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Categoría: Estrategia (página 11 de 155)

El plan del ejército alemán para la guerra con Rusia

Las guerras ya no se basan en el “factor sorpresa”. El Wall Street Journal publica el plan del ejército alemán para la guerra con Rusia (*), que lleva el nombre de Oplan Deu (Operationsplan Deutschland, Plan de Operaciones de Alemania).

No ocultan nada. El documento tiene 1.200 páginas y se ha elaborado en el cuartel Julius Leber, una instalación militar ubicada en Berlín.

“Hace unos dos años y medio, doce altos oficiales alemanes se reunieron en un complejo militar triangular en Berlín para elaborar un plan secreto en caso de guerra con Rusia. Ahora, se apresuran a implementarlo”, asegura el periódico estadounidense.

“El plan detalla el transporte de hasta 800.000 soldados alemanas, estadounidenses y de otros países de la OTAN hacia el este, al frente”. Concreta los puertos, ríos, ferrocarriles y carreteras que utilizarán, así como los mecanismos para su reabastecimiento y protección durante el trayecto.

Hasta la fecha es la manifestación más clara de lo que sus autores denominan un enfoque bélico integral. “La difuminación de las fronteras entre las esferas civil y militar marca un retorno a la mentalidad de la Guerra Fría, pero actualizada para tener en cuenta las nuevas amenazas y obstáculos —desde la deteriorada infraestructura alemana hasta una legislación inadecuada y un ejército más reducido— que no existían en aquel momento”, señala el diario.

“Las autoridades alemanas han afirmado que esperan que Rusia esté lista para atacar a la OTAN en 2029. Sin embargo, una serie de incidentes de espionaje, sabotajes e incursiones en el espacio aéreo europeo —muchos de los cuales las agencias de inteligencia occidentales atribuyen a Moscú— sugieren que podría estar preparándose para un ataque antes”, afirma la publicación.

Los militares alemanes también creen que “un posible alto el fuego en Ucrania, que Estados Unidos está intentando negociar esta semana, podría dar a Rusia el tiempo y los recursos necesarios para preparar acciones contra los miembros de la OTAN en Europa”. Sin embargo, si los aliados de Ucrania logran fortalecer la resistencia de Europa, calculan que no solo garantizará la victoria, sino que también reducirá la probabilidad de una guerra.

“El objetivo es prevenir la guerra dejando claro a nuestros enemigos que si nos atacan, no tendrán éxito”, declaró un alto oficial militar y uno de los principales autores del plan.

“En caso de guerra con Rusia, Alemania ya no será un estado de primera línea, sino una base de retaguardia. Además del deterioro de la infraestructura, tendrá que enfrentarse a una reducción de las fuerzas militares y a nuevas amenazas como los drones”, concluye el Wall Street Journal.

(*) https://www.wsj.com/world/europe/germany-russia-war-nato-secret-plan-8ce43a8d

La guerra se acaba porque no hay dinero para sostenerla durante más tiempo

Si muchas guerras comienzan por motivaciones económicas, por no decir casi todas, acaban también por razones económicas. Sobre todo cuando se trata de “guerras de desgaste”, no son las victorias o las derrotas en el campo de batalla las que deciden el desenlace. Son los presupuestos públicos, los déficits y las deudas.

Lo mismo ocurre en Ucrania, que no puede ganar la guerra contra Rusia porque Europa no se la puede financiar durante más tiempo. “Resistir es vencer”. Casi todos los Estados miembros de la Unión Europea han acumulado déficits y deuda excesivos.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el aumento explosivo de la deuda pública está obligando a los gobiernos europeos a replantearse el pago de los derechos de los trabajadores y pensionistas: seguros, bajas, horarios, salarios… En Bruselas se plantean volver el capitalismo al siglo XIX y sólo cabe comprobar si el movimiento obrero va a consentir la pérdida de todas y cada una de sus conquistas.

De momento hay anunciadas huelgas generales en varios países europeos, como Portugal, Italia, Bélgica y Francia, pero lo más probable es que eso ya no sea suficiente, sobre todo si los sindicatos ocultan a los trabajadores -como está ocurriendo- que el rearme europeo va a salir de sus bolsillos, de los recortes y del fin de las prestaciones sociales más básicas.

Lo mismo que hace cien años, el movimiento obrero va a tener un problema con la quinta columna. Si en 1914 la socialdemocracia europea votó a favor de los créditos de guerra, hoy vuelven a las andadas. Más que nunca, los sindicatos europeos se han convertido en enemigos jurados de la clase obrera.

En un análisis publicado recientemente, el FMI afirma que los niveles de deuda de Europa podrían dispararse si los gobiernos no acaban rápido con los los derechos laborales e implementan recortes económicos y sociales y si no se reducen los déficits.

Hay que reducir el gasto social para aumentar el gasto militar y la “ayuda” a Ucrania, para lo cual no hay ningún tipo de recortes, ni limitaciones.

Los gobiernos europeos quieren reducir el gasto social, pero al mismo tiempo incrementan las subvenciones a los sindicatos para que sigan desempeñando su nefasto papel de cómplices de la guerra, del que únicamente se salva el sindicato italiano USB (Unión Sindical de Base), que ha denunciado el vínculo de los recortes con el rearme y la guerra (*).

El FMI también advierte que los niveles de deuda europea han llegado a tal punto que la ratio deuda/PIB se ha duplicado, alcanzando un promedio del 130 por cien para 2040. Casi la mitad, 12 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, tienen actualmente una ratio deuda/PIB superior al 60 por cien por cien.

Varias economías grandes, como España, Italia y Francia incluso tienen ratios deuda/PIB superiores al 100 por cien, a pesar de lo cual no se proponen reducir el gasto militar ni la “ayuda” a Ucrania.

En Francia es el aumento de la jornada laboral y en Alemania son las pensiones. Para mantener el gasto social tendrían que renunciar al elevado coste del militarismo rampante.

