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El nuevo avión estadounidense F-35 fracasa en la Guerra de Ucrania

El avión de combate estadounidense F-35 no superó las auditorías y revisiones en diez años de servicio. El organismo supervisor estadounidense, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), ha publicado varios informes sobre casi 900 chapuzas y defectos del programa Joint Strike Fighter (JSF), que van desde la disponibilidad y la preparación para el combate hasta la solidez y la fiabilidad.

Según el último informe, ninguno de estos problemas se ha resuelto. Por el contrario, se han descubierto nuevas debilidades que empeoran la ya catastrófica reputación del programa F-35.

El contable del Ministerio de Defensa afirma que la flota total de F-35 del ejército de Estados Unidos, incluidas todas las ramas que utilizan el avión, no ha mejorado su preparación operativa. La flota se mantiene por debajo del 50 por cien.

En una revisión publicada el 19 de diciembre se afirma que “aunque los aviones no estuvieron disponibles para volar la mitad del tiempo, el Pentágono pagó 1.700 millones de dólares en bonificaciones a Lockheed Martin. El informe advierte que el Ministerio de Defensa “no responsabilizó consistentemente a Lockheed Martin por fallas relacionadas con el mantenimiento del F-35, del cual la empresa es responsable contractualmente”.

Auditorías anteriores han demostrado que la baja disponibilidad del F-35, los requisitos extremos de mantenimiento y los altos costos del ciclo de vida han debilitado significativamente la capacidad de combate, a menudo hasta en un 29 por cien. Lockheed Martin ha prometido mejoras en repetidas ocasiones, pero siempre ha fracasado.

Los aviones más nuevos del arsenal tienen una disponibilidad operativa mucho menor que los aviones de décadas de antigüedad como el F-15, F-16 y F/A-18E/F. Estos dispositivos más antiguos tienen una disponibilidad operativa significativamente mejor, a pesar de más de 30 años de uso intensivo. Esto indica una disponibilidad aún menor para el F-35 a medida que el avión envejece, mientras que el mantenimiento será más costoso y más complejo, lo que reducirá aún más la capacidad de combate, probablemente por debajo del 30 por cien.

La situación es tan grave que el Pentágono planea retirar algunos F-35 ya en 2026, menos de una década después de su puesta en servicio oficial.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) debe comprar variantes altamente modernizadas del F-15 para compensar la falta de aviones modernos verdaderamente combativos, para tener al menos una oportunidad teórica contra los aviones rusos y chinos.

Esto se debe a que la vida útil esperada del fuselaje del F-35 es de sólo 8.000 horas de vuelo, mientras que el nuevo F-15EX está diseñado para alcanzar 20.000 horas, 2,5 veces más.

Esto significa que el F-15, un modelo de la década de los setenta, durará más que el muy reciente F-35. Un F-15EX, presentado a principios de la década de 2020, podrá volar hasta 2080, más de cien años después de que se pusiera en servicio la primera versión del F-15. En comparación, se espera que el último F-35 sea retirado a finales de la década de 2070, siempre que el programa JSF sobreviva tanto tiempo.

Con la excepción del F-35I, que Israel tiene derecho a cambiar según lo necesite, el programa JSF ha sido una serie ininterrumpida de fallas, incluidos los motores Pratt & Whitney F135, poco fiables y sobrecalentados, y una multitud de errores informáticos.

El ejército estadounidense ha afirmado a menudo que la principal ventaja del F-35 no reside en sus capacidades militares, sino en sus cualidades como plataforma de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), una especie de “multiplicador de fuerza” para otros sistemas. Pero la única vez que el avión tuvo la oportunidad de demostrarlo, fracasó por completo.

Un avión multiusos que carece de utilidad

En febrero de 2022, después del comienzo de la Guerra de Ucrania, los F-35 de las alas de combate 388 y 419, desplegados en Alemania, se utilizaron para la recopilación de inteligencia electrónica (ELINT) para capturar señales de las defensas aéreas rusas.

A pesar de los sensores avanzados y la conexión a la extensa red ISR de la OTAN, el F-35 no pudo identificar los sistemas rusos de misiles tierra-aire (SAM). El piloto de uno de los aviones dijo que todos los recursos de vigilancia en el área indicaban la presencia de un SS-300, pero que los sensores altamente sofisticados del avión no podían clasificar el sistema correctamente. “La inteligencia confirmó que un sistema SA-20 estaba en funcionamiento en el área, pero mi avión no pudo reconocerlo”, dijo el piloto de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

En términos de rendimiento puro, el F-35 sigue siendo muy inferior incluso al antiguo F-16, sin mencionar a los cazas rusos y chinos modernos.

