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Categoría: Estrategia (página 32 de 152)

No es casualidad que Trump quiera apoderarse de Groenlandia

El Ártico es un océano que cubre aproximadamente 14 millones de kilómetros cuadrados, en cuyos fondos alberga importantes reservas de hidrocarburos, metales preciosos y tierras raras. Las potencias árticas, como Rusia, Dinamarca y Canadá, tienen diferentes reivindicaciones territoriales sobre los fondos marinos. El artículo 76 de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar permite a los estados ribereños ampliar su plataforma continental, pero las reclamaciones de unos y otros se superponen.

No obstante, lo más importante del Ártico no son los recursos que atesora, sino su carácter estratégico. Estamos acostumbrados a mirar el planeta desde el Ecuador, pero si lo observamos “desde arriba”, poniendo el Polo Norte en el centro, la perspectiva de la geografía terrestre permite hacer consideraciones muy diferentes.

Lo mismo que los estrechos marítimos, como Panamá, Suez o Malaka, el Ártico es una ruta marítima cada vez más importante, sobre todo si tenemos en cuenta la presencia de Groenlandia, la isla más grande del mundo, que está a medio camino entre el Atlántico y el Pacífico. Aproximadamente el 80 por cien de la superficie de la isla está cubierta por una capa de hielo, segunda en tamaño después de la Antártida, con espesores superiores a los 3.000 metros.

Eso explica el creciente interés de Estados Unidos por el Ártico y Groenlandia. La superficie de la isla es el 22 por cien del territorio de Estados Unidos, es decir, la suma de Italia, Francia, España, Alemania, Polonia y Reino Unido juntos, con sólo 60.000 habitantes. Es parte de Dinamarca pero tiene amplios facultades autónomas.

También atesora importantes recursos: el 13 por cien de los recursos mundiales de petróleo, el 30 por cien de los recursos de gas y enormes minas de uranio. Si Dinamarca autoriza a explotar los recursos de la isla, asumirá un papel protagonista en el mercado nuclear. El subsuelo revela la presencia de otros tesoros que tientan a los gigantes de las industrias estratégicas: oro, rubíes, diamantes, zinc, hierro, cobre, tierras raras… El botín asciende a 400.000 millones de dólares, el PIB de un año para Dinamarca.

Sin embargo, para Estados Unidos el mayor interés de Groenlandia es estratégico. Por eso tiene varias bases militares no declaradas, excepto la conocida Pituffik, que es el centro de la red de protección espacial NORAD.

Estados Unidos se considera un país polar sólo en una parte, gracias a Alaska. Si se hicieran con Groenlandia, su peso en el Consejo Ártico sería mucho mayor. Creado en 1996, el Consejo incluye hoy a Rusia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia y Estados Unidos. Excepto Rusia, son todos miembros de la OTAN.

La reciente incorporación de Suecia y Finlandia a la Alianza fue un paso clave para asegurar la superioridad estratégica de la OTAN en el Ártico y cercar a las bases navales rusas más importantes en la región, como la de Murmansk, que están en la península de Kola.

La región ártica es una de las más nuclearizadas del mundo. La mayor parte de los bombarderos estratégicos, las armas nucleares y las instalaciones militares se encuentran en la península de Kola, que está conectada a Moscú por una única vía férrea y una carretera paralelas que se extienden a lo largo de más de 700 kilómetros de bosques, muy cerca de la frontera finlandesa, es decir, al alcance de la artillería de la OTAN.

Es un corredor muy largo y difícil de defender. En el caso de bloqueo se convertirían en un punto de estrangulamiento para el despliegue de armamento nuclear ruso

Rusia ha quedado marginada en el Consejo Ártico, que en 2023 le negó la presidencia rotatoria cuando le correspondía. Los proyectos comunes ha quedado en suspenso y el Kremlin ha declarado que considera ilegítimas las decisiones que se tomen sin su participación, amenazando, además, con abandonar el organismo.

Recientemente Trump relanzó la idea de comprar Groenlandia, un propósito que los estadounidenses persiguen desde 1867 y que el propio Trump puso encima de la mesa durante su primera presidencia. El dominio de Groenlandia sacaría de Dinamarca del Ártico.

Es una reivindicación que se debe poner en relación con Panamá, sobre la que Trump también ha reiterado su deseo de anexión. El objetivo es cerrar los estrechos a la navegación de los buques rusos y chinos.

La guerra de la OTAN contra Rusia pasa a su fase terrorista

Ya no ocultan sus verdaderas intenciones. El Washington Post ha comenzado el año con una de sus proclamas características: cuando Ucrania sea derrotada, pasará a una nueva fase de la guerra, el terrorismo, un terreno donde no hay reglas. Todos los métodos de lucha están justificados.

El Financial Times empezó a calentar el ambiente con un artículo titulado “La guerra híbrida de Occidente contra Rusia”, al que los intoxicadores van a recurrir para formalizar la retórica y los marcadores semánticos necesarios para la nueva etapa. Pero ya no hablamos sólo Ucrania: todos los países occidentales pueden recurrir al terrorismo para hacer frente a Rusia.