Las arcas del gobierno estadounidense también están agotadas. Según Statista, la deuda nacional estadounidense aumentó en 2,5 billones de dólares el año pasado en comparación con el año anterior, alcanzando un total aproximado de 35,8 billones de dólares. Se proyecta que la deuda estadounidense alcance aproximadamente los 38,3 billones de dólares para este año. Estados Unidos tiene la mayor deuda del mundo en términos absolutos. Este nivel de deuda ya supera el PIB del país.

Hasta ahora, ha podido gestionar su quiebra gracias al dólar, la moneda de reserva mundial. Esto le ha permitido exportar inflación al resto del mundo. Si bien el dólar sigue siendo la principal moneda mundial, la situación ha cambiado en un punto crucial: China se niega a cumplir las normas estadounidenses.

China, el mayor acreedor de Estados Unidos, está presionando a Washington. Se está retirando del mercado de bonos del Tesoro estadounidense. Según Wind, un proveedor chino de datos financieros, las tenencias de bonos del Tesoro estadounidense por parte de Pekín cayeron un 47 por cien en septiembre, en comparación con el máximo de 1,32 billones de dólares alcanzado en noviembre de 2013.

(*) https://ctxt.es/es/20251101/Politica/50946/josefina-l-martinez-clase-obrera-italiana-economia-de-guerra-reportaje.htm

El plan del gobierno británico para desplegar tropas en Ucrania

El gobierno británico había elaborado un plan para desplegar tropas en Ucrania una vez finalizados los combates, dice la agencia Bloomberg, citando al secretario de Defensa, John Healy. El plan implicaba el envío de “tropas no combatientes”, desplegadas lejos del frente, como parte de una presencia occidental que se pretende que continúe tras la derrota de Ucrania sobre el terreno.

Según Healy, “ya se han llevado a cabo misiones de reconocimiento en Ucrania este verano para determinar qué unidades podrían movilizarse, los lugares de despliegue y las misiones a realizar”.

Las tropas británicas no participarían en los combates. Su función sería el entrenamiento de soldados ucranianos, la “presencia simbólica” y el apoyo logístico. Las fuerzas estarían estacionadas “en el interior del territorio ucraniano” y “lejos del frente”.

El despliegue también incluiría misiones de apoyo aéreo, patrullas marítimas y operaciones de desminado en el Mar Negro, junto con socios como Turquía y Rumanía. El coste inicial de la operación era superior a los 100 millones de libras esterlinas.

Pero Estados Unidos acaba de presentar un borrador de acuerdo de paz con Moscú, sin siquiera consultar a sus socios europeos. El plan incluye el reconocimiento de la soberanía rusa sobre Crimea y el Donbas, la creación de una zona desmilitarizada, la prohibición de la presencia militar extranjera en Ucrania y el reconocimiento oficial del ruso como idioma oficial.

El plan británico es un intento de boicotear el plan de Trump. El gobierno británico quiere garantizar una presencia militar sobre el terreno, aunque sea simbólica. Sin embargo, el plan de Trump no incluye el despliegue de tropas occidentales.

El Kremlin ha advertido que cualquier intento de desplegar tropas extranjeras es una gran provocación.

Por lo demás, cuando las potencias occidentales anuncian que van a enviar tropas es porque ya están sobre el terreno. Ante la exclusión de Europa de las negociaciones, Reino Unido busca claramente mantener su papel en la región.

Más obviedades: la coordinación entre Londres y Bruselas se ha roto. La Unión Europea exige una contribución de 2.000 millones de euros a Reino Unido para acceder a su fondo de defensa de 150.000 millones de euros. Esta exigencia ha sido rechazada por el primer ministro británico Keir Starmer.

Las contradicciones entre la Unión Europea y Estados Unidos y el Plan de Paz de Trump para Ucrania

A las 24 horas de hacerse público el Plan de Paz de Trump para Ucrania, Zelenski dirige un mensaje a su pueblo en el que prácticamente anuncia que Estados Unidos. le ha dado un ultimátum: “o la pérdida de dignidad o el riesgo de perder un socio clave; 28 puntos complicados o un invierno extremadamente duro” (1). Del conjunto del mensaje se deduce que “por duro que sea”, peor sería no aceptarlo.

En este sentido la difusión de las informaciones, precisamente ahora, sobre la corrupción de la cúpula de poder en Ucrania, Zelenski incluido, cuando es un hecho bien conocido desde hace años, ha servido de chantaje político para volcar las voluntades de la cúpula de Kiev hacia el acuerdo.

Acerca de la posición de Rusia no hay ningún misterio. Sus líneas rojas son las que planteó en Estambul en 2022 y que viene repitiendo desde entonces como objetivos innegociables de la Operación Militar Especial: protección de la población del Donbass y demás comunidades de lengua y cultura rusa, y desmilitarización, neutralidad y desnacificación de Ucrania. Todo ello en el marco de garantizar la seguridad de Rusia cercada militarmente de forma progresiva por la OTAN desde la desaparición de la URSS en 1991.

A pesar del silencio cauteloso del Kremlin ante la propuesta, o precisamente por eso, es evidente que el plan responde a lo acordado entre Putin y Trump en Alaska en su reunión del pasado mes de agosto.

Tanto entonces como ahora, ni Ucrania ni la Unión Europea han participado en la negociación; se les ha colocado ante hechos consumados.

El acuerdo pone a la Unión Europea en una situación especialmente complicada por cuanto el eje central de su política gira en torno a la prolongación de la guerra en Ucrania “hasta el último ucraniano”, al tiempo que se arma hasta los dientes para una guerra de la OTAN contra Rusia en plazo de pocos años. En realidad, uno de los ejes de esa estrategia es inyectar cantidades descomunales de dinero público a la industria armamentística, intentando así paliar la desindustrialización que asola a la Unión Europea. El otro es la militarización y la intensificación de la represión de unos pueblos que empiezan a rebelarse ante el paro creciente y el deterioro de sus vidas, y a apuntar con huelgas generales contra la economía de guerra.