En teoría, la idea del JSF podría parecer atractiva: un solo avión para cubrir las necesidades de defensa aérea, ataques, marina y marines… una plataforma universal para reemplazar varios aviones diferentes. Pero en la práctica es algo completamente distinto: las plataformas especializadas casi siempre son superiores a las soluciones universales que intentan hacer todo a la vez.

La familia F-35 es prueba de ello. Originalmente, las tres variantes principales, la de la USAF, los Marines y la Armada, debían compartir al menos el 80 por cien de sus componentes. En realidad, la tasa de intercambio era sólo del 20-40 por cien, según la versión. Se esperaba que el F-35B, con su despegue corto y aterrizaje vertical, fuera el más diferente. Pero nadie predijo que las variantes A y C serían tan diferentes como lo son en última instancia cuando fueron aprobadas para la producción en masa.

El resultado es que el Pentágono en realidad tiene tres aviones diferentes integrados en un solo modelo. Habría sido más económico y sencillo desarrollar tres aviones separados, adaptados a sus misiones específicas, en lugar de una solución que no funciona bien en ninguna función.

La insistencia en el F-35 ha dejado a las tres ramas del ejército estadounidense con soluciones deficientes que eventualmente se volverán más caras y menos efectivas que los sistemas especializados alternativos. Por ello, la Marina estadounidense continúa comprando el F/A-18E/F Super Hornet y equipándolo con nuevos misiles aire-aire de largo alcance, como el AIM-174B. Transportar estas armas en el F-35 es casi imposible, lo que obliga a la Armada a mantener el “Super Hornet” en la línea del frente, simplemente porque el F-35 no puede competir con el alcance de los misiles aire-aire rusos y chinos.

La Infantería de Marina tampoco está contenta con el F-35B. El avión es mucho menos robusto y mucho más caro que el AV-8B Harrier II, que debería haber sido retirado hace más de una década. Aún así, el USMC todavía necesita mantener el F-35B en servicio al menos hasta 2027, y probablemente por más tiempo, debido a numerosos retrasos, a pesar de que el avión ya está obsoleto.

Dominan los intereses de la industria militar

La GAO ha advertido repetidamente sobre las numerosas debilidades del programa F-35, sin que haya tenido consecuencias concretas.

Aunque la jerarquía militar realmente no apoya al F-35, el complejo militar-industrial y el sector de “inteligencia y seguridad” tienen intereses significativos en llevar a cabo el programa JSF, por motivos de lucro y para un mayor acceso electrónico entre los aliados.

El resultado es un avión impuesto a Estados Unidos y sus aliados, a pesar de sus obvias debilidades operativas. Como lo demuestra el constante rechazo de India, ningún Estado soberano y respetado quiere comprar voluntariamente el F-35. En la práctica, la lista de clientes se limita a Estados Unidos, sus vasallos y sus estados satélites.

Noruega se ha comprometido a comprar 52 cazas F-35A, entregados en abril. El compromiso total para la compra (incluidos aviones, equipos de apoyo, simuladores, armas, entrenamiento e infraestructura) se estima en más de 100.000 millones de coronas noruegas (unos 9.000 millones de euros).

Los costes del ciclo de vida (operación, mantenimiento, mejoras hasta aproximadamente 2054) se estiman en casi 400.000 millones de coronas noruegas en total.

Se suponía que el llamado programa Joint Strike Fighter proporcionaría a Estados Unidos y sus aliados un “avión milagroso” que podría reemplazar a toda una generación de aviones de combate. En cambio, el Pentágono termina con una flota de F-35 apenas disponibles la mitad del tiempo, con enormes costos de mantenimiento, constantes fallas técnicas y un proveedor siempre recompensado con miles de millones en recompensas. Además, tanto los ejercicios como la experiencia de guerra real muestran que el dispositivo no cumple ni sus funciones como plataforma de armas ni sus funciones como sistema de inteligencia.

En un futuro próximo alguien hará una lista de los peores aviones militares de la historia. La pregunta no es si el F-35 aparecerá allí, sino en qué rango.

Draco Bosnic https://infobrics.org/en/post/74704

La ‘coalición de los voluntarios’ busca la continuación de la Guerra de Ucrania

El martes la “coalición de los voluntarios” firmaron el llamado Acuerdo de París, con el pretexto de brindar seguridad y garantías económicas a Ucrania. Es un acuerdo peculiar, que recuerda al Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial… dando pretextos a los nazis para comenzar otra poco después.

La reunión de París congregó a representantes de Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá, Turquía, Polonia, Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN. El documento firmado habla de un “alto el fuego”, no un tratado de paz, como exige Rusia, escamada de la experiencia de los Acuerdos de Minsk.