Rusia es un “Estado terrorista” que amenaza al mundo civilizado y hay que devolver golpe por golpe. El Plan B se convierte ahora en el Plan A y las grandes cadenas de intoxicación se vuelcan en hacer apología del terrorismo:

“Occidente reflexiona sobre una respuesta a los intentos de sabotaje rusos” (Financial Times)

“Un gran ataque terrorista ruso es cuestión de tiempo” (The Telegraph)

“Europa es atacada por Rusia, ¿por qué no responde?“ (Político)

“Putin debilitado desata una guerra secreta contra Occidente” (Vanity Fair)

”La guerra híbrida de Rusia contra la OTAN parece una guerra y los aliados deben trazar líneas rojas” (Sky News)

En noviembre el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, dijo a Blue Eye que “Rusia está intensificando su campaña de ataques híbridos en todo nuestro territorio, interfiriendo directamente con nuestra democracia, saboteando la industria y cometiendo actos de violencia”.

Rusia y sus partidarios están siendo acusados ​​de todo lo imaginable: incendio de empresas y arsenales, derribo de aviones, intentos de asesinato de empresarios de la industria de defensa europea, injerencia en las elecciones, desinformación, ataques a infraestructuras…

Pero, sobre todo, los intoxicadores avisan que el objetivo ea la “flota en la sombra” de Rusia y la coartada es la rotura de los cables submarinos en el Mar Báltico. El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, asegura que “la flota en la sombra” representa un gran riesgo para los Estados costeros del Mar Báltico y el resto de la Unión Europea. Por su parte, el presidente, Alexander Stubb, añade que “es necesario contrarrestar los riesgos que plantean los barcos pertenecientes a la flota rusa en la sombra”.

Los países de la OTAN se dedican a realizar maniobras militares en el Báltico cotidianamente para bloquear el tránsito de los buques rusos. Dinamarca prohíbe el paso de petroleros rusos por sus aguas “por orden de la Unión Europea”, a pesar de que ni Dinamarca ni la Unión Europea tienen competencia para impedirlo.

Dado que el bloqueo es ilegal, lo que propone Orpo es cambiar la ley, o sea, el derecho internacional para que nadie pueda acusarles de piratería: “Encontrar un marco jurídico que nos permita actuar más eficazmente en los espacios marítimos”, han sido sus palabras.

Cómo negociar con Rusia con los bolsillos vacíos

A medida que se acerca la segunda toma de posesión de Trump, algunos “expertos” pasan el rato especulando con las futuras negociaciones de paz que Trump iniciará con Putin para poner fin a la Guerra de Ucrania. Todos suponen que Trump puede obtener valiosas concesiones de Putin. Por primera vez el New York Times admite que el paciente (Ucrania) está muerto y empieza a oler mal, y que es hora de empezar a planificar la posguerra.

Los “expertos” ofrecen varias versiones del posible acuerdo a firmar, cuyo objetivo unánime es pintoresco: se trata de garantizar la seguridad de Ucrania. La guerra empezó porque Rusia exigía seguridad, pero los mequetrefes vuelven a darle una vuelta completa al asunto, como si no hubieran entendido nada de lo que ocurre desde 2022.

Tampoco quieren acordarse de la burla de los Acuerdos de Minsk.

Ucrania tiene todo el derecho a exigir seguridad, pero Rusia también, y la guerra empezó porque lo que falló fue esta última, es decir, que no es posible un acuerdo sin tener en cuenta los intereses que Rusia viene exigiendo desde hace décadas, y que son plenamente legítimos.

Alguno propone que Rusia conserve el Donbas, mientras el resto de Ucrania se une a la OTAN. Es como volver a empezar: el problema no está en Ucrania sino en la OTAN. Ucrania es sólo un instrumento en los planes expansionistas de la Alianza.

Si Rusia conserva el Donbas no es porque le regalen nada sino porque se lo ha ganado en el campo de batalla.

Desde 1991 la posición rusa ha sido que Ucrania debe ser un país neutral y no debe incorporarse a ningún bloque o alianza militar. Por lo demás, en la OTAN no hay suficiente consenso para la incoporación de Ucrania y, ante todo, Trump se opone a ello.

Hay quien propone otra ridiculez al New York Times: que Ucrania sea patrullada por un conglomerado de tropas europeas de “mantenimiento de la paz”, ya que Trump no enviará a las suyas para hacer el trabajo sucio. Eso también es volver al punto de partida: si Ucrania debe ser neutral, no va a poder tener tropas extranjeras sobre su suelo.

Más claro todavía: si a Ucrania llegan tropas europeas, estarán bajo el mando de la OTAN, por lo que volvemos a empezar de nuevo.

No tienen en cuenta los Acuerdos de Estambul, los últimos negociados entre Ucrania y Rusia en 2022, que Ucrania posteriormente se negó a firmar por presiones de la OTAN. Dichos Acuerdos concretaban el tipo y la cantidad exactos de tropas y armas que Ucrania podría conservar en su nuevo estado de neutralidad y desmilitarización.

