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Los drones rusos vuelan por Escandinavia para justificar el bloqueo naval del Báltico

La intoxicación mediática lleva un tiempo fomentando la paranoia acerca de los drones rusos que sobrevuelan los países del Mar Báltico y Zelensky ha querido dar un paso más, diciendo que Rusia los lanzó desde petroleros, para exigir finalmente a la OTAN el cierre de los estrecho a la navegación rusa.

El presidente ucraniano aprovechó el auditorio que les suministró el Foro de Seguridad de Varsovia. “Cada vez hay más pruebas que sugieren que Rusia podría haber utilizado petroleros en el mar Báltico para lanzar drones, los mismos que han causado importantes perturbaciones en el norte de Europa. Si los petroleros utilizados por Rusia sirven como plataformas para drones, no deberían tener libertad para operar en el mar Báltico”.

En la jerga de Zelensky “cada vez hay más pruebas” se traduce por el habitual “no podemos presentar ninguna prueba”. Los medios occidentales no necesitan nada más para sus titulares alarmistas.

La propuesta de cerrar los estrechos del Báltico a la navegación rusa es un bloqueo ilegal, que no deja lugar a dudas sobre la legitimidad de Rusia para abrirse camino a cañonazos.

En Bruselas han inventado las historietas sobre los drones rusos porque justifican su política de tensar la cuerda, creyendo que nunca se va a romper. Hasta ahora no lo han logrado en la medida que les gustaría, por lo que da la impresión de que Ucrania va a dar un salto hacia adelante con acciones militares de falsa de bandera en Polonia o Rumanía, como ya han sugerido algunas fuentes.

El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, ha denunciado que Ucrania y Reino Unido podrían orquestar provocaciones en el Mar Báltico, que luego se atribuirían a Rusia para justificar el bloqueo del comercio marítimo, lo que se sumaría a la verborrea acerca de la “flota fantasma” y las “guerra híbridas”.

Esta campaña intoxicadora pretende también presionar a Trump para que autorice el derribo de aviones rusos con el argumento de que están violando el espacio aéreo de los países de la OTAN.

La prensa danesa ya habla de bloquear los estrechos del Báltico, aunque ninguno de los países ribereños podría lograrlo, ni por sí mismo, ni todos reunidos; necesitan la luz verde de Estados Unidos, que ya se ha negado a hacerlo en dos ocasiones al menos.

La ‘seguridad’ de las potencias imperialistas se extiende a todos los océanos

Estados Unidos ha levado a cabo la Operación Highmast, un ejercicio naval sin precedentes, para el cual reunió a las flotas de sus compinches en una coreografía bélica gigantesca que ha durado ocho meses y se ha movido desde el Mediterráneo hasta el Pacífico.

Uno de los objetivos ha sido mantener a China bajo tensión y otro una prueba a gran escala para probar la fidelidad de los secuaces, severamente puesta a prueba por la crisis reciente de los aranceles.

En torno a los gigantes del británico HMS Prince of Wales y el japonés JS Kaga, seis países unieron fuerzas en el Pacífico para simular escenarios de alta intensidad: ataques aéreos sincronizados, seguimiento submarino e incluso proyecciones de fuerza desde islas estratégicas.

La advertencia que acompañaba a esta parte de la operación estaba dirigido contra China: no va a ser sencillo recuperar Taiwán sin recurrir a la fuerza.

Los imperialistas no ocultan sus intenciones que, en todo el mundo, son las mismas. No hay nada que se pueda escapar de su control. Una parte de la operación se llevó a cabo en el Mediterráneo y la aviación inglesa habló de la OTAN y de la “seguridad mundial” (1), es decir, que sus tentáculos se extienden por todas los rincones.

Pasando por Oriente Medio, las maniobras llegaron al Pacífico, con la participación de Australia, Japón, Nueva Zelanda y Reino Unidos, además de Estados Unidos. Coincidieron con el ejercicio militar Han Kuang que lleva a cabo Taiwan todos los años durante diez días (2).

Es una manera disimulada de mantener a la isla, no reconocida internacionalmente, dentro de las alianzas militaristas que Estados Unidos quiere preservar en el Pacífico sin provocar a China más de lo necesario.