Sin embargo, la jaula de grillos reapareció. Solo Francia y Reino Unido firmaron el acuerdo. Turquía ha acordado gestionar un “alto el fuego” en el Mar Negro. A través de su representante, Estados Unidos, lo refrendó verbalmente, ofreciendo asistencia de inteligencia militar y apoyo económico. Sin embargo, Steve Witkoff, el enviado especial de Trump, se negó a firmarlo en el último minuto.

Polacos, canadienses, italianos y alemanes también se negaron. El canciller alemán declaró que proporcionaría tropas a un país de la OTAN fronterizo con Ucrania. Si se trata de países de la OTAN fronterizos con Ucrania, lo más probable es que sean Polonia, Eslovaquia y Rumanía.

El núcleo del Acuerdo es, como ha reconocido Pedro Sánchez, legalizar la presencia de las tropas europeas que ya están en Ucrania participando en la guerra. Sin embargo, la realidad es que los británicos, por ejemplo, están reduciendo gradualmente el número de tropas desplegadas debido a la falta de efectivos. Reino Unido no posee ninguna capacidad expedicionaria, por lo que da igual lo que firme.

Si tras un alto el fuego se reanudaran los combates, Reino Unido y Francia necesitarían reforzar rápidamente sus tropas en Ucrania y enviar grandes cantidades de armamento, que ninguno de los dos posee actualmente.

Ucrania ha sido una guerra asequible para ambos. Ninguno de ellos puede hacer más de lo que ya han hecho hasta ahora.

El Acuerdo sigue con el plan europeo de que Ucrania sea la carne de cañón contra Rusia. Habla de la reconstrucción del ejército ucraniano hasta alcanzar una dotación de entre 700.000 y 800.000 soldados y el establecimiento de centros de producción de armas fortificados en todo el país.

Ucrania es un regalo envenenado para la Unión Europea

El documento firmado el martes hace inevitable, pues, la continuación de la guerra, pero es curioso poner de relieve la infinita torpeza de los dirigentes, especialmente los europeos. Por ejemplo, el “plan de paz” fuerza la adhesión de Ucrania a la Unión Europea a fecha fija: 1 de enero de 2027. Ucrania no podrá entrar en la OTAN, pero podrá hacerlo en la Unión Europea que, por ciento, está en una situación de crisis muy profunda. La incorpopración de Ucrania sólo puede agravar las divergencias entre los países europeos.

Desde la perspectiva de Trump, obligar a Ucrania a unirse a la Unión Europea es la mejor manera de destruirla. Ucrania es un regalo envenenado para la Unión Europea.

Aparte de la destrucción de las infraestructuras, hoy Ucrania tiene una población amargada, resentida y llena de odio que comienza a darse cuenta de la mala pasada que les han jugado.

Estados Unidos llevó a Ucrania al desastre, pero el precio lo debería pagar la Unión Europea… algo que le resuta materialmente imposible.

Ucrania está prácticamente destruida, gran parte de su población ha huido a Rusia o a la Unión Europea, y el resto probablemente no querrá quedarse en un país devastado y empobrecido, sin carreteras ni puentes, sin comercio, sin electricidad ni agua corriente, e invadido por bandas fascistas.

La Unión Europea se encontrará, le guste o no, con una enorme población adicional (del orden de al menos 10 millones) de refugiados ucranianos: una población amargada, resentida y llena de odio, plenamente consciente de la mala pasada que le ha impuesto Occidente y sedienta de venganza.

El derecho de Estados Unidos a anexionarse cualquier país con abundantes recursos

Estados Unidos se atribuye el derecho a anexionarse cualquier país con abundantes recursos, dice Stephen Miller, un asesor de Trump. “Somos una superpotencia y, bajo la presidencia de Trump, actuaremos como tal. Es absurdo permitir que un país vecino proporcione recursos a nuestros adversarios y no a nosotros”, dijo Miller en una entrevista concedida a la CNN.

“Estados Unidos utiliza sus fuerzas armadas para defender abiertamente sus intereses en nuestro hemisferio”, declaró Miller. En lugar de “exigir elecciones” en Venezuela, añadió, “el futuro del mundo libre depende de la capacidad de Estados Unidos para hacer valer su posición e intereses sin tener que disculparse”.

Miller ofreció una de las explicaciones más cínicas hasta la fecha sobre la postura de la Casa Blanca: “Los países soberanos no obtienen soberanía si Estados Unidos quiere sus recursos”, dijo el congresista Seth Moulton interpretando a Miller.

Moulton calificó la diatriba de Miller de “verdaderamente delirante” y “un reflejo inquietante de cómo este gobierno ve el mundo”.

Las declaraciones de Miller siguieron a una declaración igualmente contundente del embajador estadounidense, Michael Waltz, en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU. “No podemos seguir permitiendo que las reservas energéticas más importantes del mundo permanezcan en manos de los adversarios de Estados Unidos”, declaró Waltz.