Como se ve, Estados Unidos, la OTAN y Europa no tienen nada que ofrecer. Trump se ha despedido de Ucrania y va a sacar a Estados Unidos de la guerra contra Rusia que desencadenó Biden, y tratará de hacerlo lo más rápido posible, sin aceptar ninguna responsabilidad y sin ofrecer la más mínima garantía de seguridad a Ucrania.

La OTAN ya sólo aspira a guardar las apariencias, pero necesita que los rusos hagan alguna concesión, cualquiera que sea, incluso simbólica e intrascendente, para que el abandono de Ucrania no parezca como su derrota más estrepitosa.

La tecnología militar rusa impide la estrategia de la OTAN de alcanzar la supremacía aérea

Rusia ha puesto en servicio la primera batería del nuevo sistema de defensa antiaérea SS-500 Prometheus. El jefe del Estado Mayor del ejército ruso, el general Valery Guerasimov lo anunció el 18 de diciembre durante una presentación ante los agregados militares extranjeros.

En junio de este año ya estacionaron componentes individuales del nuevo sistema en Crimea, cerca del puente de Kerch.

Tanto el sistema SS-500 como el SS-400 evolucionaron a partir del antiguo sistema SS-300, por lo que encaja en el sistema de defensa antiaérea escalonado de Rusia. En lugar de reemplazar sistemas más antiguos como el SS-300 o el SS-400, crea un nuevo nivel entre los sistemas tácticos y el sistema de defensa antimisiles estratégico A-235 Nudol en desarrollo, diseñado para defenderse de ojivas nucleares.

Esta estratificación tiene como objetivo garantizar que no haya lagunas en la defensa contra amenazas, ya procedan de la atmósfera o del espacio.

El SS-500 complementa al SS-400 Triumf con prestaciones únicas en el mundo. Está diseñado para la defensa contra aviones, misiles balísticos y satélites. Es capaz de atacar objetivos a una distancia de hasta 600 kilómetros, un alcance que ningún sistema de la OTAN ha logrado hasta la fecha.

El equivalente más cercano al sistema ruso en términos de prestaciones, el sistema estadounidense THAAD, tiene un alcance máximo de unos 200 kilómetros. Otra comparación: la última versión del sistema Patriot de fabricación estadounidense tiene una autonomía de 160 kilómetros.

El complejo consta de cuatro radares de batería que pueden rastrear objetivos balísticos hasta una distancia de 2.000 kilómetros y debería ser capaz de interceptar armas hipersónicas, aunque los países de la OTAN aún no ha conseguido de fabricarlas. Esta característica es particularmente preocupante a medida que Estados Unidos se centra cada vez más en desarrollar sus propias armas hipersónicas.

Dos tipos de misiles

El SS-500 lo ha fabricado por la empresa pública de armamento Almaz-Antey, que también produce el SS-400 y el SS-300. A diferencia de ellos, que están equipados con cuatro misiles por lanzadera, el SS-500 utiliza una configuración más fina, con dos misiles especialmente optimizados para su uso en altitudes extremas.

Hasta el momento, tiene dos tipos de misiles. El 40N6M está destinado a la defensa aérea y el 77N6/77N6-N1 está destinado a la defensa contra misiles balísticos y satélites con ojivas cinéticas.

El nuevo sistema está diseñado para poder atacar hasta diez objetivos simultáneamente y tener un tiempo de reacción de tres o cuatro segundos. Probablemente consta de cuatro a seis lanzadores, acompañados de los sistemas de radar y vehículos de mando mencionados.

La configuración exacta aún no se conoce. El número exacto de baterías por regimiento también variará según las necesidades estratégicas. No obstante, Rusia configura la defensa antiaérea en regimientos que, en este caso, probablemente constarán de dos a cuatro baterías con un total de ocho a veinticuatro lanzadores.

El SS-500 puede atacar mucho más allá de las fronteras de Rusia

Gracias a su largo alcance, el SS-500 puede atacar mucho más allá de las fronteras de Rusia y apuntar a objetivos de las fuerzas aéreas de la OTAN, como aviones cisterna y aviones AWACS, mucho antes de que se acerquen.

En la Guerra de Ucrania, las tropas ucranianas cuentan con aviones estadounidenses AWACS y sus sistemas de radar aerotransportados, que les confieren considerables capacidades de reconocimiento. Los aviones de la OTAN no necesitan entrar en el espacio aéreo ucraniano para operar, ni tampoco exponerse al fuego ruso.

Aunque Estados Unidos transmite los datos de los objetivos para el ejército ucraniano, Rusia aún no ha intentado derribar con los AWACS, ya que aumentaría el riesgo de una guerra directa contra Estados Unidos y sus secuaces.

Si se produjera un enfrentamiento directo con la OTAN, los aviones AWACS serían un blanco fácil para el nuevo SS-500 por su enorme alcance. En su última configuración, un AWACS tiene un alcance máximo de 520 kilómetros.

Pero no se trata sólo de los aviones, sino también de los sistemas de reconocimiento por satélite de la OTAN. El sistema puede atacar satélites en órbita baja, añadiendo así una nueva dimensión a su alcance operativo. Eso convierte al SS-500 no sólo en un sistema de defensa antimisiles extremadamente potente, sino también en una poderosa herramienta para negar a los adversarios el acceso a importantes dispositivos espaciales, como satélites de comunicaciones, reconocimiento y meteorológicos.