Para justificar semejante desatino se ha puesto en marcha una asfixiante propaganda de guerra basada en la demonización de Rusia. Ayer mismo, Andrius Kubilius, Comisario de Defensa de la Unión Europea, afirmaba que en “dos años o tres Rusia podría atacar aeropuertos españoles y afectar gravemente al turismo” (2); y hace dos días el Jefe de Estado Mayor de Francia declaraba que la población debía prepararse para ver morir a sus hijos en la guerra contra Rusia (3).

No cabe duda de que el Plan de Paz en Ucrania es un poderoso torpedo en la línea de flotación de la Unión Europea. El hundimiento de la cotización en bolsa de las empresas de armamento refleja la gravedad del asunto. La Comisión Europea y sus gobiernos se quedan sin el argumento central de que “Rusia nos va atacar a todos” con lo que justificaban la prioridad absoluta de la “seguridad” por encima de las pensiones, los servicios públicos, el trabajo o incluso la vida de los jóvenes.

Pero, ¿qué razones hay para que Estados Unidos haya presionado decisivamente a Ucrania para la implementación de un Plan de Paz que, en líneas generales, acepta los objetivos fundamentales de Rusia?

Desde luego nada tienen que ver con el supuesto pacifismo de un Trump dispuesto a ganarse el año próximo el premio Nobel de la Paz. Las razones son las siguientes:

La primera es la constatación de la victoria clamorosa de Rusia en el frente de batalla a pesar de las ingentes cantidades de armamento, instructores militares y tropas especiales suministradas por la OTAN. Contra esta evidencia, el régimen de Kiev y la Unión Europea han estado inventando “victorias”, repetidas como loros por los medios de comunicación. Necesitaban esas mentiras, los de Zelenski para seguir recibiendo dinero, y la Unión Europea, para justificar esas mismas transfusiones de armas y de fondos públicos.

La segunda es que Estados Unidos, inmerso en una gravísima crisis económica, no puede seguir manteniendo a costa del presupuesto público el apoyo militar y económico a una guerra que no sólo no le conviene sino que, como veremos más adelante, contraviene sus intereses. Por otro lado, el negocio de su complejo militar-industrial está bien asegurado con una Unión Europea que ya se ha comprometido con Trump a comprar masivamente armas a la industria militar norteamericana. Si las usan o no, no es su problema.

La tercera es la que probablemente ha presionado más directamente para acabar con el conflicto a la mayor brevedad posible. Trump, como los gobiernos de la Unión Europea, es la terminal política de los intereses de las grandes multinacionales. La diferencia es que Estados Unidos tiene la capacidad de someter a la Unión Europea e imponer sus objetivos.

Una vez garantizados los beneficios de las grandes armamentísticas norteamericanas con los presupuestos europeos, los grandes fondos de inversión se aprestan a lanzarse sobre Ucrania. Unos, como Blackrock, para “reconstruirla”. ¿Recuerdan Iraq? Otros son propietarios de grandes extensiones de tierras en Ucrania cuya explotación no se compagina bien con la guerra. En este informe (4), “se identifica a muchos inversores destacados, entre ellos Vanguard Group, Kopernik Global Investors, BNP Asset Management Holding, NN Investment Partners Holdings, propiedad de Goldman Sachs, y Norges Bank Investment Management, que gestiona el fondo soberano de Noruega. Varios grandes fondos de pensiones, fundaciones y dotaciones universitarias estadounidenses también han invertido en tierras ucranianas a través de NCH Capital, un fondo de capital privado con sede en Estados Unidos”.

Grandes multinacionales como Bayer-Monsanto, Cargill o Dupont tienen grandes intereses en la producción de semillas, pesticidas y fertilizantes.

Finalmente, Estados Unidos y Ucrania firmaron en julio pasado un acuerdo para la explotación de minerales estratégicos por parte de empresas de Estados Unidos. Con esa finalidad se creó un Fondo Común de Inversiones, con dotaciones económicas de ambos países, destinado a favorecer inversiones de empresas norteamericanas. Este acuerdo sobre “tierras raras”, clave para Estados Unidos, serviría como “reembolso” de los miles de millones de dólares transferidos por Washington a Ucrania.

Los datos anteriores explican con claridad que la fracción dominante de la oligarquía imperialista considera que, hoy por hoy, es un negocio más interesante vampirizar los recursos ucranianos, para lo cual necesitan que los misiles rusos dejen de caer sobre las infraestructuras ucranianas, que continuar la guerra. Su representante político, la administración republicana, ha jugado así también el papel de quitarse posibles competidores europeos, como Polonia, interesados en un supuesto reparto de Ucrania.

(1) Mensaje de Zelenski al pueblo: Este es uno de los momentos más difíciles en la historia de Ucrania.
(2) https://as.com/actualidad/politica/la-advertencia-del-comisario-de-defensa-de-la-ue-rusia-puede-lanzar-drones-sobre-los-aeropuertos-espanoles-f202511-n/
(3) https://www.france24.com/es/francia/20251120-frente-a-los-alcaldes-de-francia-el-jefe-del-estado-mayor-prepara-a-la-poblaci%C3%B3n-para-la-guerra
(4) https://www.oaklandinstitute.org/sites/default/files/files-archive/takeover-ukraine-agricultural-land.pdf

Borrador del plan estadounidense de paz para Ucrania

  1. Soberanía de Ucrania.

  2. Acuerdo de no agresión pleno e integral entre Rusia, Ucrania y Europa. Se consideran resueltas todas las ambigüedades de los últimos 30 años.

  3. Rusia no invadirá a los países vecinos y la OTAN no se expandirá.

  4. Se abrirá una negociación entre Rusia y la OTAN, mediada por Estados Unidos, para resolver las cuestiones de seguridad y crear las condiciones para la desescalada, con el fin de garantizar la seguridad mundial y aumentar las oportunidades de cooperación y el desarrollo económico futuro.