Las declaraciones de Miller sobre la postura actual de la Casa Blanca en materia de política exterior se produjeron tras las amenazas de Trump contra países como Colombia, México y Groenlandia, y otros comentarios que sugerían que el gobierno de Estados Unidos podría tomar el control de lal isla, a pesar de que forma parte de Dinamarca, que, junto con Estados Unidos, es miembro fundador de la OTAN.

“Groenlandia debería ser parte de Estados Unidos”, declaró Miller. “El presidente ha sido muy claro al respecto”. Esta es la postura oficial del gobierno estadounidense.

Rechazó la idea de que tomar el control de Groenlandia, con una población aproximada de 56.000 personas, implicara una operación militar —aunque Trump declaró que no descartaba el uso de la fuerza— y afirmó que “nadie va a luchar militarmente contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia”.

Esta vasta isla está estratégicamente ubicada en el Círculo Polar Ártico y posee reservas de tierras raras, en gran parte sin explotar. Esta semana Dinamarca ha condenado las amenazas de Trump. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que, de acuerdo con el tratado de la OTAN, “todo terminaría” si Estados Unidos atacara a otro país miembro de la OTAN.

“La comunidad internacional tal como la conocemos, las reglas democráticas del juego, la OTAN, la alianza defensiva más poderosa del mundo, todo eso se derrumbaría si un país de la OTAN decidiera atacar a otro”, declaró el lunes al canal de noticias danés Live News.

El martes el gobierno danés convocó una reunión de emergencia de su comité de asuntos exteriores para tratar las relaciones del reino con Estados Unidos. Han estado tan preocupados por una invasión rusa imaginaria que la realidad les ha vuelto a sorprender desagradablemente. No hay nada peor que no saber ni quiénes son tus amigos, ni quiénes tus enemigos.

Ya les ocurrió el 9 de abril de 1940, cuando el III Reich ocupó su país (Operación Weserübung). Hitler no disolvió los partidos políticos y el “gobierno legítimo” continuó operando bajo el mandato del primer ministro Thorvald Stauning como si nada hubiera cambiado, como si país no hubiera sido ocupado militarmente por una potencia vecina.

A la muerte de Stauning en mayo de 1942, el cago de primer ministro fue ocupado por el socialdemócrata Vilhelm Buhl. Si Estados Unidos hace lo mismo en Groenlandia, es posible que en Dinamarca casi nadie se de cuenta del cambio tampoco.

(*) https://www.nytimes.com/2026/01/05/us/politics/stephen-miller-greenland-venezuela.html

Groenlandia agudiza las contradicciones entre Europa y Estados Unidos

El Ärtico se ha transformado en una via de escape para Rusia y China, a causa del control imperialista sobre las principales rutas marítimas. Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, siempre fue un eslabón clave en los planes de la OTAN. Ahora ocupa un lugar único en un nuevo teatro de operaciones. Es una base avanzada en el norte del Atlántico y un punto de apoyo para la vigilancia militar del Ártico.

Si bien ya ha sido objeto de controversias políticas en los últimos años, la isla vuelve a ser noticia por las declaraciones de un general francés, Nicolas Richoux, en la cadena de televisión LCI.

El general no sólo evidencia el final de la OTAN, sino que las contradicciones entre Estados Unidos y Europa han llegado a un punto sin retorno. Por primera vez, Richoux pone a Estados Unidos en el bando de los adversarios. El general afirma que la presión militar estadounidense sobre la isla es una “línea roja” que Estados Unidos no puede cruzar, ni siquiera retóricamente.

Es posible que Europa no sólo deba enviar tropas a Ucrania, sino también a Groenlandia porque su papel en el teatro de operaciones del norte del Atlántico ha cambiado. Ubicada en la encrucijada entre Europa y América, Groenlandia no es un territorio neutral en el panorama militar. Alberga instalaciones estratégicas, especialmente estadounidenses, relacionadas con la defensa antimisiles y la vigilancia aérea. Sin embargo, para los europeos, la isla sigue siendo un territorio asociado a un estado aliado, Dinamarca, miembro de la OTAN, lo que le confiere un fuerte valor simbólico y político.

Ante la posibilidad de una acción militar contra un territorio aliado, Richoux argumentó que Europa no podía conformarse con meras protestas diplomáticas. Las señales de alerta de un ataque deberían dar lugar a una respuesta inmediata, incluido el despliegue de fuerzas europeas. “Si hay indicios, debemos enviar tropas allí […] Creo que deberíamos luchar contra los estadounidenses. Si nos atacan en territorio aliado, deben ser vistos como villanos históricos”.

El general sostuvo que la inacción socavaría la credibilidad de los compromisos colectivos. También enfatizó que permitir que un aliado actúe sin reaccionar en el territorio de otro aliado debilitaría todo el sistema de seguridad urdido desde la Segunda Guerra Mundial.