En este sentido, el SS-500 mejora la capacidad del ejército ruso para perturbar las operaciones de la OTAN y los demás países occidentales que dependen de los satélites estadounidenses.

Tras el rastro de los F-35

El sistema SS-500 es interoperable y complementa los sistemas de defensa aérea existentes del ejército ruso. No ha sido diseñado principalmente para combatir aviones de combate convencionales; dependiendo de la distancia, esa tarea la realizan sistemas como el SS-400, el SS-300 o el nuevo S-350.

Sin embargo, el conjunto de radares del SS-500 se puede conectar a los sistemas del SS-400 para rastrear aviones furtivos F-35 a largas distancias. Si la red de radar rusa es realmente capaz de detectar aviones furtivos F-35 y F-22 estadounidenses, destruiría una de las ventajas militares más importantes de la OTAN.

Los imperialistas desarrollan sus concepciones estratégicas en torno a la superioridad aérea. De ahí que, durante décadas, Estados Unidos haya invertido la mayor parte de su presupuesto militar en el desarrollo del F-22 Raptor y, especialmente, del avión furtivo F-35 Lightning II. Si las prestaciones avanzadas de sigilo de estos aviones se vieran comprometidas, esa gigantesca inversión militar quedaría en gran medida invalidada.

Con los misiles SS-500 y SS-400, Rusia logra que los ataques de la OTAN contra su territorio sean extremadamente costosos, incluso con los aviones furtivos F-35. El nuevo misil Oreshnik también podría limitar significativamente la capacidad de la OTAN para utilizar eficazmente sus aviones.

Con el nuevo misil Oreshnik de alcance medio, probablemente el ejército ruso podría destruir objetivos en el radio de acción del nuevo misil como, por ejemplo, aeródromos militares. El Oreshnik tiene 36 submuniciones guiadas individualmente y un peso de combate de aproximadamente 100 kilos.

Si el ejército ruso es efectivamente capaz de inutilizar tanto los aviones como los aeropuertos, por lejanos que estén emplazados, entonces el nervio de la doctrina bélica de la OTAN –lograr la supremacía aérea– ha quedado en entredicho.

—https://www.telepolis.de/features/Russlands-SS-500-Die-Herausforderung-fuer-die-Nato-10221787.html

Los ataques en profundidad contra Rusia tratan de obligar al cierre del espacio aéreo

El accidente del vuelo J2-8243 de Kazajistan Airlines, que volaba de Bakú a Grozny antes de desviar su rumbo hacia el Mar Caspio, pudo haber sido causado por los disparos de la defensa antiaérea rusa, dice la CNN (1).

En el momento de la catástrofe, Ucrania estaba lanzando un ataque con drones de largo alcance contra Grozni, lo que podría haber llevado a las defensas antiaéreas rusas a disparar contra el avión por error.

Una explicación alternativa es que la metralla de un dron destruido también podría haber alcanzado a la aeronave, como muestran las imágenes de los restos que han publicado los medios (2).

Sea de manera directa o indirecta, lo más probable es que el accidente haya sido causado por la defensa antiaérea rusa y que en el momento del derribo el ejército ucraniano estuviera atacando Grozny con drones (3), una ciudad que está muy lejos de los campos de batalla.

Que la ciudad atacada estuviera tan lejos de los frentes de guerra también requiere una explicación. Es consecuencia de la creencia que tienen los imperialistas y, por lo tanto, los dirigentes ucranianos, de que ese tipo de ataques pueden provocar un malestar político en Chechenia, lo que podría abrir un segundo frente capaz de desviar la atención de Rusia (4).

Otro apunte necesario: Andrey Kovalenko, director del “Centro para la lucha contra la desinformación”, que forma parte del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania, dijo a la CNN que “Rusia debería haber cerrado el espacio aéreo sobre Grozny”. Parece que los ataques con drones tenían como objetivo crear un entorno peligroso para obligar a Rusia a encerrarse sobre sí misma.

El relato oficial quiere concluir que la culpa de la catástrofe aérea es de Rusia por no cerrar su espacio aéreo como medida de precaución, lo cual significa que los ataques ucranianos en profundidad tienen esea objetivo precisamente: obligar a Rusia a cerrar el espacio aéreo.

Es otro medio para intentar aislar a Rusia del mundo.

(1) https://edition.cnn.com/2024/12/26/asia/kazakhstan-plane-crash-questions-intl/index.html
(2) https://www.youtube.com/watch?v=AQ7wPWMFrdg
(3) https://newsukraine.rbc.ua/news/drones-strike-grozny-again-as-explosions-1735122686.html
(4) https://apnews.com/article/russia-ukraine-war-grozny-drone-attack-7655bcd300e3e11e28f571a613d59ef0

La incursión en Siria evidencia a Israel como un Estado fallido que huye hacia adelante

Antes del ataque del 7 de octubre y la consiguiente guerra en Gaza, el Fondo Monetario Internacional pronosticaba que la economía de Israel crecería un envidiable 3,4% durante el año 2024. Ahora, las proyecciones de los economistas oscilan entre el 1% y el 1,9%, según su grado de optimismo, y las previsiones para 2025 son peores, que ni siquiera contaban con la aventura bélica en Siria. Leer más

El Mar Báltico es el escenario de una guerra marítima larvada

La OTAN ha llevado la guerra a los mares, y no sólo al Mar Rojo. En setiembre de 2022 el sabotaje al gasoducto NordStream fue el principio de una peligrosa escalada en el Mar Báltico. En palabras de Kaja Kallas, responsable europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, las incidentes forman parte de una guerra abierta contra la “flota fantasma” de petroleros rusos.