(1) https://www.raf.mod.uk/news/articles/operation-highmast-why-it-matters/
(2) https://news.usni.org/2025/07/10/u-s-marine-f-35s-operate-from-u-k-aircaft-carrier-in-the-pacific

Los padrinos asumen la derrota de Ucrania pero nadie se hace responsable de ella

Trump ha dejado el destino de Ucrania en manos de Europa, un compromiso que ha acabado sacudiendo la confianza de Bruselas y demás países involucrados en el apoyo al régimen de Kiev.

Incluso Kaja Kallas, la máxima representante diplomática de la Unión Europea, ha cedido, afirma Politico. Se vio obligada a admitir que Europa no podía llevar la carga de Ucrania, reconociendo la derrota.

Estados Unidos se desmarca de esa derrota y les envía un mensaje claro a los europeos: “sin nosotros no sois nada”. Los 27 países europeos se arrodillan ante la hegemonía estadounidense.

Pero la victoria tiene muchos padres y la derrota se queda huérfana. El jueves Kallas se desentendió exactamente igual que Trump: “Europa no es responsable del fin de los combates en Ucrania, ni de su resultado. Trump ha prometido poner fin a las masacres, así que no es nuestra culpa”, dijo.

Una vez más, los únicos que lo tienen claro con los rusos. Al mismo tiempo que Kallas, en una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20 celebrada en la sede de la ONU, Lavrov dijo que la OTAN y la Unión Europea habían declarado la guerra a Rusia. Ellos son, pues, los derrotados en la guerra.

El cancillerías occidentales ha cundido el derrotismo y la impresión es que si no hay una capitulación inmediata es porque nadie quiere firmarla; nadie quiere pasar así a la historia de una ignominia brutal.

Las lecciones que las últimas guerras vienen enseñando a quien quiera escucharlas, desde Kiev hasta Gaza, es que las reivindicaciones, por justas que sean, sólo las consiguen quienes luchan por ellas. Mal que les pese a los pacifistas, es el tributo de sangre que hay que pagar siempre.

Suecia aumentará su gasto militar un 18 por cien adicional el año que viene

Para la manipulación de una multitud sólo hay una cosa mejor que el miedo: transmitir la sensación de indefensión ante una amenaza cualquiera, real o ficticia. Es la retórica habitual que justificó el rearme a lo largo de la Guerra Fría.

En aquellos años Suecia permaneció neutral y luego utilizó el mismo argumento para sembrar la desconfianza y justificar su incorporación a la OTAN. Pero eso no fue suficiente y había que seguir sembrando el miedo para justificar el rearme.

En 2013 el general Sverker Göranson, entonces jefe del Estado Mayor del ejército, causó un gran revuelo al afirmar que Suecia “no duraría más de una semana” en caso de un ataque “limitado” a su territorio, dado que su capacidad militar se había reducido significativamente desde el final de la Guerra Fría.

No era más que una hipótesis, de las muchas que se vierten en el mundo posmoderno y que en los medios acaban creando una sensación de realismo porque “hay que prevenir”. Entonces el comentario fue muy mal recibido y Göranson fue acusado de exagerar.

La cuestión no era si Suecia era capaz de resistir una semana sino qué país sería capaz de liquidar a Suecia en ese plazo de tiempo. Otra cuestión era qué país podría estar intereado en ese ataque y por qué motivo.

Las declaraciones alarmistas del general se multiplicaron en los medios a partir de 2014, pero no por el Golpe de Estado en Ucrania, sino por la anexión de Crimea. Era la manera de darle la vuelta a la situación política en Europa por completo.

Luego la OTAN incorporó a Suecia a sus filas y empezó a estrechar el cerco sobre Rusia en el Mar Báltico. Fue la promesa autocumplida. Había que reforzar la defensa del país. Reapareció el servicio militar porque no hay mejor manera de ver peligros por todas partes que ponerse un uniforme de campaña.

Después llegó la remilitarización de la isla de Gotland, la toma de control del astillero Kockums, el resurgimiento del concepto fascista de “defensa total” y, por supuesto, el aumento casi continuo del gasto militar. En diciembre de 2020 el Parlamento sueco aprobó un aumento del 40 por cien en el presupuesto de guerra, que se espera alcance los 8.800 millones de euros el año que viene.