Al ser preguntado sobre las consecuencias prácticas de una posible anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos, el general Richoux no eludió el tema del choque militar. Afirmó que, en tal situación, Europa tendría que aceptar la idea de un enfrentamiento directo, creyendo que un ataque contra un territorio aliado no podría quedar sin respuesta.

Detrás de esta aparición mediática subyace una preocupación cada vez más profunda y más extendida: las alianzas occidentales se han acabado y cada vez son más los que plantean la posibilidad de un enfrentamiento militar con Estados Unidos, y ya no sólo economico y diplomático.

Estados Unidos aborda un carguero con pabellón ruso en el norte del Atlántico

El martes la empresa rusa BurevestMarin denunció el intento de Estados Unidos de interceptar el carguero ruso Marinera en el norte del Atlántico en medio de una tormenta.

“Nuestro buque civil, que no lleva carga a bordo y navega en lastre, está siendo perseguido desde hace tiempo por la Guardia Costera de los Estados Unidos. A pesar de los repetidos intentos del capitán por comunicar la identidad y el carácter civil del buque con pabellón ruso, la persecución continúa con la vigilancia aérea coordinada de aviones de reconocimiento P-8A Poseidon de la Armada de los Estados Unidos”, dice el comunicado de la empresa.

Estados Unidos “planea interceptar la embarcación próximamente”, añade el comuicado. BurevestMarin advierte que cualquier intento de desembarque de tropas estadounidense en el carguero desde helicópteros o su abordaje representan un peligro extremo debido a las condiciones climáticas severas. La velocidad del viento en la zona es de hasta 20 metros por segundo con fuertes ráfagas, la altura de las olas alcanza más a 5 metros y la temperatura es cercana o inferior al punto de congelación.

“Cualquier intento de aterrizaje de helicópteros o de interceptación de buques en estas condiciones de tormenta representa una amenaza grave e injustificable para la vida del personal militar estadounidense”, aseguró la empresa, que instó a Estados Unidos a “actuar con moderación y permitir una resolución pacífica a través del derecho marítimo internacional, en lugar de arriesgar vidas en condiciones tormentosas”.

Según la empresa, la embarcación es un buque mercante civil sin carga a bordo y su tripulación está compuesta por ciudadanos de Rusia, Ucrania y Georgia. En este contexto, BurevestMarin cuestionó la necesidad de que la Marina de Estados Unidos lleve a cabo acciones peligrosas contra un carguero civil vacío.

Mucho más que un bloqueo naval a Venezuela

Estados Unidos ha impuesto un bloqueo naval a Venezuela, impidiendo la entrada a la región de los petroleros sancionados y reservándose el derecho a incautarlos. Pero el objetivo va mucha más allá del país caribeño. Los artículos del New York Times de los últimos días han dejado claro que los ataques a las refinerías y al transporte marítimo es una forma de aumentar la presión sobre Moscú.

Varios barcos han sido confiscados. El Bella 1 logró escapar. Estaba registrado como buque ruso, enarbolaba pabellón ruso, cambió de nombre e instantáneamente pasó de ser un buque apátrida a estar bajo la protección de Moscú. Esa debería haber sido la salida. En cambio, Estados Unidos lo incautó de todos modos, nada menos que cerca de Islandia.

Rusia advirtió a Washington que no lo tocara. Washington se encogió de hombros y actuó. No se trataba de aplicar sanciones. Se trataba de poner a prueba los límites de Estados Unidos.

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania, Rusia quedó excluida del transporte marítimo, los seguros y la logística occidentales. Así que Moscú se adaptó. Más de mil cargueros navegan discretamente, transportando petróleo ilegalmente sancionado por Estados Unidos.

Para Estados Unidos los barcos son un medio para presionar. Debilitan la flota, presionan a Rusia e Irán. Pero el papel de Venezuela en esta ecuación es muy importante porque Estados Unidos contribuyó a la destrucción de la industria petrolera venezolana. Las sanciones paralizaron la producción, la financiación, el mantenimiento y las exportaciones. Como era de esperar, Venezuela recurrió a China, que compró el petróleo, pagó sin usar dólares y aseguró su suministro a largo plazo.

De repente, Estados Unidos vuelve a exigir el petróleo venezolano. Trump anuncia que Caracas cederá entre 30 y 50 millones de barriles a Estados Unidos, petróleo con un valor de casi 2.000 millones de dólares. Afirma que se venderá a precio de mercado y que él personalmente controlará las ganancias “por el bien del pueblo venezolano y estadounidense”.

El petróleo estaba destinado a China. Ahora no será así y esa es la cuestión. El verdadero objetivo es financiero y estratégico: derrocar a China, reafirmar el dominio del dólar y fracturar la alianza Brics antes de que pueda consolidarse.