En el Mar Rojo el objetivo de los imperialistas es mantener abiertas las vías de navegación y en el Mar Báltico es cerrarlas… al menos para Rusia y China. El Golfo de Finlandia es ya un cuello de botella militarizado para impedir la navegación de los mercantes y petroleros rusos que, como ya hemos advertido, deberán abrirse camino con la escolta de los destructores de la Marina de Guerra.

Incluso Estonia, que con sólo ocho barcos posee la fuerza naval más pequeña de la región, ha comenzado una operación militar con algo que se ha convertido el pretexto estelar: la protección de los cables submarinos Estlink. Ha enviado la patrullera Radzu a la zona por donde discurren los cables.

Si la redundancia de los cables de telecomunicaciones permite reducir los efectos de una rotura, la situación es diferente cuando se trata de un interconector como Estlink. Según su operador, Fingrid, su reparación podría llevar varios meses.

Por lo demás, como ya anunciamos, la OTAN ha inaugurado en el puerto alemán de Rostock un centro de mando marítimo que contraviene el tratado de unificación de las dos Alemanias.

En octubre del año pasado el gasoducto Balticconnector resultó dañado por el ancla del buque portacontenedores chino Newnew Polar Bear, mientras viajaba hacia el puerto de Arjangelsk, en Rusia. Finlandia inició una investigación pero China no esperó. Concluyó que el barco no había actuado intencionadamente.

Luego los cables submarinos comenzaron a romperse en lo que parecen ser otros tantos sabotajes. En noviembre el carguero chino Yi Peng 3 arrastró sus anclas por el fondo marino para arrancar dos cables de telecomunicaciones.

Dijeron que era un sabotaje y responsabilizaron a China del mismo. Polonia pidió actuar “más rápido y con más decisión” en caso de rotura de los cables submarinos y abogó para que la OTAN se convirtiera en la “policía marítima” del Mar Báltico.

Hace unos días el petrolero Eagle S, al que acusan de todo un poco, incluso de espionaje y de formar parte de la “flota fantasma” rusa, fue abordado por la guardia costera finlandesa después de que el interconector Estlink 2, que une Finlandia con Estonia, sufriera daños el día de Navidad.

Al memorial de agravios se suma que la OTAN también acusa a Rusia de perturbar la recepción de señales GPS en Kaliningrado con medios de guerra electrónica del tipo Krasuja-S4 y Tobol.

Estonia planea invocar el artículo 4 del Tratado de la OTAN

El ministro de Defensa estonio, Hanno Pevkur, ha lanzado un farol en toda regla: con las patrullas navales en el Báltico el gobierno quiere enviar un mensaje claro de que “estamos dispuestos a defender las conexiones entre Estonia y Finlandia, incluso por medios militares”. Como eso no es posible por sus propios medios, Pevkur cuenta con la OTAN para su despliegue naval.

A los países vecinos no les basta con tener el centro de mando marítimo de la OTAN en Rostock y el Secretario General de la Alianza, Mark Rutte, ha prometido apoyar a Estonia y Finlandia en la protección de los cables. Hay que esperar un aumento de la presencia militar de la Alianza en el Golfo de Finlandia y nuevos incidentes con los buques dedicados al transporte de hidrocarburos desde San Petersburgo y Ust-Luga, a los que se pertenden impedir la navegación.

Los países ribereños han solicitado a la Alianza que refuerce su presencia en la región y la primera ministra estonia, Kristen Michal, ha indicado que, si fuera necesario, podría invocar el artículo 4 del Tratado de la OTAN, que establece que “las partes se consultarán siempre que, en opinión de una de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de una de las partes se verá amenazada”.

“Ya se están realizando consultas en el seno de la OTAN, con los aliados nórdicos y bálticos, con los dirigentes de la Unión Europea y, si es necesario, podemos invocar el artículo 4 […] Actualmente estamos en la fase de consulta y seguramente lo haremos con los finlandeses”, afirmó Michal.

“Lo más importante es fortalecer el nivel de vigilancia y protección de las infraestructuras críticas, tanto en el mar como en tierra. Esta tarea recae principalmente en la Armada [de Estonia], pero también pedimos ayuda a nuestros aliados. Ya nos han apoyado enviando barcos aquí para vigilar la infraestructura crítica, lo que nos ha dado una mejor comprensión de lo que sucede bajo el agua […] La disuasión también es crucial”, añadió.