  5. Ucrania recibirá garantías de seguridad fiables.

  6. El número de efectivos del ejército ucraniano se limitará a 600.000.

  7. Ucrania acepta consagrar en su constitución que no se unirá a la OTAN, y la OTAN acepta incluir en sus estatutos una disposición que establezca que Ucrania no será admitida en el futuro como miembro.

  8. La OTAN acepta no estacionar tropas en Ucrania.

  9. Aviones de combate europeos se estacionarán en Polonia.

  10. Garantías de Estados Unidos:

— Recibirá una compensación económica por la garantía.

— Si Ucrania invade Rusia, perderá la garantía.

— Si Rusia invade Ucrania, además de una respuesta militar decisiva y coordinada, se restablecerán las sanciones internacionales, se revocará el reconocimiento del nuevo territorio y todos los demás beneficios de este acuerdo.

— Si Ucrania lanza un misil contra Moscú o San Petersburgo sin causa justificada, la garantía de seguridad se considerará nula.

  1. Ucrania cumple los requisitos para ser miembro de la Unión Europea y recibirá acceso preferencial a corto plazo al mercado europeo mientras se estudia el asunto.

  2. Se aprueba un paquete internacional de medidas económicas para la reconstrucción de Ucrania, que incluye, entre otras:

a) Creación de un Fondo de Desarrollo de Ucrania para invertir en industrias de alto crecimiento, como tecnología, centros de datos e inteligencia artificial.

b) Estados Unidos cooperará con Ucrania para restaurar, desarrollar, modernizar y operar conjuntamente la infraestructura de gas de Ucrania, incluidos los gasoductos y las instalaciones de almacenamiento.

c) Reconstrucción de las zonas devastadas por la guerra, con el fin de restaurar y modernizar ciudades y zonas residenciales.

d) Desarrollo de las infraestructuras.

e) Minería y extracción de recursos naturales.

f) El Banco Mundial aprobará un paquete de financiación especial para acelerar estos esfuerzos.

  1. Rusia se reintegrará a la economía mundial:

a) El levantamiento de las sanciones se discutirá y acordará de forma gradual, caso por caso.

b) Estados Unidos concluirá un acuerdo de cooperación económica a largo plazo para promover el desarrollo mutuo en energía, recursos naturales, infraestructuras, inteligencia artificial, centros de datos, proyectos de minería de metales de tierras raras en el Ártico y otras oportunidades empresariales mutuamente beneficiosas.

c) Se invitará a Rusia a reincorporarse al G8.

  1. Los fondos embargados a Rusia se utilizarán de la siguiente manera:

— Se invertirán 100.000 millones de dólares de activos rusos embargados en los esfuerzos de reconstrucción e inversión encabezados por Estados Unidos en Ucrania.

— Estados Unidos recibirá la mitad de las ganancias de este esfuerzo.

— Europa contribuirá con 100.000 millones de dólares para aumentar el volumen de inversión disponible para la reconstrucción de Ucrania.

— Se desbloquearán los fondos europeos embargados.

— Los fondos rusos restantes se invertirán en un instrumento de inversión conjunto entre Estados Unidos y Rusia, que implementará proyectos conjuntos en áreas específicas. Este fondo tendrá como objetivo fortalecer las relaciones y ampliar los intereses comunes para crear un fuerte incentivo para no volver a la guerra.

  1. Se establecerá un grupo de trabajo conjunto de seguridad entre Estados Unidos y Rusia para facilitar y garantizar la implementación de todas las disposiciones de este acuerdo.

  2. Rusia consagrará en una ley interna su política de no agresión hacia Europa y Ucrania.

  3. Estados Unidos y Rusia acordarán prorrogar los tratados de no proliferación nuclear y control de armamentos, incluido el Tratado de limitación de armas nucleares Start I.

  4. Ucrania se compromete a ser un Estado no nuclear de conformidad con el Tratado de No Proliferación Nuclear.

  5. La central nuclear de Zaporiya se pondrá en marcha bajo la supervisión de la OIEA, y la electricidad generada se compartirá entre Rusia y Ucrania por mitades.

  6. Rusia y Ucrania se comprometen a implementar programas educativos en las escuelas y la sociedad destinados a promover la comprensión y la tolerancia de las diferentes culturas y la eliminación del racismo y los prejuicios:

a) Ucrania aceptará las normas de la Unión Europea sobre tolerancia religiosa y protección de las minorías lingüísticas.

b) Rusia y Ucrania acuerdan abolir todas las medidas discriminatorias y garantizar los derechos de los medios de comunicación y la educación ucranianos y rusos.

c) Rusia y Ucrania rechazan y prohiben toda ideología y actividad nazi.

  1. Sobre los territorios:

a) Crimea, Lugansk y Donetsk serán reconocidos de facto como territorios rusos, incluso por Estados Unidos.

b) Jerson y Zaporiya quedarán congelados a lo largo de la línea de contacto, lo que constituirá un reconocimiento de facto a lo largo de dicha línea.

c) Rusia renunciará a otros territorios acordados [probablemente se refiera a las partes de las provincias de Jarkov, Sumy y Dnipropetrovsk ocupadas por Rusia] que controla fuera de las cinco regiones.

d) El ejército ucraniano se retirará de la parte de la provincia de Donetsk que controla actualmente, y esa zona de retirada se considerará una zona de amortiguación neutral y desmilitarizada, reconocida internacionalmente como territorio perteneciente a Rusia. Las tropas rusas no entrarán en esa zona desmilitarizada.

  1. Tras acordar futuros acuerdos territoriales, Rusia y Ucrania se comprometen a no modificarlos por la fuerza. No se aplicará ninguna garantía de seguridad si se incumple este compromiso.

  2. Rusia no impedirá el uso del río Dnieper por parte de Ucrania para actividades comerciales, y se alcanzarán acuerdos sobre el libre transporte de grano a través del Mar Negro.