Venezuela es solo un punto de apoyo en una estrategia más amplia para devolver al mundo a un sistema donde Washington dicta las reglas y el dólar es indispensable. El dominio absoluto del dólar no evita que los trabajadores estadounidenses se vean sumidos en la pobreza; refuerza el control financiero, consolida bancos que no dudan en arruinarlos.

Estados Unidos hunde a Venezuela en el caos mediante sanciones y luego afirma “estabilizar” lo que ayudó a destruir, todo mientras desvía discretamente petróleo destinado a China.

La incautación de petróleo no se quedará en el Caribe. Ya ha llegado al norte del Atlántico. Es probable que la próxima reacción sea cualquier cosa menos simbólica. Rusia y China no solo observan un petrolero, sino el precedente que podría establecer. Así es como empiezan los errores de cálculo.

Trump no descarta el uso de la fuerza para apoderarse de Groenlandia

Desde el secuestro de Maduro y su esposa, Trump mira hacia el Ártico, colocando a Groenlandia en el centro de sus prioridades. La Casa Blanca ha enfatizado que la isla no solo es estratégica, sino también esencial para la seguridad nacional estadounidense, lo que refleja el deseo de contrarrestar cualquier influencia extranjera en la región.

El martes la Casa Blanca indicó en un comunicado a CNN que el presidente está considerando varias opciones para tomar el control de Groenlandia, incluyendo el posible uso del ejército estadounidense, según reconoció la portavoz Karoline Leavitt. Esta medida demuestra que la isla se considera un activo estratégico clave para limitar la influencia de otras potencias y garantizar la posición de Estados Unidos en el Ártico. El énfasis está en la acción rápida para proteger los intereses estadounidenses antes de que otros países incrementen su presencia en la región.

El gobierno de Washington insiste en la importancia de apoderarse de Groenlandia para su política exterior. El objetivo no es solo geográfico, sino también militar y económico, dado el valor estratégico de la isla en el Ártico. Al priorizar Groenlandia, Trump envía un mensaje claro sobre la importancia que Washington concede a esta región y su disposición a defender sus intereses por los medios que consideren necesarios. Las conversaciones internas en la Casa Blanca reflejan esta determinación de considerar todas las opciones, incluidas las militares.

Groenlandia se perfila ahora como un objetivo tangible de la política estadounidense. La combinación de las ambiciones de Estados Unidos y la reciente operación en Venezuela muestran a un gobierno dispuesto a considerar medidas directas para fortalecer su posición internacional, con Groenlandia como un punto estratégico central.

La CIA enseñó a los ucranianos a atacar las refinerías de petróleo rusas

La CIA enseñó a Ucrania a atacar el talón de Aquiles de Rusia, determinadas refinerías de petróleo, seleccionadas por los especialistas de la central de inteligencia porque contienen piezas difíciles de obtener y reemplazar, dice The Telegraph (1).

“Un experto de la CIA identificó un tipo de acoplador tan difícil de reemplazar o reparar que una refinería podía quedar fuera de servicio durante semanas”, añade por su parte el New York Times (2).

Era algo que se sospechaba desde hace tiempo, aunque algunos apostamos por el MI6 como el principal instigador de este tipo de ataques.

Como era de esperar, las nuevas revelaciones informan de que los ataques ucranianos contra petroleros de la “flota fantasma” rusa también contaron con el apoyo de la CIA. Kiev utilizó sus drones navales de largo alcance, cargados con explosivos, para perforar los cascos de los buques, abriendo un nuevo frente en la guerra para cortar la principal fuente de financiación de Rusia.

La CIA estaba autorizada a ayudar al ejército de Kiev en esta tarea. El problema es que los ataques empeoraron la situación de Ucrania, más que la de Rusia. Provocaron una escalada, como lo demuestra el devastador bombardeo que se está llevando a cabo en Odesa, dirigido tanto contra su infraestructura portuaria como contra su red eléctrica.

No es casualidad que Zelensky fuera el primero en capitular, pidiendo una “tregua energética” para detener los ataques contra su propia infraestructura.

Unas revelaciones que pueden ser muy interesadas

No obstante, hay que tener mucha precaución con este tipo de “revelaciones” publicadas por ciertos medios occidentales, porque el creciente acercamiento entre Estados Unidos y Rusia preocupa y cada dia intentan sabotearlo. En particular, los europeos intentan sembrar la discordia entre Estados Unidos y Rusia.

También resulta bastante extraño que una revelación tan sensacional ocurriera precisamente cuando Ucrania supuestamente intentó atacar la residencia de Putin, lo que provocó una fuerte reacción por parte de Rusia.