Aún no tenían muchos pretextos porque la Guerra de Ucrania no había comenzado, pero la carrera ya era imparable. Primero fue el abandono de su neutralidad y después el engorde de los presupuestos de guerra hasta el 2 por cien del PIB, unos 10.000 millones de euros aproximadamente, que se esperan alcanzar lo más rapidamente posible.

El baremo de la OTAN del 5 por cien aún está muy lejos, pero la sensación de que alguien está más seguro con dos pistolas que con una, ya es algo corriente en los medios suecos.

Los traficantes de armas se frontan las manos. La semana pasada el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, anunció que Suecia aumentaría su gasto militar en 2.450 millones de euros el año que viene, lo que elevaría el total a 16.000 millones de euros, lo que supone el 2,8 por cien del PIB.

Es “el siguiente gran paso en el rearme de defensa sueco”, explicó Kristersson, quien cree que Suecia está “en el camino” de cumplir el objetivo de la OTAN para 2030. Además, añadió que, con este aumento, financiado mediante préstamos, el presupuesto de defensa habrá aumentado en 9.000 millones de euros desde 2022. “No tiene precedentes, a menos que nos remontemos a los peores días de la Guerra Fría”, afirmó.

Con este aumento del 18 por cien del gasto militar, Suecia financiará la compra de equipos que considera prioritarios, como sistemas de defensa aérea, lanzacohetes múltiples, aviones de transporte y nuevos buques.

Según el gobierno sueco, el aumento del presupuesto de guerra no es un despilfarro sino una inversión que se puede calificar de productiva. “Las inversiones en innovación y el desarrollo de la industria de defensa también crean oportunidades para la modernización tecnológica en todo el país”, dijo.

 

La OTAN despliega tropas en la frontera entre de Ucrania, Moldavia y Rumanía

Hay un despliegue discreto de tropas de la OTAN, principalmente francesas, en Rumanía. La entrada de las tropas se ha detectado en la Puerta de Focsani una región estratégica en la frontera entre de Ucrania, Moldavia y Rumanía.

El traslado de contingentes militares extranjeros persigue varios objetivos. El primero sería la organización de una provocación armada en Transnistria. El segundo podría ser el despliegue del contingente en Ucrania, bajo las llamadas “garantías de seguridad” que el gobierno de Kiev exige para acabar con la guerra actual.

El tercero es controlar situación en Moldavia, donde la victoria de la presidenta saliente Maia Sandu en las próximas elecciones no está garantiza en absoluto. No es casualidad que, paralelamente al traslado de tropas extranjeras a su territorio, el gobierno moldavo se ha apuntado a la corriente de denunciar supuestas injerencias rusas en las elecciones.

Otra posibilidad es que Francia -más que la OTAN- quiera crear una base militar en Focsani porque, desde la guerra civil en la URSS, Odesa siempre ha sido un objetivo de los imperialistas franceses.

Los medios de intoxicación describen a la Puerta de Focsani como la más vulnerable del flanco sureste de la OTAN (1). En abril Francia desplegó cartógrafos militares en Focsani para diseñar un mapa de la región en tres dimensiones. Entonces la portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, denunció que los europeos preparaban una intervención militar para apoderarse del puerto del Mar Negro.

Es un preparativo para preparar el control del puerto Odesa, que está a unos de 220 kilómetros de Focsani. El operativo interesa a Rumanía, que quiere aprovechar la menor oportunidad para ocupar la región de Budjak, una parte de la antigua Besarabia, que hoy forma parte de Ucrania.

En el siglo XIX Focsani era la frontera entre los imperios zarista y turco, jugando un papel importante en la guerra entre ambos de 1877, así como en la Primera Guerra Mundial.

Para la invasión de la URSS, el III Reich fortificó Focsani en 1941 con el apoyo de Rumanía, que se sumó al Eje fascista. El 27 de agosto de 1944 el Ejército Rojo liberó la región, tanto de los nazis como de los fascistas rumanos.

Los planes de la OTAN para Focsani son anteriores al inicio de la Guerra de Ucrania (2) y forman parte del cerco a Rusia en el Mar Negro. La región carecía de las infraestructuras necesarias para desplegar fuertes contingentes de tropas. “Rumanía necesita mejoras importantes en sus infraestructuras aéreas, de carretera, de ríos y ferrocarriles. Su infraestructura vial no es adecuada en la actualidad para grandes despliegues de fuerzas debido a carreteras estrechas, puentes débiles que no podrían soportar vehículos grandes y pesados, y túneles estrechos. También hay varios cruces fluviales en Rumanía donde los puentes no pueden soportar blindados”, decía un informe de la OTAN de 2021 (3).