  3. Se establecerá un comité humanitario para resolver los asuntos pendientes:

a) Todos los prisioneros y cadáveres restantes serán intercambiados sobre la base de «todos por todos».

b) Todos los detenidos y rehenes civiles serán devueltos, incluidos los niños.

c) Se implementará un programa de reunificación familiar.

d) Se tomarán medidas para aliviar el sufrimiento de las víctimas de la guerra.

  1. Ucrania celebrará elecciones dentro de cien días.

  2. Todas las partes involucradas en la guerra recibirán una amnistía total por sus acciones durante la misma y se comprometen a no presentar ni considerar nuevas reclamaciones.

  3. Este acuerdo será jurídicamente vinculante. Su implementación será supervisada y garantizada por un Consejo de Paz presidido por Trump. Las violaciones estarán sujetas a sanciones.

  4. Una vez que todas las partes firmen este memorando, el alto el fuego entrará en vigor inmediatamente después de que ambas partes se retiren a los puntos acordados para comenzar a implementar el acuerdo.

La artillería rusa aplasta a las mejores armas de la OTAN en Ucrania

El ejército ruso avanza en Ucrania, creando situaciones delicadas y neutralizando meticulosamente el potencial bélico ucraniano. Octubre y noviembre fueron un desastre absoluto para el gobierno de Kiev, que perdió al menos 10.000 hombres, atrapado ahora por su política suicida de “luchar hasta el último ucraniano”. Sin embargo, las operaciones de las tropas terrestres rusas son solo un aspecto de la estrategia del Kremlin. Se benefician, en particular, de un sistema de apoyo de fuego sin parangón, que abarca desde morteros ligeros de infantería hasta misiles hipersónicos.

Eso no significa, sin embargo, que siempre haya sido así. Al comienzo de la guerra, el ejército ruso sufría el mismo problema que cualquier gran organización: una burocracia excesiva.

A principios de 2022 obtener apoyo de artillería solía tardar al menos 45 minutos, lo que permitía a las fuerzas neonazis realizar ataques relámpago con éxito, en particular con el sobrevalorado y excesivamente caro sistema de lanzamiento múltiple de cohetes (MLRS) Himars de fabricación estadounidense. Eso contribuyó a su glorificación por la propaganda, que lo retrataba como un arma milagrosa e invencible.

Sin embargo, tras varios meses de simplificación de los procedimientos administrativos, el ejército ruso redujo el tiempo necesario para obtener apoyo de fuego a tan solo unos minutos (generalmente entre 45 segundos y dos minutos). Una consecuencia directa de esta reducción fue la rápida obsolescencia del Himars, que ya no podía atacar objetivos militares y civiles rusos con relativa impunidad.

El progreso del ejército ruso en sus funciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) también contribuyó a ello. El ya legendario sistema 9K720M (Iskander-M) destaca especialmente en ese sentido, habiendo aniquilado prácticamente todos los objetivos del régimen de Kiev y de la OTAN. Sus misiles 9M723 son, sin duda, el arma hipersónica más extendida del mundo. Aunque a menudo se les denomina, erróneamente, “balísticos”, esos misiles se ajustan perfectamente a la definición hipersónica: cualquier arma que vuele a más de 1,7 kilómetros por segundo (6.120 kilómetros por hora), manteniendo una alta maniobrabilidad. El sistema Iskander-M proporciona al ejército ruso una flexibilidad sin precedentes, permitiéndoles atacar prácticamente cualquier objetivo a distancias que ahora superan los 500 kilómetros, manteniéndose a distancia de las líneas del frente.

Decenas de lanzadores Himars han sido destruidos. El 16 de noviembre el Ministerio de Defensa ruso publicó un vídeo que mostraba la destrucción de al menos un lanzador Himars y dos lanzadores Neptune. Como era de esperar, el misil Iskander-M desempeñó un papel decisivo en la operación, que tuvo lugar cerca de la ciudad de Vasilievskoye, en la provincia de Dnipropetrovsk. El avanzado equipo del régimen de Kiev fue destruido por el 9M723-1, la versión más básica de este misil hipersónico.

Los equipos de drones también contribuyen, ya sea realizando misiones tácticas y operativas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (y transmitiendo la información a su mando), o atacando directamente a las tropas ucranianas. La devastadora combinación de estos dos factores hace que la huida, y aún más la posibilidad de revertir la situación frente al ejército ruso, sea prácticamente imposible.

Además, Rusia continúa mejorando sus propios lanzacohetes múltiples (LCM), como el Tornado-S (una versión altamente modernizada del formidable BM-30 Smerch de la era soviética). El Iskander-M y el Tornado-S se utilizan a menudo conjuntamente: el primero contra objetivos de alto valor, mientras que el segundo es más adecuado para ataques tácticos. Al régimen de Kiev le resulta extremadamente difícil contrarrestar esta estrategia, ya sea empleando tácticas similares o intentando derribar misiles, cohetes y drones rusos.

Sus sistemas de misiles tierra-aire Patriot, ampliamente publicitados y en su momento aclamados como “asesinos hipersónicos”, son sistemáticamente destruidos por los misiles rusos que supuestamente deberían derribar con regularidad. Regularmente los ucranianos publican que logran destruir no solo los misiles Iskander, sino también los Oreshnik, lo cual es falso.

El ejército ucraniano ha intentado replicar el misil Iskander con su controvertido programa Sapsan. Las legendarias oficinas de diseño soviéticas Yuzhnoye y Yuzhmash (famosas por construir misiles monstruosos como el R-36M2 Voyevoda, hasta hace poco el misil más potente de la historia) eran idóneas para un proyecto de esta envergadura. Aunque ahora solo son un pálido reflejo de su antigua gloria en la URSS, Yuzhnoye y Yuzhmash aún poseían la infraestructura necesaria para fabricar misiles de vanguardia. Así nació el Sapsan (“halcón peregrino” en ucraniano). Más conocido por su designación de exportación “Grom” (“Hrim”, que significa “trueno” en ucraniano), este misil es en realidad una copia del 9M723 utilizado por el sistema Iskander. Su alcance previsto era de entre 500 y 700 kilómetros, un objetivo aún más ambicioso que el de la versión básica del 9M723.