El carguero chino sospechoso de arrancar los cables abandona el Mar Báltico

Tras acusarle de arrancar los cables submarinos, el carguero chino Yi Peng 3 permaneció inmovilizado durante aproximadamente un mes en el estrecho de Kattegat, al borde de las aguas territoriales danesas.

En realidad nadie sabe lo que ocurrió y los medios escandinavos lanzan las campanas al vuelo un día tras otro: como no fue sorprendido “con las manos en la masa”, los guardacostas no pudieron abordar el buque porque tenían que solicitar la autorización de su Estado de bandera.

Así comenzaron las negociaciones con China, que acabaron con una solución salomónica: serían los propios chinos quienes inspeccionarían el carguero y los investigadores suecos de la policía y de la Autoridad de Investigación de Accidentes podrían asistir como observadores… excepto el fiscal encargado del caso, Henrik Söderman. El gobierno de Pekín rechazó su presencia a bordo.

“Nuestra petición de permitir al fiscal sueco y a la policía […] tomar medidas en la investigación preliminar a bordo [del Yi Peng 3] permanece sin cambios”, argumentó Maria Malmer Stenergard, ministra sueca de Asuntos Exteriores. “China no ha respondido [favorablemente] a nuestra solicitud de permitir que el fiscal lleve a cabo una investigación preliminar a bordo”, añadió.

A partir de ahí las versiones son divergentes. Los daneses y alemanes dicen que el 21 de diciembre el Yi Peng 3 levó anclas a pesar de que inspección no había acabado. “Comenzó a moverse y anunció que se dirigía hacia Port Said en Egipto”, dijo un portavoz de la guardia costera sueca.

Dos días después esa información no fue confirmada por el portavoz de la diplomacia china. “La empresa propietaria del buque, después de una evaluación exhaustiva y consultas con las partes pertinentes, ha decidido reanudar las operaciones”, dijo. “China informó con antelación a los países interesados”, añadió.

‘Si las normas no te gustan, tengo otras preparadas’

Como en el caso del Newnew Polar Bear, la OTAN pretendía mantener al buque paralizado, mientras desataba la correspondiente campaña mediática de intoxicación contra China y llamaba a la “acción” a través de los países minufundistas ribereños, aficionados a preparar zafarranchos contra un país del tamaño de… China.

Fue significativa la reacción del ministro de Asuntos Exteriores lituano, Kestutis Budrys, pidiendo desde las páginas del Financial Times el cambio de las normas del derecho internacional. Las que ya existen no le gustan porque dan la razón a China: “El fortalecimiento de la seguridad comienza con la mitigación de las debilidades. La negativa de China a cooperar con las investigaciones sobre incidentes submarinos en el Mar Báltico no puede sentar un precedente en Europa ni en ningún otro lugar. Si la mentalidad de ‘lo que es mío es mío’ se convierte en una nueva norma mundial, será necesario contrarrestarla con nuevas normas de navegación en aguas de la Unión Europea para abordar las vulnerabilidades”.

Evidentemente, en su territorio la Unión Europea puede cambiar las normas de navegación cuantas veces le resulte conveniente, pero quizá el lituano estaba pensando que “todo el monte es orégano”, que el Mar Báltico les pertenece a ellos en exclusiva o que desde Bruselas pueden regular, controlar o impedir la navegación en aguas internacionales.

A otro lacayo de la OTAN se le ocurrió una idea aún más brillante: como el mercante chino se dirigía hacia Egipto, debía atravesar el Canal de la Mancha, que son aguas territoriales francesas y británicas. Por lo tanto, en dicho lugar el buque quedaba a merced de ambas potencias, que siempre podrían poner el pretexto de la investigación sueca para abordarlo por la fuerza.

La provocación estaba diseñada al estilo picapleitos: según la legislación francesa, el derecho de paso de un barco se considera “inofensivo” siempre que “no perjudique la paz, el buen orden o la seguridad del Estado”. Bastaba con declarar que el paso era “ofensivo”, o sea, que el portacontenedores chino era una especie de buque de guerra.

Afortunadamente, la iniciativa no prosperó.

El gobierno español es responsable de la desaparición de los dos marinos rusos del Ursa Major

El martes de la semana pasada informamos del hundimiento del buque ruso Ursa Major frente a las costas españolas, posiblemente como consecuencia de un sabotaje de la OTAN. También advertimos que no es un caso aislado, ya que los incidentes martímos también se suceden en el Mar Báltico, con abordajes y actos de piratería.

14 de los 16 tripulantes del Ursa Major fueron rescatados y trasladados a España, pero dos tripulantes siguen desaparecidos.

Las primeras informaciones indicaban que la tripulación del barco noruego Oslo Carrier 3 no prestó asistencia a sus colegas en peligro, lo que inicialmente causó indignación en Rusia porque contraviene el derecho internacional y las leyes marítimas.

El carguero Oslo Carrier 3 navegaba hacia la ciudad danesa de Koge cuando recibieron la señal de socorro. Aunque el barco tiene bandera noruega, su armador está dimiciliado en Kaliningrado y a bordo todos eran rusos.