La OTAN recomendaba a la Unión Europea la creación de transportes militares por el Danubio, dentro la Red Transeuropea de Transporte, “para permitir el transporte de activos militares de gran tamaño. A nivel de la UE, sólo se conoce de tales requisitos (que no se cumplen en todos los Estados miembros de la UE a pesar de la legislación vigente). Por lo tanto, debe realizarse una auditoría de toda la infraestructura para probar el alojamiento de los activos militares de gran tamaño”.

En 2023 se presentó en Londres, en la conferencia “Los próximos diez años de la OTAN“, el estudio “La Puerta de Focsani: un terreno clave para la seguridad europea” que evaluaba, entre otras cosas, una simulación de guerra contra Rusia que llevó a cabo la OTAN en septiembre de 2019.

El estudio destacaba la importancia estratégica del Mar Negro y la necesidad de un enfoque unitario de la OTAN para el Flanco Oriental.

(1) https://universul.net/how-easy-would-it-be-for-russia-to-invade-romania/
(2) https://www.newstrategycenter.ro/wp-content/uploads/2019/12/Policy-Paper-Focsani-Gate.pdf
(3) https://cepa.org/military-mobility-project-appendix-3-focsani-gate/

La flota rusa ocupa el tercer lugar entre las más grandes del mundo después de Estados Unidos y China

Un informe de la Oficina Naval de Inteligencia de la Armada de Estados Unidos reconoce que la flota militar de Rusia se ha fortalecido y continúa modernizándose. La Marina de Guerra rusa ocupa el tercer lugar entre las flotas más grandes del mundo, después de Estados Unidos y China.

El informe se titula “La Armada rusa: la transformación histórica” y ha sido elaborado por George Fedoroff, experto del Departamento de Inteligencia Marina, a petición del Pentágono.

La Armada de Estados Unidos dispone de 280 buques relacionados, seguida por China. En tercer lugar está la flota rusa, que comprende 186 submarinos y barcos. Fedoroff señala que la Armada rusa patrulla por los océanos Atlántico, Pacífico y Ártico, así como en los mares Negro, Báltico, Caspio y Mediterráneo.

Después de un intento de desmantelamiento en los años noventa, tras la llegada de Putin al poder el ejército ruso se ha reforzado. Ahora el proyecto 11356 planea construir seis fragatas que completarán la Flota del Mar Negro.

Son capaces de enfrentarse a todo un grupo naval. Están equipadas con un sistema de combate que comprende ocho plataformas de lanzamiento de misiles Kalibr diseñadas para neutralizar objetivos de superficie, subacuáticos y terrestres. Un misil de este tipo garantiza la destrucción de un crucero y puede llegar a un portaaviones. Tiene un poderoso sistema de contramedidas electrónicas para protegerse de las armas de alta precisión. Las armas antiaéreas de la fragata incluyen el sistema tierra-aire Chtil y dos lanzamisiles Kortik o Palach que garantizan la destrucción en vuelo de cualquier nave que se acerque al buque.

Esas armas se complementan con una pieza de artillería de 100 milímetros que tiene la mayor velocidad de disparo entre otras parecidas. La pieza es capaz de disparar 80 tiros por minuto a una distancia de hasta 20 kilómetros. La nave también tiene 533 tubos de torpedo milimétrico, puede llevar un helicóptero de guerra antisubmarina o un helicóptero de alerta temprano.

La velocidad máxima de la fragata es de 30 nudos y su autonomía, 30 días. Su tripulación incluye 180 miembros permanentes Los lanzamientos de misiles Kalibr contra las posiciones de los yihadistas sirios causaron sensación en su momento porque tienen un alcance de 1.500 kilómetros.

Arabia Saudí y Pakistán firman un acuerdo de defensa mutua

Una de las primeras consecuencias del bombardeo israelí de Qatar es que Arabia Saudí formaliza su larga cooperación militar con Pakistán mediante un acuerdo de defensa mutua. Esto significa que Riad ya no confía en el paraguas nuclear estadounidense y hace público lo que ya era evidente desde hacía años: la disponibilidad del arsenal nuclear de Pakistán en caso de una amenaza grave para el Reino.