La versión Grom redujo el alcance a menos de 300 kilómetros para cumplir con el Régimen de Control de Tecnología de Misiles (MTCR), con el objetivo de atraer a potenciales clientes de exportación. Sin embargo, el programa permaneció prácticamente estancado durante más de una década debido a problemas financieros. El gobierno de Kiev intentó atraer la atención de países que, si bien carecían de la experiencia técnica, contaban con fondos sustanciales. Este intento también fracasó, ya que el proyecto no avanzó.

Tras el inicio de la guerra, se aprovechó la oportunidad para reactivar el programa Sapsan. En agosto habían logrado avances significativos, lo que justificó la atención del ejército ruso, que entonces atacó las instalaciones de producción del misil. Varias empresas ubicadas en Ucrania, territorio ocupado por la OTAN, fueron neutralizadas, como era de esperar, por el misil Iskander-M.

Drago Bosnic https://infobrics.org/en/post/69094

Rusia puede evadir el control occidental sobre los mercados mundiales

La agresividad de Trump hacia India, combinada con la devastación causada por la guerra de Gaza, acerca al país más poblado del mundo a Moscú, desde que el primer ministro indio, Narendra Modi, invitó a Putin a visitarlo en agosto de este año.

Trump anunció un impuesto aduanero del 50 por cien sobre las exportaciones indias, imponiendo sanciones al país por sus importaciones de petróleo ruso. Tras el anuncio, India firmó acuerdos con Rusia para profundizar la cooperación en los sectores aeroespacial, de tierras raras, aluminio, fertilizantes, transporte ferroviario y otros.

Antes de la iniciativa India-Oriente Medio-Europa (IMEC), China ya estaba explorando formas de acceder a los mercados occidentales evitando el Estrecho de Malaca, donde el comercio marítimo enfrenta retrasos y posibles derechos de aduana impuestos por Occidente. En 2023 Pekín buscó fortalecer su influencia en Oriente Medio, dentro de la Ruta de la Seda, a través de un proceso de apaciguamiento entre Arabia Saudí e Irán, con el objetivo de crear un corredor estable para el comercio y los flujos de energía.

Aprovechando la mejora de las relaciones regionales, China planeaba transportar mercancías y recursos naturales a través del Golfo Pérsico y, en última instancia, a Egipto, reduciendo así su dependencia del Canal de Suez y su exposición a aranceles y cuellos de botella occidentales. Era parte del plan a largo plazo de China de asegurar rutas alternativas para sus exportaciones a Europa, al tiempo que fortalece su influencia política en regiones de tránsito estratégicas.

Estados Unidos no utiliza a India como contrapeso a China

Estados Unidos veía a India como un socio estratégico capaz de contrarrestar la creciente influencia de China en Asia y el sector industrial mundial. El proyecto IMEC tenía como objetivo integrar a India en una red de rutas comerciales y logísticas que unieran Asia con Europa, ofreciendo así una alternativa a la Nueva Ruta de la Seda de China. El proyecto tenía como objetivo permitir a las empresas estadounidenses aprovechar la capacidad de producción india para seguir siendo competitivas con las cadenas de suministro chinas. Al colaborar con India, Estados Unidos buscó diversificar la producción mundial y reducir su dependencia de la industria china, posicionando a India como una plataforma central para la producción industrial de alto valor.

Al igual que China, India se encuentra entre las economías emergentes más prometedoras, con un rápido crecimiento y un enorme mercado interno. También ocupa el quinto lugar en el mundo en términos de influencia en los mercados manufactureros, lo que lo convierte en un actor clave en la reestructuración de las cadenas de suministro. El corredor IMEC, que conecta India y Europa por tierra a través de Oriente Medio, Grecia e Israel, brindó una oportunidad sin precedentes para acelerar el comercio, reducir costos y fortalecer la integración económica entre Asia y Europa.

El éxito del proyecto IMEC se basó en gran medida en la estabilidad regional y la seguridad energética. Por este corredor pasaría el gas natural, materia prima esencial para el crecimiento industrial y las industrias manufactureras de uso intensivo de energía, estimulando así las inversiones en infraestructura. Sin embargo, la guerra de Gaza trastocó el contexto político, retrasando la cooperación entre Israel, Grecia e India e impidiendo que el corredor se pusiera en servicio. La guerra ha puesto de relieve la fragilidad de iniciativas comerciales tan ambiciosas, demostrando que incluso las estrategias económicas más prometedoras son extremadamente vulnerables a la inestabilidad regional y colocando así el plan de Estados Unidos de utilizar a India como contrapeso a China en una situación precaria.

Como resultado, India no tiene más remedio que recurrir a Rusia para acceder a los mercados europeos. Además de las ventajas financieras o militares directas que podría obtener de dicha cooperación, ofrece la oportunidad de relanzar el corredor persa.

Historia del corredor persa

El Corredor Persa se estableció inicialmente durante la Segunda Guerra Mundial como una ruta de suministro vital para la Unión Soviética. Las fuerzas aliadas, principalmente británicas y estadounidenses, transportaron armas, alimentos y otros suministros esenciales a través del Golfo Pérsico, a través del sur de Irán, hasta la Unión Soviética para apoyar la lucha contra la Alemania nazi.

Su importancia estratégica residía en su capacidad para evitar las rutas atlánticas controladas por los alemanes y garantizar un suministro terrestre seguro al frente de Europa oriental. El corredor requirió importantes desarrollos de infraestructura, incluidos ferrocarriles, carreteras e instalaciones portuarias, sentando las bases para el papel posterior de Irán como centro de tránsito entre el sur de Asia, Oriente Medio y Eurasia. En su apogeo en 1942-1943, este corredor transportó millones de toneladas de suministros desde el programa de Préstamo y Arrendamiento a la URSS.