Uno de los marineros del Oslo Carrier 3 ha dicho que no asistieron a sus colegas por orden de la Guardia Costera española, que quería encargarse de rescatar a los marineros por sus propios medios.

Los guardacostas españoles ordenaron a ambos barcos que permanecieran quietos mientras esperaban la llegada de la Guardia Costera, que no apareció hasta dos horas y media después.

Mientras, la tripulación rusa del barco noruego proporcionó a sus compatriotas alimentos y agua embotellada.

Ucrania ha agotado el arsenal de misiles ATACMS entregados por Estados Unidos

En octubre del año pasado, después de haberlos solicitado durante mucho tiempo, el ejército ucraniano finalmente obtuvo de Estados Unidos misiles balísticos tácticos MGM-140 ATACMS (Army Tactical Missile System) que pueden ser lanzados por el M142 High Mobility Artillery Rocket System (HIMARS). Entonces no estaban autorizados a utilizarlos contra objetivos militares situados en territorio ruso. Para Washington se trataba de evitar cualquier “escalada” con Moscú.

Un año después, el bulo de que Corea del norte había enviado 12.000 soldados a Rusia sirvió de pretexto para que Biden levantara las restricciones al uso de ATACMS. Luego Reino Unido hizo lo mismo con los misiles de crucero aire-tierra Storm Shadow, al igual que Francia con el SCALP EG pero implícitamente.

Se trata de armas de largo alcance, con al menos 300 kilómetros que debían impactar en las fábricas de armas, los arsenales rusos, los depósitos logísticos, así como en los aeródromos utilizados por los rusos para llevar a cabo sus operaciones en Ucrania.

En respuesta, Rusia llevó a cabo una demostración de fuerza disparando un misil balístico de alcance intermedio “Orechnik” contra la ciudad ucraniana de Dnieper. Sin embargo, las fuerzas ucranianas continuaron atacando territorio ruso con los misiles de largo alcance de que disponían. Según Moscú, se utilizaron 31 ATACMS y 14 Storm Shadows.

Recientemente el presidente del comité militar de la OTAN, el almirante Rob Bauer, estimó que estos ataques habían “afectado gravemente a un cierto número” de depósitos y fábricas en Rusia. Sin embargo, “la cuestión es si es suficiente para ganar”, añadió.

La respuesta es negativa. En contra de lo que prometieron los “expertos” y tertulianos, el curso de la guerra no ha cambiado lo más mínimo. Como señala el New York Times, el caso de los ATACMS es “comparable a lo que ocurrió con otras armas occidentales”, es decir, que Ucrania las obtuvo sólo después de perder terreno.

Los cabecillas de la OTAN han comentado al periódico estadounidense que el ejército ucraniano ha sido “poco juicioso” al elegir objetivos debido al número limitado de misiles que les habían entregado.

Como consecuencia de ello, han agotado el arsenal de misiles ATACMS. Cuando Biden les autorizó a utilizarlos contra objetivos situados en Rusia, los ucranianos sólo contaban con unos cincuenta de los 500 recibidos. Respecto a Storm Shadow, Reino Unido ya ha avisado de que no le quedan muchas más para suministrarles.

A los ucranianos los “expertos” les recomiendan que salven los pocos misiles que aún les quedan. “Necesitamos preservar estas capacidades y utilizarlas de manera juiciosa y muy inteligente”, dijo Mykola Bielieskov al New York Times.

Macron es bastante más generoso con Ucrania. En noviembre el ministro francés de las Fuerzas Armadas, Sebastien Lecornu, afirmó que había firmado “una nueva transferencia de una decena de misiles SCALP” a Ucrania, además de los cuarenta que ya les habían proporcionado.

Durante meses Francia también adiestró en su suelo a 2.000 soldados ucranianos que debían formar una unidad de élite. La mitad de ellos ha desertado antes de empezar a combatir y la unidad ha sido disuelta.

(*) https://www.nytimes.com/2024/12/27/world/europe/ukraine-russia-missiles-trump.html

Las marcas occidentales de lujo siguen presentes en las tiendas de Moscú

La publicación turca Hurriyet se pasea por las tiendas de Moscú y constata que, a pesar de las sanciones, los escaparates siguen mostrando marcas occidentales de lujo. “Su salida de Rusia es pura hipocresía”, concluye (*).

El periódico se pregunta cómo es posible que si las empresas han abandonado Rusia, sus mercancías se sigan vendiendo. “En los exclusivos distritos comerciales de la capital rusa, en los grandes almacenes rusos y en las tiendas de élite, hay un intenso comercio de coches deportivos occidentales, joyas de oro y ropa de diseñador. Esta imagen está lejos de las declaraciones de Occidente de que sus sanciones derribarán la economía rusa y la aislarán del mundo exterior”, dice el periódico.

Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido prohibieron expresamente la exportación de mercancías de lujo a Rusia. Conocidas marcas comerciales, entre ellas Chanel, Hermes, LVMH y Kering, tuvieron que abandonar el mercado y salir de Rusia.

Sin embargo, después de casi tres años, sus logotipos adornan los productos en los estantes de las tiendas de lujo de Moscú.