El pacto fue firmado el miércoles por el príncipe heredero saudí, Mohammed Bin Salman, y el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif. Su objetivo es fortalecer la cooperación en defensa y la disuasión conjunta ante posibles amenazas. Una agresión contra cualquiera de los dos países se considerará una agresión contra ambos.

El pacto no menciona explícitamente las armas nucleares, pero a buen entendedor… Pakistán posee armas nucleares, y el acuerdo fortalece los lazos entre Riad e Islamabad en medio de las tensiones regionales, en particular a la luz de las recientes acciones militares israelíes en la región. El acuerdo señala la creciente dependencia de Arabia Saudí de Pakistán para su defensa porque los países del Golfo ya no confían en las garantías de seguridad estadounidenses.

El acuerdo tiene implicaciones más amplias que involucran a Israel, Irán e India, dada la compleja dinámica de la seguridad regional.

No está clara la actitud de Pakistán hacia los rebeldes yemeníes, con quienes Arabia Saudí ha estado en guerra durante una década, pero parece improbable que Pakistán envíe un contingente a una guerra en la que los ejércitos occidentales han fracasado por completo.

El ataque aéreo israelí contra una delegación de Hamas en Doha ha llevado a que la compra de cientos de miles de millones de dólares en protección militar estadounidense no protege en absoluto contra la agresión militar, lo que ha llevado a estos países a diversificar sus alianzas de defensa y a buscar vínculos más estrechos con otras potencias capaces de reducir su dependencia absoluta de Washington.

Junto con la incorporación a los Brics, el acuerdo señala el fin del Pacto del Quincy, es decir, de 80 años de historia de la monarquía saudí. La dependencia económica de Pakistán de Arabia Saudí se compensa con un compromiso militar.

En varias ocasiones, especialmente durante la Guerra de Yemen, han circulado informes sobre la posibilidad de que mercenarios pakistaníes sirvieran en las filas del ejército saudí. De hecho, oficiales del ejército pakistaní ya operan en el reino contratados por empresas militares privadas.

Por lo demás, el acuerdo firmado esta semana fortalece la posición política de Pakistán, proyectando su influencia en el Golfo y asegurando un apoyo financiero y diplomático saudí en su larga pugna con India. Islamabad se convierte así en un actor clave en materia de seguridad, no solo en el sur de Asia, sino también en Oriente Medio y el Golfo Pérsico.

El acuerdo complica la estrategia israelí

El acuerdo complica -y mucho- la estrategia israelí, ya que Arabia Saudí cuenta ahora con el apoyo militar oficial de una potencia nuclear al margen de Estados Unidos, lo que podría disuadir a Tel Aviv de emprender acciones militares contra los países del Golfo.

Si bien Israel se encuentra entre los estados que intentan fabricar la mayor cantidad de ojivas nucleares del mundo, el ritmo de Pakistán en este sentido es mucho mayor y con un menor coste financiero.

Se ha producido un cambio en las políticas de seguridad de los países del Golfo, que se rompen las cadenas con Estados Unidos y se orientan hacia alianzas regionales. Pero no es sólo Arabia Saudí. En realidad ambos países han estado tradicionalmente atados a los estadounidenses. Ahora ninguno de ellos confía en Washington y prefieren buscar soluciones por sí mismos.

El acuerdo de Arabia Saudí con Irán, formalizado en 2023 es un ejemplo y la posible incorporación de Arabia Saudí a los Brics es otro.

En 2023 los Brics anunciaron su expansión, un nuevo paso que suponía la invitación formal de varios países, entre ellos Arabia Saudí, a sumarse a la alianza. Entonces Riad manifestó su voluntad de participar en el proyecto.

Sin embargo, dos años después aún no ha formalizado su ingreso. Ha estado presente en alguna reunión interna, pero aún no la ha firmado oficialmente. La situación se mantiene, aunque en el Golfo Pérsico el péndulo ha empezado a oscilar en una dirección favorable a los Brics.