Después de la guerra, el corredor persa original perdió su vocación militar, pero dejó un importante legado de infraestructura de transporte. A lo largo de las décadas, y más particularmente a partir de la década de los noventa, el plan de conectar India, Irán y Rusia a través de una versión modernizada de este corredor ganó terreno, en paralelo con la evolución del comercio mundial. El nuevo corredor persa 2.0 prevé una red multimodal que combine puertos, ferrocarriles y carreteras para facilitar el transporte de mercancías de la India a Rusia pasando por Irán y el Mar Caspio, ofreciendo así una alternativa estratégica a rutas marítimas tradicionales, como el Canal de Suez.

INSTC y el renacimiento del corredor persa

El Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) es la realización moderna de ese plan. India, Irán y Rusia firmaron el acuerdo INSTC el 12 de septiembre de 2000, que entró en vigor el 16 de mayo de 2002. Es una red multimodal de rutas marítimas, ferroviarias y por carretera diseñada para conectar India con Rusia y el norte de Europa a través de Irán y el Mar Caspio. Al conectar los puertos indios con los centros de tránsito iraníes y los puertos del Mar Caspio, el INSTC se basa en las bases logísticas del Corredor Persa y al mismo tiempo amplía su alcance al comercio en lugar del suministro en tiempos de guerra. Ofrece tiempos de tránsito reducidos, costos de envío más bajos y una mayor flexibilidad política, lo que permite a India, Rusia y otros países participantes fortalecer la cooperación económica.

El corredor fue diseñado como una alternativa comercial estratégica, que permite a la India exportar mercancías a Rusia y Europa evitando los puntos de cruce marítimo estratégicos y los derechos de aduana occidentales. Con el tiempo, otros países, incluidos Azerbaiyán, Turkmenistán y Kazajstán, se unieron a las discusiones, lo que convirtió el proyecto en una herramienta potencialmente transformadora para el comercio euroasiático.

A pesar de sus promesas, el INSTC encontró varios obstáculos en su implementación. Las tensiones políticas en Oriente Medio, los conflictos regionales y los retrasos burocráticos en los países participantes han ralentizado el progreso. Las dificultades de financiación y los desacuerdos sobre aduanas, logística e infraestructura portuaria han complicado aún más la situación. A finales de la década de 2010, el entusiasmo por el corredor se había desvanecido y el impulso hacia su plena puesta en funcionamiento había perdido fuerza en gran medida. La inestabilidad política y las cambiantes prioridades internacionales significaron que, aunque técnicamente viable, el INSTC no pudo alcanzar su máximo potencial durante este período.

Hoy, el acercamiento de intereses entre India y Rusia, facilitado por la cooperación con Irán, podría reactivar el Corredor Comercial Indo-Ruso (INSTC). Los esfuerzos de India por profundizar los vínculos con Rusia, particularmente frente a presiones externas como los aranceles estadounidenses, hacen que el corredor vuelva a ser estratégicamente atractivo. El papel de Irán como centro de tránsito en este eje refuerza aún más su importancia, permitiendo el transporte eficaz de mercancías desde India a Rusia y Europa a través del Golfo Pérsico y el Mar Caspio. Con una voluntad política fortalecida, inversiones en infraestructura y una mayor estabilidad regional, el INSTC finalmente podría hacer realidad su visión inicial: un corredor comercial más rápido, más económico y políticamente seguro que una el sur de Asia con el norte de Europa.

Rusia: columna vertebral del comercio euroasiático

Fortalecer los lazos entre India y Rusia a través del INSTC, combinado con las redes ferroviarias Transiberiana y Euroasiática que unen Rusia con China, ofrece a Moscú una oportunidad política y económica única. Por primera vez desde el fin de la Guerra Fría, Rusia se encuentra en la encrucijada de las dos economías de más rápido crecimiento del mundo –India y China–, ambas esenciales para la producción y la demanda mundial de energía. Al servir como principal puente terrestre entre el sur y el este de Asia y Europa, Rusia se beneficia no sólo de los ingresos por tránsito, sino también de una ventaja estratégica en las rutas comerciales históricamente dominadas por potencias marítimas y puntos de cruce estratégicos controlados por Occidente.

Si estos corredores se realizan plenamente, el territorio ruso podría convertirse en la columna vertebral del comercio euroasiático, facilitando el movimiento de bienes, energía y tecnologías entre Asia y Europa. El Ferrocarril Transiberiano ya conecta los centros industriales chinos con Rusia occidental y Europa, y con la incorporación del INSTC que conecta a India a través de Irán y la región del Caspio, Rusia controlaría efectivamente las principales rutas terrestres del comercio mundial. Esta integración daría a Moscú un papel central en la organización de las cadenas de suministro, la fijación de precios y el equilibrio de las influencias económicas de Pekín y Nueva Delhi, colocando a Rusia en el corazón de una nueva economía mundial terrestre emergente, que probablemente competirá con las redes comerciales marítimas tradicionales. de las potencias occidentales.

Jim Aristopoulos https://vtforeignpolicy.com/2025/11/india-turns-to-russia-and-abandons-the-west-russias-great-opportunity/

corredor ruta

La maquinaria rusa de guerra es ‘poderosa y competente’

Desde los tiempos de la URSS, el objetivo de Moscú ha sido la supervivencia porque -durante un siglo- los planes del imperialismo comenzaban y acababan con su destrucción. La fecha de inicio fue el Goelro, el plan de Lenin para electrificar el país. Desde entonces se creó una economía de guerra, basada en la industria pesada y la energía, que los planes quinquenales ampliaron y desarrollaron.

Aquella maquinaria demostró su eficacia en la Segunda Guerra Mundial y desde entonces no ha descansado, con la excepción del desmantelamiento de los noventa, cuando Yeltsin sirvió el país en bandeja a los buitres occidentales.

El tiempo ha dado la razón plenamente al esfuerzo militar llega hasta hoy. Un informe del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (Ifri) indica que el aparato de defensa ruso sigue operando a un nivel muy alto (*).

