cabo la guerra en Ucrania.

—https://www.bloomberg.com/news/articles/2024-04-29/white-house-eyes-russian-uranium-import-ban-as-house-bill-stalls

Estados Unidos se dispone a reforzar su arsenal nuclear

Estados Unidos prepara un aumento de su fuerza de ataque nuclear, según un informe desclasificado, titulado “Guía de planificación del empleo de armas nucleares”. Washington va a ajustar su fuerza, estructura y tamaño nucleares para enfrentar los desafíos planteados por sus adversarios, según el Wall Street Journal.

Washington acusa a Moscú de renunciar al control de armas, mientras Pekín persigue una rápida expansión de su fuerza nuclear, estimada en mil ojivas operativas para 2030. El informe también cita a Corea del norte por su creciente programa armamentista.

Se han alzado voces para denunciar una escalada innecesaria. “En lugar de reducir las tensiones, esta estrategia alimenta una nueva carrera armamentista”, afirmó Hans Kristensen, de la Federación de Científicos Estadounidenses.

Para algunos críticos entrevistados por el periódico, la política de rearme nuclear refleja un intento de Estados Unidos de mantener su supremacía frente a los países que buscan afirmarse, en particular Rusia y China. Aunque acusan a Moscú de suspender el nuevo tratado START, el Kremlin sigue respetando sus límites en materia de ojivas estratégicas, según confirmó el Departamento de Estado en enero.

El gobierno de Biden ha adoptado un enfoque ambiguo. Si bien aboga por una modernización (“mejor pero no necesariamente más”), ha fortalecido discretamente algunos programas. A Trump se le presenta la opción de agregar ojivas a los misiles balísticos intercontinentales Minuteman III, un mayor despliegue de armas nucleares en submarinos y la reanudación del programa de un submarino con misiles de crucero cancelado por Biden pero aceptado por el Congreso.

El deterioro de los acuerdos de control de armas empeora la situación, añade el Wall Street Journal. El nuevo tratado START, que limita los arsenales estratégicos de Estados Unidos y Rusia, expirará en 2026 sin ningún nuevo acuerdo a la vista. Washington acusa a Rusia de negarse a negociar y Moscú responde que las sanciones y la política de las potencias occidentales hacen imposible cualquier diálogo.

Según el periódico, China sigue rechazando las invitaciones estadounidenses a debatir sobre energía nuclear y prefiere desarrollar su arsenal de forma independiente.

La política estadounidense ilustra un desequilibrio mundial. Si bien Washington critica los avances nucleares de sus rivales, continúa invirtiendo fuertemente en mejorar su fuerza militar. “Debemos preguntarnos si la ampliación del arsenal nuclear estadounidense responde realmente a las amenazas actuales o si sólo agrava una inestabilidad global ya frágil”, concluye Kristensen.

Estados Unidos y Rusia tienen los arsenales nucleares más grandes del mundo y representan más del 90 por cien de todas las ojivas. Las tensiones, particularmente en torno a Ucrania, han llevado las relaciones bilaterales a un mínimo histórico, lo que ha impactado las conversaciones sobre control de armas.

Si bien en octubre Biden dijo que Estados Unidos estaba dispuesto a entablar negociaciones nucleares con Rusia sin condiciones previas, Moscú calificó la declaración como un engaño destinado a ganar votos para el partido demócrata. En Moscú creen que es imposible abordar el desarme sin considerar el panorama mundial de la seguridad.

A medida que el mandato de Biden llega a su fin, la cuestión del fortalecimiento del arsenal nuclear sigue sin resolverse. Según el Wall Street Journal, la decisión final de Trump podría redefinir el futuro de la política nuclear estadounidense, en un contexto donde las tensiones internacionales siguen creciendo, haciendo aún más complejo el retorno a las negociaciones sobre el control de armas.

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