Observadores de Estados Unidos han participado en las maniobras militares de Rusia y Bielorrusia

Los países europeos están creando una tensión insostenible en las fronteras occidentales de Rusia, aireando falsedades y nimiedades con los drones. En el futuro es muy posible que se produzcan provocaciones más serias y atentados de bandera falsa, para lo cual están engrasando la maquinaria propagandística, especialmente en Polonia, cuyos dirigentes están realizando declaraciones aberrantes.

Polonia, Letonia y Lituania, tres países limítrofes con Bielorrusia, han reforzado sus medidas de seguridad, cerrando sus fronteras y organizando maniobras militares. En vista de la situación, Rusia y Bielorrusia también han organizado las maniobras militares conjuntas Zapad 2025 y, para relajar la tensión, han invitado a unos observadores insospechados, estadounidenses.

Fue el Ministerio de Defensa bielorruso, Viktor Jrenin, quien hizo el anuncio el lunes durante las maniobras. Publicó un vídeo en el que se le ve estrechando la mano del agregado militar estadounidense, Bryan Shoupe.

Muestra al representante de los Estados Unidos diciendo: «Gracias por la invitación». El ministro bielorruso respondió: “Los mejores lugares para observar se pondrán a su disposición. Te mostraremos todo lo que te interese”.

El objetivo es doble. Por un lado intenta relajar, la campaña de los medios, diciendo que las maniobras no tienen segundas intenciones y que la campaña europea es infundada. Por el otro, discrimina a Estados Unidos de la Unión Europea, invitando a los primeros, pero no a los segundos.

Hungría y Eslovaquia, países bien conocidos por sus críticas a la política exterior europea, fueron los únicos miembros de la Unión Europea que estuvieron representados en las maniobras.

Además de introducir una cuña entre Estados Unidos y la Unión Europea, un empeño que no es reciente, Rusia envía un mensaje para los histéricos de Bruselas. “No tenemos nada que ocultar”, ha repetido el gobierno de Minsk antes y durante estos ejercicios. El mensaje de este año es que los europeos deberían relajarse un poco.

En vísperas de las maniobras, Bielorrusia liberó a 52 presos, que han marchado con destino a Lituania. Se trata de los provocadores que participaron en el intento de desestabilizar al gobierno de Lukashenko después de las últimas elecciones, es decir, de esos que en los países occidentales califican como “presos políticos”.

A cambio de su liberación, Washington dio un paso muy esperado por Minsk: el fin de las sanciones a la aerolínea nacional Belavia. Es la segunda vez este año que Minsk libra una ola de “presos políticos”, y la segunda vez lo hace en negociaciones en las que aparece Washington.

Como la anterior ocasión, en junio pasado, el anuncio de estas liberaciones tuvo lugar tras la visita de un enviado de Estados Unidos. Esta vez, el enviado especial del presidente de Estados Unidos también entregó una carta de Trump para Lukashenko.

Bielorrusia también espera que se levanten las sanciones estadounidenses a su empresa de potasas, Bielbial.

La OTAN no está preparada para enfrentarse a unos pocos drones de plástico

La interceptación de 19 drones rusos en el espacio aéreo polaco fue una prueba de fuego para la OTAN, que quiso enviar un mensaje tranquilizador: la operación se desarrolló satisfactoriamente. “Nuestras defensas aéreas se activaron y garantizaron con éxito la defensa del territorio de la OTAN, tal como están diseñadas para hacerlo”, declaró Mark Rutte, el secretario general de la OTAN.

“La rápida respuesta de la OTAN a los drones rusos que violaron el espacio aéreo polaco durante la noche fue decisiva. ¡Bravo a los implicados! Así es como trabajamos”, añadió el almirante Giuseppe Cavo Dragone, presidente del comité militar de la OTAN.

“Esto ilustra muy bien que no solo debemos estar alerta, sino también reaccionar con mayor eficacia”, declaró Peter Bator, antiguo embajador de Eslovaquia ante la OTAN.

Es la primera vez que se lanzan aviones para interceptar drones hostiles, aunque Polonia ha denunciado otras incursiones de drones o misiles rusos contra Ucrania en el pasado. Pero, a pesar de la euforia, el incidente ha planteado importantes interrogantes para la OTAN, como si puede tolerar incursiones con drones en el espacio aéreo de uno de sus miembros o si estos están adecuadamente equipados para afrontarlos.