También podría interpretarse como un intento de vincular la asistencia encubierta de la CIA a Ucrania durante los ataques a la refinería con los ataques a la residencia de Putin. El objetivo es el mismo: exacerbar las tensiones entra ambas partes.

Inicialmente los medios de propaganda negaron el ataque, hasta que Rusia comenzó a presentar pruebas. Entonces la retórica cambió. Ahora dicen que los drones se dirigían a la misma región que la residencia de Putin, pero hacia un emplazamiento militar ubicado aproximadamente a 50 kilómetros de distancia.

Rusia parece estar tomándose la situación más en serio de lo que se creía inicialmente, ya que ha presentado a Estados Unidos el chip de datos capturado de uno de los drones derribados, que supuestamente contiene datos de vuelo y orientación que prueban que el objetivo final del dron era, efectivamente, la residencia de Putin.

En un vídeo sin precedentes se puede ver al jefe de la inteligencia rusa, el director del GRU, Igor Kostyukov, entregando el chip al agregado militar de la embajada de Estados Unidos en Moscú.

Muchos creen ahora que de esta manera Rusia quiere justificar una escalada significativa de sus operaciones militares para este año. Otros creen, por el contrario, que Estdos Unidos no quiere la paz y hace todo lo posible para socavar, sabotear y subvertir a Rusia.

¿Juega Estados Unidos con dos barajas?

Sería un doble juego, con el Pentágono y la CIA jugando papeles distintos, lo mismo que en Oriente Medio y otras regiones. La política estadounidense no es coherente. El Pentágono intenta reducir su apoyo a Ucrania, mientras la CIA está decidida a prolongar la guerra.

Descartados los ataques ATACMS, la CIA recurrió a drones de fabricación ucraniana, que proporcionaron inteligencia para atacar la economía de guerra rusa: refinerías de petróleo, plantas químicas y de explosivos, y la flota petrolera. No han sido ataques simbólicos, sino de precisión contra componentes difíciles de reemplazar.

Los primeros intentos fracasaron. Las interferencias rusas neutralizaron los drones y en junio la CIA tuvo que replantear la campaña. Menos objetivos, pero más estratégicos. El resultado ha sido el cierre de refinerías durante semanas y unas pérdidas estimadas en 75 millones de dólares diarios.

A eso le siguieron interrupciones en el suministro de gas. No se enviaron armas estadounidenses. No hay ningún rastro público, solo inteligencia, cálculos y la capacidad de negar cualquier implicación.

Esto significaría que Estados Unidos no ha abandonado a Ucrania; ha dividido la guerra en dos partes. Así es como se perpetúan las guerras modernas hoy en día: discretamente, burocráticamente y con la audacia suficiente para poder negarlo todo… o hacer lo contrario de lo que dicen las declaraciones oficiales.

Hay algunos indicios de que Rusia sabe que Estados Unidos juega con dos barajas o de que su política no es coherente, como la entrega del chip al agregado militar de la embajada en Moscú.

(1) https://www.telegraph.co.uk/world-news/2025/12/31/cia-secretly-taught-ukraine-how-to-target-achilles-heel/
(2) https://www.nytimes.com/interactive/2025/12/30/world/europe/ukraine-war-us-russia.html

Purga interna en un regimiento de paracaidistas del ejército alemán

Ningún país occidental se libra hoy de mantener un ejército decrépito y un armamento inservible que difícilmente sería capaz de sostener una guerra contra una potencia a la altura. No merece la pena gastar dinero ni en los uniformes de campaña.

Las noticias al respecto son repetitivas hasta el aburrimiento y ya no escandalizan. Por ejemplo, en Alemania los soldados de un regimiento de paracaidistas están siendo investigados por faltas graves, incluyendo apología del nazismo, violencia, comportamiento sexista y consumo de drogas.

El ejército ha reconocido acciones consideradas “incompatibles con sus normas y valores”. Como resultado, miembros de la unidad estacionada en Zweibrücken, en el suroeste de Alemania, cerca de la frontera con Francia, están siendo investigados y podrían ser despedidos en los próximos días.

En junio pasado empezaron a circular unos informes internos alarmantes que acabaron en manos de la policía y a los tribunales militares. Posteriormente, se supo que esos casos no eran aislados. Varias docenas de soldados están involucrados, aunque el grado de participación varía. Los medios de comunicación estiman que 55 soldados están actualmente bajo investigación.

De ellos 19 ya han acabado en expulsión del ejército y otros 16 casos han sido remitidos a la fiscalía civil para continuar las investigaciones. Además, se han impuesto sanciones disciplinarias internas dentro del ejército a algunos de los implicados.

Los hechos demuestran que las tropas alemanas son una joya: nazis, antisemitas y violentos. Algunos soldados también denuncian violaciones de su intimidad e integridad física.