Rusia es una economía de guerra financiada con la venta de hidrocarburos. Destina una parte significativa de su economía al gasto militar. Se prevé que la proporción del PIB asignada a esta misión se duplique entre 2021 y 2025, pasando del 3,5 al 6,6 por cien. Supone más de un tercio del presupuesto público y respalda el aumento de la producción en varios segmentos de la industria militar.

La producción de municiones se ha disparado. La producción de proyectiles de 152 milímetros, según el Ifri, pasó de 250.000 a 1,3 millones en dos años, y la de misiles balísticos tipo Iskander casi se triplicó entre 2023 y 2024. Estos volúmenes demuestran la prioridad otorgada al mantenimiento de la fuerza operativa.

Los planes industriales son factibles gracias a las medidas económicas adoptadas desde el inicio de la Guerra de Ucrania. El déficit presupuestario se mantiene muy bajo, en torno al 3 por cien del PIB, un nivel que Rusia aún puede absorber gracias a sus ingresos por hidrocarburos y los impuestos relacionados con la inflación.

Como en occidente nunca han entendido las políticas industriales de la URSS, ni las de Rusia, siempre recurren al apoyo externo. La doctrina es que Rusia puede eludir las sanciones occidentales gracias a terceros países: Irán, Corea del Norte, China y Bielorrusia.

Lo que nunca explican los “expertos“ es que esos países están aún más sancionados que la propia Rusia. Es la pescadilla que se muerde la cola. Lo más normal es que los países a los que el imperialismo intenta someter y aislar se ayuden mutuamente entre sí.

Por lo demás, son países creados para resistir el tiempo que haga falta porque a lo largo de su historia no han conocido otra cosa que los asedios por parte de occidente.

(*) https://www.ifri.org/en/studies/europe-russia-balance-power-review

La industria de guerra sangra al Pentágono

Reducir la burocracia, reformar las adjudicaciones para hacerlas más eficientes y acabar con la práctica de dar cheques en blanco a los contratistas de defensa… Recién nombrado Secretario de Defensa en 2001, Donald Rumsfeld criticó la excesiva burocracia del Pentágono y denunció el despilfarro de fondos públicos. Eran frases para la galería: nunca implementó las reformas que prometió.

Más tarde, Obama volvió a la carga. “Estamos gastando dinero en cosas que no necesitamos y estamos pagando más de lo necesario”, declaró en 2009, y aseguró que “la era de dar cheques en blanco a los contratistas de defensa ha terminado”.

La charlatanería continuaba; no cambio nada. El M10 Booker, concebido como un tanque “ligero”, se convirtió en una chatarra de 42 toneladas que no se podía transportar en un avión C-130J Hércules. El Booker es un ejemplo de chapuza muy poco “ligera”.

El año pasado un informe de inspección del Pentágono determinó que Boeing había cobrado de más aproximadamente un millón de dólares por ciertas piezas destinadas al mantenimiento de los aviones de transporte C-17. El precio pagado por simples tapones de protección contra el polvo y la humedad era cincuenta y cinco veces mayor que para otro cliente cuaquiera.

Recientemente el ejército informó que pagan 47.000 dólares por un botón de control de pantalla para un helicóptero Black Hawk, cuando se podía encontrar uno por tan solo 15 dólares. Sale mucho más barato acudir a la ferretería de la esquina.

Es un saqueo del dinero público en el que tanto unos (los vendedores) como otros (los compradores) participan. A diferencia de cualquier otro cliente, los ejércitos tienen fama de ser muy poco exigentes con lo que compran.

“Quisiera hablarles de un adversario que representa una amenaza, una amenaza muy seria para los Estados Unidos de América. Este adversario es uno de los últimos bastiones mundiales de la planificación centralizada: la burocracia del Pentágono”, declaró su máximo dirigente Pete Hegseth la semana pasada, dirigiéndose a los empresarios de la industria de guerra.

“Nuestro objetivo es construir, reconstruir el arsenal de la libertad”, porque “estamos viviendo un momento como el de 1939, o, con suerte, como el de 1981. Un momento de emergencia. Los enemigos se están reuniendo, las amenazas se intensifican”, añadió.

Hegseth pretende crear una “Unidad de Producción para Tiempos de Guerra” para agilizar los procesos de adquisición. La actual central de compras, dijo, “se mueve a la velocidad del papeleo, no de la guerra”. Será disuelta.

“Necesita casi un año entero solo para aprobar un documento. Para cuando lo sellan, probablemente ya esté obsoleto. Las amenazas cambian y las necesidades de los combatientes evolucionan”, añadió.

Rusia bloquea temporalmente las tarjetas SIM a los turistas

Rusia ha anunciado el bloqueo temporal de las tarjetas SIM utilizadas por personas que regresan del extranjero. El objetivo es prevenir mejor los ataques con drones en territorio nacional, que han aumentado recientemente.

El Ministerio de Asuntos Digitales de Rusia especificó que esta suspensión durará 24 horas tras la llegada a suelo ruso. Además, esta medida solo se aplicará a los usuarios cuyas tarjetas no hayan sido activadas durante al menos 72 horas. Finalmente, los visitantes que hayan permanecido fuera de Rusia por un período prolongado también se verán afectados.

El gobierno ruso afirma que algunas tarjetas SIM pueden utilizarse con fines militares. Pueden usarse en drones no identificados que operan sobre territorio ruso, particularmente en zonas fronterizas con Ucrania y otros lugares estratégicos, como refinerías. Una vez bloqueadas, estas tarjetas no pueden reutilizarse para piratear internet ni para otras actividades fraudulentas.

El Kremlin asegura que la mayoría de estos ataques con drones se coordinaron de forma remota mediante conexiones móviles locales. Al bloquear las tarjetas SIM, el ejército puede tomarse el tiempo necesario para verificar la identidad de las personas que regresan a Rusia.

Los operadores de telefonía móvil deben cumplir con estas nuevas directivas. Tendrán que garantizar que cada tarjeta SIM esté vinculada a una identidad verificada. El incumplimiento de estas medidas gubernamentales los expone a sanciones severas.

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