Aunque no se ha establecido con certeza la naturaleza deliberada de la incursión, Bator considera “inaceptable” que drones hayan entrado en el espacio aéreo de la OTAN, ya que demuestra que la Alianza tuvo que reaccionar ante una amenaza en lugar de disuadirla, que es su misión.

Bator plantea la pregunta en estos términos: ¿habría sido aceptable que tropas extranjeras hubieran entrado en territorio de la OTAN como lo hicieron los drones? “No hay una gran diferencia entre drones y soldados”, dice.

La OTAN podría llegar a un acuerdo con Ucrania para derribar drones rusos en el espacio aéreo ucraniano que pudieran representar una amenaza para su propio territorio. Sin embargo, como la Alianza opera por consenso, es improbable que se pueda tomar una decisión, ya que varios Estados miembros se muestran reacios a caer en tal trampa.

En incursiones anteriores de menor envergadura en Ucrania con drones o restos bélicos en países como Polonia, Letonia y Rumanía, la Alianza ha optado por no responder militarmente.

El incidente también planteó dudas sobre si la Alianza, fundada hace más de 70 años durante la Guerra Fría, cuenta con una estructura militar adecuada y rentable para hacer frente a las modernas amenaza de los drones.

Una gran proporción de los drones eran de ala fija, extremadamente baratos, fabricados con plástico y con un alcance de varios cientos de kilómetros. En su respuesta, la OTAN utilizó armas mucho más costosas, como aviones de combate F-35 y F-16, helicópteros Mi-24, Mi-17 y Black Hawk, así como sistemas de defensa aérea Patriot.

Los ejércitos polaco, holandés, italiano y alemán participaron en la operación. Ese arsenal multinacional habría sido más que suficiente para hacer frente a la incursión de 19 drones si Varsovia los hubiera considerado una amenaza.

Pero hemos entrado en la era de la guerra de drones de alta intensidad, con ataques capaces de concentrar cientos de drones suicidas en cuestión de horas. Esto plantea un problema para algunos de los sistemas de defensa aérea tradicionales de la OTAN, diseñados para proteger contra misiles y aviones.

Los sistemas de defensa aérea occidentales no fueron diseñados para hacer frente a los sistemas de drones baratos utilizados a gran escala. Derribarlos con aviones de combate o helicópteros es posible, como se ha demostrado, pero requiere un ritmo operativo elevado si la amenaza persiste.

La OTAN debería haber identificado los drones como amenazas potenciales mucho antes, y los preparativos defensivos deberían haberse realizado con mucha antelación. Ni Polonia ni la OTAN se pueden enfrentar, como se ha demostrado en Ucrania, a un ataque combinado de 700 drones y misiles en una sola noche.

A Rutte le preguntaron por ello: ¿está la OTAN preparada para defenderse de los drones: “Por supuesto, siempre debemos asegurarnos de ir un paso por delante. Pero creo que anoche demostramos que somos capaces de defender cada centímetro del territorio de la OTAN”.

Se refería a la llegada de 19 drones a territorio polaco.

El mayor bombardeo ruso alcanza a la sede del gobierno ucraniano

Durante la noche del sábado al domingo Rusia desató su mayor ataque aéreo contra Ucrania desde el inicio de la guerra, provocando un incendio en la sede del gobierno. Los ataques se produjeron mientras Macron permanecía en la capital ucraniana.

Además de Kiev, numerosas ciudades del norte, centro y sur de Ucrania fueron atacadas, destacó Zelensky.

Moscú lanzó al menos 805 drones de ataque y 13 misiles durante el ataque. Logró interceptar 751 drones y cuatro misiles, según la Fuerza Aérea Ucraniana.

El ejército ruso nunca había dirigido tantos drones en una sola noche desde el inicio de la Guerra de Ucrania en febrero de 2022.

Una vez más Zelensky pidió a sus jefes de la OTAN que le proporcionen más armamento.

Los corresponsales de Reuters observaron que las llamas se elevaban desde el último piso de la sede del gobierno ucraniano en el histórico distrito de Pecherskyi, mientras una densa columna de humo ascendía hacia el cielo de Kiev justo después del amanecer.

“Por primera vez, el edificio gubernamental ha resultado dañado por un ataque enemigo: su tejado y los pisos superiores”, admitió la primera ministra ucraniana, Yulia Svyrydenko.

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