El comandante de la unidad ha sido sustituido para evitar que este tipo de prácticas salgan a la vista pública.

Israel abre una fábrica de drones en Marruecos

Siguiendo con la estrecha colaboración entre ambos países, Israel ha abierto una fábrica de drones a unos 50 kilómetros de Casablanca, en la ciudad de Benslimane. La nueva planta es propiedad de BlueBird Aero Systems, una empresa afiliada al grupo Israel Aerospace Industries.

La producción anunciada se centra principalmente en drones tácticos, incluyendo el modelo SpyX, presentado como una herramienta versátil capaz de realizar misiones de reconocimiento prolongadas y operaciones específicas. Con esta opción industrial, el gobierno marroquí busca fortalecer las capacidades existentes de inteligencia y vigilancia, a la vez que reducen la dependencia de las importaciones de equipos terminados. La opción de fabricación local, incluso parcial, también permite un acceso más rápido a sistemas sensibles.

La fábrica no se limita al ensamblaje de drones. Se basa en una gama de tecnologías asociadas, especialmente en las áreas de observación y recopilación de información. Se espera que los sistemas satelitales de nueva generación, suministrados por empresas europeas, complementen estos equipos, reforzando así la proyección de fuerza del ejército marroquí.

El objetivo es contar con una cadena tecnológica que va desde la recopilación de datos hasta el uso operativo.

Otro aspecto del proyecto se refiere a la capacitación de las tropas. El personal militar marroquí ha recibido formación especializada en Israel, directamente de los equipos de BlueBird. Esta transferencia de conocimientos tiene como objetivo desarrollar la experiencia local capaz de garantizar el mantenimiento, el desarrollo y, en última instancia, la adaptación de estos sistemas a las necesidades específicas del país.

La apertura de la fábrica es inseparable del marco diplomático establecido por los Acuerdos de Abraham, firmados en 2020. Para Rabat, los acuerdos consolidaron el camino para una cooperación reforzada con Israel en diversas áreas, incluida la defensa. A cambio, Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, un punto central de la política exterior de Rabat. Esta ecuación diplomática sigue influyendo en las decisiones estratégicas tomadas desde entonces.

En el ámbito estrictamente militar, la colaboración va más allá de la cuestión de los drones. Incluye programas de entrenamiento, intercambio de conocimientos y la adquisición de equipos adicionales para modernizar el arsenal marroquí. También están negociando ejercicios conjuntos y asociaciones industriales, lo que refleja el deseo de establecer esta relación a largo plazo. Marruecos busca así posicionarse como un actor con una sólida base industrial en defensa en el norte de África y más allá, junto con países como Egipto y Nigeria.

Sin embargo, esta cooperación plantea interrogantes, especialmente a la luz de los actuales acontecimientos regionales e internacionales. La inauguración de la fábrica tuvo lugar mientras la Guerra de Gaza generaba una conmoción mundial. En Marruecos, donde la cuestión palestina sigue siendo sensible entre la población, la discreción en torno al proyecto ha alimentado el debate sobre la pertinencia y el momento oportuno de tal iniciativa. Si bien el gobierno enfatiza los imperativos de seguridad nacional y soberanía industrial, la elección del socio israelí muesra una dependencia creciente.

Otras preguntas se refieren al propósito preciso de la producción. ¿Los drones fabricados en Benslimane están destinados exclusivamente al ejército marroquí? Es posible que se estén considerando perspectivas de exportación a medio plazo, dada la creciente necesidad de equipos de vigilancia en el continente africano. Por el momento, no se ha proporcionado confirmación oficial al respecto, lo que genera incertidumbre sobre el futuro rumbo de la fábrica.

El proyecto también plantea interrogantes sobre el equilibrio de las relaciones de Marruecos con sus suministradores tradicionales. El reino mantiene desde hace tiempo vínculos militares con países europeos y norteamericanos. La introducción de Israel en este sistema podría requerir ajustes, tanto técnicos como diplomáticos. Nuevamente, el gobierno se muestra cauteloso en su comunicación, favoreciendo un enfoque pragmático centrado en los beneficios inmediatos.

Más allá del caso marroquí, la iniciativa refleja una tendencia observable en varios países del Magreb: la transición gradual de ser un simple comprador de armas a un productor o ensamblador de tecnologías de defensa. Esta evolución responde a consideraciones de coste y capacidad de respuesta, pero también conlleva mayores responsabilidades en términos de control y transparencia.

La planta de Benslimane se presenta, por lo tanto, como un símbolo ambivalente. Por un lado, ilustra la capacidad de Marruecos para atraer inversiones en un sector estratégico y dotarse de herramientas tecnológicas avanzadas. Por otro, reaviva el debate político sobre su creciente dependencia hacia Israel.

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