Es sencillo, dice el periódico: todo tipo de productos sancionados se exportan fácilmente a Rusia a través de intermediarios en lugares como el Cáucaso, los países del Golfo Pérsico y Asia Central.

“Aunque ya no venden productos directamente a compradores rusos, muchas marcas de lujo occidentales han mantenido sus locales en el centro de Moscú, con la esperanza de reabrir en el futuro”, añade Hurriyet.

“Su anunciada salida es pura hipocresía”, comenta al periódico un empresario francés que vende artículos de lujo en la capital rusa. A pesar de que sus tiendas están oficialmente cerradas, estas marcas siguen vendiendo sus productos a los rusos a través de “mercados” y distribuidores.

Las estadísticas de exportación muestran un enorme aumento en el comercio entre los países occidentales y países como Georgia, Armenia, Kirguistán, Kazajistán y Azerbaiyán. El crecimiento ocurrió inmediatamente después de la imposición de sanciones contra Rusia.

El TSUM de Moscú anuncia marcas como Prada, Yves Saint Laurent y Alexander McQueen, que oficialmente habían abandonado Rusia. El TSUM es un edificio con centros comerciales de lujo en Moscú. Se encuentra en un edificio histórico de seis pisos de estilo neogótico en la calle Petrovka.

Al mismo tiempo, TSUM dice que sus precios son “más competitivos que en Dubai”, que se ha convertido en un próspero destino de ocio y compras para los rusos adinerados, ante las dificultades para viajar en Europa.

Las sanciones llevaron al resurgimiento del Instituto Bayers, que se generalizó por primera vez a principios de la década de los noventa, cuando los nuevos ricos surgidos del desmantelamiento de la URSS viajaron a Europa llevando cajas de productos de lujo a sus clientes en su país de origen.

Ahora el Instituto firma contratos directos con grandes boutiques o centros comerciales, dice Andrei, un estilista moscovita de 52 años que tiene clientes de alto nivel en su cartera. “Reciben pedidos de muebles y vajillas, joyas, ropa y pieles directamente de representantes en Milán, París y Londres”, dice.

“Dada la enorme demanda de productos occidentales de lujo, los millonarios rusos confían en que las propias marcas occidentales se apresurarán a regresar lo antes posible. Es sólo cuestión de tiempo”, concluye.

(*) https://www.politnavigator.net/ikh-ukhod-iz-rossii-chistoe-licemerie-pochemu-moskovskie-butiki-lomyatsya-ot-zapadnykh-brendovykh-tovarov.html

El ejército ruso se prepara para asaltar el río Dniéper

Este fin de semana el ejército ruso ha comenzado un bombardeo masivo de artillería en la región de Jerson, con intentos de cruzar al otro lado de rio Dnieper por parte de unidades de comandos. Algunas fuentes afirman que los rusos han reunido hasta 120.000 soldados en la margen izquierda. Los ataques se suceden tanto de noche como de día. Han llegado a caer 1.000 proyectiles en 40 minutos.

No obstante, las noticias son confusas. Nadie sabe si se trata de una campaña sicológica destinada a desestabilizar a los ucranianos o del inicio de una operación a gran escala para cruzar el río.

Las tropas rusas han irrumpido en el Puente Antonovsky y han capturado o consolidado su presencia en las dachas que lo rodeaban. Los comandos rusos de sabotaje y reconocimiento han intentado entrar repetidamente en la ciudad a través del Puente Antonovsky.

El mayor sistema de defensa antimisiles, ubicado en uno de los edificios del antiguo hospital oncológico, ha sido alcanzado por un misil. Los rusos utilizaron los terrenos del hospital para instalar sistemas de guerra electrónica y lanzar drones, así como para tratar a los soldados ucranianos con heridas leves.

En otros lugares, las fuerzas rusas finalmente capturaron casi todas las zonas residenciales de Kurajovo, dejando atrás la zona industrial occidental y la central térmica:

También capturaron la totalidad de Novy Komar al norte de Velyka Novosilka. Además de expandir su control en la pinza suroeste y abrirse paso hacia la ciudad propiamente dicha hacia el sureste, poco a poco cercaron la fortaleza.

El coronel ucraniano, Vladislav Seleznev, opina que el ejército ruso creará varias cabezas de puente en la orilla derecha del Dniéper. Al mismo tiempo, según sus pronósticos, se llevará a cabo una operación ofensiva en Zaporiya. La primera oleada puede incluir hasta 2.000 soldados y 300 barcos, asegura.

“Los rusos tomaron posiciones justo detrás del puente, cerca de las dachas”, dijo, una zona que se encuentra en la margen izquierda del Dniéper y está parcialmente controlada por los ucranianos.

Un nuevo mapa satelital revela que el ejército ucraniano ha construido recientemente una línea de fortificaciones justo enfrente del área donde los rusos parecen estar apuntando su asalto, como si hubiera esperado durante mucho tiempo una ofensiva para cruzar el río.

Un reportaje afirma que comandos rusos de sabotaje lograron llegar a la otra orilla, pero la situación es confusa ya que los propios ucranianos continúan intentando asaltar el río, y las pequeñas unidades de defensa son rápidamente eliminadas, así como otras más grandes.

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